</6a\> La Simplicidad de la Belleza:
“Cuando las personas diferencian lo bello de lo feo, entonces existen
ambos.
Cuando diferencian el bien del mal, entonces existen ambos.
La diferencia establecida hace posible la existencia de ambos.
Lo existente y lo no-existente
son el resultado que establece la manifestada diferencia.
Por lo tanto, el Sabio no se complica haciendo distinciones.
Así observa todo como Uno y se ríe de los conceptos válidos o
inválidos.
En realidad, el Ser engendra al no-Ser y el no-Ser engendra al Ser;
por causa mutua se establecen.
Así, de igual modo, lo real y lo falso, lo corto y largo, lo alto y
bajo;
sonido y silencio, pasado y futuro,
no son más que conceptos diferenciales que se le imponen
a la uniforme e indivisible Ley Universal.
El caminante no se crea problema alguno,
toma a lo acertado y a la equivocación como factores maravillosos
de una Inteligencia natural que le ayudan a mejorarse.
Porque no hay avance ni retroceso,
más que en la propia mente del que así lo cree.”
Cuan significativas son las palabras de Lao Tse. Dice en la tabla de
bambú Nº 2 (versión de Arthur Waley “El Camino y su Poder” Ed. Kier),
lo siguiente:
«Es porque cada uno bajo el Cielo reconoce a la belleza como belleza,
que existe la idea de la fealdad. E igualmente si cada uno
reconociera la virtud como virtud, esto crearía meramente nuevas
concepciones de la maldad...»
Pero, ¡qué visión la suya tan extraterrena!, porque pensar que el
sentido que está señalando pueda ser aplicado en esta civilización
tecnológicamente avanzada en armamento nuclear, ambiciosa de poderes
económicos, sostenida fanáticamente en el fundamentalismo del dogma
religioso, convencida de las diferencias culturales y discriminaciones
raciales, resultaría muy ingenuo.
Imaginar una sociedad más allá del bien y del mal, parece más que
ciencia ficción. Parece bastante absurdo.
Por supuesto que si la mente repara en las diferencias, éstas cada vez
serán mayores. Y seguirán aumentando generación tras generación hasta
volverse tan insoportables que terminarán aniquilándose a sí misma.
Seguramente el ejemplo más concreto que muestra claramente hasta qué
punto puede arrastrar la mentalidad discriminadora, lo tenemos en la
escena globalizada del siglo XXI, donde nadie sabe en qué momento se
producirá la tercera guerra mundial con la cristalización del “eje del
mal” y la necesidad de monopolizar la energía nuclear por parte de la
coalición ¿no?
No creo que promotores del imperialismo puedan llegar a entender en
este sentido a Lao Tse, ni siquiera como para reparar en su
advertencia de que todo se volverá en contra.
El mundo entero está dividido entre el bien y el mal, y Lao Tse sigue
diciendo que eso es la medida de la ignorancia, que son los valores de
la inconsciencia.
“Cuando las personas diferencian lo bello de lo feo, entonces existen
ambos.
Cuando diferencian el bien del mal, entonces existen ambos.
La diferencia establecida hace posible la existencia de ambos.”
Pretender que el mundo globalizado asimile las leyes de Tao es energía
derrochada inútilmente; por eso lo más indicado es tratar de
trasladar el sentido que da Lao Tse a la dimensión interna del ser
esencial. Bueno, no hay que olvidar que Lao Tse dio esa dirección a
las enseñanzas del Tao Te King, muchas veces encubiertas
metafóricamente en los asuntos de todos los días. Pero, ¡cuidado!
porque cuando Lao Tse hace referencia al centro vacío de un cántaro o
al eje de la rueda, verdaderamente está hablando de la verdadera
naturaleza esencial de los seres humanos; como cuando dice que sin
salir de casa se puede recorrer el universo entero, es obvio que no
está refiriéndose a ningún tipo de vivienda o arquitectura ni al
cosmos donde la civilización envía sus cohetes; no, nada de eso;
incluso cuando Lao Tse habla de ejércitos y gobernantes se refiere al
mundo interno, todo pasa por el aspecto más íntimo de los seres
humanos.
Así que es necesario trasladar sus conceptos a la vida interior si de
verdad se quiere comprender a Lao Tse. Por eso digo que su visión es
extraterrena, porque no pertenece a la tierra, sino a otro mundo,
lógicamente, al mundo interno.
Aquí entonces se pone de manifiesto la mayor trascendencia, es cuando
dentro de cada uno podemos liberarnos de los condicionamientos de lo
bello. Y es cuando paradójicamente la belleza se vuelve ilimitada.
Cuando no se la condiciona a los patrones de la moda, al vocabulario
de lo establecido, a las restricciones de criterios empobrecidos.
Dice el -B. Guita-: “Aquello que es luz para la mente obnubilada, es
oscuridad para la conciencia despierta, y lo que es insondable
oscuridad para la mente estrecha, es inmenso resplandor para la mente
iluminada”.
No es posible explicar el estado de desidentificación de la dualidad;
sin embargo, es necesario aclarar que “desidentificación” no significa
indiferencia, aunque en un cierto nivel de conciencia limitada pueden
llegar a parecerse. Desidentificación se vincula más precisamente con
una percepción que no puede ser comparada con nada existente, y
lógicamente, tampoco con nada no existente. Sólo puede ser saboreado
en la meditación profunda. Porque ésta es una capacidad latente de
los seres humanos que no se evidencia en la rutina de todos los días,
sino cuando se logra un cierto distanciamiento, para sumergirse en
este otro aspecto de la Existencia, quizás más substancial, más
subliminal y esencial.
“Lo existente y lo no-existente
son el resultado que establece la manifestada diferencia.
Por lo tanto, el Sabio no se complica haciendo distinciones.
Así observa todo como Uno y se ríe de los conceptos válidos o
inválidos.”
(sigue en 6b: .................)
“El Canto sobre el Camino” «Lao Tzu Ching»
~ ensayo de Aon ~
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