El dedazo de Durazo; la insurrección de las bases
Dice Porfirio Muñoz Ledo que “La selección de candidatos de Morena en la Cámara de diputados fue injusta y dedocrática…”; las famosas encuestas de Morena son símbolo de simulación, de autoritarismo y antidemocracia. Como cosa juzgada ahora la pregunta es obligada ¿Qué viene?
Pero Porfirio se quedó corto, lo mismo pasó con gobernadores, alcaldías y diputados locales; incluso hasta con las planillas. Y en todas, los ganones fueron los peor de lo peor que viene del PAN y del PRI; su simulado y “odiado” Prian.
En el origen está la causa; en el otoño del 2020, en Bavispe, AMLO nos hizo recordar al viejo PRI con un supuesto método desaparecido; el dedazo; y nos dijo “Agradezco al pueblo de Bavispe, porque Alfonso me ha ayudado mucho, es un servidor público de primer orden, es un profesional, es una gente honesta y es un auténtico servidor de la nación”.
Era el inicio de una campaña por la gubernatura donde instancias partidarias eran y son letras muertas; todos los dirigentes nominales de Morena se quedaron callados, nadie tuvo el honor de cuestionar la intromisión de un funcionario sobre la normatividad de un partido.
Alfonso decidió replicar el método “democrático” de su jefe y ahora impone a priistas, padrecistas y panistas de lo peor como candidatos por Morena, pero además advierte: “quien no sea favorecido por las encuestas puede irse de Morena” o sea, los está corriendo ¿ Qué pensaron? ¿Deberás creyeròn que estaban ante un instrumento democrático? Pues lamentablemente, muchos, muchísimos, así lo creyeron.
Los imprescindibles diputados que deciden reelegirse; Lorenia Iveth Valles Sampedro, Heriberto Aguilar Castillo, María Wendy Briceño Zuloaga, Javier Lamarque Cano; y los alcaldes de San Luis Río Colorado, Santos González Yescas, Célida López de Hermosillo y María del Rosario Quintero Borbón, alcaldesa de Navojoa, van por la misma ruta. Todos ellos argumentan su preocupación por la ciudadanía, por Sonora y por México; son los imprescindibles.
Los actos autoritarios y antidemocráticos en Morena no es cualquier detalle; ahí se nutrió el hartazgo de quienes abnegadamente y con veneración decidieron fortalecer un instrumento para acabar precisamente con la antidemocracia, la corrupción y al autoritarismo y existe el riesgo real que se presente una desmoralización y depresión de quienes dieron vida a este proyecto.
El sector de avanzada de este conglomerado debe analizar y buscar alternativas antes que esto suceda, las alternativas pueden crearse, no deben dejarse que se caiga la esperanza, el costo sería altísimo.
La responsabilidad del sector más consciente y avanzado debe buscar la forma de articular este descontento ya sea formando un movimiento o asociación que le permita discutir la coyuntura electoral e ir prefigurando un programa que bien podría ser una campaña contra las intenciones reeleccionistas de los candidatos, familiares de funcionarios o candidatos que reflejen en antivalor y que vienen emanados del PRI o del PAN.
La izquierda debemos demostrar que en las propias derrotas podemos organizarnos, que podemos reinventarnos y por què no, hacer una amplia campaña estatal donde no solo denunciamos la degradación política, sino levantar las demandas más sentidas de la población, que nos lleve a crear un programa que nos permita a dar un paso trascendental en la organización; muchos nos tomaran la palabra y la valoraran; lo podemos hacer con nuestros propios recursos y limitaciones, pero lo podemos hacer; sin duda.
César Del Pardo Escalante
