alvaro duque
unread,May 20, 2012, 5:22:32 PM5/20/12Sign in to reply to author
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to Ministerio de Economía y Fomento de la República
Creo que deberíamos seguir el ejemplo de Ecuador que ha echo un
acuerdo para regular a los bancos aquí esta la propuesta y el acuerdo
de Basilea.
La crisis financiera internacional de 2008 y sus duras consecuencias
trajeron al debate el tema de la regulación financiera y los límites
que deban ser impuestos a entidades financieras. Los bancos cumplen
una doble función en la economía. Por un lado, sirven como "cajas
fuertes", para recibir y proteger los depósitos de los ahorristas. Por
otro lado, usan buena parte de esa plata para prestar a otros,
típicamente empresas que quieren invertir y crecer u hogares que
necesitan comprar autos o casas. La primera función debe implementarse
y ser regulada orientándose a proteger al máximo los recursos de los
depositantes y la confianza del público. La segunda función, en
cambio, es la que ayuda a dinamizar la economía al hacer circular el
dinero: los economistas dicen que la banca "multiplica" el dinero ya
que la misma plata del depositante sirve para prestar a otra persona,
que a su vez la deposita en alguna lado y vuelve a ser prestada,
regresa al sistema bancario y recircula. También esta segunda función
es la que genera rentabilidad para los bancos.
Un banco que solo sirva de caja fuerte sería muy seguro pero muy poco
rentable, y no circularía los ahorros de unos para que otros inviertan
y generen empleo. Un banco que prestaría todo, sin ningún colchón de
seguridad, sería muy rentable pero tendría demasiado riesgo de
quebrar. Hay que encontrar un equilibrio para que los bancos sean
seguros y ayuden también a dinamizar la economía. Encontrarlo no es
fácil y muchas de las crisis financieras han generado cambios en la
regulación bancaria para proteger a la sociedad y a los depositantes
de los riesgos inevitables que toman los bancos como parte de su
actividad, sin ahogar a la economía. Por eso, por ejemplo, han surgido
los acuerdos de Basilea I, II y III, cada vez tomando en cuenta temas
antes relegados.
Se pide a los bancos que tengan suficientes fondos propios o
patrimonio para que, si toman demasiados riesgos, las potenciales
pérdidas que surjan primero afecten a la plata de los accionistas y,
sólo si esta se acaba, a los depositantes. Es normal que los
accionistas del banco sean los primeros en pagar los platos rotos si
la institución no midió bien los riesgos que tomaba. Parte del
problema, sin embargo, ha sido medir bien estos riesgos. Por ejemplo,
junto a las actividades más tradicionales de un banco de depósitos,
los bancos han entrado cada vez más en actividades de inversión, con
productos financieros cada vez más sofisticados (los derivados
financieros) para los cuales medir el verdadero riesgo que toman no es
obvio.
Los acuerdos de Basilea han venido incorporando múltiples riesgos
bancarios: operacionales, de crédito, de financiamiento de
exportaciones, de liquidez, de contraparte. Exigen que suban
gradualmente los fondos propios para cubrir estos riesgos y enfrentar
potenciales problemas adicionales que no estén ahora identificados
pero que, por la dinámica del negocio financiero, podrían aparecer en
el futuro. Muchas de las discusiones actuales giran en torno a qué
tanta libertad se debe dejar a los bancos para que participen en
actividades financieras complejas propias de un banco de inversión.
Acordar regulaciones bancarias bien equilibradas será clave para
minimizar el riesgo de nuevas crisis y al mismo tiempo permitir que la
economía mundial se recupere.