Eneste artculo se sostiene la importancia de integrar los saberes producidospor la neurociencia afectiva a las investigaciones de la sociologa de lasemociones. A diferencia de aos anteriores, en tiempos recientes es posible verun viraje en los planteamientos de la neurociencia afectiva hacia laincorporacin del factor social y cultural. Esto permite pensar en problemas deinvestigacin que unan los conocimientos de la sociologa de las emociones y laneurociencia afectiva. Mediante una investigacin documental, en este escrito semuestra el caso de la percepcin del evento emocional como posible problema deinvestigacin compartido.
In this paper, the author advocates the importance of integrating the findingsof affective neuroscience to the sociology of emotions. In recent times,affective neuroscience has incorporated culture and society in the explanationof emotional process. This creates the possibility of posing research problemsthat combine the findings of the sociology of emotions and affectiveneuroscience. Drawing on the analysis of documents, this paper argues that theperception of an emotional event is one of those potentially shared researchproblems.
Los intentos de poner en dilogo a las ciencias sociales con la neurociencia no sonnuevos. Tal y como relatan Des Fitzgerald y FelicityCallard (2014), a partir del ao 2000 es posible ver cuatro tipos deintercambio de las ciencias sociales con la neurociencia: de crtica; de aceptacin casiincondicional; de interaccin; y el que ellos proponen, de una mezcla dedisciplinas.1 Especficamente en lasociologa y durante ms de una dcada, varios autores cercanos al estudio de lasemociones han propuesto la necesidad de utilizar los insumos de la neurociencia en lainvestigacin (Franks, 2010, 2014, 2019;TenHouten, 2013a, 2013b; Turner, 2013, 2014; Scheve,2012Von ). En ese sentido, este escrito reitera la necesidad y la oportunidadde poner en dilogo a la disciplina sociolgica con la neurociencia de las emociones,tambin llamada neurociencia afectiva.2
Aqu se quiere plantear dos cuestiones: 1) es posible sostener que ha habido un viraje enla neurociencia de la afectividad, que incluye ahora a la sociedad en la produccin delas emociones, y eso permite puntos de contacto especficos entre esta disciplina y lasociologa de las emociones;3 2) dada laexistencia de este acercamiento, podemos ver problemas de investigacinsimilares, cuyo desarrollo en cada disciplina complementa los puntos no esclarecidos enla otra y permiten una observacin cientfica ms precisa del fenmeno en cuestin(Garca Andrade, 2013). Utilizar comoejemplo de esta posible complementacin el problema de la percepcin emocional; msespecficamente: cmo sucede la percepcin del evento emocionalmente competente, delevento que genera una emocin? Los anteriores planteamientos estn sustentados en unainvestigacin documental que recoge los estudios ms recientes de ambas disciplinasrespecto al tema de la afectividad, y en especfico de la percepcin emocional.
Aunado a lo anterior, en este artculo se busca sostener que, si bien la percepcin esindividual (y requiere de los conocimientos del funcionamiento del procesamiento deinformacin desde el cerebro/cuerpo), tambin es social (y requiere de los conocimientosde cmo la sociedad modela qu debe ser observado y percibido). Por ello, para entendercmo algo se vuelve emocionalmente relevante para los individuos, se requiere de lacooperacin de los saberes y tcnicas de, por lo menos, estas dos disciplinas.
Lo anterior se desarrolla en cuatro apartados y una breve conclusin. En el primerapartado se mostrar a algunos de los autores mejor posicionados en el campo de laneurociencia de las emociones o neurociencia afectiva, utilizando los insumos tericosde la propuesta de los campos de Pierre Bourdieu(2003). En el segundo apartado, retomando los planteamientos de los autoresmejor posicionados, se mostrar cmo es posible reconocer dos posturas en el campo de laneurociencia de las emociones, enfatizando que una de ellas incluye a la sociedad en laproduccin emocional. En el tercer apartado se retomarn los planteamientos de losneurocientficos, que incluyen a la sociedad en su propuesta de las emociones paradelinear tres momentos analticos en que puede dividirse el proceso emocional: lapercepcin del estmulo emocionalmente competente, el estado emocional y la experienciaemocional. En el cuarto apartado, enfocndonos nicamente en el momento analtico de lapercepcin, se mostrar cmo las propuestas de la sociologa de la percepcin y lasociologa de las emociones (especficamente algunas investigaciones de laExpectation States Theory como la plantean Webster Jr. y Walker, 2014), por un lado, y la neurociencia de lasemociones que indaga sobre el problema de la percepcin emocional, por el otro, seacercan y se complementan en el estudio de este fenmeno perceptual.
Es hasta la dcada de los aos noventa que podemos hablar de una ciencia de laafectividad en la que se incluye la neurociencia. Una primera muestra de laconsolidacin del campo es la aparicin en 1994 del libro The Nature ofEmotions. Fundamental Questions, coordinado por Paul Ekman y RichardDavidson. En este volumen aparece un debate acerca de cmo entender las emocionesentre la teora psicolgica de la apreciacin o evaluacin cognitiva(appraisal) y la propuesta evolucionista de Ekman acerca de lasemociones bsicas (Ekman y Davidson, 1994:42). La propuesta de las emociones bsicas permita un engarce con lasneurociencias por varias razones. En primer lugar, en esta propuesta las emocionesse vean como productos evolutivos que aparecen en las especies para su conservaciny podan estudiarse en animales y humanos. En segundo lugar, las emociones bsicaseran slo siete, lo que permita una delimitacin clara del objeto de estudio. Entercer lugar y de forma importante, cada emocin se poda asociar a regionescerebrales especficas y, por ende, podan ser estudiadas a travs de la tecnologaque acababa de aparecer, como la imagen de resonancia magntica funcional (o FMRIpor sus siglas en ingls). Muchas de las investigaciones que se hicieron en esosaos seguan la propuesta ekmaniana, que minimizaba la influencia social en laaparicin de las emociones; por ello, la sociologa se mostr distante ante susresultados y propuestas.4
Una de las primeras objeciones que se le hacen a esta propuesta es que esarbitrario utilizar las nociones emocionales de una cultura (anglosajona) paracontrastarla con otras culturas que tienen palabras y conceptos distintos parahablar de lo emocional (Adolphs y Anderson, 2018:7; Barrett, 2018: pos. 1017).Es decir, algunos autores coinciden en que, en el estado actual deinvestigacin, an no hay acuerdo respecto a qu es una emocin, no es posibledelimitarlas en siete clases ni utilizar la denominacin de una culturaespecfica para observar a otras.
La ltima objecin tiene que ver con el aparente determinismo cerebromente deEkman. Por ejemplo, para este autor, dado que el enojo es universal, slo hayuna manera de experimentarlo para todas las culturas y seres humanos. Respecto aesto, Damasio (2010) y Adolphs y Anders (2018) afirman que laexperiencia emocional no se puede derivar en automtico de los procesosmateriales que se desencadenan en el cuerpo (cerebro/soma). De una formadistinta, Barrett (2018) y LeDoux (2016) afirmaran que una cuestines el sustrato corporal afectivo y otra la designacin discursiva emocional (quese refiere a lo que la gente afirma que experimenta). Para ambos, la designacinconceptual de la emocin es un evento cultural y biogrfico. Es decir, lageneracin de etiquetas emocionales para los estados corporales vivenciadosproviene de la propia experiencia, pero tambin de la relacin con otros y de lasignificacin social. Tanto para los primeros como para los segundos, lo que esevidente es que no hay una traduccin o determinacin directa del cerebro/cuerpoa la mente.
Es decir, para estos autores, en el estado actual de la investigacin, no esposible definir emociones discretas ni utilizar las palabras de una culturaespecfica para denominar los estados emocionales de toda cultura en todomomento y lugar. Los gestos que se asocian a una emocin y el reconocimiento quese puede hacer de ellos requiere de aprendizaje y nociones conceptuales de unadeterminada cultura para asociar el concepto con el estado emocional. Lasemociones no se detonan por un estmulo externo que se reconoce innatamente,sino que se requiere de una evaluacin cognitiva y cultural del mismo,evaluacin que es automtica pero que est relacionada con los aprendizajesconstruidos dentro de la cultura en que se vive. Y, finalmente, no es posibledecir que el estado corporal y/o el cambio cerebral determinen unvocamente elestado subjetivo, la experiencia emocional (Damasio, 2018; LeDoux y Brown,2017).
Por lo anterior, antes de presentar cmo es posible relacionar la neurociencia de lasemociones con la sociologa, me parece fundamental explicitar a qu me refiero conel proceso emocional. En primer lugar, es importante aclarar que lo que aqupresentar es una diferenciacin primordialmente analtica que retoma insumos de loque los cuatro neurocientficos antes mencionados proponen respecto de la emocin.Aunque utilicen nombres distintos, es posible ver reiteraciones en cuanto a lo queinvolucra el proceso emocional. Es importante mencionar que en tanto sondistinciones analticas, no suponen una causalidad ni determinacin lineal entreellas. Lo que presento aqu no rescata las sutiles diferencias que cada autorplantea en cada momento analtico, pero es fiel a las coincidencias que se puedenver entre ellos.
En el anterior apartado se busc precisar tres momentos analticos del procesoemocional. Esto tiene varias razones. En primer lugar, era importante mostrar quecuatro de los neurocientficos de la emocin mejor posicionados tienen una nocin depercepcin no pasiva. Es decir, esta nocin de percepcin supone que no recibimospasivamente bits de informacin de lo real, sino que utilizamos patrones aprendidospara clasificar lo que vemos, omos, tocamos y olemos, y desatendemos lo que no serelaciona con estos patrones o expectativas. Esto es relevante porque, comointentar mostrar aqu, es una nocin de percepcin muy similar a la que planteansocilogos de la percepcin como Asia Friedman(2013), pero tambin tradiciones de la sociologa de las emociones comola Expectations State Theory (Webster Jr. ySlattery, 2014). En segundo lugar, es importante para mostrar que, aunquese retomen problemas de investigacin similares, las y los socilogos de lasemociones y de la percepcin recaban informacin correspondiente a slo uno de losmomentos analticos, a saber, la experiencia. Es decir, los socilogos retomanaquello que los sujetos relatan y que es ya una elaboracin consciente y reflexivade procesos que van ms all de la conciencia. Es por ambas razones que unintercambio con la neurociencia de las emociones es posible (una nocin depercepcin similar) y deseable (la informacin recabada sobre la percepcin y elproceso emocional requiere incluir datos que no son conscientes nireflexionados).
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