
Las marchas de las Putas.

Marcha de las Putas, San José Costa Rica, agosto 2011.
Este fin de semana se ¨celebró¨ en mi Costa Rica y siguiendo el
ejemplo de tantos otros países alrededor del mundo, la famosa Marcha de
las Putas.
El movimiento tiene su origen en Canadá. Se desató
luego de que en enero de este año 2011, el policía Michael Sanguinetti,
durante una conferencia sobre seguridad civil en Osgoode Hall Law
School en Toronto, asegurara que “las mujeres deben evitar vestirse
como ‘putas’ para no ser víctimas de la violencia sexual”.
El
hombre tuvo que disculparse públicamente y recibió una sanción
disciplinaria, pero ya el daño estaba hecho y desencadenó una ola de
indignación a nivel mundial entre todas las mujeres que defienden su
derecho a vestir como se les antoje.
El pandemonium tico se
desató el pasado 2 de agosto cuando un obispo católico, Francisco
Ulloa, y un cardenal mexicano, Francisco Robles, durante la homilía de
la patrona de los costarricenses La Virgen de los Ángeles, instaron a
las mujeres a vestir con "recato".
En teoría resulta
completamente razonable y hasta necesario dar un escarmiento a
trogloditas como este policía o pastores religiosos que han osado
transgredir los límites de la libertad y el respeto a los derechos
civiles de nosotras las mujeres, en teoría.
La marcha ¨nuestra¨
se preocupó por conservar el espíritu festivo y liberal de sus
predecesoras y se esforzaron en gran manera por darle un toque criollo
aprovechando al máximo la oportunidad de poder explayarse de una forma
bastante desenfadada para tratar de hacer llegar su mensaje de la
manera más clara posible.
Si bien es cierto, la marcha
orgullosamente costarricense, no fue tan diferente de las de otros
países en las que los ¨slutwalkers¨, se lucieron con diferentes y
variados estilos de ropa o nada de ella, y hasta representaciones de
felaciones hombre-hombre frente a niños, me ha llamado la atención
observar como muchas de las auto-proclamadas putas usaran velos
islámicos para representar la supuesta ¨opresión¨ a las que las quiere
someter tanto la iglesia Católica como parte de la propia sociedad en
la que se desenvuelven.
Resulta completamente paradójico comparar
a estas orgullosas putas con las que veo a diario cerca de la parada de
autobuses TUASA de mi ciudad Alajuela en Costa Rica, las de la parada
de Tuasa andan vestidas de lo más normal del mundo, todos sabemos a qué
se dedican pero no tienen que semidesnudarse ya para venderse al mejor
postor.
Tienen celular, se paran o sientan en algún lugar estratégico y al decir verdad son bastante discretas en su comportamiento.
Valga
recalcar que a la marcha de Costa Rica decidieron unírsele bastante
varones, seguramente putos hastiados de ser también obligados a vestir
con recato y ver alterado por completo su estilo de vida.
Elementos
en común son los carteles de todo tipo, cadenas enteras o rotas,
escenas de sado-masoquismo y todo en aras de protestar por unas
palabras dichas dentro de un contexto político o religioso.
Hoy
un día después de su pintoresca protesta, me pregunto si los
manifestantes se sentirán ganadores de esta batalla por la dignidad y
si continuarán protestando más y más por este tema tan importante para
ellos.
La muerte de miles de somalíes, los desastres naturales,
los disturbios en Europa y la volatilidad de las bolsas de valores en
los mercados mundiales, junto con el calentamiento global pasan a
segundo plano cuando nos tocan un derecho imprescindible: vestir como
queramos.
Yo, como mujer, madre, trabajadora y musulmana
portadora del velo por decisión propia, sintiéndome siempre orgullosa
de cómo me veo, de lo que soy y represento, siento que este tipo de
manifestaciones no representa de forma alguna los derechos de las
mujeres o de cualquier ser indefenso a no ser abusado tanto física como
sexualmente.
A mí me han faltado el respeto cubierta por completo
y en un país como este que no es islámico y en donde todos pueden
vestir como quieren.
He sorprendido a varones cuando voy en el
autobús hacia el trabajo, tratando de levantar mi falda disimuladamente
para tratar de ver por lo menos mi tobillo.
Entonces, entiendo
que quitarse toda la ropa para liberarse de la opresión masculina, es
sólo un pretexto para dar rienda suelta a bajos instintos y el modo
bizarro y menos conveniente de tratar de reinvindicar derechos.
Ya
este comportamiento lo he notado también en las personas que
completamente desanimadas con el actuar de la iglesia Católica o algún
otro credo religioso, dejan de creer en Dios y se hacen ateos por
decepciones, en vez de buscar alguna otra alternativa que no raye en el
extremismo.
Se nos ha olvidado que la moderación es señal de buena salud en todo sentido.
Aquí,
no se trata de obligar a alguien a salir completamente tapado de los
pies a la cabeza, pero tampoco a desnudarse del todo para exigir
garantías y libertades.
Se trata de recordar que mi derecho termina donde comienza el del otro y ese límite implica paz y sana convivencia.
El
llamado a vestir con recato por parte del policía canadiense y los
obispos católicos, no me ofendió en modo alguno puesto que yo sé lo que
significa tener que vestir según los estándares oficiales de los
fashionistas en los que la que más vende el producto (su cuerpo) es la
que más lo enseña.
Me cansé de tener todas las libertades del
mundo y sentirme la más esclava de todas. Saberme visible sólo cuando
usaba escotes o minifaldas, ropas ajustadas y sugestivas en las que en
varias ocasiones supe cuánto perturbaban a los varones con los que
interactuaba tanto directa como indirectamente, y por lo cual comencé a
sentirme ¨no persona¨.
Por qué menos tela tenía que implicar más astucia y oportunidades de encontrar un buen empleo y ascender rápidamente¿?
Qué hay de las ocasiones en las que aparecía otra mujer que enseñaba más que yo y me ponía en clara desventaja?
Cuáles pasos o acciones tomar para ser (des)valorada en esta decadente sociedad?
Llegué
a la conclusión de que lo mejor era ir contra corriente, si esta
s(u)ociedad me pedía que me desnudara yo me iba a tapar más, entonces
comencé a usar ropas holgadas y el velo; si me solicitaban que me
avergonzara de alabar a Dios, lo iba a hacer 5 veces al día y desde el
lugar en el que me encontrara; si me fomentaba la gula hasta la
obesidad extrema, yo iba a ayunar un mes entero desde antes que saliera
el sol hasta el ocaso para sensibilizarme con los que menos tienen, si
esta generación se empeña en que despilfarre todo lo que tengo y aún lo
que no para aparentar vivir como los que tienen más que yo, por el
contrario, escogí donar el 2.5% anual de mis ganancias al pobre que
tenga más cerca; si mis paisanos se enferman por comer cerdo todo el
tiempo y tomar licor, yo decidí abandonar la carne ¨más deliciosa¨ y el
ingrediente infaltable de las fiestas para estar siempre sobria y sana
en cuerpo y alma ante mi familia, mi comunidad y Dios.
Todas esas
cosas que adopté como mi fe y estilo de vida me han hecho sentirme
valorada, independiente, realizada y completa tanto como mujer, madre y
esposa. Jamás fui tan digna, ni tan segura de mí misma. Dormir en paz,
con la grata sensación del deber cumplido, de ser honesta digna y
decente es el mayor regalo que me pudo enviar Dios dentro de tanta
porquería, sinsentidos y perversión.
Inshallah algún día estas puticas lo puedan descubrir ellas también.
Por
eso me hice musulmana y por esas mismas razones, jamás voy a entender
cómo estas putas modernas pueden representar la escencia de la dignidad
humana pero por sobretodo de la femenina.
Rashida Jenny Torres
Musulmana costarricense.
"Sean
capaces de sentir siempre en lo más hondo cualquier injusticia
realizada contra cualquiera en cualquier lugar del mundo". Che


"Lee, en el nombre de Allah, que todo lo ha creado. Creó al ser humano de un coágulo. Lee, y a tu Señor adora. A quien enseñó a través de la pluma. Le enseñó al ser humano lo que éste no sabía".
Sagrado Corán: sura 96 aleyas 1-5
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