
Tengo miedo.
Tengo miedo de observarme y ser testigo de tantos cambios que antes parecían impensables con mi forma de ser y estilo de vida.
Tengo miedo, porque esta no es la manera que los demás esperan, necesitan o quieren de mí.
Tengo miedo, porque ser como soy, implica quedarme sola en muchos aspectos en los que necesito compañía.
Tengo miedo, porque antes era muda y ahora puedo decir y escoger lo que pienso y siento.
Tengo miedo, porque si soy testigo de alguna injusticia lucharé por los
derechos míos o ajenos aún a costa de que pierda mi empleo, la salud o
la libertad.
Tengo miedo, porque no quiero ser una más del montón, de los que viven en un mundo lleno de apariencias, vacuidad, mediocridad.
Tengo miedo, porque cada vez que los medios de comunicación me obligan a
consumir publicidad cargada de morbo y sensualidad a cambio de
¨informarme¨ o ¨soslayarme¨ con alguna película o documental de mi
interés, comienzo a reclamar y a decir a viva voz: Qué asco! mientras
los demás me observan sin lograr comprender en dónde está el escándalo
si ya todo esto es tan ¨normal¨ y yo debiera estar ya acostumbrada a
todo ello.
Tengo miedo, porque hace tiempo dejé de comprar los periódicos de los
que estoy hastiada por sus portadas plagadas de mujeres desnudas y de
su contenido en el cual el 90% se lo dedican a crímenes, asaltos,
violaciones y sexo; mientras que el arte o la cultura no aparece y si se
encuentra algo es a costo de tener que comprar y por lo tanto, fomentar
lo primero que odio y detesto.
Tengo miedo, porque ya no me gustan las canciones estúpidas, llenas de
letras lujuriosas y sentimentaloides hechas con el claro afán de
fomentar conductas ilícitas para hacerlas parecer lícitas y convertirlas
en éxitos instantáneos, mientras que ahora YO ESCOJO lo que quiero ver,
escuchar y leer.
Tengo miedo, porque no soporto las telenovelas en las que siempre la
trama está basada en una pareja de amantes infieles que tienen que
luchar contra viento y marea para permanecer juntos, mientras los
co-protagonistas crean planes perversos llenos de mentiras y crueldad,
enseñando a delinquir a los que no saben cómo ya que en mi país siempre
hay alguna telenovela de moda y el que no la ve es catalogado como un
anticuado que no sabe de lo que se está perdiendo, hasta los padres de
familia y actividades importantes deben ajustar sus horarios para que no
nos ¨perdamos¨ del último y estúpido capítulo.
Tengo miedo, porque no puedo imaginarme regresar a mi forma anterior de
vestimenta en la cual tenía que mostrar el escote, las piernas y hasta
lo que no tengo, para ser tomada en cuenta dentro de esta sociedad y no
ser motivo de burla, multas, cárcel o escarnio por andar recatada y
decente.
Tengo miedo, porque antes el físico me importaba sólo para competir con
la apariencia del resto, pero ahora lo crucial es ser una persona
saludable en cuerpo y alma para dar batalla a cualquier injusticia de la
que sea testigo.
Tengo miedo, porque el que no se emborracha hasta la inconsciencia, fuma
o usa cualquier droga sintética es considerado por mi sociedad como un
¨retrasado¨ que no sabe de lo que se está perdiendo mientras que mi
mayor vicio es leer y escribir para permanecer constantemente informada
de lo que sucede dentro de mi entorno y fuera de él.
Tengo miedo, porque si soy testigo de algún delito, mi consciencia me
obliga a reaccionar y a tratar de defender o hacer algo por la víctima
aún a costa de que peligre mi vida, sin que me importe saber que quienes
continúan sus caminos indiferentes mascullan que si algo malo me sucede
es sólo resultado de mi estúpida intromisión.
Tengo miedo, porque a diario recibo testimonios de mujeres agredidas
tanto física y psicológicamente por sus familiares más cercanos y
todavía no he podido concretar alguna ayuda real para la mayoría de
ellas.
Tengo miedo, porque en cualquier trabajo siempre me esfuerzo por dar lo
mejor y más de lo que me piden, aunque ello implique que los demás
compañeros se acerquen a pedirme que ¨por favor no los haga quedar mal a
ellos¨ porque a propósito escogen un ritmo más lento e irresponsable de
trabajo y si no acepto el compás de vagabundería al que ellos están
acostumbrados, me discriminan por ganarme el salario de forma honesta.
Tengo miedo, porque quiero volver a casarme a pesar de que en el pasado
he tenido que divorciarme de varones agresores de los que en alguna
ocasión casi me mata a palos o simplemente asesinaron mi autoestima
haciéndome creer que merecía tratos injustos y degradantes sólo porque
yo debía estar agradecida de que ellos me habían alzado a ver y aún así,
no perdí jamás la esperanza de encontrar a algún hombre de verdad que
me valore y acepte todos mis errores porque mis pocas virtudes valen la
pena.
Tengo miedo, porque este deseo de querer rehacer mi vida en pareja
implica que las personas que me conocen se burlen de mí y murmuren en
público o privado que soy una mujer ¨caliente¨ que no puede estar sin
¨hombre¨.
Tengo miedo, porque ya no me importa que otros me consideren una mujer
sucia y escandalosa, la ¨vergüenza de la comunidad¨; si lucho por mis
derechos y hablo por los que no pueden hacerlo por miedo o vergüenza.
Tengo miedo, porque ya me tiene sin cuidado que mis detractores me
consideren una mujer cochina cuando llega algún mendigo a casa y le doy
de comer en mi propio plato, ya que muchos consideran que compartir
estas cosas que antes me guardaba con ustedes, es sólo una muestra más
de cuán engreída soy.
Tengo miedo, porque ya no puedo dejarme algún dinero extra que me hayan
dado por equivocación, o apoderarme de algo que encuentre si después sé
quién es el dueño, lo cual me obliga a devolvérselo aunque tal vez yo
necesite más que esa misma persona lo que he devuelto, aún sabiendo que
en la mayoría de las ocasiones el dueño ni siquiera será capaz de dar
las gracias.
Tengo miedo, porque ya no me importan las miradas de reprobación de los
demás si espontáneamente realizo alguna acción innoble, como juntar la
basura que otro dejó botada, o por no querer dejar sobras en el plato
del restaurante y recogerlas para llevarlas a casa y consumirlas
después, porque recuerdo que ha habido momentos en los que no he tenido
nada para comer y un solo grano de arroz me habría saciado o de que hay
tantos que se salvarían si yo les pudiera hacer llegar eso que otros
consideran simples desechos.
Tengo miedo, porque quisiera que mi vida no acabe tranquilamente
recostada en mi cama despidiéndome de mis seres queridos sin haber
luchado lo suficiente, sin haber dicho todo lo que se agolpaba en mi
pecho, sin haberlo dado todo.
Tengo miedo, porque haber cambiando tanto, porque si bien antes,
guardaba todo estos sentimientos en mi corazón, ahora los expreso y los
publico ya que imagino que tal vez a alguien en algún remoto lugar, le
han de servir de motivación o por lo menos se sienta compinche o por el
contrario, me acompañe en mi dolor.
Tengo miedo, porque cada día quiero superarme y eso me exige muchas veces un esfuerzo físico y mental que me sobrecoge y abruma.
Tengo miedo, porque a pesar de que cometo tantos errores, cuando soy
consciente de ellos trato de rectificar y de restaurar el daño que hice.
Tengo miedo, porque no he podido disculparme con todos las personas a la
que herí consciente o inconscientemente en el pasado y a los que tal
vez la vida no me dará la oportunidad de volver a ver para tratar de
enmendar mi falta.
Tengo miedo, porque en alguna ocasión fui testigo de injusticias y me
quedé callada para salvar mi pellejo y ahora soy consciente de que ese
tiempo ya pasó y no regresará jamás.
Tengo miedo, porque por mi estupidez e ignorancia algunos animales que
consideré mis mascotas, murieron por no saber cuidarlas y ahora prefiero
no tener ninguna antes que ser culpable de maltrato a cualquier ser
vivo.
Tengo miedo, porque veo que mi país está sin rumbo, lleno de corrupción y
ya no tengo vergüenza de querer hacer algo aunque sea desde la política
para tratar de ayudar de alguna forma a reparar el daño que sentimos y
que nos tiene resentidos en todo sentido.
Tengo miedo, porque perdí el temor de ser señalada por la gente ¨normal¨
como ¨la loca¨, ¨la ridícula¨, ¨la anticuada¨, ¨la que quiere llamar la
atención¨.
Tengo miedo, porque ya no me importan las miradas o comentarios de reprobación.
Tengo miedo, de ya no sentir miedo.
Rashida Jenny Torres
Musulmana Costarricense
"Sean
capaces de sentir siempre en lo más hondo cualquier injusticia
realizada contra cualquiera en cualquier lugar del mundo". Che


"Lee, en el nombre de Allah, que todo lo ha creado. Creó al ser humano de un coágulo. Lee, y a tu Señor adora. A quien enseñó a través de la pluma. Le enseñó al ser humano lo que éste no sabía".
Sagrado Corán: sura 96 aleyas 1-5
Visita nuestras comunidades, visit our comunities:
http://musulmanesdecostarica.blogspot.com/
http://groups.google.co.cr/group/musulmanesdecostarica
Phone: (506) 87039185