PERLAS DE AUTOCONOCIMIENTO: "Rodeo de Ego" - Rosana Hermann

21 views
Skip to first unread message

oscar ayala

unread,
May 7, 2011, 4:12:53 PM5/7/11
to otrasmaneras otrasmaneras
Amigos
Este hermoso y revelador texto es de la escritora, presentadora y blogger brasilera Rosanna Hermann. El "guarapazo" me dió la suficiente energía para traducirlo y así poderlo compartir con quienes no son fuertes en la lengua de Cámoens.  

Oscar

Rodeo de Ego

por Rosana Hermann 

No se deje engañar por esta letrica con corpiño 1, en 
cursiva, mostrando mi nombre bien pequeñito. Es un disfraz. 
En el fondo, a mi ego megalómano le gustaría que el nombre 
estuviera en letras garrafales, brillantes, luminosas, en
Times Square, Nueva York, como de hecho lo hacen algunos 
presentadores de televisión en las aperturas de sus propios programas, 
en general, con sus nombres también en el título.
Si no lo hago es más por miedo que por humildad, 
más por escrúpulo que por ética. 
Tengo un ego del tamaño de un carro descendiendo 
por una pendiente en San Francisco, sin freno y lleno de pasajeros.
Créame, es más fácil montar un toro en un rodeo durante ocho segundos 
que asegurar mi ego salvaje en el momento en que alguien le abre la puerta sin darse cuenta.
La puerta, por cierto, acaba de ser abierta. Estoy aquí, asegurándome, royéndome, 
sangrando, navegando por la web para distraerme y no liberar el demonio 
de Tazmania por cualquier bobada.
Lo peor es que la alegría de la platea es ver el circo encender el fuego y al payaso j…derse. 
La simple mención de que yo esté a punto de dar bala para dejar mi ego explotar 
hace que la galería grite "salta! salta!","suelta, suelta" 
y “cuenta! cuenta! "
Sí, porque, así como la industria alimenticia y el mercadeo no colaboran 
para que la gente adelgace, el pueblo no le ayuda a nadie a ser generoso y humilde.
Queremos sangre. Amamos la sangre. El color, el olor, el salado de la sangre nos atrae. 
Por eso todo el mundo disminuye la velocidad para ver un accidente 
causando otros accidentes y gran congestión. 
El ser humano es carnívoro. Competimos por espacio hace milenios. 
Y ahora competimos también en la web. 
Competimos, es plural de majestad. 
Yo compito. 
Aunque no exista la primera persona del singular del verbo competir. 
Maldita sea. Sé o que mi ego indomable quiere: re-co-no-ci-mien-to.
El ego quiere ser admirado  Quiere adjetivos elogiosos y exclamaciones de agradable sorpresa. 
Quiere muchos clap clap clap, quiere  ohhhhhhhhh!  llenos de haches, quiere besitos, cuchi cuchi, y muy bien.
Apretón en la mejilla, el nene no quiere, al nene no le gusta. El ego es el bebé. 
Es un niño, mocoso, chocho. 
El ego es aburrido, voraz, desagradable, inadecuado. 
Mas está ahí. Siempre listo a clamar justicia.
Manía de ego inflado es sentirse ofendido. Pasatiempo de ego grande es aplastar en nombre de la ley. 
Es clamar por lo correcto cuando lo razonable resolvería.
El ego no samba, no tiene juego de cintura. El ego no sueña, muere de insomnio. 
El ego no goza, finge placer con gemiditos. 
Quien tiene ego, tiene problema, ema ema ema.
Por eso pido ayuda, encarecidamente, a todos los que conviven con este monstruo, 
la cólera que arrastro con la mano, mi ego alemán, con mossarela italiana, 
convertido al judaísmo, agarrado a un cuerpo de picnic, conectado a un cerebro atento, 
medroso e inseguro como un niño que sostiene un osito.
Mi cabeza es todo lo que mi ego tiene para jugar. Y por eso, de vez en cuando, 
mi ego se pega a mi cerebro y salta como pelota en el patio del corazón 
y marca un gol de mano, que debería ser anulado.
Mi ego y mi cerebro, de hecho, viven en constante controversia y quien pierde la partida, soy yo.
Mi cerebro sube en la balanza, el ego cuenta el peso.
Mi cerebro escribe un mensaje, el ego mide las visitas.
Mi cerebro abre la puerta, el ego pasa primero.
En el coche, el cerebro da la partida, el ego acelera.
En rojo, el cerebro frena, el ego maldice.
El cerebro quiere encontrarse, el ego, se cree.
El cerebro quiere un amor, el ego, se masturba.
El cerebro busca el desempeño, el ego quiere la medalla.
El cerebro quiere terminar este texto, el ego golpea palabras.
No es por mal, es sólo la dolencia. Dolencia de ilusión de todo ser humano, de querer ser eternamente amado. 
Ser continuamente reconocido. Infinitamente aplaudido. 
De pié. Y, claro, con transmisión simultánea para todo el planeta. 

En vivo

Un beso, un browse, un toque del ratón de Rosana Hermann a las 18:01 

(Trad. libre al español por Oscar Ayala A. - oay...@rocketmail.com)
  

Rodeio de Ego

Não se deixe enganar por essa letrinha com corpinho 1, em
itálico, mostrando meu nome bem pequenininho. É disfarce.
No fundo, meu ego megalomaníaco gostaria que o nome
estivesse em letras garrafais, brilhantes, luminosas, em
Times Square, Nova York, como aliás, fazem alguns
apresentadores de tv nas aberturas de seus próprios
programas, em geral, com seus nomes também no título.
Se não o faço é mais por medo que por humildade, mais
por escrúpulo do que por ética. Eu tenho um ego do
tamanho de um bonde, descendo uma ladeira em
São Francisco, sem freio e cheio de passageiros.
Acredite, é mais fácil montar um touro bravo num
rodeio durante oito segundos do que segurar meu
ego selvagem no momento em que alguém abre
a porteira desavisadamente.
A porteira, aliás, acabou de ser aberta. Estou aqui,
me segurando, me roendo, sangrando, navegando
pela web pra me distrair e não liberar o demônio da
Tazmania por uma bobagem.
O pior é que a alegria da platéia é ver o circo pegar
fogo e o palhaço se f..der. A simples menção de que
estou em ponto de bala para deixar meu ego explodir
faz com que a galera grite 'pula! pula!', 'solta, solta'
e 'conta!conta!".
Sim, porque, assim como a indústria alimentícia e o
marketing não colaboram pra que a gente emagreça,
o povo não ajuda ninguém a ser generoso e humilde.
Queremos sangue. Gostamos de sangue. A cor, o cheiro,
o salgado do sangue nos atrai. Por isso todo mundo
diminui a velocidade pra ver um acidente causando
outros acidentes e muito congestionamento.
O ser humano é carnívoro. Competimos por espaço
há milênios. E agora, competimos também na web.

Competimos, é plural de majestade. Eu compito.
Mesmo que não exista a primeira pessoa do
singular do verbo competir. Dane-se. Eu sei
o que meu ego indomável quer:
re-co-nhe-ci-men-to.
O ego quer ser admirado Quer adjetivos elogiosos e
exclamações de grata surpresa. Quer muitos
clap clap clap, quer ohhhhhhhhh! cheios
de agás, quer beijinhos, cutchie cutchie,
e muito bem.
Aperto na bochecha nenê não quer, nenê
não gosta.
Ego é bebê. É criança, fedelho, pentelho.
Ego é chato, voraz, desagradável.
Inadequado. Mas está lá. Sempre pronto
para clamar por justiça.
Mania de ego inflado é se sentir injustiçado.
Passatempo de ego grande é esmagar
em nome da lei. É clamar pelo correto
quando o razoável resolveria.
Ego não samba, não tem jogo de cintura.
Ego não dorme, morre de insônia.
Ego não goza, finge prazer com gemidinhos.
Quem tem ego tem problema, ema ema ema.
Por isso peço ajuda, encarecidamente, a
todos os que convivem com este monstro
na coleira que arrasto pela mão, meu ego
alemão, com mossarela italiana, convertido
ao judaísmo, trancafiado num corpo pícnico,
agarrado a um cérebro atento, medroso e
inseguro como uma criança que segura um ursinho.
Minha cabeça, é tudo o que meu ego tem pra brincar.
E por isso, de vez em quando, meu ego pega
meu cérebro e chuta como bola no quintal do
coração e marca um gol de mão,
que deveria ser anulado.
Meu ego e meu cérebro, aliás, vivem em constante
disputa e quem perde a partida, sou eu.
Meu cérebro sobe na balança, o ego mente o peso.
Meu cérebro escreve um post, o ego mede as visitas.
Meu cérebro abre a porta, o ego passa primeiro.
No carro, o cérebro dá a partida, o ego acelera.
No vermelho, o cérebro freia, o ego xinga.

O cérebro quer se encontrar, o ego,se acha.
O cérebro quer um amor, o ego, se masturba.
O cérebro busca a performance, o ego quer a medalha.
O cérebro quer terminar este texto, o ego sopra
palavras.

Não é por mal, é só doença. Doença da
ilusão, de todo ser humano, de querer ser
eternamente amado.
Ser continuamente reconhecido.
Infinitamente aplaudido. Em pé.
E, claro, com transmissão simultanea
para todo o planeta.
Ao vivo.
Um beijo, um browse, um aperto de mouse da Rosana Hermann às 18h01




























Marga Núñez

unread,
May 8, 2011, 6:06:50 PM5/8/11
to otrasman...@googlegroups.com

Gracias Oscar

Margarita

 

Reply all
Reply to author
Forward
0 new messages