ES EL MEJOR CORREO QUE HE LÉIDO...LAS BUENAS OBRAS SE HACEN EN SILENCIO...LAS MALAS SON PUBLICITADAS PORQUE SON OBRA DEL REY DEL MAL....
ERIKA PEÑA HIDALGO ABOGADA T.P. 126496
--- El mié, 11/17/10, Fray EDUARDO GONZÁLEZ GIL OP <frayed...@gmail.com> escribió:
De: Fray EDUARDO GONZÁLEZ GIL OP <frayed...@gmail.com>
Asunto: Les comparto esta nota que llegó a mi correo. Saludos A: "EDUARDO GONZÁLEZ GIL, O.P." <frayed...@hotmail.com> Fecha: miércoles, 17 de noviembre de 2010, 08:31 pm
Carta de SACERDOTE CATOLICO AL NEW YORK TIMES
Querido hermano y hermana periodista:
Soy un simple sacerdote católico. Me siento feliz y orgulloso de mi vocación. Hace veinte años que vivo en Angola como misionero.
Me
da un gran dolor por el profundo mal que personas que deberían de ser
señales del amor de Dios, sean un puñal en la vida de inocentes. No hay
palabra que justifique tales actos. No hay duda que la Iglesia no puede
estar, sino del lado de los débiles, de los más indefensos. Por lo tanto
todas las medidas que sean tomadas para la protección, prevención de la
dignidad de los niños será siempre una prioridad
absoluta.
Veo en muchos medios de información, sobre todo en
vuestro periódico la ampliación del tema en forma morbosa, investigando
en detalles la vida de algún sacerdote pedófilo. Así aparece uno de una
ciudad de USA, de la década del 70, otro en Australia de los años 80 y
así de frente, otros casos recientes… Ciertamente todo condenable! Se
ven algunas presentaciones periodísticas ponderadas y equilibradas,
otras amplificadas, llenas de preconceptos y hasta odio.
¡Es
curiosa la poca noticia y desinterés por miles y miles de sacerdotes que
se consumen por millones de niños, por los adolescentes y los más
desfavorecidos en los cuatro ángulos del mundo! Pienso que a vuestro
medio de información no le interesa que yo haya tenido que transportar,
por caminos minados en el año 2002, a muchos niños desnutridos desde
Cangumbe a Lwena (Angola), pues ni el gobierno se disponía y las ONG’s
no estaban autorizadas; que haya
tenido que enterrar decenas de pequeños fallecidos entre los
desplazados de guerra y los que han retornado; que le hayamos salvado la
vida a miles de personas en México mediante el único puesto médico en
90.000 km2, así como con la distribución de alimentos y semillas; que
hayamos dado la oportunidad de educación en estos 10 años y escuelas a
más de 110.000 niños...
No es de interés que con otros sacerdotes
hayamos tenido que socorrer la crisis humanitaria de cerca de 15.000
personas en los acuartelamientos de la guerrilla, después de su
rendición, porque no llegaban los alimentos del Gobierno y la ONU. No es
noticia que un sacerdote de 75 años, el P. Roberto, por las noches
recorra las ciudad de Luanda curando a los chicos de la calle,
llevándolos a una casa de acogida, para que se desintoxiquen de la
gasolina, que alfabeticen cientos de presos; que otros sacerdotes, como
P. Stefano, tengan casas de pasaje para los chicos que son
golpeados, maltratados y hasta violentados y buscan un refugio.
Tampoco
que Fray Maiato con sus 80 años, pase casa por casa confortando los
enfermos y desesperados. No es noticia que más de 60.000 de los 400.000
sacerdotes, y religiosos hayan dejado su tierra y su familia para servir
a sus hermanos en una leprosería, en hospitales, campos de refugiados,
orfanatos para niños acusados de hechiceros o huérfanos de padres que
fallecieron con Sida, en escuelas para los más pobres, en centros de
formación profesional, en centros de atención a cero positivos… o
sobretodo, en parroquias y misiones dando motivaciones a la gente para
vivir y amar.
No es noticia que mi amigo, el P. Marcos Aurelio,
por salvar a unos jóvenes durante la guerra en Angola, los haya
transportado de Kalulo a Dondo y volviendo a su misión haya sido
ametrallado en el camino; que el hermano Francisco, con cinco señoras
catequistas, por ir a ayudar a las áreas
rurales más recónditas hayan muerto en un accidente en la calle; que
decenas de misioneros en Angola hayan muerto por falta de socorro
sanitario, por una simple malaria; que otros hayan saltado por los
aires, a causa de una mina, visitando a su gente. En el cementerio de
Kalulo están las tumbas de los primeros sacerdotes que llegaron a la
región…Ninguno pasa los 40 años. No es noticia acompañar la vida de
un Sacerdote “normal” en su día a día, en sus dificultades y alegrías
consumiendo sin ruido su vida a favor de la comunidad que sirve.
La
verdad es que no procuramos ser noticia, sino simplemente llevar la
Buena Noticia, esa noticia que sin ruido comenzó en la noche de Pascua.
Hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece.
No
pretendo hacer una apología de la Iglesia y de los sacerdotes. El
sacerdote no es ni un héroe ni un neurótico. Es un simple hombre, que
con su humanidad busca seguir a Jesús y
servir sus hermanos. Hay miserias, pobrezas y fragilidades como en cada
ser humano; y también belleza y bondad como en cada criatura…
Insistir
en forma obsesionada y persecutoria en un tema perdiendo la visión de
conjunto crea verdaderamente caricaturas ofensivas del sacerdocio
católico en la cual me siento ofendido.
Sólo le pido amigo periodista, busque la Verdad, el Bien y la Belleza. Eso lo hará noble en su profesión.
En Cristo,
P. Martín Lasarte sdb
Ya
era hora de que llegara un correo como éste, que en verdad vale la pena
reenviar....esperemos que todos los católicos podamos hacer un poco de
contra-peso...no solo con reenviar este correo, sino con nuestro ejemplo
de
vida. -- Fraternalmente, Fr. Eduardo
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