Felipe Calderón quiere hacer un partido político. El ex presidente de México es de los damnificados del terremoto en el sistema de partidos que creó el fenómeno Morena, así como de las ambiciones de Ricardo Anaya. El PAN se quedó sin vida democrática interna, Margarita no fue candidata, los allegados a Calderón perdieron espacios. De ser el primer panista, Calderón se convirtió en el último de ellos. Un Calderón sin PAN. El mismo partido donde de joven se politizó, el mismo que dirigió y que lo llevó a la Presidencia de México, haiga sido como haiga sido.
Calderón cumplió las formas con Peña Nieto. No fue una figura incómoda en su sexenio. No estuvo activo criticando la corrupción, los conflictos de interés y mucho
menos la estrategia de combate al narcotráfico, la misma que él dejó, la misma que ha fallado monumentalmente para darle seguridad al país. La misma estrategia que ha dejado la mayor crisis en derechos humanos que conozcamos, tal vez desde la Revolución Mexicana. Fue Margarita Zavala la crítica del sexenio de Peña Nieto. En sus columnas, en sus tuits, la ex primera dama y ex diputada criticó los abusos del sexenio priista. Quería ser candidata del PAN, la figura de Peña Nieto estaba por los suelos y las encuestas así lo demostraban. Fueron una mancuerna, actuaron como pareja política.
Margarita se bajó de la contienda presidencial del 2018. Pese a haber conseguido las firmas para su candidatura independiente, ella estuvo en un solo debate presidencial. Desde que el INE anunció que Zavala
logró el umbral de firmas requeridas hasta que se bajó de la contienda, pasaron menos de dos meses. Los números no le ayudaron. Margarita prefirió no medir su fuerza electoral en la contienda, ni la de su esposo. Las encuestas que la ponían como la única opción viable para derrotar a AMLO no se cumplieron. Zavala en campaña se disolvió. Arrancó fuerte en preferencias como candidata del Frente por México, pero como independiente tal apoyo desapareció.
Hoy Calderón emula el ejemplo de Álvaro Uribe, el ex Presidente de mano dura que no abandona la política colombiana, que hoy ocupa un asiento en el Senado de su país y es fundador de un partido político. Uribe se convirtió en el adversario del ex presidente Santos, su activismo descarriló el plan de paz
con las FARC y su presencia activa incidió en el triunfo de Iván Duque. Calderón no puede buscar la Presidencia nuevamente y Margarita ya demostró ser una mala candidata, así que el esfuerzo hoy es conseguir el registro como partido político, construir la oposición al sexenio de AMLO, buscar candidatos para el 2021 y medir el resultado.
Por eso hoy Calderón parece preocupado por los derechos humanos, al menos en Venezuela. Por eso su activismo tuitero que suena a todo menos a ser genuino. Como Presidente, Calderón estaba obsesionado con restablecer la relación de México con Cuba y con Venezuela, lastimada por el sexenio Foxista. El abrazo de Hugo Chávez era fundamental para el presidente mexicano cuestionado por el .56%, especialmente entre la izquierda mexicana. Calderón logró acercarse
a Venezuela y a Cuba y aunque no consiguió visitar la isla durante su sexenio, la enemistad que dejó Fox pasó a segundo plano. Hoy Calderón usa la postura mexicana para criticar a AMLO y no para defender a Venezuela.
La ruta para la creación del partido "México Libre" no es sencilla. Las reglas electorales están hechas para privilegiar a los partidos ya existentes. Calderón necesita al menos 234 mil firmas (válidas), así como 200 asambleas con al menos 300 personas. Y hoy no tienen mensaje, ni carisma, ni rumbo. La sección "plataforma" de su sitio web tiene 6 puntos sin contenido. Eso es Calderón y su partido. Definitivamente México necesita tener una oposición sólida, con propuestas, argumentos, honestidad intelectual y legitimidad. Eso no es lo que Calderón ofrece.
@genarolozano
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