"Estudiemos bien las relaciones que mantenemos con la naturaleza inferior y la superior. Tomemos buenas resoluciones, y cuando comencemos un proyecto de ayudar a alguien: Recordemos que nuestra naturaleza inferior está ahí vigilando; y que envía sugerencias y tentaciones, para desviaros. Nos cuchichea: «No hay prisa. Tienes tiempo. ¿Por qué te afanas tanto?» Y es así como; llegado el momento, ya no sentimos tanto entusiasmo, convencimiento y abandonamos los proyectos de ayuda.
En efecto, ¿qué creíamos? La naturaleza inferior es todo un pueblo que habita en nuestro interior y éste pueblo; como todos los pueblos de la Tierra, no cuenta únicamente con criaturas honradas, nobles y generosas. Allí también viven entidades malignas; que también intentan expresarse, a través de nuestro corazón y del intelecto. Debemos saberlo y permanecer vigilantes, para poder realizar y finalizar todos nuestros buenos proyectos."