Profesora: Norma
Garay
Integrantes:
Berrio, Yorleis C.I. 19.288.141
Gomes, Emy C.I. 14.153.586
Marcano, Rafael C.I. 17.400.754
Naranjo, Cristina C.I. 20.174.844
Quijada, Isabel C.I. 11.486.782
Ramos, Carlos C.I. 18.587.396
Caracas, Miércoles 03 de Febrero
Índice
Página
Introducción……………………………………………………………………….……. 3
1.0 Década del 1960…………………………………………………………………... 4
2.0 Década de 1970…………………………………………………………………… 6
2.1 Primera Crisis Petrolera………………………………………………….. 7
2.2 Segunda Crisis Petrolera………………………………………………… 9
3.0 Década de 1980………………………………………………………………….. 12
3.1 Viernes Negro, 18 de Febrero de 1983…………………………………14
3.2 Caída del Precio de Petróleo………………………………………….. 15
4.0 Década de 1990………………………………………………………………... 18
4.1 Crisis Asiática…………………………………………………... 23
5.0Década de 2000………………………………………………………………… 28
5.1 Últimos Acontecimientos 2009……………………………………….. 37
6.0 Lo que va del 2010………………………………………………………………. 40
6.1 Últimos Acontecimientos 2010…….…………………………………….42
Conclusión…………………………………………………………………………….. 46
Bibliografía…………………………………………………………………………….. 47
Anexos.………………………………………………………………………………... 48
INTRODUCION
En este documento les mostraremos el objetivo general de la
Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), su fundación,
como fue constituida el motivo por el cual fue fundada y todas esas
series de argumentos para lo cual pasa a ser una de las organizaciones
más importante a nivel mundial, esta en cuanto a la lo referente a
minerales no renovables (Petróleo).
Fue fundada con la intención de representar a un grupo de países
subdesarrollados con la finalidad de conllevar aun formulación de
estrategias y programas que buscaban asegurar la estabilidad de los
precios del crudo en los marcadores internacionales, coordinando y
defendiendo los precios del petróleo y los ingresos de los
representantes de tan importante organización.
Su objetivo general de los países participantes de la OPEP fue
defender los precios del petróleo frente al deterioro de los términos
con las compañías multinacionales que explotaban petróleo en dichos
países, acordando coordinar y armonizar políticas petroleras.
La OPEP en sus inicios fue rechazada por los países industrializados y
de grandes empresas petroleras, lográndose reestablecer con gran
empeño al transcurrir sus décadas.
Su evolución la llevó a ser unas de las organizaciones más importantes
en el mundo, aunque ha tenido altos y bajos en el mercado.
A continuación les presentaremos aspectos relevantes por décadas desde
el inicio de OPEP.
DECADA DE 1960
Durante esta primera etapa que abarca el período comprendido entre la
fundación de la OPEP y 1970, la organización experimentó un período de
consolidación y sentó las bases y principios que regirían el
comportamiento de lo que sería su actuación posterior.
Fue constituida principalmente por cinco países considerándolos los
fundadores de esta organización, los cuales fueron, Irak, Irán,
Kuwait, Arabia Saudita y Venezuela. Pronto se adhirieron Qatar en
1961, Indonesia y Libia en 1962, Emiratos Árabes Unidos en 1967 y
Argelia en 1969. Más adelante, adhirieron Nigeria en 1971, Ecuador en
1973, Gabón en 1974 y Angola en 2007. En el año 1992 se retiró Ecuador
por presentar divergencias sobre las cuotas asignadas, ya que para ese
momento no cumplía con las políticas de producción asignadas. Al
reincorporarse en el año 2007 Ecuador se ve obligado a abonarle a la
organización alrededor de 5 millones de dólares por las cuotas de su
retiro. Gabon se retiró en el año 1994 por presentar bajos niveles de
producción. En la actualidad contamos con 12 países que conforman la
OPEP.
El objetivo general de los países participantes de la OPEP fue
defender los precios del petróleo frente al deterioro de los términos
de intercambio y de negociar en mejores términos con las compañías
multinacionales que exportaban petróleo en dichos países ya que en la
práctica eran éstas las que determinaban los precios de referencia en
base a los cuales se fijaba el canon que recibían los países de la
OPEP.
Estos integrantes acordaron coordinar y armonizar sus políticas
petroleras. Específicamente en 1963 acordaron establecer la creación
de un Centro de Intercambio de Información en materia petrolera,
compilar un código uniforme de leyes petroleras e iniciar estudios
para el establecimiento de una Corte al interior de la OPEP que
resolviera disputas relacionadas al ámbito legal. Estos objetivos de
gran alcance no fueron satisfactorios en toda su magnitud.
En 1968, la organización sentó las bases fundamentales sobre la
política petrolera en los países miembros que regiría la política
activa de intervención de esta organización en los años setenta,
período en el que se produjeron los dos mayores incrementos de precios
en la historia del petróleo.
En términos generales se empieza a otorgar un creciente énfasis en el
derecho inalienable que tienen todos los países a ejercer permanente
soberanía sobre sus recursos naturales en interés de su desarrollo
nacional, señalando que este propósito puede ser mejor alcanzado “si
los países se encuentran en una posición que les permita explotar
directamente estos recursos, de tal manera de poder ejercer su
libertad de elegir la forma de utilizarlos bajo las condiciones más
favorables”.
Estos enunciados fueron traduciéndose en acciones concretas que se
dieron sobre todo mediante las diversas formas de nacionalización
(gradual, parcial o total) que se llevaron a cabo en los países
miembros sobre todo durante los primeros años de la década del
setenta.
Asimismo, a fines de este período ya empezaron a plantearse propuestas
tendientes a indexar los precios del petróleo ya sea a una canasta de
productos manufacturados de los industrializados, o a los tipos de
cambio de los mismos y se adoptó un plan quinquenal de producción
(1971- 1975) con miras a que los aumentos en la producción de petróleo
se produzcan de forma racional en concordancia con las estimaciones
del crecimiento de la demanda mundial. Para entonces la OPEP ya
concentraba 90% de las exportaciones de petróleo a nivel mundial y su
participación en la producción total mundial pasó de un 28% en 1960 a
un 41% en 1970.
El hecho más importante en la política de coordinación de la OPEP
durante esta primera etapa, se produjo a fines de 1970 al definir los
países el establecimiento del 55% como tasa mínima de impuestos sobre
los ingresos netos de las compañías petroleras, las mismas que se
aplicarían en la siguiente década.
Sin embargo, el poder de la OPEP durante esta etapa estuvo limitado, y
si bien la organización logró que los precios de referencia del
petróleo no disminuyeran, no consiguió que éstos se incrementaran.
DECADA DE 1970
Durante esta etapa se desarrolló en un contexto en el que a mediados
de la década se produjo la crisis económica internacional más severa
desde los años treinta.
Esta crisis fue sin duda profundizada por el incremento de los precios
del petróleo, pero el origen de la misma se inició a fines de la
década de los sesenta con la crisis monetaria internacional que
alcanzó su punto culminante con la devaluación del dólar en 1971,
luego la declaración de inconvertibilidad del oro y en 1973 con el fin
del sistema de cambios de paridades fijas establecido en Bretton
Woods.
La contracción del gasto, el incremento de las tasas de interés, y
algunas otras de las medidas implementadas para combatir la inflación,
fueron generando menores tasas de crecimiento en los países
industrializados que empezaron a manifestarse antes del estallido de
la crisis del petróleo.
En febrero de 1971, se produjo el primer incremento del precio de
referencia del petróleo que pasó de 1,80 dólares (vigente desde 1950 a
pesar de los niveles de inflación acumulados en los países
industrializados), a 2,18 dólares el barril. Con esta medida, la renta
petrolera dejó de ser establecida únicamente por las compañías
petroleras y se inicia una etapa de intervención creciente de parte de
la OPEP.
La Primera Crisis De Petróleo
En 1973 se desencadena la Crisis del Petróleo, la decisión es tomada
por la OPEP en represalia por la ocupación de territorios palestinos
por Israel. Se produce el embargo, los precios se cuadruplican. Esta
crisis provoca una severa recesión en los Estados Unidos y Europa,
desestabilizando la economía mundial.
Luego de prolongadas e infructuosas negociaciones con las compañías
petroleras que terminaron con la suspensión de las conversaciones
entre ambas partes, el Comité Ministerial de la OPEP anunció un
incremento del precio de referencia a 5,12 por barril, constituyendo
ésta la primera acción conjunta de los países de la OPEP en el
ejercicio del derecho de su soberanía para determinar los precios del
petróleo. En adelante, los países de la OPEP serían los únicos que
determinarían los precios del petróleo unilateralmente.
El 16 de octubre de 1973, como parte de la estrategia política
derivada de la Guerra del Yom Kippur, la OPEP detuvo la producción de
crudo y estableció un embargo para los envíos petrolíferos hacia
Occidente, especialmente hacia Estados Unidos y los Países Bajos.
Puesto que en condiciones normales las fluctuaciones en la demanda del
petróleo son pequeñas (cuando sube el precio sólo se compra un poco
menos), los precios tenían que subir drásticamente para conseguir que
se redujera notablemente la demanda, y así poder establecer un nuevo
nivel de consumo impuesto por la oferta. Gracias al embargo se
consiguió este objetivo. El control del gobierno, que estaba pensado
para mantener el precio a unos niveles aceptables, acabó aumentando el
impacto económico debido a los cortes de suministro. Como
consecuencia, se inició una prolongada recesión y aumentó notablemente
la inflación. Esta situación duraría hasta principios de los años 80.
Los efectos del embargo son claros: se duplicó el precio real del
crudo a la entrada de la refinería y se produjeron cortes de
suministro hasta llegar casi a los 12 dólares por barril. Todo esto
aceleró una etapa económica negativa en Estados Unidos que ya había
empezado, y llevó a una recesión global durante el año siguiente.
A largo plazo, el embargo produjo un cambio en algunas políticas
estructurales de Occidente, avanzando hacia una mayor conciencia
energética y una política monetaria más restrictiva para combatir
mejor la inflación.
Por otro lado, se produjo un incremento en la actividad de perforación
de pozos fuera de la OPEP. La ex-Unión Soviética, México, el Reino
Unido y Noruega incrementaron significativamente su producción entre
1973 y 1981, lo cual dio lugar a una reducción de la participación de
la OPEP en la producción mundial del petróleo, que en 1973 había
alcanzado su máxima cuota: 58%. A principio de la década de los
ochenta, ésta registraba 40%.
Se consideró que si los países de la OPEP acumulaban petrodólares,
éstos de alguna manera fluirían al mercado norteamericano, con lo cual
se fortalecería el dólar. De hecho, los dólares acumulados por los
países exportadores de petróleo fueron depositados en bancos europeos
y norteamericanos. Ante el volumen de recursos financieros
canalizados, éstos indujeron a los países en desarrollo a contraer
préstamos en términos favorables, proceso que más adelante constituyó
una de las causas fundamentales del estallido de la crisis de la deuda
externa a principios de los ochenta.
La primera reacción de los países industrializados por las medidas
tomadas en el marco de la OPEP fue la creación de la Agencia
Internacional de Energía en noviembre de 1974, que entre otros, se
propuso la búsqueda y desarrollo de nuevas fuentes petroleras en
naciones que no fueran miembros de la OPEP y en definir mecanismos que
limitaran y disminuyeran su dependencia de los productores de
petróleo.
En este marco, se inició una reestructuración energética que dio lugar
a una transformación industrial, especialmente en la industria
automotriz, pero también en los sistemas de calefacción con menos
requerimientos de consumo de combustible. Estas medidas dieron lugar a
que a fines de la década de los ochenta, se produjera un hito en el
consumo mundial de petróleo: el freno de su crecimiento. Con excepción
del período de la crisis de los años treinta, el consumo de petróleo
nunca había dejado de crecer.
La devaluación del dólar fue uno de los mecanismos utilizados por los
países industrializados para paliar el incremento de los precios del
petróleo. A pesar que dicha devaluación había venido ocasionando
conflictos entre Estados Unidos y sus principales socios comerciales
(Japón y
Alemania)
La Segunda Crisis Del Petróleo.
El 8 de septiembre de 1978 es el Viernes negro en Teherán se producen
revueltas en contra del Sha (a pesar de que se había declarado la ley
marcial) duramente reprimidas por el ejército. En noviembre, 37 000
trabajadores de las refinerías iraníes se declaran en huelga, pasando
la producción de 6 millones de barriles diarios a 1.5, y numerosos
trabajadores extranjeros abandonan por su parte el país. Finalmente, a
instancias del Primer Ministro Shapour Bakhtiar, el Sha huye del país
el 16 de enero de 1979.
Cuando se produjo el derrocamiento del Sha en Irán, el precio de
referencia del petróleo se encontraba en doce dólares. La revolución
en Irán, y la posterior guerra entre Irak e Irán iniciada en 1979
exteriorizaron la fragilidad política de la región y generaron pánico
ante un probable nuevo desabastecimiento de petróleo en el mercado al
producirse una significativa reducción de la producción que en su fase
inicial implicó una reducción de 4 millones de barriles diarios,
equivalente al 15% de la producción diaria de la OPEP y al 8% de la
demanda mundial.
Durante este segundo incremento de los precios del petróleo que hacia
fines de 1979 se cotizaba en el mercado libre a 35 dólares por barril,
los países industrializados reaccionaron incrementando las tasas de
interés para evitar presiones inflacionarias. Esta situación
incrementó los costos de los créditos provenientes de los excedentes
de las ventas del petróleo depositados en la banca comercial y
otorgada en condiciones favorables a mediados de los setenta, y derivó
en la crisis de la deuda externa que se desarrolló durante la década
de los ochenta.
La amplia diferencia existente entre las cotizaciones en el mercado
libre y el precio de referencia, determinó que en junio de 1980, el
techo máximo del precio de referencia fuera aumentado a 32 dólares por
barril (con valores diferenciales máximos de 5 dólares que podrían
agregarse o restarse de este límite en función de la calidad de
petróleo y de la ubicación geográfica). Esta estructura de precios
pretendía lograr un equilibrio entre oferta y demanda y evitar mayores
acumulaciones de stocks. Sin embargo, este exceso de demanda siguió
perdurando en el mercado hasta enero de 1981, en que el límite máximo
del precio de referencia del crudo fue fijado en 41 dólares por
barril.
Durante este proceso de drástico incremento de los precios, los países
miembros de la organización invocaron permanentemente a los países
industrializados a controlar su demanda, especialmente en referencia a
la acumulación de stocks para paliar efectos adversos en la situación
del mercado internacional del petróleo. En efecto, a fines de esta
década se intensificó la especulación en el mercado internacional del
petróleo al introducirse los mercados de futuros de este bien en las
bolsas de Nueva York, The New York Mercantile Exchange (NYMEX) y
Londres, International Petroleum Exchange (IPE).
Se puede observar que tanto el incremento de precios de 1973-74 como
el de 1978-79, se produjeron en el marco de hechos políticos
importantes. No obstante, el factor político que se expresó en el
embargo de petróleo decretado por los países productores a los países
industrializados como consecuencia de su apoyo a Israel en la guerra
de Yom Kippur, sólo actuó como un impulso adicional a una tendencia
alcista en el precio del petróleo que ya estaba presente desde 1971.
La presión de las compañías petroleras por mantener bajos los precios
de referencia del petróleo ante una creciente demanda, constituyeron
la base estructural sobre la que los movimientos políticos de
principios de la década avanzaron con éxito en sus reivindicaciones.
El segundo incremento de precios, en cambio, fue impulsado
fundamentalmente por el desabastecimiento coyuntural de petróleo
generado por los conflictos políticos, en un contexto en el que se
intensificaron los factores especulativos mediante una creciente
acumulación de stocks y el surgimiento de contratos a futuro.
A fines de la década del setenta, la estructura del mercado
internacional de petróleo ya no era la misma que a principios de la
misma. La OPEP había empezado a perder terreno como proveedor de
petróleo en el mercado mundial a favor de los nuevos países
productores fuera de la organización que incrementó sustantivamente su
producción. México, Gran Bretaña, Noruega, el estado de Alaska en los
Estados Unidos, así como otros países fuera de la OPEP habían
incrementado significativamente su producción. El creciente interés de
estos países por continuar ampliando su participación en el mercado
dio lugar a que éstos, inclusive, realizaran recortes en sus precios,
hecho que también contribuyó a la disminución de la participación de
la OPEP en el mercado petrolero.
A partir de 1978 comienza una etapa de recesión debido al
endeudamiento externo, la reducción de los precios del petróleo, la
mala administración de las finanzas públicas y la corrupción
generalizada. Esto llevó en 1979 a la aplicación del plan de
estabilización y sinceración de la economía, cuyas principales medidas
fueron la eliminación de los subsidios, la liberación de precios y el
enfriamiento de las finanzas.
DECADA DE 1980
En la década del 80 se inicia en Venezuela un proceso de deterioro
social que se agudiza en forma acelerada a fines de este período. En
dicho proceso pueden distinguirse dos aspectos: uno, ligado
directamente a la disminución de la calidad de vida de los venezolanos
como consecuencia del deterioro de los salarios reales, la contracción
del mercado laboral, el aumento de las actividades informales y de
subsistencia, el incremento de la pobreza y la desigualdad social; y
otro, relacionado con la creciente incapacidad del Estado (como
consecuencia de los marcados desequilibrios de la economía) para
proporcionar una adecuada base de servicios sociales. Este último
aspecto se manifiesta en las condiciones de salud, educación,
seguridad social y suministro de servicios básicos, entre otros. A
pesar de que nuestro país disponía de los ingresos petroleros que
siempre lo mantuvieron en condiciones bastante aventajadas en
comparación con el resto de los países de la región, en estos años la
abundancia se desplomó en magnitudes alarmantes, debido a deudas
internas y externas que alcanzaban dimensiones incontrolables, el
exagerado gasto público y los altos niveles de inflación.
Después del incremento de precios originado por el desabastecimiento
de petróleo en el mercado internacional como consecuencia del
derrocamiento del Sha de Irán y del inicio del conflicto entre este
país e Irak se produjo nuevamente una retracción de la demanda. Como
ya se mencionó, a esta reducción de la demanda contribuyó la
continuación de los programas de uso eficiente y reducción del consumo
de energía iniciados luego de la primera crisis energética en 1974.
Asimismo, el importante desarrollo de la producción petrolera fuera
de la OPEP originó un retroceso en la cuota del mercado petrolero de
la organización desde un 48% en 1978 hasta un 30% en 1985 dio lugar
que los países de la OPEP no pudieran mantener los precios alcanzados
en 1980.
En el contexto económico internacional descrito, se produjeron en la
década de los ochenta, dos fenómenos de signo contrario en el mercado
del petróleo: en 1986, la caída más significativa de los precios del
petróleo (a menos de 10 dólares) que en términos reales, refleja un
nivel inferior a los vigentes antes del primer incremento de precios
de 1973-74); y, a fines de la década, nuevamente un incremento de los
precios como consecuencia del conflicto bélico entre Irak y Kuwait
iniciado en agosto de 1989. Este último hecho provocó nuevamente un
estado de alerta en los países industrializados ante probables
desabastecimientos de petróleo. No obstante, como se analizará más
adelante, este tercer incremento de precios del petróleo en 1990-91,
respondió a factores coyunturales derivados del conflicto bélico. Tan
pronto finalizó el conflicto, los precios del petróleo retomaron los
valores anteriores y continuaron deprimidos.
VIERNES NEGRO 18 DE FEBRERO DE 1983
El 18 de febrero de 1983 es recordado por los venezolanos como una
fecha luctuosa, el Viernes Negro, fecha en la cual para la mayoría de
los venezolanos se evidencia una crisis, que en términos reales tenia
sus antecedentes inmediatos en las deformaciones de la década de los
70, pero más aun en las propias deformaciones del modelo económico
rentista, iniciado en la década de los años 20 y convalidado por las
políticas de gobierno desde Juan Vicente Gómez, cuando la economía se
hizo dependiente de la renta petrolera, manifiesto en el anclaje de
nuestro signo monetario con respecto al dólar, que desde 1934 y
durante tres décadas mantuvo una relación casi de paridad a la moneda
norteamericana ( 3. 30 bolívares) para pasar en 1963 a 4.40, hasta que
en la fecha indicada, de 1983, nuestra moneda comienza a sufrir
devaluaciones continuas llegando a finales del gobierno de CAP a 100
bolívares por dólar, a 750 en el ultimo año de gestión de Caldera, de
2.150 hasta el pasado 07 de Enero colocándose en 4.300 actualmente
gobierno de Chávez, producto del control de cambio. Sin pretensiones
de tecnicismo económico, estas devaluaciones continuas en los últimos
años representan la caída de nuestra participación económica en el
mercado mundial.
Los altos precios a los que había llegado el petróleo produjeron
políticas de sustitución y conservación en los consumidores, lo que
produjo a partir de 1982 una caída en los niveles de exportación y en
los precios. Junto a esta merma de los ingresos, fuga de capitales,
caída general de nuestra economía y las presiones de la banca
internacional que exigía el pago de los créditos cedidos en la década
anterior, se produce un ambiente para inmediatos ajustes estructurales
de la economía, que debían comenzar con la devaluación de la moneda y
controlar la fuga de divisas. Sin embargo estas medidas por
representar un costo político y social no se realizaron sino hasta
febrero de 1983. A finales de 1982 se intento palear la situación
revalorizando el oro que el Estado poseía en las arcas BCV y a través
del control de las divisas petroleras por parte de esta institución,
que hasta ese momento eran manejadas por PDVSA. Ante la precaria
situación de 1983, al gobierno de LHC no le quedó otro remedio que
tomar la decisión de establecer un régimen de cambio diferencial y de
imposición de un control de cambios. El bolívar que durante veinte
años había tenido una cotización de 4.30 por dólar es devaluado ese
año a 7.50. En cualquier economía, la devaluación es un paso para
contribuir a equilibrar la balanza de pagos e incentivar la producción
interna con fines de exportación, sin embargo en nuestro país las
medidas de devaluación desde 1983 hasta el presente ha sido una
practica mas de carácter coyuntural con el propósito de producir mas
bolívares por dólar y de esta manera enfrentar el déficit fiscal.
CAIDA DE PRECIO DE PETROLEO
El contexto internacional prevaleciente la primera mitad de la década
de los ochenta, la recuperación en la producción del petróleo de Irán,
(a pesar que el conflicto con Irak finalizó recién en 1988) y como se
mencionó anteriormente, las medidas de ahorro en el consumo de
petróleo implementadas desde 1974 aunadas a la explotación de petróleo
fuera de la OPEP, obligaron a los países miembros de la organización a
dar inicio a una reducción de los precios de referencia a partir de
1981.
En efecto, luego de difíciles negociaciones, la OPEP tuvo que reducir
el precio de referencia de 34 dólares vigente hasta 1981, a 29 dólares
por barril en marzo de 1983. Este primer acuerdo de reducción de los
precios del petróleo a 29 dólares, reflejó la situación de abundancia
que imperaba en el mercado, pero también la presión directa de las
empresas británicas, que advirtieron que si no se producía un acuerdo,
iniciarían una baja unilateral de los precios. La posibilidad de
hacerlo se basaba, entre otras cosas, en la caída de las importaciones
estadounidenses de crudo proveniente de la OPEP, que llegó al nivel
más bajo desde 1968.
Estas medidas de reducción en los precios de referencia fueron también
complementadas por la fijación, de un límite en la producción de
petróleo dentro de la OPEP de 18 millones de barriles diarios que se
estableció por primera vez en marzo de 1982.
Un año más tarde, en 1983, no sólo se redujo aun más el techo de
producción a 17 millones de barriles diarios, sino que se
distribuyeron por primera vez cuotas de producción entre los países
miembros que no pudieron ser cumplidas a cabalidad. La fijación de
cuotas entre los países se realizó en medio de grandes discusiones que
se centraban en el deseo de Arabia Saudita de distribuir el gran
exceso de capacidad entre todos los miembros del cartel. En efecto, a
este país no se le otorgó ninguna cuota, ya que actuaría como “swing
supplier”.
Sin embargo, este método fracasó como consecuencia de las violaciones
generalizadas a los límites pautados que hicieron recaer en el mayor
productor, Arabia Saudita, la responsabilidad de reducir la producción
lo suficiente como para nivelar la oferta total con la demanda. Para
1985, asumir el rol de swing supplier le significó a Arabia Saudita
una caída de su producción a 3,3 millones de barriles diarios como
promedio anual con respecto a los 10 millones de barriles diarios que
producía en 1980.
Los desacuerdos al interior de la organización y la significativa
reducción de la producción de la OPEP, dieron lugar a que la
organización empezara a perder terreno como proveedor de petróleo en
el mercado mundial y su producción bajara de 32 millones de barriles
diarios en 1979 a 16 millones en 1986. De esta manera su participación
en la producción mundial de petróleo siguió declinando en favor de
nuevos países productores y consumidores. Ya desde1982, Estados
Unidos, Noruega, México, el Reino Unido y Canadá produjeron más crudo
que los productores de la OPEP.
En la Conferencia de Ginebra de 1986 se restableció el sistema de
precios fijos, estableciéndose el de referencia en 18 dólares por
barril. Este precio se determinó en función de una canasta de siete
crudos.
Asimismo, Arabia Saudita decidió abandonar su rol de swing supplier
para priorizar la recuperación de la cuota de mercado aún a riesgo de
que tal actitud pudiese generar una caída en los precios en el corto
plazo. Esta acción de Arabia Saudita en realidad aislada del resto de
los países de la OPEP originó la más drástica caída de precios desde
la creación de la OPEP, llegando los precios a registrar un nivel
ligeramente superior a los 10 dólares por barril. A pesar de que el
país incrementó su producción en 55% vio disminuidos sus ingresos en
20% debido a la mencionada baja de los precios; esta situación afectó
fuertemente también a países como Venezuela, Indonesia, Libia y
Argelia, los que exigieron una mayor disciplina y respeto por las
cuotas de la OPEP.
El shock de 1986 tuvo consecuencias que son en parte determinantes de
la tendencia alcista de los precios en la actualidad. Así, ante los
precios deprimidos del crudo, Estados Unidos, el Reino Unido e
inclusive la ex Unión Soviética (aunque en este caso debido también a
la crisis política y económica imperantes en aquel momento en este
país) iniciaron una nueva tendencia declinante en la producción que
generó la pérdida de participación de los países no pertenecientes a
la OPEP en el volumen de reservas mundiales que se redujeron de 32% en
1986 a 23% en 1997.
Los bajos precios del petróleo, en parte como consecuencia del exceso
de oferta que todavía prevalecía en el mercado, pero también por
factores de carácter político como la guerra entre Irak e Irán y las
divergentes posiciones entre los países respecto de los niveles de
producción, dieron lugar a que a partir de 1988 se realizaran
encuentros entre los países de la OPEP y los productores
independientes con el objetivo de coordinar políticas que frenaran el
continuo deterioro de los precios.
DECADA DE 1990
La situación del mercado del petróleo se vio alterada durante el año
1990 como consecuencia de la invasión y anexión de Kuwait por parte de
Irak, motivada según algunos analistas, por el deseo de este país de
disponer de mayores ingresos para hacer frente a los gastos de ocho
años de guerra con Irán, y la continua extracción por parte de Kuwait
de un campo petrolero localizado en el subsuelo de ambos países. Estos
hechos dieron lugar a sanciones de parte del Consejo de Seguridad de
las Naciones Unidas que consideró entre otros, la prohibición de
adquirir petróleo de Irak y de la zona ocupada por este país en
Kuwait.
Estas circunstancias generaron nuevamente una situación de pánico e
inestabilidad que llevó a los países industriales a crear fuertes
reservas para enfrentar este período. El precio del petróleo remontó
rápidamente hasta llegar en ocasiones a 40 dólares por barril.
Sin embargo, esta tendencia alcista de los precios no perduró mucho
tiempo, debido a que algunos países al interior de la OPEP,
especialmente Arabia Saudita, reemplazaron rápidamente las fracciones
del mercado que eran abastecidas por Irak. Los países productores de
la organización, que habían realizado durante la década de los ochenta
denodados esfuerzos por sostener los precios del petróleo vía
reducciones en la producción, disponían de una capacidad instalada
ociosa de dimensiones considerables.
Inmediatamente después del estallido del conflicto bélico, la OPEP
incrementó su producción pero anunció que este incremento sólo estaría
vigente mientras continuara la crisis. Anunciaron asimismo que la
oferta adicional proveniente de la organización, así como los stocks
acumulados por los consumidores, tendrían que ser orientados
fundamentalmente a los países del Tercer Mundo, ya que estos eran los
más afectados ante cualquier interrupción en el abastecimiento.
Para ello, invocaron a los países de la OCDE a hacer uso de los stocks
almacenados en el marco del acuerdo de distribución de stocks (Oil
Sharing Agreement) de la Agencia Internacional de Energía, así como de
los stocks acumulados por las compañías petroleras. En efecto, uno de
los factores que contribuyeron al rápido descenso de los precios, fue
la provisión de petróleo que tenían acumulados los países miembros de
la OCDE.
Como se recordará, en 1986 la Agencia Internacional de Energía diseñó
un plan de emergencia contra eventuales riesgos de desabastecimiento
de la oferta petrolera. Al momento de estallar el conflicto entre
Kuwait e Irak, el total de stocks de emergencia mantenidos por los
países de la OCDE eran de aproximadamente 2 billones de barriles, lo
cual era más que suficiente para garantizar por 90 días el suministro
de petróleo. Estados Unidos tuvo un papel preponderante en este
programa de acumulación de stocks; el gobierno de este país había
almacenado para entonces, 587 millones de barriles de petróleo en su
reserva estratégica.
Otro de los motivos por los cuales las consecuencias de esta tercera
alza del petróleo, no tuvieron el mismo nivel de repercusiones que las
dos anteriores durante la década del setenta, se debió
fundamentalmente a los importantes progresos realizados especialmente
por los países industrializados en el ahorro de consumo de energía, en
particular del petróleo. Por ejemplo, los 24 países miembros de la
OCDE en su conjunto necesitaban para producir en 1988 un billón de
dólares de su producto bruto interno, 40% menos de petróleo que en
1973.
En este mismo período la cantidad de energía (incluido el petróleo)
requerido para producir una unidad de PBI también disminuyó
sustantivamente: de 24% para el promedio del conjunto de los países de
la OCDE; 23% para Alemania Occidental, 26% en Estados Unidos y 30% en
Japón.
Asimismo, la menor participación del petróleo en la utilización de
recursos energéticos en 1990 fue otro de los factores que determinaron
una menor repercusión del incremento del precio del petróleo de 1990.
Finalmente, la situación económica internacional atravesaba una
estabilidad relativa, los índices inflacionarios a nivel mundial
habían sido reducidos considerablemente, y se observaba un crecimiento
económico relativamente sostenido.
Por este conjunto de razones, finalizada la guerra Ira - Kuwait en
1991, los precios del petróleo continuaron su tendencia a la baja
hasta el segundo shock de baja de 1998.
Desde el inicio de 1991 y hasta fines de 1997, los límites de
producción fijados por la OPEP se mantuvieron relativamente estables y
oscilaron alrededor de los 24 millones de barriles diarios.
Del mismo modo, los precios también se mantuvieron relativamente
estables, hecho que desestimuló parcialmente el dinamismo con el que
se venían realizando los programas de sustitución del petróleo por
fuentes energéticas alternativas. Como se mencionó anteriormente, este
proceso de desestímulo empezó a producirse desde 1986, cuando los
precios del petróleo experimentaron la caída más severa desde que se
fundó la OPEP.
Los países como Estados Unidos, empezaron a importar más petróleo, y
las inversiones en nuevas perforaciones en el mar del norte y otras
regiones con costos altos, especialmente en las actividades de
“upstream” no registraron los mismos índices de actividad que las
registradas luego de la primera alza del petróleo en la década de los
setenta. Los recursos para financiar proyectos de energía solar,
energéticos renovables, tecnologías nucleares avanzadas,
experimentaron algunas reducciones.
Según el Instituto Americano del Petróleo, Estados Unidos era a
mediados de la década de los noventa más dependiente que hace 25 años
del mercado internacional del petróleo como fuente primaria de
recursos energéticos. Hace 50 años, este país era autosuficiente en
petróleo y un importante exportador de gas. Actualmente, en el umbral
del siglo XXI, importa más de la mitad de su petróleo y el 15% del gas
natural. Otro dato importante según la Agencia Internacional de
Energía, es que de 1949 a 1998, la población de Estados Unidos aumentó
en un 82% mientras que su consumo de energía aumentó en un 194%.
Un hecho importante que se produjo durante este período de la década
de los noventa, fue el surgimiento del debate en torno al tema
ambiental y las observaciones a los inconvenientes que significaban
las excesivas tasas de impuestos a los combustibles que ya por
entonces se aplicaban especialmente en los países industrializados
pertenecientes a la actual Unión Europea. Los miembros de la
Organización consideraban que durante tres décadas, los consumidores
europeos ya habían sido gravados con impuestos suficientemente altos
que en algunos casos significaban más del triple de los precios del
petróleo crudo como para añadir más impuestos aunque estos fueran con
fines ambientales.
Según los gobiernos de la OPEP, la aplicación de dichos impuestos,
sumados a los ya existentes, colocaba al petróleo en una situación de
desventaja frente a otras fuentes energéticas, hecho que podría
afectar negativamente el crecimiento de la economía mundial.
Estos hechos dieron lugar a que se produjeran encuentros ministeriales
entre los miembros de la OPEP y los de los Países Productores
Independientes de Petróleo (IPEC). En 1992, el objetivo de llevar una
posición conjunta de ambas organizaciones respecto del tema del medio
ambiente a la Conferencia de las Naciones Unidas en Medio Ambiente y
Desarrollo (UNCED) que se desarrolló en Rió de Janeiro en junio de ese
año, fue el tema que convocó a ambas organizaciones.
En dicho encuentro conjunto, los países recomendaron realizar mayores
investigaciones tendientes a establecer con mayor precisión el alcance
científico de las causas y efectos potenciales del cambio climático.
Se consideró que las medidas propuestas por los países
industrializados en esta materia no habían sido suficientemente
estimadas, y en cualquier caso, se estaban dejando de lado las
consideraciones sobre los efectos que éstas pudieran tener en las
economías de los países subdesarrollados, especialmente en los
exportadores de petróleo.
Al año siguiente, en abril de 1993, se produjo nuevamente un encuentro
ministerial entre ambos grupos de países. Ya entonces, el eje de la
convocatoria fue la incertidumbre que en el largo plazo se vislumbraba
en el mercado energético como consecuencia del continuo incremento de
impuestos en los países industrializados, los cuales consideraban
tendrían en el futuro un efecto desestabilizador en el mercado de
petróleo.
En diciembre de 1997 se firmó el Protocolo de Kyoto en el marco de la
Convención de Cambio Climático de las Naciones Unidas. Las medidas
fiscales que se comprometieron adoptar algunos países en este
protocolo, constituyeron según las autoridades de la OPEP, un
mecanismo fundamentalmente destinado a incrementar los ingresos de los
gobiernos que lo apliquen, aprovechando la preocupación de la
población por la conservación ambiental.
Es importante señalar que en las negociaciones de Protocolo de Kyoto,
Estados Unidos y otros países acordaron objetivos individuales para
gases efecto invernadero en los años 2008-2012. La meta de Estados
Unidos es reducir sus emisiones en 7% por debajo de los niveles de
1990. Durante 1990, el 83% de las emisiones de gases efecto
invernadero fueron dióxido de carbono liberado por actividades
energéticas. Por lo tanto, toda acción encaminada a reducir los
contaminantes tendrá un impacto significativo en los mercados
energéticos.
La OPEP ha expresado en repetidas oportunidades su preocupación en
torno al impacto en el bienestar económico y social en los países en
vías de desarrollo que tendrán las posibles leyes que deriven de las
negociaciones internacionales. El riesgo natural de las negociaciones
en contra de los combustibles fósiles tendrá efectos adversos sobre
los países productores de crudo. La demanda por petróleo se reducirá
automáticamente al introducir en gran escala medidas de cambio
climático, con las consecuencias adversas que ello tendría sobre el
mercado petrolero internacional.
En noviembre de 1997, en la Conferencia de Jakarta, Indonesia, los
miembros de la OPEP tomaron una decisión que fue más adelante evaluada
como errónea: incrementar en dos y medio millones de barriles diarios
su límite de producción, ante una situación coyuntural de aumento de
la demanda de petróleo. Aquella decisión no tomó adecuadamente en
consideración que meses antes, se había iniciado una crisis financiera
en el sudeste asiático.
Crisis Asiática
En efecto, a partir del mes de junio de ese mismo año empezaron a
producirse medidas devaluatorias en los denominados “nuevos
tigres” (Tailandia, Indonesia, Malasia y Filipinas) con el fin de
hacer más competitivas sus exportaciones y revertir la aparición de
déficits comerciales, que fueron la primera señal de alerta en estos
países. Como se recordará, dichos déficit se originaron por una menor
demanda de las exportaciones de estos países – condicionada en gran
parte por la caída del consumo en Japón que entonces atravesaba su
peor momento económico desde la crisis del petróleo de los años
setenta-; un incremento en los costos salariales; la fuerte
competencia con China; y la sobrevaluación del dólar, moneda a la cual
están estrechamente ligados la mayoría de estos países.
Las medidas devaluatorias generaron una depreciación de los activos
inmobiliarios y del valor de las empresas, que tuvo como consecuencia
el retiro de importantes flujos de capitales. Por otro lado, la
pérdida de competitividad de las exportaciones de Hong Kong frente a
la de sus vecinos del sudeste asiático, dio lugar a presiones sobre su
moneda ante el temor que se pudiera quebrar la convertibilidad
cambiaria entre el dólar de este país y el de Estados Unidos, vigente
desde 1983. Para defender la paridad cambiaria, se produjo en Hong
Kong un drástico incremento de las tasas de interés, que finalmente
terminó derrumbando las cotizaciones de la bolsa. El pánico se
generalizó y los inversores de todo el mundo se desprendieron de
títulos y acciones de países emergentes a cambio de dinero fresco que
se dirigieron al dólar norteamericano. Es en estas circunstancias que
en el mes de octubre se produjo el denominado “crack” de la bolsa de
Hong Kong, cuyas repercusiones se trasladaron con mayor virulencia a
los mercados más alejados de la zona de origen de esta crisis: Rusia,
y posteriormente Brasil. Y es en estas circunstancias también, que un
mes después, en noviembre de 1997, se produce el incremento de la
cuota de producción de la OPEP en 2,5 millones de barriles diarios.
El conjunto de circunstancias mencionadas anteriormente ocasionaron
una drástica caída del crecimiento económico de la mayoría de los
países del sudeste asiático, región que presenta las más altas tasas
de incremento en las importaciones de petróleo. Ello a su vez
determinó una importante reducción de la demanda de petróleo en un
contexto de sobreoferta del mismo, que coincidió además con una menor
demanda a la usual debido al invierno templado en el hemisferio norte
en dicho año.
Cabe señalar, que a la sobreoferta de petróleo ya existente en el
mercado, se añadieron las exportaciones de Irak, país al cual las
Naciones Unidas le permitió duplicar sus exportaciones petroleras en
el marco del programa “ayuda por alimentos”.12 Este conjunto de hechos
impulsaron el descenso de precios que los llevaron en 1998 a niveles
cercanos a los 10 dólares por barril, similares a los registrados en
1986. Sin embargo, esta reducción de los precios del crudo en el
mercado internacional no se reflejó en los precios finales al
consumidor en los productos refinados, ya que éstos no variaron
significativamente, y en el caso de la gasolina permanecieron
prácticamente invariables. Ello se debe a los altos niveles de
impuestos indirectos, principalmente en los países industrializados,
que distorsionan las señales de precios y desincentivan el consumo de
energéticos cuando éste podría haber aumentado debido a los bajos
precios del crudo.
La disminución de precios del petróleo tuvo importantes repercusiones,
no sólo para los países de la OPEP, que vieron disminuidos en 1998 el
promedio de sus ingresos por exportaciones de petróleo en un 35% con
respecto a 1997 sino también para la industria petrolera,
especialmente aquellas con importantes actividades “upstream”. Además
de originar una disminución de sus ganancias, estas empresas vieron
afectados el valor de sus acciones.
El colapso de los precios del petróleo durante 1998 tuvo como
consecuencia una caída en los niveles de exploración e inversión, así
como en los beneficios de las compañías petroleras más importantes,
que en algunos casos llegó hasta a un 50% de pérdidas. En dicho año,
el nivel de las cotizaciones petroleras fue inferior, en términos
reales, al nivel registrado durante 1973. En esa fecha, el petróleo se
vendía en un promedio de 3,07 dólares, mientras que en 1998 solamente
alcanzaba los 2,50 dólares.
Por otro lado, los países de la OPEP, en un escenario de bajos precios
del petróleo, se volvieron nuevamente atractivos para la inversión
extranjera, dado que los capitales internacionales se dirigieron hacia
áreas de menores costos de producción, y donde se encuentran
concentradas las mayores reservas del mundo.
En este marco, las compañías petroleras nacionales de estos países,
iniciaron un proceso de apertura tendiente a conformar alianzas
estratégicas con compañías multinacionales, como fue el caso de Shell
Texaco con Saudi ARAMCO, Petróleos Mexicanos (PEMEX) con Shell, y
Petróleos de Venezuela (PDVSA) con Texaco. Nigeria e Indonesia, pero
también Argelia, Irán, Libia, y otros importantes productores de
petróleo no pertenecientes a la OPEP, se abrieron a la participación
privada en determinadas áreas.
Las nuevas formas de colaboración entre las empresas petroleras
multinacionales y los países de la OPEP, ha sido un tema abordado en
el marco de las Conferencias de la OPEP. Algunas de las propuestas
surgidas en este ámbito hacen referencia a acuerdos de intercambio de
petróleo por transporte, la posibilidad de intercambiar “know how” que
ciertos países tienen en áreas específicas, y la realización de
inversiones conjuntas en exploración petrolera, y en proyectos de
refinación, gas natural y petroquímica.
La caída de los precios del petróleo afectó también de manera
significativa los planes de desarrollo en el Mar del Norte, toda vez
que muchas de las pequeñas compañías que estuvieron invirtiendo en
campos marginales desechados por las grandes empresas enfrentaron
serias dificultades para continuar con sus actividades. Los altos
costos de producción de la zona pusieron en peligro la viabilidad
económica de la extracción petrolera.
La reducción de la demanda del petróleo y el exceso de oferta en el
mercado internacional estimularon a su vez una creciente acumulación
de inventarios que los llevaron a los más altos niveles históricos.
Precisamente, esta excesiva acumulación de inventarios fue otro de los
factores que empezaron a presentar problemas debido a que se hacía
necesario encontrar nuevos lugares de almacenamiento para las nuevas
entregas. En el caso de Estados Unidos se propuso subarrendar
almacenaje para incrementar reservas estratégicas de otros gobiernos.
Para ello, se ofreció a otros gobiernos la oportunidad de subarrendar
una parte de las cavernas de almacenamiento que no eran utilizadas a
su máxima capacidad como una forma de aumentar la oferta mundial de
crudo de emergencia.
Las enormes pérdidas que la reducción de precios del petróleo ocasionó
en los ingresos de los países de la OPEP y de los exportadores de
petróleo fuera de la organización, dio lugar a un resurgimiento de los
esfuerzos de concertación para reducir las cuotas de producción, a
partir del segundo trimestre de 1998. Las coordinaciones se realizaron
en el marco de lo que podría denominarse una nueva era en las
relaciones de cooperación entre la OPEP y los países productores de
petróleo fuera de la organización.
Un rol crucial en estas coordinaciones lo tuvo en esta oportunidad
Venezuela, a partir de la asunción del Presidente Chávez en noviembre
de 1998. Hasta entonces, existían opiniones polarizadas al interior
del gobierno, las mismas que fluctuaban entre quienes proponían una
expansión de la producción de petróleo y una ruptura con la OPEP, y de
otro lado quienes sostenían que había que realizar los esfuerzos por
elevar los precios del petróleo limitando la oferta del mismo. Quienes
defendían la primera posición sostenían que los avances tecnológicos
constituían una razón primordial que haría que las limitaciones de la
oferta del crudo fracasaran en el intento por recuperar los precios.
Señalaban además que la oferta de la OPEP no era lo suficientemente
dominante como para mantener un firme control sobre los precios,
aduciendo que para ello se requería por lo menos de un 70% de
participación en el mercado y la OPEP sólo controlaba el 40% del
mercado total.
El sector que propiciaba el incremento de precios vía una reducción de
la oferta sostenía en cambio que si bien el nivel de producción de la
OPEP sólo representaba el 40% del total mundial, ésta concentraba el
80% de las reservas mundiales de petróleo. Esto, señalaban, le
confiere una posición estratégica a la organización.
La gestión del actual gobierno venezolano se centró en primer lugar en
superar el problema del incumplimiento por parte de este país de las
cuotas de producción que fijaba la OPEP y que provocaba duras críticas
de otros miembros de la organización, especialmente de Arabia Saudita,
lo cual ha permitido que el país asuma un rol de liderazgo al interior
de la OPEP. La celebración a finales de septiembre de 2000 en Caracas
de la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la OPEP contribuyeron
al protagonismo de Venezuela en la actuación conjunta de la
organización.
DECADA DE 2000
En esta década podemos observar que los recortes de producción de la
OPEP, que fueron acordados en el año 1999, logran su objetivo al
principio de la década del 2000; donde el precio del petróleo supera
por primera vez desde 1986 la barrera de los 30 dólares por barril. La
organización se empieza a recuperar y decide conformar la primera fase
del alza alcista. Luego llega a un acuerdo para estabilizar el precio
del barril entre 22 y 28 dólares el barril con la finalidad de
alcanzar una media anual de 25 dólares por barril.
Para el año 2001 la reducción en la demanda de petróleo junto con el
incremento de lo producción NO-OPEP influyó en la caída de los
precios. La OPEP intentó acordar recortes de la producción con otros
productores, no siempre con los resultados esperados. Arabia Saudita
llegó a amenazar a Rusia con una guerra de precios en 2001, sin lograr
su cooperación. Levanto la caída de los precios del 2001 a la
superproducción de la OPEP y a la recesión de la economía
norteamericana, agravada por el ataque terrorista del 11 de septiembre
contra Nueva York.
A partir de enero de 2002 lo precios comenzaron a subir, la OPEP
reacciona a los altos precios con aumentos de su producción, pero un
fuerte incremento de la demanda, debido a la emergencia de China e
India como grandes consumidores, sumando a la tensión política de
Venezuela por problemas de producción, una huelga patronal en
diciembre de 2002. La posibilidad de una guerra en Medio Oriente, la
invasión de Irak que fue en marzo de 2003, un invierno inusualmente
frío y el agotamiento de inventarios de los Estados Unidos, provocaron
nuevas subidas de los precios.
Sin embargo, la guerra no provocó inicialmente un incremento de los
precios por que no afectó la infraestructura petrolera de Irak. La
OPEP, preocupada por una posible caída en la demanda de petróleo y por
la devaluación del dólar frente al euro, anunció formalmente el retiro
de 900.000 barriles diarios en septiembres de 2003. El valor del crudo
continuó su tendencia alcista y el 7 de marzo de ese año los contratos
para abril de Texas, el de referencia en el mercado de Nueva York,
alcanzaron los 37,78 dólares por barril. El incremento de la economía
china, la llamada “prima” del terror entre $ 5 y $10 por barril, el
agotamiento en los mercados de futuros llevaron el precio del crudo
por encima de los $50 por barril.
La capacidad de Arabia Saudita y de Rusia para expandir su producción
a futuro parece más importante que la de los demás productores de
petróleo, pertenezcan a la OPEP o no. El resto de los países sin
embargo, presionan para lograr resultados diversos. En octubre del
2004 Venezuela y los otros productores, proponen una nueva banda de
precios que se ubique entre $30 y $35b por barril y se oponen a un
incremento en el nivel de la producción de la OPEP por temor a que
Arabia Saudita obtenga un cuota en el mercado demasiado alta. Otros
como Argelia, se manifiestan de cuerdo con la eliminación del régimen
de cuotas. A finales del 2004 hubo una escalada considerable del
barril del crudo ya que acercó sus precios a los 52 dólares. Durante
este año el mercado reaccionó a distintos factores como la
incertidumbre en Medio Oriente, las consecuencias de los huracanes en
el Caribe y la fuerte Demanda en China.
A parte de las promesas de Arabia Saudita de incrementar su capacidad
de producción y suplir al mundo por 70 años o más, el futuro del
mercado petrolero parece que será determinado por al menos tres
aspectos:
El incremento de China, que se considera inestable e impredecible.
La capacidad de expansión de la industria petrolera rusa, cuya
producción adicional en los últimos años ha superado la producción
anual total de Venezuela y ha tomado parte de la cuota de mercado de
la OPEP, gracias en parte a la introducción de nuevas tecnologías por
inversionistas extranjeros. Dicha capacidad parece tender, sin
embargo, a agotarse.
El sentimiento con respecto al mercado petrolero que mantengan los
especuladores en los mercados de futuros. Si los especuladores que
apuestan por un alza de precios temieran una caída, posiblemente se
retirarían en masa y eso presionaría el precio del petróleo a la baja.
Eso no dependería únicamente de la capacidad de los productores o las
demandas de los consumidores, sino del terrorismo sobre ambos.
En octubre de 2004, la Agencia Internacional de Energía supone que
durante los próximos 25 años el petróleo seguirá siendo la principal
fuente energética, que la mayor parte provendrá de unos 10 países,
principalmente de los miembros de la OPEP que se encuentran en el
Medio Oriente, y que por ello crecerá la dependencia de los
importadores de crudo. Reconoce como una posibilidad que los países de
la OPEP presionen los precios al ala, estimulando la búsqueda de
sustitutos, nuevas tecnologías y la apertura de nuevos campos. No deja
de ser paradójico que en este contexto sea el presidente de la OPEP
quien solicite a los Estados Unidos que “utilicen sus reservas de
crudo para ayudar a enfriar los precios” y a los miembros de la OPEP
que aumenten su extracción “para indicar al mercado de que no estamos
escasos de suministros”
A principios de 2005 se observó una tendencia bajista que situaba su
precio en torno a los 44 dólares, sin embargo en Junio de eso año el
barril se llegaba a negociar por encima de los 58 dólares, y el 30 de
agosto de 2005 el precio alcanzó un máximo histórico al cotizar a
68,89 dólares. El crudo de revalorizó un 40% en un año y no paró de
marcar récords durante este tiempo. En Junio de 2005, la OPEP admitía
que apenas podrían bombear más petróleo para contener las subidas de
los precios en el último semestre del año. Se esperaban nuevas subidas
para el verano y el invierno del 2005. Algunos dicen que este es el
primer ejemplo de que la demanda empieza a rebasar la producción.
Otros acusan a las tensiones geopolíticas en Oriente Medio como la
principal causa de dichas subida. En agosto de 2005, el precio de
crudo sube ostensiblemente, los precios del petróleo y el gas se
presentan bastante volátiles y los incrementos podrían ser causados
por numerosos otros factores.
En septiembre de 2005, el Huracán Katrina azota al delta Misisipi y el
Golfo de México dañando plataformas petrolíferas marinas, oleoductos
submarinos y refinerías costeras. La producción y capacidad de
refinado de los EEUU ha sido gravemente dañada. Una nueva subida de
precios se produce por su causa. Las bolsas europeas de venta de curo
Brent se ven inundadas por peticiones de compra desde los EEUU. Así
mismo el crudo sulfuroso saudí apenas se vende y se ven obligados a
bajar sus precios ya que debido a la mala calidad del mismo muy pocas
refinerías son capaces de procesarlo y la mayoría de estas se
encontraba justamente en el Golfo de México. Arabia Saudita, de hecho,
declara no poder subir la producción para atenuar los efectos del
Katrina. Solo la pronta actuación de EEUU y Europa que movilizan sus
reservas logra moderar los precios y tranquilizar a los mercados.
Cuatro semanas después del huracán cuatro importantes refinerías
continúan fuera de servicio lo que supone un 5% de la capacidad total
de refino de los EEUU.
En el mismo mes de septiembre, un nuevo huracán mucho más poderoso que
el anterior, el huracán Rita, amenaza de nuevo buena parte de las
refinerías de Texas. Se dirige directo hacia el corazón productivo de
los EEUU. Los precios vuelven a subir en consecuencia. Cuando aún no
se han dejado ver los verdaderos efectos que la crisis del Katrina
puede llegar a producir sobre los EEUU, una nueva amenaza se cierne
sobre la ya muy tocada economía estadounidense. No faltan voces que ya
empiezan a hablar del tan temido acaso de la civilización industrial.
Hay que tener en cuenta que el Golfo de México contiene el 20% de la
producción estadounidense y el 50% de su capacidad de refino. Se
espera que se vean afectadas 18 de las 26 refinerías con la que cuenta
Texas lo que supone más de la mitad total. Finalmente, de debilita y
desvía la suficiente como para que sus efectos sena menores que los
del Katrina pero aún así toda la producción de Texas había sido
paralizada como medida preventiva.
Para el año 2006 hubo un ajuste a la baja de los precios del petróleo
en la segunda mitad de este año, fue provocado entre otros factores,
por los altos niveles de inventarios de crudo y productos
petrolíferos. Después de que el precio Spot del WTI alcanzó un nivel
máximo de 77,05 dólares por barril a principios de agosto, descendió a
un mínimo de 56, 74 dólares en octubre, esto es una caída de 26%.
Posteriormente se recuperó manteniéndose en diciembre por arriba de
los 60 dólares por barril. En las últimas 12 semanas los inventarios
de producto petrolíferos cayeron vertiginosamente y se ha indicado ya
la baja de inventarios de crudo. Los recortes de la producción de la
OPEP indicados el 1° de noviembre y la decisión de instrumentar un
segundo recorte a partir del 1° de febrero del año 2007, afectarían el
balance global de petróleo crudo y las expectativas de precios. La
OPEP señaló su intención de defender un piso de precios de 60 dólares.
En la medida que estas acciones logren tensionar el balance de crudo,
los precios podrían moverse en dirección de los 70 dólares por barril.
Sin embargo, no se descartó que el mercado sobre- reaccione a una
oferta menor a la esperada. Sin embargo el crudo alcanzó prácticamente
los 80 dólares por barril en el verano-invierno de 2006.
Desde la segunda mitad de 2007, el mercado internacional del petróleo
tuvo un comportamiento salvaje, registrando un aumento de precios sin
precedentes. Los precios del petróleo rompieron fácilmente las
barreras de los 80 y 90 dólares por barril (dpb) en la Bolsa Mercantil
de Nueva York (NYMEX) y, en el primer día de operaciones de 2008,
alcanzaron el histórico techo de los 100 dpb. A mediado de Junio de
2007 el valor se sitúa por encima de los 90 dpb.
En el año 2008 el Gobierno de Indonesia anuncia que se desliga de la
organización hasta ahora era el único país des sureste asiático, sin
embargo seguirá siendo miembro hasta fines de año. Dejará abierta la
alternativa de regresar a la OPEP se logra aumentar su producción.
Los precios continuaron su montaña rusa durante el primer semestre de
2008, escalando hasta los 110 dpb. 120 dpb y 140 dpb en la MYMEX. En
Junio, el petróleo registró el máximo de los 147,27 dpb.
El precio del barril de crudo venezolano promedió en septiembre 105,15
dólares, con una baja de 4,24 dólares respecto a la última semana del
mes de agosto.
El ministro de Energías y Minas de Venezuela explicó que durante esa
semana los precios petroleros se debilitaron, particularmente luego
que el huracán “Gustav” pasara sin causar grandes daños al
infraestructura energética en le Golfo de México. La preocupación por
una disminución en la demanda de combustible, principalmente en países
industrializados, y la recuperación del dólar frente a otras monedas
fueron factores que incidieron en este comportamiento.
El precio promedio del barril venezolano en el año se sitúo en 103,98
dólares, muy superior a los 64,95 de 2007, a los 56,35 dólares de 2006
y a los 45,39 dólares de 2005, según datos oficiales.
El precio del barril promedio perdió US$ 82 en sólo tres meses, hasta
situarse en US$63 por barril el 16 de octubre.
A partir de mediados de 2008, los precios se derrumbaron, situándose
en torno a los 100 dpb den septiembre y descendiendo por debajo de los
50 dpb en noviembre, lo que supuso una caída de más de dos tercios
desde su máximo nivel registrado a mediados de Junio.
El crudo se cotizó a más de 40 dpb el 18 de diciembre, tras hundirse
su nivel más bajo en más de cuatro años, a pesar de que la OPEP
anunció un recorte de 2.2 millones de barriles por día, cerca del 7%
de su cuota de producción.
Según el informe Panorama Mundial de la Energía 2008 (World Energy
Outlook), don muchos los factores que han contribuido al alza de los
precios desde 2003, entre ellos el fuerte crecimiento de la demanda,
el mantenimiento de la producción entre 2005 y 2007 por parte de la
OPEP, el incremento de los costos de exploración y desarrollo y la
debilidad del dólar estadounidense.
Los analistas también consideran que detrás de subidas de los precios
del petróleo está la especulación. El aumento de la demanda y la
disminución de la producción cambiaron el delicado equilibrio en el
mercado del petróleo, haciendo que los especuladores anticiparan una
pronta recuperación de los precios en el mercado internacional. Sin
embargo, los precios experimentaron nuevas caídas, dado que el dólar
estadounidense se apreció frente a las principales monedas y la crisis
económica mundial hizo estragos en demanda de energías. El pesimismo
del mercado sobre el debilitamiento de la demanda ha hecho que se
retiraran fondos especulativos del mercado de petróleo.
Los inversores institucionales han retirado miles de millones de
dólares USA del mercado petrolero tras la caída de los precios y no
parece que vayan a volver hasta que no se vislumbren indicios de
recuperación. Es posible que el éxodo de los fondos haya contribuido
en casi dos tercios en poco más de cuatro meses.
Todo esto ocurre en un contexto mundial en el que buena parte de las
naciones exportadoras dan síntomas de no poder producir más. Los
yacimientos mexicanos caen a un 14% anual y se prevé que pase a ser
país importador neto en el año 2012. Rusia a su ves, pareces haber
llegado a su segundo y último cénit de extracción al afirmar por
primera vez que no va a poder seguir incrementando más su producción.
Arabia Saudita, donde las reservas don secreto no parece responder a
las súplicas que desde occidente se hacen para que aumente su
producción. Muchos especialistas afirman que detrás de declaraciones
de que “el mercado ya está suficientemente abastecido” se esconde la
realidad de que no tan solo los yacimientos gigantes como Ghawar o
Burgan pueden ya evitar por más tiempo el inevitable desplome de la
producción. Por lo que respecta a las reservas estadounidenses y las
del Mar del Norte siguen en caída libre a pesar de la entrada en el
mercado del petróleo de Alaska.
Por primera vez se empieza a hablar ya de la posibilidad cierta de que
estemos dejando atrás el cúspide de producción. Huelgas de
transportistas, pescadores y otros sectores afectados por la subida
del gasoleo de casi el 30% en los últimos 6 meses, se suceden en
varios países de Europa. Paralelamente el malestar crece entre el
norteamericano medio acostumbrado al petróleo barato que ve como ahora
empieza a tener que pagar por primera vez precios “europeos”. En
síntomas con esto, en el sector aéreo, el eslabón más débil de la
cadena de consumo de combustible (por estar atado al uso intensivo de
combustibles líquidos exclusivamente) se suceden despidos por miles y
líneas aéreas que quiebran de repente.
En total, en los últimos 5 años el precio parece haberse
desestabilizado y ha acumulado y una subida de un 40%. Este ascenso
descontrolado no parece tener fin a la vista a pesar de las
reducciones de consumo en occidente ya que China e India incrementan
año a año si demanda y los propios países exportadores al incrementar
su desarrollo ponen cada vez menos petróleo en el mercado. En la
primera semana de enero de 2009 el precio subió a cerca de US$ 50,
esto se explica por el efecto retardado (toma varios meses) de los
acuerdos de reducción en las cuotas de producción (poder de mercado)
acordados entre septiembre y octubre del 2008 por la OPEP, y en menor
grado a los temores a los efectos del conflicto del Medio Oriente en
al franja de Gaza; representa el nuevo equilibrio. La recuperación del
precio del petróleo se producirá entre 2010 y 2015, para estar
alrededor de los 100 US$ el barril, según los economistas.
La OPEP revisa constantemente su previsión de demanda de petróleo
bruto para 2009, por el retroceso del consumo causado por la recesión
económica, al tiempo que dijo temer una caída de los precios que
conllevaría una disminución de las cuotas de producción. La OPEP, con
sede en Viena, prevería un retroceso de 1,01 mbd. Para todo el año
2009, la previsión de demanda mundial se sitúa ahora en 84,18 mbd
(marzo 2009). La demanda mundial de petróleo sufre cada vez más de la
recesión mundial. Unos datos recientes sobre la economía mundial
indican un retraso de su recuperación hasta 2010, lo que conduce a una
reducción suplementaria de la revisión de la demanda de crudo en 0,4
millones de barriles diarios (mbd), en si informe mensual del mes de
abril de 2009, La OPEP apuesta por una caída de 1.37 mbd de la demanda
de petróleo (-1,6%) en 2009, respecto a 2008.
A la OPEP le interesa más mantener el petróleo a un precio
relativamente elevado que sea aceptado tanto por los países
productores como por los consumidores. Un petróleo caro debilita la
capacidad de compra de los consumidores y aumenta el déficit comercial
de las naciones importadoras, desalentando el consumo. Esto a su vez,
conduce a ola debilitación de la demanda y a la caída de precios.
Últimos Acontecimientos 2009
Año 2009- 3 de Nov.
Venezuela “no comparte” que la Organización de Países Exportadores de
Petróleos (OPEP) deba aumentar producción, como han propuesto algunos
miembros, ante la subida de los precios del crudo, dijo el martes el
ministro de Energía y Petróleo, Rafael Ramírez.
Ante los cientos de delegados presentes, el ministro expuso los planes
de Pdvsa para la expansión de la producción en Venezuela, que pasarían
de 3,21 millones a 4,25 millones de barriles diarios para 2015,
incluyendo los crudos extra pesados de la Faja del Orinoco.
Estar dentro de la OPEP significa mantener control de los precios del
petróleo, lo cual garantiza mayores ingresos para los estados
miembros.
Petróleos de Venezuela no ha logrado avalar en el exterior su cifra de
producción de 3 millones de barriles diarios, y tampoco se le da
crédito a la afirmación de que cumple a cabalidad con la cuota de
recortes de producción acordada por la Organización de Países
Exportadores de Petróleo.
Las dudas surgen porque la propia OPEP advierte en sus reportes
mensuales que la producción de Venezuela -desde octubre de 2008 hasta
marzo de 2009- ha bajado de 2,3 millones a 2,1 millones de barriles
diarios, una disminución que llega a 278.300 barriles.
La rebaja representa 76,4% del volumen de 364.000 barriles diarios que
señalados por el Ministerio de Energía y Petróleo como la cuota que
debía disminuir Pdvsa. En una circunstancia similar de incumplimiento
se encuentran Angola, Irán y Nigeria, mientras que en el lado de mayor
cumplimiento están Arabia Saudita, Kuwait y los Emiratos Árabes
Unidos.
Incluso, en abril se dio la circunstancia que la OPEP decidió,
calladamente, revertir la política de rebajas y Venezuela no fue la
excepción, porque según los datos de la organización aumentó su
producción en 21.000 barriles y ahora su tasa de cumplimiento del
recorte se colocó en 69% de la cuota.
Hasta marzo el promedio de cumplimiento para toda la OPEP llegó 83,7%
con respecto al total de 4,2 millones de barriles que conjuntamente
debían dejarse de bombear, pero en abril ese indicador bajó a 78,37%
sobre el total del recorte acordado, de tal manera que diariamente se
comenzaron a colocar 224.300 barriles adicionales.
Esta flexibilidad en la política de recortes ocurre en un momento en
el cual los precios del crudo de referencia internacional parecieran
empezar a mostrar una ligera tendencia al alza y comenzar a rozar los
60 dólares por barril, una cotización que no se veía desde hace 6
meses.
Datos similares a los de la OPEP, sobre el cumplimiento de los
recortes de producción, reportan otros organismos foráneos dedicados
al monitoreo del mercado petrolero y a la predicción de las tendencias
que pudiera registrar los precios del crudo.
“La OPEP realizó nuevos recortes de producción en marzo, aunque Irán y
Venezuela siguen lejos de sus cuotas”, asegura el más reciente reporte
de este centro, creado por el ex ministro de Petróleo de Arabia
Saudita, Ahmed Zaki Yamani.
Después de la reunión de marzo, las autoridades de la organización se
han encargado de peregrinar por distintas conferencias y foros
mundiales con un solo mensaje, que se centran a evitar violaciones
entre sus miembros. “Antes de embarcarse en más recortes, la OPEP
necesita que se completen los acuerdos anunciados en diciembre de
sacar 4,2 millones de barriles por día de los mercados mundiales”, ha
señalado el secretario general de esta institución, Abdalah El Badri.
Miércoles 18 de noviembre de 2009
Petróleo al día: El ministro del Petróleo de Kuwait afirma que la OPEP
no cambiará las cuotas de producción en la próxima reunión
El ministro del Petróleo de Kuwait, el jeque Ahmad Al-Abdullah Al-
Sabah, afirmó que la Organización de Países Exportadores de Petróleo
(OPEP) no realizará cambios en la cuota de producción en su reunión de
diciembre.
El ministro calificó de razonable el actual rango de los precios del
petróleo de entre 75 y 80 dólares por barril.
El ministro añadió que los precios del petróleo para 2010 serán
determinados según la situación económica mundial, y pidió a los
miembros de la OPEP que mantengan sus compromisos con respecto a las
cuotas establecidas en diciembre del año pasado.
El año pasado, la OPEP recortó un récord de 4,2 millones de barriles
al día en su producción para elevar los precios del petróleo, que se
estaban hundiendo debido a la crisis económica mundial.
La OPEP, de 12 miembros y que produce cerca del 40 por ciento de todo
el petróleo mundial, ha mantenido estable su producción en lo que va
de año, ya que los países miembro consideran aceptables los actuales
precios del petróleo.
Los países miembro de la OPEP se reunirán en diciembre en Angola para
debatir los últimos acontecimientos en el mercado del petróleo y las
cuotas de producción.
Kuwait es el cuarto mayor exportador de la alianza, y posee el 10 por
ciento de las reservas conocidas de todo el mundo.
Lo que va de la Década 2010
El presidente venezolano, Hugo Chávez, atribuyó a la obediencia en los
recortes de producción de petróleo de la OPEP, la contracción
económica que atravesó Venezuela en el tercer trimestre de este año.
Estas afirmaciones lejos de representar unas quejas, pueden ser
interpretadas como un intento junto al de otros países, de crear el
lobby necesario dentro de la Organización para lograr incrementos en
los niveles de producción para el año 2010. Esto puede resultar
contraproducente para la Organización y la salud de los precios del
crudo en un futuro cercano, debido a que las previsiones de la gran
mayoría de los entendidos, hablan de escenarios de demanda petrolera
estables o hasta a la baja, a pesar de la recuperación económica
mundial.
Algo que debemos tener presente en el futuro comportamiento del
mercado petrolero es que Arabia Saudita, Qatar, Angola, Irak y Nigeria
(estos dos últimos, productores que han tenido reducciones drásticas
de producción debido a problemas de seguridad), presentarán para los
próximos años incrementos interesantes en su capacidad de producción,
factor que podría llevarlos a producir por encima de sus cuotas,
aunque la demanda de crudo no experimente similar crecimiento. Fuentes
de la industria petrolera aseguran que la capacidad extra de la OPEP
podría llegar a más de cinco millones de barriles diarios hasta pasado
el año 2015. Si esta cifra se confirma, los inventarios de los
principales países consumidores se mantienen a niveles elevados, la
recuperación económica no se produce tan rápidamente y las políticas
de eficiencia energética cumplen con parte de sus objetivos, podríamos
estar en presencia de una etapa de precios petroleros bastante
estables.
Es evidente que en la actualidad el mercado petrolero no
está actuando de acuerdo a los fundamentos del mercado: un contexto de
bajo nivel de demanda con elevada y estable oferta, sin ningún
conflicto bélico cercano a las fuentes de producción, es inexplicable
desde este punto de vista, la actual fortaleza del precio petrolero.
Sin embargo la explicación la encontramos en la especulación
financiera, gracias a un dólar muy débil que ha motivado a los
inversionistas a buscar refugios en materias primas y otras monedas.
Esto nos lleva a pensar que debería ocurrir un ajuste en el precio del
petróleo si el dólar llegara a fortalecerse, lo cual unido a la visión
de varios países OPEP de incrementar su producción y un incremento en
los inventarios, podría producirse una crisis petrolera parecida a la
del año 1998.
La OPEP tendrá un muy movido año 2010, donde para responder la obvia
pregunta sobre si ¿podrá la Organización "calmar" a sus miembros en
sus fuertes y obvios deseos de incrementar la producción de petróleo?,
deberá utilizar todos sus recursos en tener presente en primer lugar
si la inminente recuperación económica que se vive en todo el mundo
conllevará un incremento importante en la demanda energética y al
mismo tiempo, en establecer el escenario idóneo en cual ese posible
aumento en la oferta OPEP no traiga consigo una caída drástica del
precio del petróleo o genere presiones de debilidad en las principales
economías del mundo. Para nuestro país y basados en las cifras de la
OPEP y de la AIE, lo importante será el efecto en el precio del
petróleo, porque en la actualidad con las sucesivos descensos en
nuestros niveles de producción de petróleo, lamentablemente no estamos
en posición en solicitar incrementos en nuestras cuotas.
Últimos Acontecimientos 2010
WASHINGTON, 12 de enero (Reuters)
La Agencia Internacional de la Energía, estima que “el Mundo será más
dependiente del petróleo de la OPEP el próximo año 2011, cuando el
suministro de los países de fuera de la OPEP comience a declinar”.
La Agencia comentó en su informe mensual que el suministro de los
países productores no pertenecientes a la OPEP no podrá mantener en el
año 2010 el incremento que registró en el año 2009, cuando se
incrementó la producción en 630.000 barriles al día. Ese incremento
sería de 420.000 en el año 2010 y de un declive de 140.000 barriles en
el año 2011.
El crecimiento de la producción durante el año 2010 se deberá a los
nuevos proyectos de Brasil, los EE.UU., y las repúblicas de Azerbaijan
y Kazakhstan, que compensarán el declive de los yacimientos maduros de
México, Reino Unido y Noruega.
Pero durante el año 2011 la caída de esos yacimientos sobrepasará el
crecimiento de la producción de nuevos yacimientos, de acuerdo con la
EIA.
Según la Agencia, “el impacto inmediato del lento crecimiento de la
producción de líquidos del petróleo en los países de fuera de la OPEP
será la importancia creciente que tendrá la OPEP en el mundo del
petróleo”. El Mundo necesitará más petróleo de la OPEP en la medida en
que la Agencia estima que la demanda de petróleo será hasta 2.6
millones de barriles por día mayor en el año 2011 que en este año.
Martes, 19 de enero, 17.25
La OPEP anunció el martes que mantiene sin cambio su previsión de
crecimiento en la demanda mundial de petróleo durante 2010, haciendo
notar que hay indicios de mejoras en la economía global, pero expresó
dudas sobre la fuerza de la recuperación en los precios del
hidrocarburo.
La Organización de Países Exportadores de Petróleo, que suministra el
35% del crudo mundial, dijo que la economía global crecerá un 3,1%,
ligeramente arriba del pronóstico hecho por el cartel el mes anterior,
del 2,9%. China y la India siguen siendo "los puntos más prometedores
de la recuperación económica en el próximo año", agregó.
"En los próximos meses, el rumbo del mercado del crudo dependerá
mayormente de la continuidad del actual panorama relativamente
positivo de la economía global, especialmente en países clave como
Estados Unidos y China", dijo la OPEP en su informe de enero. "Si los
acontecimientos resultan ser menos positivos que lo pronosticado, la
atención del mercado volverá a centrarse en los debilitados
fundamentos del combustible".
Dada la elevada tendencia de los inventarios de crudo a escala global,
muy superior al promedio de los últimos cinco años, la reciente subida
en el valor del crudo se debió enteramente a la especulación, no a los
principios de la oferta y la demanda.
"La persistente excedencia de los inventarios, la escasa demanda de
temporada y el inicio de las labores de mantenimiento en las
refinerías aconsejan cautela en los próximos meses, ya que seguramente
continuará la volatilidad en el mercado", dijo el cartel.
La OPEP agregó que "la combinación del optimismo económico y el clima
más frío aumentaron el riesgo de los sectores financieros en el sector
energético".
En total, la demanda mundial de crudo seguramente aumentará en 800.000
barriles de crudo diarios a 85,15 millones de barriles por día, dijo
la OPEP. El pronóstico se atiene al formulado en diciembre.
Jueves, 21 de enero de 2010
El diario EL PAÍS publica en su edición del jueves, 21 de enero de
2010, el artículo “La segunda mitad de la era del petróleo“, de
Mariano Marzo, geólogo y Catedrático de recursos energéticos de la
Universidad de Barcelona. En el citado artículo afirma el profesor que
“Existen demasiados indicios que apoyan las tesis que nos advierten
sobre el fin del petróleo fácil y barato (…)“.
“Durante los primeros 11 meses del año pasado, y en una coyuntura de
profunda crisis económica, la producción mundial de petróleo promedió
84,9 millones de barriles diarios (Mbd), lo que equivale a más de
156.000 litros por segundo. Un flujo difícil de imaginar y que, sin
embargo, debería incrementarse en las dos próximas décadas en más de
20 Mbd para satisfacer las previsiones de demanda creciente de las
grandes demografías emergentes. Y eso sin contar con que la producción
de los campos actualmente en explotación en el mundo está cayendo a un
ritmo cercano al 6,7% anual. Lo cual significa que para satisfacer el
crecimiento de la demanda y compensar este declive, la industria
petrolera tendrá en realidad que desarrollar de aquí a 2030 una nueva
capacidad productiva cercana a los 64 Mbd. Un volumen que equivale a
más de seis veces la producción actual de Arabia Saudí.”