No quiero lucir personalista. El personalismo en el periodismo es una idiotez. Ocurre que hay fechas en las que tuve una conducta, y pienso incorporarlas a Mis Memorias, un libro en proyecto.
Y el 10 de marzo de 1952 es una de las más dramáticas. Escribo en presente histórico:
Señaladas las elecciones para el 1ro de junio de este año, Fulgencio Batista y 16 oficiales militares dan un golpe de estado. Detienen en sus casas a los generales Ruperto Cabrera, Quirino Uría y Otilio Soca Llanes, y al coronel Juan Consuegra, Jefe de la Policía Nacional. El capitán Dámaso Sogo, Oficial del Día, lleva a Batista al puesto de mando del Regimiento 6, que ya controla Jorge García Tuñón, uno de los conspiradores principales. Con Francisco Tabernilla operan los tenientes Manuel Ugalde Carrillo, Pablo Miranda, Jacinto Macías y Rafael Hernández. El capitán Julio Sánchez Gómez encabeza los tanques del Regimiento 7. El ex coronel Manuel Larrubia se apodera del Cuerpo de Aviación, y José E. Rodríguez Calderón de la Jefatura del Estado Mayor de la Marina en el Castillo de la Punta.
El presidente Carlos Prío Socarrás llega a las 5 de la mañana al Palacio Presidencial. Lo visitan Alvaro Barba, Danilo Baeza y otros líderes estudiantiles. No se organiza resistencia. En choque en la entrada de Palacio con una perseguidora de la policía mueren el teniente Julián Negret y el vigilante Guillermo Escanaverino. De la guardia palaciega cae el sargento Rosendo Hernández y es herido el sargento Sócrates Alvarez.
En el Regimiento Plácido, Matanzas, Leopoldo Pérez Coujil substituye al coronel Martín Elena. Enterados de este cambio, Carlos Prío, Diego Vicente Tejera y Sergio Mejías no llegan a Matanzas; se quedan en Guanabo en casa de Armando García Sifredo. Seguidamente, Prío se asila en la Embajada de México. Una foto lo muestra jugando billar ese día. Fuga interior. Refugio en sí mismo. Ausencia presente. Estar que evade.
El golpe de estado niega el poder al Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo) a cuya intransigencia agresiva temen Batista y el gobierno. El progreso del país a pesar de todos descalabros, refleja los talentos y la capacidad creadora del pueblo cubano. No en balde exlama José Martí: "Lo malo es no ser cubano".
El golpe de estado se desarrolla impunemente, salvo en Santiago de Cuba. Fidel Castro me llama en una carta "El único insurrecto del 10 de marzo".
"Conocí a Manuel Alvarez Margolles un 15 de diciembre, Día del Soldado en homenaje a la victoria mambisa en Mal Tiempo. Competimos en esgrima en el Cuartel Moncada, sede del Regimiento # 1, Antonio Maceo. Manuel, coronel jefe, presidió el torneo. Representamos a la asociación de reporteros Argimiro Poveda, el Teniente Izquierdo de la Marina de Guerra y yo. Por el Ejército, los oficiales Chirino, Alonso y Vidal. Tuve suerte con el sable y el Coronel Margolles me felicitó amablemente. Por mis comentarios radiales simpatizaba conmigo."
"El 10 de marzo, Raquel Rojo, señora de mi hermano Emilio Rivero Agüero, me llamó por teléfono en la madrugada y me dijo del golpe de estado y que mi hermano Andrés Rivero Agüero estaba con Batista en la Ciudad Militar de Columbia. No obstante la angustia de mi madre Isidra Agüero Agüero, que inicialmente había tomado el teléfono, llamé a Felipe Lassou, que me llevó al Cuartel Moncada en un jeep landrover que recomendado por Fidel Castro yo había comprado en La Habana a un vendedor amigo suyo. Estacionamos fuera del Cuartel Moncada, situado en el barrio Sueño. Al entrar al Cuartel Moncada hablé con los soldados que me encontraba. En su despacho del segundo piso el Coronel Alvarez Margolles fue cordial. Inmediatamente nos pusimos de acuerdo. Me entregó su revólver Colt 45, hermosamente adornado con el escudo de Cuba. Yo era buen tirador. Margolles me explicó que al militar sentado en un escritorio, Alberto del Río Chaviano, lo habían traído del cuartel de Palma Soriano por ser incondicional de Batista."
"Mañana en vértigo; con el revólver sobre la mesa hablé por los micrófonos de Cadena Oriental de Radio, mientras un ejecutivo de la empresa, Emiliano Antúnez, observaba. Laureano Ibarra, candidato a Gobernador de Oriente por el PAU de Batista llegó a la radioemisora, probablemente llamado por Antúnez; lo recibieron Temistocles Fuentes y un grupo de muchachos de la Escuela de Artes y Oficios. Laureano se sentó con nosotros. Yo no moví el revólver de su posición en la mesa. Laureano dijo que era amigo de Batista pero que él no quería ser ministro con una ametralladora entre las piernas, concepto que repitió seguidamente en el mitin del Parque Céspedes. (Al consolidarse Batista en el poder, Ibarra explicó en el Cuartl Moncada que había hablado con mi revólver puesto en sus costillas y fue él quien redactó la proclama provincial del 10 de marzo). Al dirigirme a la multitud que habíamos convocado para el Parque Céspedes, dije:
"Yo no quiero morir, ni quiero que ustedes mueran, pero tenemos un deber patriótico que cumplir más allá de nombres y de hombres"."No se trata de Carlos Prío Socarrás o de Fulgencio Batista. Apoyamos a la República y al Gobierno Constitucional que la representa". "Hoy tomamos las armas para servir a la ley; no a la fuerza". "Síganme quienes puedan dominar el miedo lógico de hombres con su orgullo de ser cubanos".
En el Ayuntamiento Municipal firmaron contra el golpe militar los representantes de los partidos: Roberto García Ibáñez, Ortodoxos; Felipe Fernández Castillo, Auténticos; Fernando Cuesta Mora, Liberales, y, enfundados en trajes blancos, Justo Salas Arzuaga y Leopoldo Pío Elizalde, Partido Acción Unitaria (PAU partido de Batista."
A pie, seguidos por la multitud y con la gente que esperaba en la Plaza de Marte, rebautizada Plaza de la Libertad, hicimos pronunciamientos en defensa de la República.
Volví al Cuartel Moncada. Caballero y estratega, el Coronel no tomó acción contra seguidores de Batista que visitaron el Cuartel para ver cómo soplaba el viento. Ignacio Galíndez, ex ayudante militar de Batista; "Lulú" Camacho Covani, político Liberal, Alfredo Zayas, Secretario de Anselmo Alliegro que me habló de tomar mis clases de esgrima, y otros interesados. Al vernos firmes junto al gobierno constitucional, se marcharon."
Alvarez Margolles dijo al Dr. Prío por teléfono que lo respaldaba y que si era necesario avanzaría desde Oriente con sus tropas, y que allí estaba Conte Agüero, "La Voz Más Alta de Oriente" que no obstante sus ataques al Dr. Prío, ahora lo respaldaba por ser el presidenete constitucional. Prío prometió llamar.
Arengué así a parte de la tropa: "Soldados. El uniforme de soldado es un traje de la República. En nombre de la República les ordeno servir a la Constitución y a las leyes. Hoy todos tenemos miedo, pero mi miedo mayor es a ser cobarde frente a un golpe contra la democracia y contra Cuba".
- Doctor Conte. Me llamo Díaz. Lo aplaudo porque soy soldado de la República.
Al mediodía o a las 11 AM, el Coronel Alvarez Margolles me confió una misión rara. Por el Aeropuerto de San Pedrito debían llegar tropas de Baracoa. Se ignoraba a qué venían. Las esperaban doce hombres al mando del Teniente Alfredo Rams. Margolles dudaba de su lealtad y me pidió observarlo en el Aeropuerto. Y allí me vi detrás de Rams esperando tropas que no llegaron. (Ojo. Rams, ya de Teniente Coronel, fue el tirador más certero protegiendo la vida de Batista cuando un 13 de marzo asaltaron el Palacio Presidencial)
"No pude volver al Cuartel Moncada. Ya lo dominaban seguidores de Batista animados por uns transmisión radial donde Ernesto de la Fe anunciaba la "nueva era". Del Río Chaviano tomó el mando y ahora el detenido era tu padre. En la calle tuve un incidente menor con un grupo que vivaba a Batista. Volví a la Cadena Oriental de Radio y Emiliano Antúnez me dijo que la emisora ya estaba fuera del aire y que los soldados me buscaban."
Batista comentó que se habían olvidado de la Cadena Oriental de Radio, que cubría la Isla.
Manuel Alvarez Magolles nació en Riverdare, Asturias, España, el 11 de febrero de 1905. Por su resistencia al régimen de Batista se asiló el 2 de julio de 1954 en la Embajada de Uruguay. En la lucha contra Castro fundó con Lomberto Díaz "Rescate" y fue jefe militar del FAL, Frente Anticomunista de Liberación. Luchó con Alberto Cruz, que murió en prisión. Ayudó a los alzados de la Sierra Escambray. Castro lo fusiló, a pesar de la amistad que habían desarrollado.
MI CONDENA A MUERTE AQUEL 28 DE MARZO DE 1960
Por Luis Conte Agüero
La Habana, Cuba. Noche de lunes 28 de marzo de 1960. Encadenadas las radioemisoras y televisoras. Acompañan al Primer Ministro y Comandante en Jefe, Fidel Castro, tres silenciosos periodistas. José Pardo Llada y Carlos Castañeda se exiliarán después. Mario Kuchilán "El Chino" se mantedrá castrista en la Isla.
Castro agota insultos: Insensato, ingrato, miope, irresponsable, enamorado de sí mismo, fatuo, frustrado, vanidoso, petulante, resentido, farsante. "Ha creado esta tremenda división y política""Venir a destruir esta formidable unión." Así escupe Castro por cuatro horas y se refiere a mí más de 400 veces. "El señor Luis Conte Agüero ha tenido muchos errores, -o era una cuestión de mala fe"":Luis Conte Agüero sabía lo que estaba haciendo, y lo premeditó muy bien, y lo ejecutó muy bien, y que el daño que se ha derivado para la revolución de los hechos promovidos por el señor Conte Agüero era un daño consciente ... los enemigos de la Revolución están muy conscientes del servicio que Luis Conte Agüero les ha prestado, y Luis Conte Agüero está muy consciente del servicio que les ha prestado a los enemigos de la Revolución, y yo les digo a ustedes que tengo la seguridad de que Luis Conte Agüero ha calculado muy bien los beneficios que para él puedan derivarse personalmente" "En aquella época (Universidad de la Habana) ya él era Luis Conte; yo no era nadie". En otra parte expresa: "Trataba de clavar a la Revolución el cuchillo doblemente afilado de la división" "No un daño que fuera de gran perjuicio para la Revolución se le podía pasar""Este es un mentiroso y un descarado y basta ya de farsa"
"Llegamos a La Habana y nos encontramos al señor Luis Conte Agüero. Era el mismo Luis Conte Agüero de la Carta al Patriota; era el mismo Luis Conte Agüero del Teniente Hernádez; era el mismo Luis Conte Agüero del otro mensajero; era el mismo Luis Conte Agüero de toda aquella campaña, que en fin, que nadie hizo más que él porque esta guerra no se llevara adelante."
La ira de Casto maltrata al idioma: "Ha llegado a hacer este daño confusionista, ambicionista y descarado, divisionista""Está preparando arteramente, bajamente -y puedo decirlo claramente- las condiciones de poder realizar su campaña" "¿Venir a destruir esta formidable unión?""Vino con el arma que ha usado siempre la reacción en todas partes del mundo; la acusación de comunismo ... es decir que a falta de otras cosas, inventemos aquí fantasmas". "Buscar la división dentro del pueblo; debilitar la Revolución y prepararla para una agresión ... Van a tener que enfrentar el pelotón de fusilamiento" "La Revolución se va a ver en la necesidad de tomar medidas enérgicas contra sus enemigos" "Todo eso forma parte, lo de Luis Conte y toda su campañia ... todo eso obedece a un misma plan de agresión ... vamos a ver cómo salimos aquí".
""Inventemos aquí fantasmas" Fidel Castro niega el comunismo; dice que yo invento fantasmas, y por inventar ese "fantasma" del comunismo en la Revolución me condena a muerte. Grita con su propia voz mi nombre y la condena. Quien ha mandado a ejecutar a miles; esta vez lo hace públicamente. Fracasado el plan de que me eliminara una aparente turba el viernes 25 de marzo, Castro se quita la careta y ordena el fusilamiento.
Antecedentes: Abril, 1959. Volando en Cubana de Aviación rumbo a Brasil contestó a mi advertencia contra el comunismo: "Fusilo a quinientos". Argumenté que eso no era necesario sino fijar para todos los Partidos los límites provisionales que la Revolución solicitaba. Febrero, 1969. En visita al Instituto Nacional de Reforma Agraria censuré la afirmación de Juan Marinello, Presidente del Partido Comunista, de que ser anticomunista era ser contrarrevolucionario. Nos extendimos en el tema porque justificó la tolerancia al exhibicionismo y a la influencia creciente del comunismo. Se disgustó al decirle que yo reorganizaría el Partido del Pueblo Cubano ()rtodoxo). "Ese sí sería un problema."
Se pedía entonces donación de objeto de oro para "armas y aviones". Mi solicitud fue "para fortalecer la divisa". Por exaltar valores religiosos al recibir en mi programa de CMQ TV, Canal 6, medallas, crucifijo, objetos de fe, el periódico comunista "Hoy" me acusó de divisionista y de autoproclamado profeta del Humanismo, modo hábil de enfrentarme a Castro que entonces se decía humanista. Terminé la recepción de donaciones -colecta que siguió en la demás "media", y el sábado 12 de marzo contesté las diatribas de a "Hoy" al que llamé "la sentina de Desagüe", nombre de la calle donde se ubicaba. Aprovechando que según Abel Mestre, vicepresidente y director de los noticieros de CMQ, me protegía un tanto haber "roto todos los records de sintonía de la televisión cubana" durante varios días ataqué la amenaza comunista. Me respaldaron Organización Auténtica, Triple A, Movimiento Demócrata Cristiano, Federación Nacional de Trabajadores de la Construcción, Club de Leones de La Habana, organizaciones y núcleos obreros, instituciones religiosas, estudiantes de todo el país. Radio Rebelde, controlada directamente por Raúl Castro, encabezó el torrente difamatorio con "Revolución""La Calle" "Combate" y las radioemisoras del régimen. Entre miles de mensajes de adhesión, sorprendió el de Ramón Castro Ruz, hermano mayor de Fidel.
El martes 22 de marzo, en mi discurso anticomunista en el Club de Leones de la Habana Salón Caribe, Hotel Habana-Hilton, observé entre los obreros eléctricos que me aplaudían el entusiasmo de un hombre negro. El miércoles 23 de marzo correspondieron los dicterios al Ministro de Trabajo, comandante Augusto Martínez Sánchez.
En casa de Manolo Fernández, propietario de Radio Progreso, Miguel Angel Quevedo, propietario de la Revista Bohemia, comentó que yo llevaba a la Revolución a un callejón sin salida. Nada prometí, aunque les dije de mi idea de una Carta Abierta a Fidel Castro.
Consciente de que mi campaña llevaría a la confiscación de CMQ, me reuní con los propietarios Abel y Goal Mestre, el abogado Ramón Bonachea y el vicepresidente Manolo Cores. Cores recordó que al preguntarme Abel hasta dónde yo estaba dispuesto a llegar y responderle yo que "hasta la inmolación", Abel contestó: "Pues, adelante. Si estás dispuesto a perder la vida, nosotros estamos dispuestos a perder la empresa."
En las oficinas de la empresa Aerovías Q, Raúl Castro ordenó a comentaristas radiales que convocaran a "turbas" para atacarme. Un sincero simpatizante de ellos, amigo mío y buena gente, el joven ortodoxo Omar Borges, tuvo la decencia de avisarme. Este plan se radicalizó cuando oficiales uniformados del Ejército Rebelde asistieron a mi programa de televisión el jueves 24 de marzo donde anuncié la Carta Abierta. Viendo el programa, Fidel saltó de su asiento y dijo"Esto es intolerable" " No te preocupes, que eso yo lo arreglo mañana" vociferó Raúl. De ese programa del jueves 24 salimos a golpes Fernando López Hueso y yo contra tres agresores que esperaban agazapados en la salida de CMQ.
El viernes 25 de marzo leí la Carta en mi programa de Radio Progreso, Cadena Nacional. Entre muchos simpatizantes frente a la radioemisora, llegó "Matanzas" negro parqueador de CMQ a decirme que allí sería eliminado. Aclaré que no tenía otro remedio que ir. Miguel Simms Mackenzie, el trabajador eléctrico, escuchó la conversación y se me ofreció para manejar el automóvil. Sin conocerlo, confié en él. Aceptó obedecerme. Esto salvó mi vida. Subieron conmigo al automóvil López Hueso, un estudiante llamado Andrés, y, curiosidad histórica, Natasha Mella, hija de Julio Antonio Mella, fundador del Partido Comunista en Cuba que había sido asesinado en México. Aunque pedí a los estudiantes univesitarios no concurrir a apoyarme, dos mil se reunieron dentro de la Universidad de la Habana. Los que pudieron llegar a la CMQ fueron golpeados hasta la sangre. Ricardo Alarcón encabezó a los estudiantes esbirros. Ordené a Simms que lanzara el auto a quienes cerraban el paso encadenándose por los codos. Rompieron el cordón. Me alegro mucho. Llegamos a la entrada trasera de CMQ. La mayoría de mis simpatizantes se colocaron en la entrada principal de CMQ por la Calle 12. En la entrada al noticiero, por la calle paralela, me esperaban los comunistas armados de manoplas y dirigidos por el comandante Manolo Piñeiro "Barba Roja" y otros funcionarios. Me impidieron bajar del automóvil los propios manoplazos a su puerta derecha. Que el auto fuera de Enma Castro Ruz facilitó una conveniente confusión. Agradezco a Víctor de Yurre Senior y a mi sobrino Adalberto Rivero que finalmente convencieran a Simms de retirarse cuando yo maldecía y ya volcaban al automóvil por la parte trasera. Cuenta Miguel Angel Rodríguez Ravelo, capitán ayundante de Raúl Castro que éste comentó a Fidel en si residencia de la Ciudad Militar de Columbia que yo me les había escapado. Natasha Mella me escondió en su quinta de Arroyo Arenas y después en su casa con su esposo, el Dr. Antonio Torriente. El domingo 27 de marzo Raúl Castro pronunció un discurso en Columbia -rebautizada Ciudad Libertad- condenándome a muerte, sentencia que ratificó Fidel Castro al día siguiente. Pude escapar. Pero esa es otra historia.
Dr. Luis Conte Agüero
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