Queridos Hermanos del Movimiento de las Familias de Nazaret
Reciban un fraternal saludo desde Colombia
Mi nombre es Fernando Gutiérrez Beltrán, Soy odontólogo de la ciudad de Bogotá, casado y con dos hijos adolescentes.
Qué gran alegría saber que existen personas del Movimiento en Venezuela!
En 1990 vinieron a Colombia algunas personas de Polonia y Mejico para sembrar la semilla del movimiento en Bogotá.
Somos muy pocos, casi los mismos que conocimos esta espiritualidad en 1990, y hemos tratado de vivir según sus principios, es decir en el espíritu de los Medios Pobres, de la infancia espiritual, del Abandono en los brazos de Nuestra Madre, de la Dirección Espiritual....
Nos acomañó hasta hace poco el Padre Francisco Lenglez, sacerdote Belga de la comunidad de los Padres Agustinos de la Asunción, quien tuvo que regresar a su país hace unos pocos meses.
Por Favor, cuéntenme de su grupo, quisiera si ustedes me lo permiten tener un contacto más cercano con ustedes, queridos hermanos.
Que Nuestra Madre del Cielo guíe nuestros caminos para la mayor Gloria de Dios!!!!
Con un abrazo fraterno
Fernando Gutiérrez B.
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Fernando:
Recibe un saludo desde Puebla, cede continental del Movimiento de las Familias de Nazaret, al igual que Alejandra, estamos participando en nuestras ciudades, con una espiritualidad muy adoc para nuestras personas, puesto que la hemos aceptado. A través de María y nuestra apertura será posible seguir viviendo en el camino a Cristo.
Por estos días se están haciendo los cambios en la dirección del Animador Principal del movimiento dejó de ser el RP José Venegas y ahora es el RP José Miguel Alarcón, quien está aprovechando su nombramiento para actualizarse en las necesidades del movimiento en Puebla. Definitivamente continuando con la misma espiritualidad que seguimos.
Es un gusto saber que están ustedes en Colombia. Necesitamos muchas oraciones para nuestros pueblos, entendamos que es a través de María que debemos seguir orando, pues nuestras segundas intenciones nos pueden llevar a orgullos espirituales peores que los que ya tenemos, no olvidemos que somos realmente amados y que Dios y María nos aman más a nosotros que nosotros a nosotros mismos.
Vivir alegres es la comprobación de que estamos creyendo lo que pensamos, y si nos es así mendiguemos las gracias a través de María para ser más dóciles a la voluntad de Dios sabiendo con seguridad que es lo que más nos conviene.
Saludos Con María.
Víctor Rojas
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