Los vikingos exploraron y colonizaron, un siglo antes que Colón, diferentes
áreas del Atlántico Norte, que incluían la isla de Groenlandia y las costas
de Canadá y posiblemente Estados Unido. La colonización vikinga no tuvo el
efecto perdurable de las posteriores y tristes conquistas europeas en
América, pero puede ser vista como un preludio a la masacre a gran escala
emprendida tras el primer viaje de Cristóbal Colón.