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LLAMADO A LA ACCION
28 DE SEPTIEMBRE DE 2012
ABORTO LEGAL Y SEGURO
UNA CUESTIÓN DE DERECHOS,
UNA CUESTIÓN DE DEMOCRACIA
Cada año, alrededor de 4 millones de mujeres en
América Latina y El Caribe deciden –a plena conciencia- abortar. Las
legislaciones en la región regulan la práctica, en márgenes que van desde la
autorización limitada hasta la completa prohibición; sin embargo, en cualquiera
de estas circunstancias, las mujeres hacemos
ejercicio del derecho a decidir, y cuando decidimos, abortamos.
Para la mayoría de las mujeres en la región este
acto de soberanía sobre la propia vida se hace en la clandestinidad, en
condiciones inseguras e insalubres que vulneran la dignidad, la libertad y la salud.
Las realidades más apremiantes se viven en Chile, Nicaragua, El Salvador,
Honduras y República Dominicana, donde
el aborto se prohíbe en cualquier circunstancia. En aquellos países en que se
autoriza su práctica por razones terapéuticas o de violencia sexual, el acceso
al procedimiento está plagado de obstáculos a causa de una institucionalidad
pública que permite la intromisión de sectores religiosos y conservadores que
atentan contra la oportunidad de la realización del aborto. La negación de la
interrupción voluntaria del embarazo en la legislación o en las acciones de
salud es un mecanismo de poder y control
sobre los cuerpos, la autonomía, la sexualidad y las decisiones reproductivas
de las mujeres.
Mientras la interrupción del embarazo esté sujeta a la autorización
de gobernantes, legisladores, jueces, médicos y religiosos – mayoría hombres,
hijos sanos del patriarcado- a las mujeres se nos seguirá negando el reconocimiento,
el respeto y la garantía de nuestra ciudadanía, ignorándonos como seres humanas
plenas, capaces de tomar decisiones éticas sobre nuestros cuerpos y nuestras
vidas. Las democracias erigen como valores la autonomía, la soberanía y la
libertad de los pueblos; sin embargo, estos valores son negados a las mujeres
sobre el propio territorio de sus cuerpos. Obligarnos a llevar a término un
embarazo que no deseamos o no estamos en condiciones de asumir es un acto de
tortura que refuerza nuestra subordinación de género.
Parte del continente hoy se ufana de los avances
democráticos logrados en las últimas décadas, mientras en varios países la
democracia está seriamente amenazada. El cambio hacia gobiernos más
progresistas ha tenido poco impacto en la vida de las mujeres en el campo de
los derechos sexuales y los derechos reproductivos. Las mujeres interpelamos a
la nueva izquierda latinoamericana, que no es tal si nuestros derechos y
libertades no forman parte sustancial de los principios y propuestas políticas,
económicas, sociales y culturales que la inspiran. El bien vivir es laico; caso
contrario, es un reciclaje del discurso que da prelación al embrión por sobre
los derechos de las mujeres, y que reproduce las dobles morales y los dobles
estándares que legitiman –por acción u omisión- que los curas exijan más
nacimientos, mientras sus abusos sexuales contra niñas y niños quedan impunes.
En este 28 de Septiembre, Día Internacional por
la Despenalización del Aborto, exigimos y demadamos de nuestros Estados:
Las condiciones para que la realización del
aborto sea legal, gratuita, segura y accesible para todas las mujeres que lo
decidan.
El cese de las persecuciones judiciales,
selectivas y abusivas de mujeres que han abortado, las cuales afectan
mayormente a las mujeres más pobres. El encarcelamiento de mujeres por esta
causa en nuestros países constituye una injusticia incalificable.
Medidas urgentes para
evitar que la objeción de conciencia en hospitales públicos y otros contextos
institucionales se convierta en un obstáculo al ejercicio de derechos o ponga
en peligro la salud o las vidas de las mujeres
Acciones para
garantizar la seguridad de las defensoras de los derechos de las mujeres, en
particular los sexuales y los reproductivos, en todos aquellos países donde
éstas enfrentan persecuciones, intimidación y amenazas.
Reafirmar y proteger
el carácter laico y plural de la democracia, evitando injerencias indebidas de
extremistas religiosos que afecten la realización de reformas legales y/o la
puesta en marcha de políticas públicas tendientes a mejorar la salud de las
mujeres y el ejercicio de sus derechos
Seguiremos luchando para que nuestros Estados
sean laicos y nuestras democracias nos respeten como ciudadanas plenas porque
EL ABORTO LEGAL Y SEGURO ES UNA CUESTIÓN
DE DERECHOS Y UNA CUESTIÓN DE DEMOCRACIA.