Losestudios clnicos han mostrado en general beneficios con una hidratacin adecuada y perjuicios con sus desequilibrios, ya sean cuantitativos (deshidratacin y sobrehidratacin) o cualitativos (agua extracelular e intracelular). Desafortunadamente, estos estudios son escasos y suelen tener diseos deficientes, ya sean transversales, de casos y controles o prospectivos, utilizando muestras pequeas o mtodos indirectos para evaluar el estado de hidratacin.
En este artculo se presenta informacin de actualizacin respecto a: 1) la adherencia a las recomendaciones de consumo de agua y sugerencias para mejorarla; 2) tcnicas disponibles para medir el estado de hidratacin y sus aplicaciones clnicas; 3) efectos de la hidratacin/deshidratacin en las actividades fsicas o cognitivas y en las enfermedades crnicas; y 4) normativa espaola sobre calidad y salubridad del agua.
Clinical studies have generally shown the benefits of adequate hydration and the damage caused by water imbalance, whether quantitative (dehydration and overhydration) or qualitative (extracellular and intracellular water). Unfortunately, these studies are few and often have poor cross-sectional, case-control, or prospective designs, and use small samples or indirect methods to assess hydration status.
This article presents up-to-date information on subjects such as: 1) compliance with water consumption recommendations and suggestions for improvement; 2) techniques available to measure hydration status and their clinical applications; 3) effects of hydration/dehydration on physical or cognitive activities and chronic diseases; and 4) existing Spanish regulations on the quality and salubrity of water.
La cantidad de agua presente en el cuerpo depende de muchos factores que son variables, no solo en funcin de cada persona en concreto sino tambin segn su cronologa y estados fisiopatolgicos. La cantidad total de agua y su distribucin en los distintos compartimentos depende de factores como: edad, sexo, raza, volumen corporal, temperatura, metabolismo, estado de salud, actividades fsicas, dieta, medicacin, etc.
El agua total disminuye con la edad, desde aproximadamente un 75 % del peso corporal en los primeros meses de vida hasta un 55 % en las personas mayores, representando de media el 60 % en los adultos (12-3). Adems, las partes del organismo tienen porcentajes de agua muy distintos que tambin cambian con la edad (Fig. 1). Despus del primer ao de vida, parte del contenido de agua se sustituye por protenas y minerales (2). Debido a que tienen mayor tamao corporal y ms masa magra, que tiene un mayor contenido de agua que la grasa, los varones suelen tener un mayor porcentaje de agua que las mujeres (4).
Tambin es importante la distribucin en dos compartimentos (1-2): a) agua intracelular (dentro de las clulas) y b) agua extracelular, repartida entre los vasos sanguneos (intravascular) y los espacios entre clulas y rganos (intersticial). En los adultos, aproximadamente las dos terceras partes del agua corporal total corresponden al agua intracelular (Fig. 1).
Las necesidades de ingesta de agua vienen determinadas por factores como la edad, el sexo y el peso corporal. Adems, se debe consumir ms agua en determinadas circunstancias, en cantidades que compensen los incrementos de su eliminacin, como con la prctica de actividad fsica, los climas clidos y las alteraciones relacionadas con la salud (fiebre, vmitos y diarrea).
El balance hdrico depende esencialmente de la ingesta de agua y la produccin de orina. Fisiolgicamente, la ingesta de lquidos est regulada por la sed (deseo consciente de beber). La sensacin de sed se genera por mecanismos neurales activados por los osmorreceptores cuando detectan un aumento de la osmolaridad del plasma (5). Existen otros factores que pueden inducir la sed, como un descenso del volumen de sangre (> 10 %) o de la presin sangunea.
Adems, aunque a un umbral ms bajo que el de la sed (en torno a 280 mOsm/kg frente a 290-295 mOsm/kg del plasma, respectivamente), se estimula la secrecin de la hormona antidiurtica (ADH), sintetizada por el hipotlamo y excretada a la circulacin por la hipfisis (6). La ADH favorece la reabsorcin de agua.
Las recomendaciones de ingesta de agua que se consideran frecuentemente como referencia son las del Instituto de Medicina de Estados Unidos o IOM (7) y las de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria o EFSA (8), presentadas en la tabla I.
No existe suficiente evidencia cientfica para estimar los requerimientos medios (Estimated Average Requirement: EAR), en parte como consecuencia de la capacidad de adaptacin del cuerpo a diferentes cantidades de ingesta de agua o de sus prdidas, adems de por la escasez de estudios clnicos y las limitaciones de sus diseos (transversales, observacionales, no controlados, muestras pequeas, etc.). Por tanto, las recomendaciones del IOM y la EFSA se basan en una ingesta adecuada (Adequate Intake: AI) que permite mantener un estado de hidratacin adecuado. Las ingestas adecuadas se calculan a partir del consumo de agua observado en grupos de personas sanas y en condiciones de prdidas moderadas (metabolismo, actividad fsica o temperatura). Adems, la EFSA ha tenido en cuenta otro parmetro para determinar la ingesta adecuada de agua en los adultos, como es obtener una osmolaridad deseable de la orina (establecida en 500 mOsm/L). Para conseguir esta osmolaridad de la orina se requiere un volumen de orina de 2,0 L/da en los varones y 1,6 L/da en las mujeres (8).
Las recomendaciones del IOM y la EFSA se refieren a la ingesta total de agua, que incluye lquidos (agua y otras bebidas, aportando aproximadamente el 80 % de las ingestas recomendadas) y el agua de los alimentos. Desde la preadolescencia se recomienda una ingesta mayor en los varones que en las mujeres (Tabla I). A partir de los 4 aos de edad, la EFSA recomienda ingestas inferiores a las de IOM (7,8).
En la mitad (50,4 %) de una muestra de 1262 adultos (18-70 aos) de todas las regiones espaolas, la ingesta de fluidos era menor del 80 % de la cantidad recomendada por la EFSA para la ingesta total de agua (Tabla II), siendo el cumplimiento de las recomendaciones mayor en las mujeres y las personas que realizaban actividad fsica tres o ms das por semana (10). Aproximadamente, un cuarto de estas personas consuman ms azcar que la ingesta mxima recomendada por la Organizacin Mundial de la Salud (mximo, 10 % de la ingesta calrica), procedente de bebidas azucaradas.
*Ingesta de fluidos Se dispone adems de informacin de estudios realizados de manera simultnea en 13 pases de 3 continentes: Amrica Latina (Mxico, Brasil y Argentina), Europa (Espaa, Francia, Reino Unido, Alemania, Polonia y Turqua) y Asia (Irn, China, Indonesia y Japn), utilizando una metodologa similar (11). Se observ que el 41 % de las mujeres y el 59 % de los hombres no cumplan con las recomendaciones de la EFSA. La probabilidad de cumplir las recomendaciones era superior en las mujeres e inferior en los individuos de ms de 50 aos de edad.
En una muestra de cuatro pases de Amrica Latina (Argentina, Brasil, Mxico y Uruguay), la ingesta media de agua total ms baja era de 1,7 L/da, en mujeres de Mxico, y la ms alta era de 2,3 L/da, en varones de Argentina (13). En general, los individuos de Uruguay y Argentina mostraban valores superiores a los de Mxico y Brasil. Aproximadamente, un tercio de los adultos no ingera suficiente lquido para alcanzar las ingestas adecuadas de agua. Se observ tambin un consumo muy elevado de bebidas azucaradas, especialmente en Mxico (mediana: 531 mL/da).
En 238 nios y adolescentes espaoles de 3 a 17 aos, la ingesta de lquidos estaba por debajo del 80 % de las recomendaciones de la EFSA en el 87 % de la muestra (Tabla II). El agua fue la principal fuente de lquidos (especialmente, la ingerida en las comidas), seguida de la leche y derivados y de las bebidas azucaradas (14).
En el Estudio Europeo de Investigacin de la Hidratacin (EHRS), que evalu la ingesta total de agua y el estado de hidratacin durante siete das consecutivos en 573 adultos, la media individual de la ingesta total de agua era menor que la ingesta adecuada de la EFSA en el 37% de los varones y el 22 % de las mujeres (17). Algunos individuos (16 % de varones y 4 % de mujeres) no realizaron una ingesta adecuada en ninguno de los das evaluados. La osmolalidad de la orina de 24 horas era significativamente mayor en los varones que en las mujeres (681 frente a 595 mOsmol/kg). Tambin ms varones que mujeres (40 % vs. 26 %) presentaron una osmolalidad de la orina por encima de 800 mOsmol/kg durante al menos cuatro das del estudio. Estos niveles de osmolalidad eran ms frecuentes en los espaoles (46 %) que en los griegos (29 %) o los alemanes (11 %).
En Estados Unidos, las recomendaciones nutricionales se recogen en las Guas Dietticas para Americanos 2015-2020 (19), presentadas de manera prctica para los usuarios en la pgina web MyPlate (
www.choosemyplate.gov). Las bebidas estn incluidas como parte imprescindible de la dieta y se proporcionan consejos para realizar las mejores elecciones. Aunque las recomendaciones de ingesta adecuada de agua son mayores en Estados Unidos (IOM) que en Europa (EFSA), en las recomendaciones dietticas dirigidas directamente a la poblacin de Estados Unidos no se incluyen cantidades concretas (en nmero de vasos) debido a las variaciones que existen entre las necesidades individuales y otros factores variables diariamente para cada individuo (que afectan a la ingesta y eliminacin de agua). Para una hidratacin adecuada, aconsejan que la sensacin de sed gue las cantidades a ingerir, que se beba a lo largo del da (tanto durante como entre las comidas) y que se beba mucha agua al realizar actividad fsica, estar en climas clidos o tener edades avanzadas. Segn estas recomendaciones, la preferencia debe ser consumir bebidas sin caloras (especialmente agua) o bien que aporten nutrientes beneficiosos (como la leche o los zumos 100 % naturales). Para la leche y los zumos, las cantidades se controlan segn su grupo nutricional (lcteos y frutas/verduras, respectivamente). Otras opciones de bebida son el caf, el t y las aguas con sabores.
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