Jueves 9
de septiembre de 2010
Comunión con el dolor de las
víctimas
Palabra
de Dios
Señor, soberano nuestro: Cuando veo el
cielo que tú mismo hiciste, y la luna y las estrellas que pusiste en él, pienso:
¿Qué es el hombre? ¿Qué es el ser humano? ¿Por qué le recuerdas y te preocupas
por él? Pues le hiciste casi como un dios, le rodeaste de honor y dignidad, le
diste autoridad sobre tus obras, le pusiste por encima de todo.
Salmo 8
Reflexión
La Iglesia, en esta
semana, llama a todos y cada uno de los colombianos a tomar conciencia sobre
los dramáticos efectos que está dejando la violencia en las familias, pueblos y
comunidades de nuestro país; especialmente, hoy en el cuarto día de la semana
por la paz, nos invita a reconocer que esta tragedia nos concierne a todos, y
que sólo en la medida en que acojamos y reparemos el dolor de quienes han
tenido que vivir las pérdidas más dramáticas, lograremos avanzar
significativamente hacia la reconciliación.
Por esta razón, les propongo encender una vela
y pronunciar una oración. Una luz que va dirigida a todos los colombianos que
han perdido un familiar, un vecino, algún ser querido a causa de la violencia
que se vive en el país. Una oración de esperanza que nos invita a acoger el
dolor de nuestros hermanos, una oración en memoria de los que se han ido y una
luz de esperanza para quienes nos quedamos.
¡Porque esta tragedia nos concierne a todos!--
Fraternalmente,
Fr. Eduardo