La marcha del 26; lecciones y ceguera
La crisis que detonó con el fraude de 1988 contra Cuauhtémoc Cárdenas, se sigue profundizando; hasta hoy, ninguna alternativa, ya sea de izquierda, como el EZLN o el Cardenismo o de derecha, Fox_Calderón, y la socialdemocracia neoliberal encabezada por Andrés Manuel López Obrador (AMLO) le han dado una salida a la crisis.
Sin duda Cuauhtémoc Cárdenas jugó un papel funcional al estado mexicano y en las elecciones presidenciales posteriores a 1988, el electorado le dio prácticamente la espalda al hijo de Tata Cárdenas.
Vicente Fox fue favorecido por el hartazgo de esta crisis y bastó un sexenio para demostrar que tampoco representó una alternativa a esta crisis; en el 2006 tuvieron que recurrir al fraude electoral para imponer a Felipe Calderón y AMLO no pudo responder al fraude, porque la participación fue muy baja; solo el 52% del padrón salió a las urnas.
El Partido Revolucionario Institucional (PRI) logró reorganizarse en medio de la derrota y del fracaso de los dos sexenios panistas y lograron regresar al poder.
En el 2018 AMLO generó una expectativa bajo un discurso contestatario, basando en demandas sentidas de la población y articuló infinidad de organizaciones sociales, partidos, actores políticos, etc. Cuyo resultado fue un voto masivo contra quienes representaban; en ese momento; la causa de todos los males del país; nos referimos al PRI y PAN, bautizado como Prian.
El manejo profesional de redes sociales, basado en SEOS, Semrush, etc. Le dieron y le dan resultados formidables al equipo de AMLO, pero lo mediático tiene límites como lo tiene el asistencialismo.
Lo cierto es que es una obviedad que la largo ciclo de la crisis política por la que atraviesa el país AMLO no pudo resolverla ni de lejos; la creencia de quienes han obtenido triunfos presidenciales como Fox y AMLO que confunden el hartazgo como una aprobación de sus programas los llevan a sacar conclusiones erróneas que se manifiestan en su quehacer político; si AMLO pensó que podía golpear a sus viejos aliados del 2006 y del 2018 acusando a los líderes y a las organizaciones sociales como corruptos e impulsar la fragmentación social y la individualización; se equivocó.
Todas esas organizaciones corruptas o no, democráticas o no, honestas o no, estuvieron con AMLO en las tres campañas electorales y ahora resulta difícil que esas mismas organizaciones estén con Morena en la próxima contienda electoral presidencial. Pero no solo las organizaciones sociales sino un sinfín de frentes que demostraron que AMLO fue incapaz de manejar la hegemonía de la cual gozaba.
Los partidos y personajes políticos cercanos a AMLO hacen una pésima interpretación y lectura sobre la marcha del 26 de febrero, clicheros como Fernando Noroña son la copia fiel de esa mala interpretación y creen que la crisis que hay en el país, la movilidad y dinámica de la misma la van a resolver echándoles culpas a Calderón o al priismo; están dando palos de ciegos.
La ausencia de una política de masas del amloismo, es un tema para reflexionar sobre estas limitaciones; se equivocan quienes creen que el asistencialismo es una política de masas; el cardenismo no solo impulso y cobijo las organizaciones sociales y sus demandas, sino que las mismas fueron eficaces contra las temidas guardias blancas cuando el cardenismo las doto de tierras y armas para defenderse; eso fue una política de masas.
AMLO y el amloismo deben buscar un reencuentro con el pensamiento, con la conciencia, con la izquierda, con los movimientos sociales, deben dar muestras que la criminalización social y política pueden tener un espacio en una verdadera transformación; el amloismo está obligado a reconfigurar su política con las organizaciones sociales y deben impulsar una gran amnistía política contra quienes han sido criminalizados por su pensamiento y acción; y no son pocos.
La verdadera crisis prolongada que vive el país es la memoria, es el respeto a la tierra, a sus formas colectivas de organización y producción, a sus demandas históricas como es la educación gratuita y de calidad, la defensa de la tierra y el medio ambiente, la tranquilidad social, el rescate de los contratos colectivos, la defensa del salario (Sin bonos ni nada parecido), la libertad de tránsito, contra la represión, por la libertad de opinión; es la ausencia de los comunes.
En la larga crisis política del país, la derecha todavía puede capitalizar el descontento, la marcha fue exitosa, no podemos negarlo, tampoco podemos negar que sería un retroceso, este sí histórico.
El amloismo todavía tiene tiempo de alejarse de posiciones absolutistas, es decir, más que hegemónica, no pueden dejar que otra vez la derecha; como sucedió con Fox; atraiga a sectores de izquierda.
El amloismo es posible que todavía le de para ganar la presidencia el 2024, pero difícilmente será con un poder legislativo a su merced, y si esto pasa, como todo lo indica, será la una repetición histórica de foxismo. Todavía hay tiempo, pero falta mucha, mucha voluntad y creatividad política.
César Del Pardo Escalante Hermosillo, Sonora 27/02/2023
