La gubernatura de Sonora; encuestas y realidad

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Cesar Pardo vaceif

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Jan 30, 2021, 11:42:49 PM1/30/21
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                                            La gubernatura de Sonora; encuestas y realidad

Las encuestas nos dicen que el 65% de los votantes reniegan de los partidos y lo peor, el 70% reniega de su clase política y cuando hacen las encuestas toman como referente un 35% que acepta tanto a partidos como a su clase política; una minoría pues.

En ese contexto debe analizarse el proceso electoral en el estado; por tanto, nadie debería lanzar las campanas al vuelo; hace días dos encuestas dan la delantera a Alfonso Durazo; con un 7% y otro con 9%; El Heraldo registra el 43.7 de intención de voto, mientras que la alianza opositora convoca el 34.5%.  El universal apunta 38.7% en intención de voto, mientras que Gándara obtiene 31.8; ninguna de las dos encuestas nos puede confirmar la intención del voto porque parte de una minoría de votantes que sí cree en los partidos. Hidalgo y Coahuila nos mostraron la vulnerabilidad de las encuestas.

Arturo Soto Munguía hace días, en su columna, hace mención de un supuesto misterio de 90 mil votos; y según su criterio o análisis o como quieran llamarle; fueron votos perdidos por el PRI y el PAN y cuyo beneficiario fue Morena; después nos recuerda que en el “2015, llevando como candidato a la presidencia municipal a Jacobo Mendoza, Morena apenas rebasó los cinco mil votos, en una elección que el Maloro Acosta ganó con más de 120 mil y en la que el PAN obtuvo 100 mil”.

Pues bien, la dinámica de los votantes no es propiamente que los partidos pierdan o ganen votos sino la expectativa que generan en los electores, dado que la degradación política cuyos resultados para la economía y sus ramas, la vida cotidiana, entre ellas la inseguridad, así como la impunidad y la corrupción tienen en la desesperanza y la soledad a la mayoría de la población y un discurso bien procesado que sugiere la posibilidad de salir del abismo y genere expectativas y detone la votación.

Esa búsqueda es la causa de la movilidad de los electores y en el caso del 2021 el abstencionismo será enorme y no se necesita ser un nigromante;  y la minoría que vaya a las urnas se cobrará las expectativas frustradas del 2018; entonces los que van a determinar la balanza sin duda será la estructura y el voto duro de los partidos; no hay expectativa que nos indiquen que las votaciones serán masivas, como no lo fueron; a pesar del fraude contra AMLO; en el 2006, cuando sólo votó el 52% del padrón; posiblemente en el 2021 solo votará alrededor de 40 al 45% del padrón.

En medio de este desgaste, los candidatos punteros no dan signo de vida propia, por ejemplo, Alfonso Durazo se lanza con una copia de la coalición Juntos haremos historia, agregándole simplemente Sonora, con una ridícula expresión de agradecimiento poniendo su mano en el pecho y con otra copia fiel de cinco de cinco, pero ahora son de cuatro de cuatro, levantando los cuatros dedos de la mano y haciendo otra copia Proyecto Alternativo de Nación 2018 - 2024 con un libelo Sonora 2021: Propuestas para su transformación cuyo coordinador es un conocido adulador en  evaluaciones del poder en turno, que confunde una simple redacción con un programa producto de un proceso dialéctico que conjuga demandas y cuyos actores lo fincan y lo sustentan; le dan alma y vida.

es decir, la candidatura de Durazo no puede reclamar nada original, pero además todavía no le cae el veinte que el 2021 no es el 2018 y que las condiciones son sumamente diferentes, incluyendo el desgaste de los gobiernos de Morena.

Por otro lado, sigue haciendo amarres con la vieja clase política mientras que los morenistas históricos son desplazados ante los ojos del mundo.

En el caso de Ernesto “El Borrego” Gándara sigue siendo un candidato gris, sin movilidad prácticamente; hasta hoy; un candidato “clandestino” que a duras penas se puede recordar algunos de sus videos; si El Borrego sigue estos pasos su destino puede ser de lo más trágico; si a esto agregamos las pugnas entre los partidos aliados, la parálisis política que provoca los puede llevar al abismo; aquí no les ganaría Durazo, ellos le pavimentarán el camino.

Por otro lado hay actores políticos que pueden mover la balanza como es el caso de Petra Santos, o nuevas candidaturas a gobernador de otro partido que no sea de los punteros; sin duda ningún candidato en estos momentos; si se realizara la elección; tiene la gubernatura en la bolsa y cinco meses es muchísimo tiempo en el cual pueden pasar muchas cosas; lo cierto que los abstencionistas que en escasas elecciones rompen su tradición acudiendo a las urnas, en estas elecciones no hay motivos para salir a depositar el anhelado voto.

Quienes piensan que vendiendo candidaturas o integrando a la vieja clase política degrada aumentan sus posibilidades de triunfo están completamente  equivocados; aquí quien va a determinar el triunfo será la estructura de los partidos y sus bloques y las organizaciones sociales que sean capaces de atraer cada polo; fuera de ahí no hay nada, al solo que de repente salga una candidatura fresca, emotiva, que sacuda a los abstencionista y ponga en crisis a los candidatos que son tan iguales como parecidos y que la mayoría no alcanza a diferenciar, no solo por aburridos sino porque además son hijos de la misma madre; las encuestas no reflejan la realidad de los electores  y solo son simples sondeos para crear cierta tendencias en los votantes de una minoría del 35%.

Los partidos emergentes también están en el sueño de los justos, desesperados como logran cubrir las candidaturas, sin un trabajo propagandístico que permita diferenciarse de los aburridos candidatos punteros; a excepción de Petra Santos se ha cuestionado no solo al árbitro, el clientelismo, y la grosera hegemonía de los partidos; el caso más sonado es el de Morena; pero aun así también limitado, no solo legalmente sino porque no se a logrado un conglomerado que purifique el panorama político.

Un conglomerado que ponga en crisis el folclor de candidaturas de la clase política, de los  boxeadores, travestís, deportistas, cantantes, actores, etc.  y que son candidatos por su “fama” no por su trayectoria ideológica y política ni por sus propuestas; si este conglomerado logra puntear las demandas sentidas de la población como la seguridad, el regreso al campo, al mar, la tierra, el trabajo, el salario, al estudio, al arte, a la cultura, a una sociedad solidaria y humana y lo grita fuerte y recio tendrá un auditorio que va a procesar ese discurso ante esta  faramalla que pudrió hasta sus propias bases que se la disputan por medio de prebendas y políticas asistenciales.

La resistencia ante un gobierno centralista no debe descuidarse, la necesaria ruptura con la hegemonía pretendida que avisa a la desaparición de los contrapesos políticos y sociales, esto no es cualquier cosa, es la defensa a los derechos democráticos, políticos y sociales, incluyendo la autonomía de las organizaciones sociales; esto lo entienden muy bien los sectores organizados y estos reclamos bien podrán ser un punto programático para generar la expectativa.

Si en el futuro inmediato no se logra una candidatura que recoja estas demandas y se aleje de la frivolidad y clientelismo político, se obliga a fortalecer un bloque anti hegemónico. Solo si se podrá influir en la dinámica del voto.

El grupo hegemónico lo podemos resumir con el diálogo de Caperucita y el Lobo: le dice Caperucita “Qué Grandes Valores tienes”. Y el Lobo contestó: “Son para comerte mejor”. 

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