(Por Gretel Ledo*)
Imposibilitar las exportaciones es netamente amputar las posibilidades
de crecimiento económico necesarias para operar en un país.
Los plazos que prevé el gobierno para liquidar divisas han colocado a
las empresas mineras entre la espada y la pared a la hora de decidir
continuar o frenar con sus inversiones en el territorio. Así, 15 días se
convierten en un lapso empíricamente imposible de concretarse siendo
clara la señal política incoherente entre las medidas adoptadas y
aquellas voluntades enunciadas que aspiran a trazar un escenario de
compromiso con el crecimiento del sector.
Ese dilema inexplicable es tan solo un gesto más de los tantos que
desnudan el quiebre de diálogo político consensuado con el sector
privado. No vale aquí hablar de sector público o privado sino de país.
¿Qué Argentina quiere el gobierno? ¿La del crecimiento que facilita
todos los mecanismos para el intercambio global y la inserción
simultáneos o un Estado tapón que se abandona al ostracismo?
Para el sector minero, los enunciados políticos suenan lógicos
solamente en el plano de la retórica. Un plano de meras palabras
carentes de peso específico por el simple hecho de tomar en cuenta el
trazado de una visión internista que exalta falaces virtudes
proteccionistas.
Minería, agricultura y turismo son tres pilares que lanzarían a un
país distinto a enfrentar con madurez suficiente su futuro a mediano y
largo plazo.
Pero la agricultura y el turismo ocupan mayor atención y en estos dos
sectores se observa una representación activa inmediata. Cualquier
inconveniente con el campo tiene en vilo al país, en tanto que el
turismo siempre ha dejado ver su protagonismo durante cualquier gestión.
En tanto, la minería presenta su cara de recurso no renovable y de
actividad netamente localizada. Es fundamental que este sector
profundice su prédica acerca de cómo desarrolla su actividad, dando
mayor difusión a los múltiples beneficios no sólo a las comunidades sino
al país en su conjunto.
Y por sobre todo, resulta clave que el gobierno tenga en claro el
rumbo que se desea seguir con respecto a la minería. Sin reglas claras
ni sólidas en el tiempo, sucede lo que hoy vemos: un parate generalizado
que está secando importantes inversiones.
*Gretel Ledo es Abogada y Politóloga