El día siguiente fue domingo. Lady y una amiga buscaron en el bosque acompañadas por un perro para sentirse protegidas. Adentrándose entre los árboles desojados encontraron ropa sucia y colchones sin cobijas y rodeados de paquetes de condones, pero ninguna señal de Miguel. Carlota esculcó las cosas de su hermano buscando alguna señal, pero solo encontró su libreta con dibujos que había hecho de la familia. Mencionaba distintas posibilidades de lugares a los cuales pudo haberse ido, pero siempre regresaba a la conclusión de que alguien lo debía de haber secuestrado. Abraham nunca la dejó sola, viendo lo preocupada que estaba por su hijo.