1. EL INCIERTO RUMBO DE LA NACIÓN HONDUREÑA
Los recientes acontecimientos del país son el claro augurio de que las cosas no han mejorado, ni lo harán, al menos en un muy buen rato, en la nación hondureña.
El “humanismo cristiano”, predicado por el gobierno de Porfirio Lobo, no es más que una perorata sin sentido práctico, dado que no se puede llamar de humanista a un régimen que reprime bajo el uso de la fuerza a la población indefensa.
Precios que suben todas las semanas, servicios públicos más caros y/o en camino a la privatización, excesiva carga burocrática que contrasta con la caída de la economía y la falta de inversiones, dominio de la empresa privada sobre los factores económicos, coacción de los grupos sociales beligerantes (maestros), y desprestigio de los mismos a través de un muy bien dominado sector de telecomunicaciones por parte de la empresa privada.
Si a esto sumamos una agresiva política de eliminación de las libertades individuales emanadas de lo que alguna vez fue la Constitución de la República, tenemos aquí, si no se le puede llamar de otra forma, las “chispas” en crecimiento de un conflicto social que a todas luces se ve inevitable.
El presidente, asesorado por doctorados graduados en el extranjero (en donde han estado la mayor parte de sus vidas y que por lo tanto desconocen la realidad social del país), ignora lo que está pasando. Y digo ignora porque ha cometido algunos errores que han hecho que su administración se cierre sobre sí misma, como ejemplo citaré la creación de un Ministerio Estatal de los Derechos Humanos, inconcebible por el hecho de que el Estado reprime al pueblo y por lo tanto nunca defendería los derechos del mismo. Otro error es la carente representación del pueblo o del Estado, en el fuerte aparato de comunicaciones, o sea, la falta de medios que expresen la opinión popular, que es, en última instancia, el termómetro de la realidad social.
El inútil Partido Liberal, otrora fuerza política por antonomasia, hoy está al borde del colapso, y no puede hacer oposición porque su máximo líder está en el exilio, simpatizando con la oposición “resistente”, y de paso, haciendo lobby para que este gobierno reconozca que las cosas deben cambiar (entiéndase por esto organizar una asamblea nacional constituyente). Este partido tiene representación en el gobierno de la “unidad nacional” y carece de calidad moral para criticar el gobierno de “Pepe” Lobo.
Mientras eso sucede, el clientelismo político así como el abandono de los programas de asistencia social están dividiendo al país, lo que está a su vez conllevando a una polarización económica y social sin precedentes. Basta con viajar a ciertas zonas de Honduras para darse cuenta que los localismos y regionalismos están cada vez más fuertes, y que esto, sumado a la delincuencia, y específicamente al narcotráfico, está alejándonos del proyecto de consolidación de un estado nacional fuerte.
Pero veamos lo que recientemente ha pasado: los maestros, ese grupo satanizado por quienes quieren privatizar la educación pública, unido a otros grupos que aprovechan el tamaño y la beligerancia de los primeros, está levantando un estado de anarquía positiva, como diría Chomsky, que tiene en jaque al ignorante gobierno, que como “reflejo condicionado”, lo único que hace es “reprimir”, provocando que se alcen voces que ántes tenía calladas por medio de la sarta de mentiras que había construido.
Así las cosas, estos grupos que salen a las calles, e ipso facto son reprimidos por las fuerzas del Estado mismo, transmiten un efecto dominó a todos los sectores que están en descontento: estudiantes universitarios y de media, agricultores, transportistas, etc. Sin duda alguna esto, aunado a los elementos anteriores, trae consigo una interrogante: ¿hacia dónde vamos?
Muchas respuestas pueden esgrimirse en un ansioso afán de saciar la incertidumbre acerca de lo que está ocurriendo. Pero para no pecar de ignorante, he de decir que malos tiempos se aproximan, algo que, todos al parecer, intuimos en nuestros oprimidos corazones de hondureños.
JOSÉ CARLOS CARDONA
Un preocupado y pensativo hondureño de Olancho...
Relato:
1. Ayer, un grupo de unos 20 manifestantes universitarios del MAU (Movimiento Amplio Universitario), un grupo político estudiantil independiente se apostaron en la entrada peatonal de la UNAH tomándose un carril del bulevar Suyapa. Esto hacía que los vehículos tuvieran que dar una pequeña vuelta más para llegar a su destino.
El objetivo central de la manifestación era solidarizarse con el gremio magisterial que hoy muestra su descontento por los últimos proyectos de ley impuestos por el congreso nacional, entre ellos la ley de municipalización de la educación, proyecto ciudades modelos y la ley que desregularía la acción de las universidades privadas.
2. Se maneja que la policía antimotines llegó a dispersar a los manifestantes, tanto que sin mediar palabra comenzaron a lanzarles bombas lacrimógenas, afectando de ese modo no solo a los manifestantes sino también a los demás estudiantes que entraban o salían de sus clases. Entre los afectados también se suman los vendedores y transportistas que trabajan en esta calle en los alrededores del portón principal.
3. Los afectados, al verse acorralados por los gases no tuvieron otra opción que salir corriendo al interior de la institución, acto a que la "fuerza de seguridad pública" respondió con el lanzamiento de más bombas lacrimógenas, esta vez al interior del Alma Mater.
4. Los estudiantes que circulaban por ahí, cientos, al ver invadida su casa de estudios comenzaron a lanzar piedras contra los policías en señal de aborrecimiento a lo cual estos respondieron con más bombas lacrimógenas esta vez penetrando ipso facto al interior de la institución y lanzando bombas lacrimógenas a granel.
5. La gente más afectada fue la que realizaba sus actividades académicas en los edificios 4A/F1, 4B/D1, QQ y FF/física (K1), centro comercial y circundantes. Entre los casos más dramáticos se cuenta el de los niños que asistían a la clínica psicológica que tiene su ubicación el edificio 4A/F1 los cuales por poco y fueron intoxicados. También fue dramático lo que vivieron los estudiantes y docentes que se encontraban en los últimos pisos del 4A/F1, los cuales se sintieron a morir al no poder escapar de los gases debido a que la gente se amontonaba en las gradas, tratando de escapar de la cámara de gas en que el edificio se había convertido.
6. Durante un par de horas, la universidad se convirtió en campo de guerra del cual no se podía ni salir ya que los policías se encontraban en los accesos principales. La desesperación reinaba entre toda la comunidad universitaria, al grado de la paranoia todos culpaban a todos. La madre de la señora rectora fue bastante mencionada, las autoridades, la seguridad interna, los políticos corruptos, los golpistas, las diez familias, Intur, etc. Volvieron a ser temas de discurso como en los más encendidos días tras el golpe de estado.
7. Inteligente fue la medida de la seguridad interna al cerrar el portón principal para frenar el acceso de la policía luego de que fueron repelidos por los estudiantes. Además fue muy oportuna la intercesión de Andrés Pavón director del CODEH que consiguió que los policías se marcharan y dejaran de agredir innecesariamente a los estudiantes. Esto no acabó con el ambiente de odio y tensión que se había generado, pero por lo menos permitió que la actividad principal volviera a ser el pensamiento y dialogo, más que la lucha callejera que bajo las condiciones dadas fue también justa y necesaria.
Conclusión:
Estos sucesos a pesar de ser lamentables, cumplen el rol de alimentar el debate y el dialogo político tan necesario entre los intelectuales del país. También cumplen el rol de hacernos ver clara y directamente la realidad nacional de la cual la mayoría de universitarios solo huye y muy pocas veces enfrenta.
Este suceso es una muestra del tipo de órganos de seguridad que tenemos, totalmente desprovistos de cualquier tipo de sensibilidad humana, prudencia y respeto; peor aún de un plan técnico de prevención de la violencia y desarrollo social comunitario.
Además, esto nos hace leer entre líneas el significado del tan aclamado principio gubernamental del “humanismo cristiano”. Al parecer, el presidente Lobo es bastante sarcástico a la hora de elaborar sus líneas gubernamentales. Otra posibilidad, en la que me aventuro a pensar, es que quizá no tiene ni la menor idea de lo que está provocando…
Quizá el entusiasmo y la conciencia clara de los jóvenes, alimentada por la misma necesidad histórica, sea la esperanza del futuro próximo que forme los líderes y lideresas que guíen el paso hacia la construcción de la Nueva Sociedad que tanto urge a una población tan abatida como la nuestra en la que el 80% de la población aún no ha cubierto siquiera las necesidades básicas de alimento y abrigo, y en la que la educación de calidad, una necesidad social y política o más bien una necesidad humana, se convierte día a día en un lujo de poquísimos.
Juan Junior Calderón
Estudiante universitario UNAH
Ciudadano hondureño
Tegucigalpa, MDC. 16 de marzo de 2011. Desde el 4 de noviembre de 2010, fecha en la que el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (CDH) examinó y formuló las recomendaciones pertinentes al Estado de Honduras en el marco del Examen Periódico Universal, hasta la presente fecha, el Centro de Prevención, Tratamiento y Rehabilitación de las Víctimas de Tortura y sus Familiares (CPTRT), lamenta que el Estado no haya aprovechado esta oportunidad para generar iniciativas que prevengan la tortura y los tratos crueles, inhumanos y degradantes, a pesar de haber expresado públicamente lo contrario.
En noviembre de 2010, Honduras fue felicitada en el seno del CDH por haber impulsado el funcionamiento del Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNP). Sin embargo, a más de seis meses de aquella designación, el MNP carece de recursos adecuados para ser operativo y ni siquiera cuenta con una oficina o un vehículo propio que posibilite la realización de las visitas periódicas a los centros de privación de libertad, una de sus actividades principales.
Otro de los compromisos que Honduras asumió ante el CDH fue el de promover la reforma del artículo 209-A del Código Penal que tipifica el delito de tortura. Desde entonces y con el apoyo de la sociedad civil, se elaboró una nueva propuesta que, entre otros aspectos, convertía este crimen de lesa humanidad en imprescriptible, no permitía realizar ajuste en la sanción según el sufrimiento causado y, además, ampliaba los motivos para infligir la tortura de acuerdo a los estándares internacionales. Lamentablemente, el Congreso Nacional rechazó la citada propuesta.
Asimismo, se han paralizado valiosas iniciativas para prevenir la tortura y, además, mejorar la seguridad como es la aprobación de la ley penitenciaria que, actualmente, sigue engavetada en el Congreso Nacional. El CPTRT considera que una verdadera voluntad de prevenir los actos de tortura pasa por un cambio de mentalidades y una mirada crítica a la preocupante situación en la que se encuentra el sistema penitenciario (hacinamiento, muertes, violencia, corrupción, tortura etc.).
Por otro lado, el Estado continúa invisibilizando a las víctimas de tortura y, en general, a las víctimas de violaciones a los derechos humanos, a pesar de la existencia de un anteproyecto de ley de reparaciones que sigue sin ser aprobado y de una recomendación del CDH que pide su pronta aprobación. Esta actitud, contraría lo que en su momento Honduras expresó ante el CDH, cuando manifestó que priorizaría la atención de las víctimas de violencia.
Finalmente, el CPTRT recuerda que la falta de recursos financieros no debe impactar de forma negativa el respecto a los derechos humanos y particularmente, ni suprimir el papel de Estado como garante de los derechos de los privados y privadas de libertad. Es de suma importancia que Honduras asuma sus compromisos internacionales y que aproveche las recomendaciones realizadas en el marco del Examen Periódico Universal para, efectivamente, mejorar la precaria situación de los derechos humanos en el país.
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Francisco JP Molina
Oficial de Comunicación
CPTRT