
Julian Assange: buscado por el Imperio, vivo o muerto

Alexander Cockburn
CounterPunch
Traducido por S. Seguí
Las ondas radiales de Estados Unidos se estremecen con el griterío de
asesinos de salón que aúllan pidiendo la cabeza de Julián Assange.
Jonah Goldberg, colaborador de National Review, se pregunta en su
columna sindicada: “¿Por qué no estrangularon a Assange en una
habitación de hotel hace años?” Sarah Palin quiere que lo aprehendan y
lo lleven ante el juez, y afirma: “Es un agente antiamericano con las
manos manchadas de sangre.”
Assange sobrevivirá a estos excesos teatrales. Lo que no está tan claro
es cómo le irá a manos del furioso gobierno de EE.UU. El fiscal general
de EE.UU., Eric Holder, ha anunciado que el Departamento de Justicia y
el Pentágono están llevando a cabo “una investigación criminal activa y
continuada” en relación con última filtración realizada por Assange, y
lo hacen con arreglo a la propia Ley de Espionaje de EE.UU.
Consultado sobre cómo los EE.UU. podrían juzgar Assange, un ciudadano
no estadounidense, Holder dijo, “Quiero ser claro. Esto no es ruido de
sables”, y prometió “colmar con rapidez las deficiencias en la actual
legislación estadounidense...”
En otras palabras, se está reescribiendo la citada Ley de Espionaje,
con Assange como objetivo, y en poco tiempo, si no lo ha hecho ya, el
Presidente Obama –que como candidato prometió transparencia en el
Gobierno– firmará una orden autorizando la captura de Assange y su
traslado a la jurisdicción estadounidense. Primero, atraparlo; luego,
ya haremos frente a las demandas de hábeas corpus.
Interpol, el brazo investigador de la Corte Penal Internacional en La
Haya, ha emitido un aviso de captura de Assange. Es requerido en Suecia
para ser interrogado por dos presuntas agresiones sexuales, una de las
cuales parece reducirse a una acusación de haber mantenido relaciones
sexuales sin protección y no haber telefoneado a su pareja al día
siguiente.
La acusadora principal, Anna Ardin, según ha escrito Israel Shamir en
CounterPunch (1), “tiene vínculos con los grupos anticomunistas y
anti-Castro financiados por Estados Unidos. Ardin publicó sus soflamas
anticastristas en la publicación en lengua sueca Revista de Asignaturas
Cubanas difundida por Misceláneas de Cuba. Cabe tener en cuenta que
Ardin fue deportada de Cuba por realizar actividades subversivas.”
Ciertamente no es una teoría conspirativa sospechar que la CIA se ha
puesto en marcha para fomentar estas acusaciones suecas. Como informa
Shamir: “En el mismo momento en que Julian buscó la protección de la
Ley de Medios de Comunicación sueca, la CIA amenazó con suspender
inmediatamente el intercambio de inteligencia con la SEPO, la agencia
sueca de los servicios secretos.”
No hay duda de que la CIA también ha sopesado la posibilidad de arrojar
a Assange desde un puente o una ventana alta (la forma de asesinato
preferida de la Agencia desde sus primeros días), y ha llegado a la
conclusión de que, por desgracia, es demasiado tarde para este tipo de
solución ejecutiva.
La ironía es que los miles de comunicaciones diplomáticas publicadas
por WikiLeaks no contienen revelaciones retumbantes que atenten contra
la seguridad del imperio estadounidense. La mayor parte de ellas se
limitan a ilustrar el hecho bien sabido de que en todas las capitales
del mundo hay un edificio conocido como la Embajada de Estados Unidos,
habitado por gentes cuya principal función es la de cubrir cualquier
evaluación bien documentada de las condiciones del país con el corsé de
la ignorancia y los prejuicios que les inculcan en lo que pasa por ser
educación superior en Estados Unidos, cuyas élites gobernantes son hoy
día más ignorantes de lo que realmente está sucediendo en el mundo
exterior que en cualquier otro momento en la historia del país.
Las informaciones publicadas en la prensa oficial nos invitan a
sorprendernos con la noticia de que el rey de Arabia Saudita quiere que
se borre a Irán del mapa, de que EE.UU. utiliza a sus diplomáticos como
espías, de que Afganistán es un país corrupto, y de que la corrupción
no es un fenómeno desconocido en Rusia. Estos informes de prensa
fomentan la ilusión de que las embajadas de EE.UU. están habitadas por
observadores inteligentes que remiten con todo celo información útil a
sus superiores en Washington. Por el contrario, los diplomáticos
–suponiendo que tengan la más mínima capacidad de observación y
análisis inteligente– pronto aprenden a avanzar en sus carreras
mediante el envío de informes a su sede cuidadosamente ajustados a los
prejuicios de los jefazos del Departamento de Estado y de la Casa
Blanca, los miembros poderosos del Congreso y los principales actores
de todo el sistema burocrático. Recordemos que cuando la Unión
Soviética se deslizaba hacia su extinción, la Embajada de EE.UU. en
Moscú seguía suministrando tenazmente dramáticos informes temblorosa
sobre un poderoso Imperio del Mal que valoraba la posibilidad de
invadir Europa Occidental.
No se trata aquí de restar importancia a la gran importancia de esta
última entrega de WikiLeaks. Millones de personas en EE.UU. y en todo
el mundo han recibido con ella un curso rápido de introducción a las
relaciones internacionales y las artes verdaderas de la diplomacia,
para no hablar de la chismosa prosa de tres al cuarto con la que los
diplomáticos ensayan los roman á clef que van a escribir cuando lleguen
a la jubilación.
Hace años, Rebecca West escribió en su novela La caña pensante sobre un
diplomático británico lo siguiente: “Incluso cuando estaba mirándole a
una mujer los pechos con todo descaro a través del escote de su
vestido, se las arreglaba para parecer que estuviera pensando en la
India.” En la versión actualizada, y teniendo en cuenta las órdenes de
Hillary Clinton al Departamento de Estado, cuando un diplomático
estadounidense finja admirar la figura de la encantadora agregada
cultural francesa, en realidad estaría pensando en cómo robarle la
información de su tarjeta de crédito, cómo obtener un scan de retina o
sus contraseñas de correo electrónico y el número de su tarjeta de Air
France.
También hay revelaciones reales de gran interés, algunas de ellas poco
creíbles para la prensa del establishment de EE.UU. En nuestro sitio
CounterPunch la semana pasada Gareth Porter (2) identificaba un cable
diplomático del pasado febrero, publicado por WikiLeaks, que
proporciona una descripción detallada de por qué los especialistas de
Rusia sobre el programa de misiles balísticos iraní rechazaban la
sugerencia de EE.UU. de que Irán contaba con misiles que podrían
alcanzar capitales europeas, o de que Irán tenía la intención de
desarrollar esa capacidad. Porter señalaba que:
“Los lectores de los dos principales periódicos de EE.UU. nunca
conocieron los datos clave del documento. The New York Times y The
Washington Post informaron únicamente de que Estados Unidos creía que
Irán había adquirido misiles de ese tipo –supuestamente denominados
BM-25– a Corea del Norte. Ninguno de los dos diarios informó de la
detallada refutación rusa de la opinión de EE.UU. al respecto, o de la
falta de pruebas consistentes sobre el BM-25 por parte de EE.UU.”
“El Times, que había obtenido los telegramas diplomáticos no de
WikiLeaks sino de The Guardian, según un artículo del Washington Post
del lunes, no publicó el texto del cable. El Times dijo en su artículo
que el periódico había tomado la decisión de no publicarlo “a petición
del gobierno de Obama”. Con ello se privaba a sus lectores de comparar
el distorsionado resumen del documento en el Times con el documento
original, sin tener que buscar en el sitio WikiLeaks.”
Desde la publicación del primero de los dos paquetes de documentos
–relativo a las guerras de Iraq y Afganistán–, el desprecio de la
prensa “oficial” de EE.UU. hacia WikiLeaks ha sido evidente hasta la
saciedad. El New York Times logró la torpe hazaña de publicar algunas
de las fugas a la vez que pretendía taparse la nariz, publicando al
mismo tiempo una crítica calumniosa sobre Assange firmada por su
reportero John F. Burns, un hombre con un brillante historial de
vendedor de las acciones del gobierno de EE.UU..
Ha habido aplausos para Assange y WikiLeaks por parte de famosos
filtradores como Daniel Ellsberg. Pero si encendemos la televisión será
para escuchar la clase de furia que Lord Haw-Haw –alias del irlandés
William Joyce, que transmitía programas de propaganda desde Berlín–
empleaba para provocar a Gran Bretaña durante la II Guerra Mundial.
Como Glenn Greenwald escribió en su columna del sitio Salon:
“En la CNN, Wolf Blitzer estaba rojo de rabia por el hecho de que el
gobierno de EE.UU. no hubiera logrado mantener todas estas cosas en
secreto... Más tarde –como buen periodista que es– Blitzer exigía
garantías de que el Gobierno adoptase las medidas necesarias para
evitar que él, los medios de comunicación y la ciudadanía se enterasen
de más secretos: “¿Sabemos acaso si han reparado el asunto? En otras
palabras, ¿sabemos si alguien, en estos momentos, alguien con
autorización en materia de top secret o de cuestiones de seguridad, no
puede ya descargar información en un CD o un pen-drive? ¿Se ha reparado
esto?” La preocupación central de Blitzer –uno de los “periodistas” más
distinguidos de nuestro país– es asegurarse de que nadie se entera de
lo que el Gobierno de los EE.UU. pueda estar tramando.”
Los últimos archivos de WikiLeaks contienen unos 261 millones de
palabras, equivalentes a 3.000 libros. En ellas se muestran las
entrañas del Imperio Estadounidense. Como Israel Shamir escribió aquí
la semana pasada (3): “Los archivos muestran la infiltración política
de EE.UU. en casi todos los países, incluso en supuestos estados
neutrales como Suecia y Suiza. Las embajadas de EE.UU. mantienen una
estrecha vigilancia sobre sus anfitriones, y han penetrado los medios
de comunicación, el negocio de armamentos, el del petróleo y los
servicios de espionaje, y maniobran para colocar a las empresas
estadounidenses en una situación de ventaja.”
¿Vamos a olvidar enseguida este testimonio vivo del mangoneo imperial
en pleno siglo XXI? No, si hay escritores competentes que puedan
ofrecer una redacción legible y políticamente vivaz. Pero, una
advertencia: en noviembre de 1979 estudiantes iraníes se apoderaron de
un archivo completo del Departamento de Estado, la CIA y la Agencia de
Inteligencia de Defensa (DIA) en la embajada americana en Teherán. Y
reconstruyeron laboriosamente muchos documentos que habían sido
triturados.
Estos secretos afectaban mucho más que a Irán. La embajada de Teherán,
que servía de base regional para la CIA, guardaba secretos relativos a
operaciones secretas en muchos países, en particular Israel, la Unión
Soviética, Turquía, Pakistán, Arabia Saudita, Kuwait, Irak y Afganistán.
A partir de 1982, los iraníes publicaron unos 60 volúmenes de informes
de la CIA y documentos del gobierno de EE.UU. provenientes de los
archivos de Teherán, titulados conjuntamente Documentos del Nido de
Espionaje Estadounidense. Como escribió hace ya años Edward Jay
Epstein, historiador de las agencias de espionaje de EE.UU.: “Sin lugar
a dudas, estos archivos capturados representan la pérdida más extensa
de datos secretos que cualquier superpotencia haya sufrido desde el
final de la Segunda Guerra Mundial.”
De hecho, los archivos de Teherán fueron en verdad un golpe devastador
para la seguridad nacional de EE.UU.. Contenían vivas descripciones de
operaciones y técnicas de espionaje, la complicidad de periodistas
estadounidenses con los organismos de su gobierno, las complejidades de
la diplomacia del petróleo. Estos volúmenes se pueden encontrar en
algunas bibliotecas universitarias de EE.UU. ¿Y alguien los lee? Sí, un
puñado de especialistas. Las verdades inconvenientes fueron enterradas
rápidamente, y tal vez los archivos de WikiLeaks pronto desaparezcan de
la memoria también, uniéndose a los estimulantes archivos históricos de
los golpes de espionaje de la izquierda.
Debo citar con admiración aquí Spies for Peace, el grupo de anarquistas
británicos de acción directa y otros radicales afines relacionados con
la Campaña por el Desarme Nuclear y el Comité Bertrand Russell de los
Cien que en 1963 irrumpió en un búnker secreto del gobierno, el
Regional Seat of Government Number 6 (RSG-6) en Warren Row, cerca de
Reading, donde fotografiaron y copiaron documentos que mostraban los
preparativos secretos oficiales para hacerse con el gobierno después de
una guerra nuclear. Distribuyeron un folleto junto con las copias de
los documentos pertinentes a la prensa, estigmatizando al “pequeño
grupo de personas que han aceptado la guerra termonuclear como una
probabilidad, y están planificándola consciente y cuidadosamente...
Están en silencio esperando el día en que caiga la bomba, momento en
que se harán cargo del poder. “Hubo un gran alboroto, y luego el
gobierno conservador del momento emitió un Defence Notice, prohibiendo
toda otra publicación en la prensa. Los policías y los servicios de
espionaje lanzaron una larga y dura cacería de espías de la paz, sin
conseguir atrapar ni a uno de ellos.
¿Y Assange? Esperemos que se mantenga alejado de un entierro prematuro.
Ecuador le ofreció santuario hasta que la Embajada de EE.UU. en Quito
le dio al presidente una rápida orden y la invitación fue suspendida.
¿Suiza? ¿Estambul? No sé... Como hemos dicho antes, Assange debería,
como mínimo, mantenerse ojo avizor respecto a las mujeres demasiado
entusiastas de sus abrazos y, sin duda, alejado de los pasos a nivel,
los puentes y las ventanas abiertas.
En 1953 la CIA distribuyó a sus agentes y operadores un manual de
formación de asesinos (publicado en 1997), lleno de consejos prácticos
(4):
“El accidente más eficaz, en el caso de un simple asesinato, es
una caída de 25 metros o más sobre una superficie dura. Pozos de
ascensores, escaleras, ventanas no protegidas y puentes servirán a este
propósito... La acción puede llevarse a cabo rápidamente, mediante un
vigoroso [censurado] de los tobillos, arrojando al sujeto al vacío. Si
el asesino lanza de inmediato un grito desgarrado del tipo “testigo
horrorizado”, no será precisa ninguna coartada o retirada disimulada.”
1. http://www.counterpunch.org/shamir09142010.html
2. http://www.counterpunch.org/porter12012010.html
3. http://www.counterpunch.org/shamir11292010.html
4. http://www.counterpunch.org/cockburn07242009.html
Fuente: http://www.counterpunch.org/cockburn12032010.html
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=118159

"Sean
capaces de sentir siempre en lo más hondo cualquier injusticia
realizada contra cualquiera en cualquier lugar del mundo". Che


"Lee, en el nombre de Allah, que todo lo ha creado. Creó al ser humano de un coágulo. Lee, y a tu Señor adora. A quien enseñó a través de la pluma. Le enseñó al ser humano lo que éste no sabía".
Sagrado Corán: sura 96 aleyas 1-5
Visita nuestras comunidades, visit our comunities:
http://musulmanesdecostarica.blogspot.com/
http://groups.google.co.cr/group/musulmanesdecostarica
Phone: (506)87075666