La Generalitat Valenciana mata por inanición al centro de investigación Príncipe Felipe
La celebración el viernes del Día Mundial del Cáncer ha sacado a la luz la caótica situación del centro de investigación Príncipe Felipe de Valencia, que ha despedido a 108 de los 258 trabajadores con los que contaba, 79 de ellos científicos, y ha reducido las condiciones laborales y el salario a los que se quedan, cerrando 14 líneas de investigación sobre el cáncer, parkinson o alzheimer.
Centro de investigación Príncipe Felipe de Valencia.
El Centro de Investigación Príncipe Felipe (CIPF), inaugurado en 2004 y abierto en 2005, difícilmente llegará a ser la institución de referencia en biomedicina que la Generalitat Valenciana quiso hacer de este edificio, que costó 60 millones de euros y se sufragó en un 70% con fondos europeos, y que su responsable Rubén Moreno quería convertir el edificio en el trampolín que diera pie a la creación de un parque científico industrial ligado a la biomedicina en Valencia.
El severo expediente de regulación de empleo (ERE) que presentó la dirección en octubre de 2011, tutelada por el Gobierno valenciano, ha conducido al despido de 108 trabajadores (el 41% de la plantilla) y "un cambio en las condiciones de trabajo" de los 150 que se queden, que contempla la reducción de hasta en un 60% sus salarios.
La presentación del ERE llegó tras la dimisión de la dirección y el comité científico a principios de septiembre por los fuertes recortes presupuestarios que sufrió el centro. La Generalitat, principal financiadora, redujo entre 2009 y 2011 un 50% los fondos que aportaba a la institución.
El ex director científico dimitido, Carlos Simón, se refirió a la situación del CIPF, tras recoger el premio Rey Jaime I en Investigación Médica, y tachó de "lamentable" y "terrible" el ERE. "Dejé la dirección científica porque no había dinero para continuar". El Príncipe Felipe también fue objeto en octubre de 2011 de una interpelación en las Cortes planteada por Marga Sanz, de Esquerra Unida del País Valencià.
En la reunión mantenida entre el comité de empresa del CIPF y la dirección se informó también de la extinción del programa de medicina regenerativa, que dirigía Simón. Era uno de los tres que había en España junto a los de Barcelona y Sevilla.
Los recortes permitieron a la empresa justificar un ERE que originará un efecto dominó letal: a menor plantilla, menor capacidad de asumir proyectos; a menor competitividad, menor financiación exterior. Y, tras un nuevo giro, más despidos y recortes. Así hasta la muerte por inanición. El ERE supondrá el cierre de 14 de las 25 líneas de investigación, entre las que se encuentran por ejemplo, las dos únicas que trabajan en el cáncer y ocho de los nueve laboratorios de medicina regenerativa y células madre, una de las parcelas que más esperanzas despiertan para tratar enfermedades hasta ahora incurables como el alzhéimer, el parkinson o los infartos.
El dudoso criterio de la Generalitat para invertir
"Es una cuestión de criterio político", sostiene el investigador valenciano Rafael Pulido, que durante quince años había dirigido el laboratorio de Biología Molecular del Cáncer -primero en el Instituto de Investigaciones Citológicas donde entró en 1996 y después en el Príncipe - y que fue despedido en el ERE de noviembre de 2011, quien deplora que la Conselleria de Sanitat sólo invierta en el centro 4,6 millones de los 6.000 de su presupuesto.
"Después se gastan tres millones en un torneo de golf en Castellón de un fin de semana o 15 millones en una torres de lujo sin construir", se lamenta en referencia al proyecto fantasma de las Torres de Calatrava, muy cerca del CIPF, y por las que el PP abonó al arquitecto Santiago Calatrava 15 millones. "Con ese dinero tendríamos nuestro evento solucionado durante años", señala. A esto añade la Generalitat la compra de la empresa Valmor Sports, encargada de la organización de la formula 1, por un precio simbólico, pero haciéndose cargo de 30 millones de euros de deuda.
Los científicos denuncian además una «caza de brujas» con fines políticos. El ERE incluyó a muchos de los científicos que en 2009 se rebelaron contra Rubén Moreno y firmaron una carta en la que exigían su dimisión. "Fue la culminación de una situación insostenible durante cuatro años", recuerda Pulido. Pero ¿quién es Rubén Moreno? Criado a la sombra del PP, fue secretario autonómico con Zaplana y secretario general de Gestión y Cooperación Sanitaria del Ministerio de Sanidad durante la época de Aznar. Pese a todo ello y después de nueve años, el PP ha recolocado a Moreno con una plaza en las listas de la candidatura a las Cortes por Castellón.
Al año y medio del ERE, Pulido recuerda la "manipulación de cifras, datos y variables" que se utilizaron para clausurar trece laboratorios. En aquellos momentos, el científico sintió que su carrera había quedado truncada. "Fue un enorme tristeza sentir que 25 años dedicados a la ciencia se tiraban por la ventana".
Rafael Pulido, despedido en el ERE a pesar de haber conseguido más de medio millón de euros de financiación en tres proyectos, trasladará su trabajo científico al Instituto de Investigación Sanitaria Biocruces, del hospital de Cruces de Bilbao, integrado en el Ikerbasque, la Fundación de Investigación Científica de Euskadi que desde el uno de enero le ha contratado como profesor de investigación.