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> Me hizo gracia esto:
> Muchas veces he recibido comentarios entusiastas que decían estar absolutamente de acuerdo con lo que había escrito, y al expresar sus motivos sentía que no habían entendido nada de cuanto yo había querido decir, o que incluso lo habían entendido al revés.
> Pero unos párrafos antes había dicho:
> Sé lo que hago cuando digo. Lo sé. Pero no sé lo que digo, ni me importa.
> Una boludez.
[++] Bueno, él mismo lo advierte luego: "Quizás algunas personas
piensen que contradigo con esto algunas cosas que he escrito antes, o
que incluso niego todo cuanto he escrito, o el sentido mismo de
hacerlo". O sea, será una boludez, pero con coherencia :-)
Más allá de que no estoy muy de acuerdo con lo que se plantea en el
texto, me resuena en la cabeza algo que sí pienso: uno no puede
definir qué va a entender el otro cuando lea nuestro trabajo. Uno
puede, a grosso modo, definir en general qué es lo que se debiera
entender, pero eso no impide el ser tomado para otro lado,
completamente.
Ahora bien, ¿está mal eso? No me parece que esté decididamente
"mal"... Yo no estoy de acuerdo con lo que dice una publicidad
institucional de Todo Noticias, sobre que "la realidad somos todos".
No, nada que ver. La realidad no pertenece a nuestra experiencia
directa. La realidad que vemos depende de nuestras concepciones, es
analizada bajo patrones propios. Incluso parte de ella queda
enganchada en los filtros que tenemos puestos, así como parte de la
luz resulta desviada por los cristales, si usamos gafas. Ver mejor
implica ver menos, entonces :-)
Por ello, cuando alguien me dice lo que ha entendido de un cuento que
he escrito, y descubro que no coincide con lo que yo quise decir, eso
solo puede mejorarme. Gracias a eso puedo descubrir qué filtros se
pone el lector (el otro, el que no es "yo") cuando lee. Y mientras más
comentarios tenga al respecto, mejor podré "acomodar" mi talento al
decir para volverme entendible por más personas. Yo lo veo como una
gran ventaja. Un camino positivo en busca de una perfección
inalcanzable, que es la de que cualquiera nos entienda.
Pero la condición es que uno reciba esas informaciones. Si uno se para
sobre un pedestal, deja de oír al otro. Y deja de volverse entendible.
Y si uno le dice al otro "estás equivocado", comete un gran error. Lo
que ha de hacer es sentarse, escuchar y recordar qué le fue dicho. Con
gran interés.
Saludos,
Ab
Saludos,
Alejandro Alonso
-----Original Message-----
From: nm-en...@googlegroups.com [mailto:nm-en...@googlegroups.com] On
Alejandro Alonso comentó:
Saludos,
Ab
--
Saludos,
Alejandro Alonso
1. Gedece:
Me parece excelente lo que cuenta Isabel. Quería además remarcar algo,
una frase en particular.
"Aquì, hago una salvedad antes de continuar, un cuento no se impregna
de emociones solo porque sea real, un cuento ficticio lleva las
emociones que hubieses sentido de ser real."
Esto me toca de cerca porque esto lo aprendí roleando. Si alguna vez
se preguntaron porque los jugadores de rol hablamos a veces en primera
persona de nuestros personajes y a veces en tercera, tiene que ver con
esto. Las situaciones son ficticias, pero las emociones son reales. A
veces nos llega profundo, y lo contamos en primera persona porque nos
pasó en cierta forma a nosotros. Otras veces nos pega feo, y lo
contamos en tercera persona para despegarnos del hecho, eso le pasó al
personaje, no a nosotros.
Obviamente que eso te marca y prepara, te ayuda a saber quien sos y
como reaccionas, incluso a través de reacciones opuestas a las
propias. Uno de mis personajes se suicidó para que otros pudieran
vivir, cosa que yo no creo poder hacer, pero ese momento lo recuerdo
para siempre, porque fue un momento tremendamente fuerte el engañar a
otros para poder suicidarse sin que se lo impidieran.
Y es por eso que, a veces, solo a veces, las emociones que vuelco en
un relato llegan al lector con mucha fuerza, porque en cierta
retorcida forma son reales, en cierta retorcida forma las viví,
sumándolas a las cosas que viví realmente.
2. Figueiras:
Este hilo se pone bueno. Muy interesante lo que contás, Gustavo.
Yo aprendí de Ric Giorno (otro grosso) que uno puede escribir con los
genitales o con las tripas. Pero a la hora de reescribir hay que dejar
de lado las emociones y ser frío y cerebral para ver si logro
comunicar la emoción volcada.
El error, sospecho, reside en suponer que sólo porque vomité mis
emociones (repentinas, como en el caso de Isabel, o autoprovocadas,
como hacen los actores) sobre el monitor el lector las entenderá
inmediatemente, sin que lo asalten las dudas acerca de lo que quiero
decir finalmente.
3. Isabel Alí
Hay algo en lo cual disiento. Volvamos a hablar del mismo cuento: el
del abuso. La escena de la niña de trece años con el adulto es muy
explìcita. Mi intenciòn fue motivar a quien la leyera. Yo querìa que
quien la leyera sintiera deseo mientras la leìa. Nunca dije la edad de
la chica hasta el final del cuento. Me interesaba que el lector se
encendiera y que,luego, al descubrir la edad de la nena, sintiera una
emociòn complicada de explicar, algo como vergûenza de haberse sentido
excitado.
Desde mi perspectiva, esto podìa lograrse ya que quien leìa podìa
estar suponiendo que se hablaba de una chica de dieciseis màs o menos
(nada raro), que la escena no era con el padre, sino con el flamante
esposo de su madre y que no hay ninguna violencia. Por el contrario,
la historia va llevando a quien lee por experiencias previas con el
hermanastro, o sea que uno ya viene tibio de antes del nudo.
Ahora bien, cuando presentè el cuento a diferentes personas [...]
ocurriò algo curioso. Hubo quien dijo que era un cuento plenamente
eròtico (olvidàndose del abuso por completo). Hubo quien dijo que era
un cuento que trataba la psicologìa de las mujeres y el contradictorio
momento en que las hormonas comienzan a despertar y a luchar contra
las propias culpas. Hubo quien dijo que el cuento hablaba de la madre
y de las competencias que se imponen entre madre e hija. Y hubo quien
dijo que el tipo era un hijo de puta.
Fijate, Nèstor, la diferencia en las opiniones. Cada quien lo pescò
para donde quiso o donde pudo. El que sintiò excitaciòn no sintiò la
vergûenza. O sea que ni una de las veces logrè el cometido deseado. Me
matè escribiendo el cuento. Dejè las tripas estrelladas contra el
monitor y despuès las ordenè a conciencia y con la mente frìa. Y no
sirviò para decir lo que yo querìa decir. Porque yo querìa decir que
eso podìa pasarnos a todos. Que todos tenemos un monstruo dentro y no
somos diferentes del pederasta o de la victima de mi cuento. Que lo
ùnico que hace la diferencia es que no estuvimos ahì y que de estar lo
que debe primar es nuestra conciencia, nuestro còdigo para ser mejores
personas. Y le errè.
Què debo suponer entonces? Que el cuento està mal escrito?
Creo que acà entra a jugar algo que Chinchilla posteò en Crònicas de
la Forja [otro grupo afín] y que estoy segura de que Abur no va a
dejar pasar: ademàs de un escritor hay un lector. Yo puedo poner mucha
emociòn, mucha tècnica, mucho de todo en lo que escribo, pero el que
lee es el lector. El lector define para donde va lo que escribì.
El respeto al lector no trata de [no significa] escribir para que me
entienda. Trata de ser pulcro, claro, sabroso, coherente y hasta ahì.
Lo demàs lo pone èl, aunque a mì no me guste. Incluso, esto se da
cuando te leen personas de diferentes clases sociales o intelectuales.
Està quien analiza a fondo y te pesca hasta que [incluso que] tuviste
un trauma al caerte de la hamaca cuando tenìas cuatro años, y està el
que solo disfruta, o el que te sigue, o el que dice ¿què habrà querido
decir?
Yo soy muy respetuosa del lector sobre todo desde lo estilìstico, no
me gusta dar algo masticado o algo crudo, me gusta servir la mesa
bonita y con la comida a punto. Pero si el comensal no tiene hambre, o
si es vegetariano y no me avisò y yo justo servì patitas de chancho a
la vinagreta, o si el tipo es bulìmico o se le ocurre la piolìsima
idea de pintar las paredes con mi purè de calabaza, ya no es asunto
mìo. Lo que èl hace con mi cuento y mi comida ya no està bajo mi
control.
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Bueno, eso es todo por ahora. Lindo tema :-)
Saludines,
abur_chocolat
Hola, amigos
Aunque no se si mi breve opinión servirá o no a este debate, me resultó muy interesante el hilo que pegó Abur. Creo que lo importante es que el lector capte lo que el escritor quiere transmitir. A la hora de elegir el narrador de un relato, yo escojo a aquel que, a mi me parezca, atrapa más al lector, aunque si estoy contando algo que tiene algún dato autobiográfico, trato de usar un narrador omnisciente (si conozco el tema y deseo mantenerme alejada de esa memoria). Ahora, cuando lo que cuento es enteramente ficción, busco un narrador pegado al personaje, para poder "ponerme en su lugar".
Saludos cordiales
María
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Mi amigo Google me dijo que el autor de este y otros f�rragos ilegibles
tiene ac� su blog http://davidtestal.blogspot.com/. Y, como mis
prejuicios me hab�an sugerido, el tipo es un esoterista berreta de la
new age (hace "tarot terap�utico", que es lo mismo que decir "chinch�n
medicinal" o "ajedrez metab�lico").
Y m�s all� del contenido del blog y haciendo caso a cuando dice "las
palabras son s�lo un �nfimo porcentaje de la comunicaci�n", s�lo una
persona que quiere ser oscuro al pedo (y que es un p�simo dise�ador y/o
comunicador) pondr�a los textos en courier y justificados. No s�lo es
ilegible por lo que escribe sino tambi�n por c�mo lo publica y lo que
comunica es que "me importa un carajo el lector, mi ego es lo que vale"
(y tambi�n "soy un pedorro sin sentido est�tico", pero ese es otro tema).
Perd� demasiado tiempo con �l. No se lo merece.
Y eso.
--
SAURIO
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saurio.blogspot.com
cartonerosdelespacio.blogspot.com
www.laideafija.com.ar
y otros mil sitios m�s
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Bue, la parrafada esta es una típica sanata del esotérismo berreta de la new age, no dice nada coherente pero usa palabras rimbombantes y que suenan "importantes", "poéticas" o "intelectuales".
Mi amigo Google me dijo que el autor de este y otros fárragos ilegibles tiene acá su blog http://davidtestal.blogspot.com/. Y, como mis prejuicios me habían sugerido, el tipo es un esoterista berreta de la new age (hace "tarot terapéutico", que es lo mismo que decir "chinchón medicinal" o "ajedrez metabólico").
Y más allá del contenido del blog y haciendo caso a cuando dice "las palabras son sólo un ínfimo porcentaje de la comunicación", sólo una persona que quiere ser oscuro al pedo (y que es un pésimo diseñador y/o comunicador) pondría los textos en courier y justificados. No sólo es ilegible por lo que escribe sino también por cómo lo publica y lo que comunica es que "me importa un carajo el lector, mi ego es lo que vale" (y también "soy un pedorro sin sentido estético", pero ese es otro tema).
Perdí demasiado tiempo con él. No se lo merece.
Y eso.
--
SAURIO
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www.laideafija.com.ar
y otros mil sitios más
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Hola, Chin
Con respecto a las posibilidades 1) y 2) que escribís más abajo, humildemente te digo que lo oscuro debe estar en lo que contás y no en cómo lo contás.
Un abrazo
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Abriste un hilo interesante. Gracias por participar.
Saludos,
Santiago
Aparte, Chin ha dicho: "Creo que el texto [...] no carece de valor. A
ver, ¿cómo se entiende esto? Es porque el texto me da mucho que
pensar". Yo puedo compararlo con la divulgación científica: eso no es
ciencia y la mayoría de lo que se dice no es sino una burda
aproximación. Pero da que pensar, y a su modo sirve.
Y también recuerdo la conocida anécdota de Einstein, cuando unas
buenas señoras de la sociedad le solicitaron que les explicara su
famosa teoría. El científico fue limando la complejidad del asunto
hasta que las personas le entendieron, y luego exclamó: "¿Se entendió,
entonces? Bueno, el problema es que esto ya no es la teoría de la
relatividad".
Ab
Hola, Chin
Por ahí fui tan escueto que me expliqué mal.
Primero y principal: el escritor puede hacer lo que se le antoja. Eso debe quedar claro.
Lo que yo trato es siempre de escribir con la menor cantidad de datos explicativos posible para que mi cuento sea entendible. Odio a Scooby, desde chico lo odio. Esa tendencia a pincharte el globo es detestable.
Por eso te decía: vos tenés la obligación de escribir escondiendo cosas que el que te lee gozosamente irá descubriendo.
Lo otro, escribir crípticamente y esperar que el lector mande cualquier fruta es algo que a mí me parece falto de ideas por parte del escritor. Algo como "yo armo frases inteligentes y desconexas y me desentiendo de la trama y el final". Lo ubico dentro de lo simplista y acomodaticio.
De aquí viene mi idea: la oscuridad está en la historia, no en cómo se cuenta.
Abrazo
Ric
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Chin, pobré la escritura automática, claro que sí. Pero me la guardo para mí.
¿Quién escribe cuando la escritura es automática?
Te mando un abrazo grande.
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Ah, sí, ahí tenés toda la razón. Me pasa muy seguido. También me asaltan buenas ideas justo antes de dormirme.
Abrazo |