Lo habitual es que las novelas realistas enganchen por sus personajes más que por su argumento, pero en El rastro brillante del caracol ambos aspectos funcionan muy bien. Gemma Lienas ha conseguido crear una trama casi de thriller, a la vez que habla de dos temas muy interesantes para los jóvenes.
Cuando la profe de lengua nos mandó leer este libro lo primer que pensamos fue que no entendíamos por qué tenía ese título. El rastro brillante del caracol? Al principio nos resultó aburrido pero conforme avanza la trama, te engancha.
El rastro brillante del caracol es una novela juvenil con todos los rasgos del género. El protagonista principal es un chico de 16 años con síndrome de Asperger, lo cual significa que tiene un trastorno neurológico que dificulta su interpretación del lenguaje no literal (y el comentario de textos filosóficos, por ejemplo), así como las relaciones sociales. Al mismo tiempo, ello le permite ser muy brillante en determinadas facetas, aquí, por ejemplo, en matemáticas y tecnología. Sam está enamorado de Martina, una chica de 14 años, deportista y vital. Ella también está enamorada de él, así que asistiremos a su pausada aproximación a lo largo del libro, esperando ver cómo supera Sam sus dificultades objetivas. Sin embargo la historia se desdobla en dos tramas superpuestas. La segunda nos lleva por los caminos policiales: un pederasta está acosando a la niña a través de la red y eso nos permitirá presenciar las estrategias de persuasión que se utilizan y seguir las peripecias de los protagonistas para descubrirlo, salir indemnes y hacer justicia .
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