Nosotros somos la legitimidad del pueblo, la República. Tras las
luchas políticas y sociales mantenidas desde 1939 tras la victoria
franquista y la sumisión hacia las potencias nazis y fascistas, este
Gobierno, surgido de la insatisfacción popular frente a las medidas
neoliberales y represivas del Partido Popular y apuntaladas por el
Gobierno socialista, debe luchar contra este régimen que protege a las
oligarquías financieras, a los terratenientes, a los sectores más
reaccionarios y contrarrevolucionarios de la Iglesia y a los políticos
y Magistrados corruptos en vez de asistir a los más desfavorecidos y a
la clase obrera de nuestro país: mientras que estas no tienen
facultades para subsistir, los banqueros y las clases privilegiadas se
lucran a costa del dinero público, enriqueciéndose cada vez más y más.
Por eso, este Gobierno debe tomar medidas contra las leyes
antidemocráticas y excluyentes de la Monarquía, institución que, por
cierto, es la principal culpable, ya que es el principal centro de
corrupción del Estado al no declarar sus cuentas y por el Caso
Urdangarín. Pero no debemos olvidar que el Gobierno monárquico, que es
el encargado de salvaguardar nuestra soberanía nacional, se ha plegado
a las órdenes de la Canciller alemana Angela Merkel, poniendo nuestro
país a disposición de los intereses de Alemania y de la Unión Europea,
acabando con nuestra independencia nacional, la cual debe ser uno de
los pilares de nuestra democracia. Ante esto, debemos denunciar la
política partidista del Estado(que no mira por los intereses generales
de la población, sino por las ambiciones políticas y económicas de
unos pocos) y la injerencia de un Estado extranjero en las políticas
internas de España, además de estar a merced de la Banca europea y los
poderes financieros internacionales, como el FMI. Camaradas,
ciudadanos/as de la República, nuestro destino es la formación de un
nuevo Estado: un Estado que luche por la igualdad social, la libertad,
la justicia y la equidad, castigando los crímenes de manera firme y no
permitiendo la impunidad de los asesinos, como está ocurriendo con los
crímenes del franquismo, unido al castigo de aquéllos que luchan por
investigar y reparar los daños causados, como el juez Garzón. Termino
este discurso diciendo que ante la ilegitimidad del Gobierno español
nosotros, el Gobierno de la República Española, debemos hacer frente
al bipartidismo, la Monarquía y a las clases dominantes, instaurando
un Estado social, de Derecho y, sobre todo, democrático