Sin negar la existencia de estos, Tales sugirió que la Causa primordial de la existencia era el agua. Esta sugerencia no hizo que lo acusaran de impiedad porque el agua, como una entidad dadora de vida que rodeaba la tierra, ya se relacionaba con los dioses en la religión griega. Los seguidores de Tales, Anaximandro (en torno a 610 a en torno a 546 a.C.) y Anaxímenes (en torno a 546 a.C.) continuaron sus estudios e investigaciones de la naturaleza de la realidad, pero sugirieron otros elementos como la Causa primordial.
Aristóteles llegaría a ser el tutor de Alejandro Magno (356-323 a.C.) quien, a través de su conquista de Persia, llevó los conceptos de la filosofía griega por todo oriente desde las regiones de la moderna Turquía hasta Irak e Irán, a Rusia, a India y de vuelta a Egipto donde influiría en el desarrollo de una escuela de pensamiento conocida como Neoplatonismo tal y como la formuló el filósofo Plotino (en torno a 202-274 a.C.), cuya visión, desarrollada a partir de la de Platón, de la Mente divina y la realidad superior que da forma al mundo observable influiría en el apóstol san Pablo (en torno a 5-64 a.C.) y su manera de entender e interpretar la misión y el mensaje de Jesucristo, con lo que crearía las bases del desarrollo del cristianismo.
La religión griega de la antigüedad decía que el mundo observable y todo lo que había en él había sido creado por los dioses inmortales que se interesaban personalmente por las vidas de los seres humanos para guiarlos y protegerlos; a cambio de esto, la humanidad se lo agradecía a sus benefactores mediante las alabanzas y la adoración que con el tiempo se institucionalizaría mediante los templos, el clero y los rituales. El escritor griego Hesíodo (siglo VIII a.C.) codificó este sistema de creencias en su obra Teogonía, y el poeta griego Homero (siglo VIII a.C.) lo ilustraría de manera completa en la Ilíada y la Odisea.
La sociedad griega presentaba características peculiares. Una estructura política basada en la polis, una religión politeísta carente de jerarquía y ortodoxia, una clase social emprendedora, dedicada al comercio y al ocio y con amplios contactos con otras culturas del Mediterráneo, así como una desarrollada curiosidad. La unión de estos elementos, junto a un supuesto genio griego propició la aparición de nuevas explicaciones sobre la naturaleza y el ser humano, hasta entonces solamente aclaradas por los mitos y las tradiciones.
La expansión de la cultura griega durante el helenismo, su absorción por el Imperio romano, la posterior relación con el cristianismo y su definitiva recuperación en el siglo XIII gracias a traductores como Averroes, así como el interés que durante el Renacimiento se profesó a este conjunto de pensadores, contribuyeron a que la filosofía griega se continuara estudiando, y a que se convirtiera en uno de los pilares de la cultura occidental.
Cierto que su extraña profesión de amantes de la sabiduría los hacía parecer a menudo como personajes excéntricos, como cuando el pequeño y simiesco Sócrates observaba inquisitivo a los atenienses con sus ojos saltones y los asediaba con sus eternas preguntas. Pero las diferentes escuelas filosóficas, desde los platónicos a los epicúreos, desde los aristotélicos a los cínicos, consiguieron muchos seguidores entre todos los grupos sociales y enriquecieron la cultura civil de las ciudades griegas de la Antigüedad.
Algunos de los primeros pensadores de la antigua Grecia fueron unos solitarios acérrimos, lo que les dio una fama ambivalente, a veces admirativa, otras despectiva. Por ejemplo, se cuenta que Pitágoras se encerró en una cueva y que cuando salió, flaco y macilento, gritando que volvía del infierno, todos vieron en él algo divino.
La creciente inestabilidad política de las ciudades griegas en el siglo IV a.C. provocó respuestas dispares entre los filósofos. Platón marchó de Atenas tras la muerte de su maestro Sócrates y recaló en Sicilia, donde las cosas no le fueron mejor con el tirano Dionisio de Siracusa, que llegó a venderlo como esclavo. De vuelta a Atenas, compró la finca de la Academia y allí empezó a fraguar su mundo de las ideas, en el que la realidad es inmaterial y eterna, a diferencia del mundo terreno en el que la realidad es material y corruptible y en el que, según Platón, se había corrompido la idea del bien.
El establecimiento de polis o ciudades-estado y el inicio de la democracia favoreció que, a partir del año 450 a. C., comenzara el esplendor de la filosofía griega.
La sociedá griega presentaba carauterístiques peculiares. Una estructura política basada na polis, una relixón politeísta carente de xerarquía y ortodoxa, una clase social entamadora, dedicada al comerciu y al ociu y con amplios contactos con otres cultures del Mediterraneu, según una desenvuelta interés. La unión d'estos elementos, xunto a un supuestu xeniu griegu favoreció l'apaición de nueves esplicaciones sobre la naturaleza y el ser humanu, hasta entós solamente esclariaes polos mitos y les tradiciones.
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El epicureísmo es un sistema filosófico enseñado por Epicuro de Samos, filósofo ateniense del siglo IV a. C. y seguido después por otros filósofos, llamados epicúreos. En el año 306 a. C. Epicuro adquirió la finca llamada El Jardín en las afueras de Atenas y fundó su escuela de filosofía. Formada tanto por varones como por mujeres (gran novedad en las escuelas griegas), en ella vivió aislado de la vida política y de la sociedad, practicando la amistad y la vida estética y de conocimiento.
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