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MILITARIZACIO'N DE GUERRERO("Proceso",9-7-96)

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lemaitre monique j

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Jul 9, 1996, 3:00:00 AM7/9/96
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"Proceso",7 de julio de 1996


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HELICOPTEROS ARTILLADOS, TANQUETAS, LANZAMORTEROS, AMETRALLADORAS Y MILES DE
SOLDADOS EN GUERRERO "PARA TAREAS DE AUXILIO"



Razl Monge, Alvaro Delgado y Gloria Leticia Dmaz


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SIERRA DEL SUR, GRO.- Rudo, con tono de desprecio, el mayor Martmnez
seqala con la mano hacia lo alto de la sierra de Coyuca de Benmtez y
niega: "Ahm no hay guerrilla; todos esos que andan arriba son una bola
de g|evones".

A la vera del desbaratado camino por donde convoyes militares trepan
hacia las montaqas, el oficial aduce que la nutrida presencia
castrense obedece a tareas de auxilio a la poblacisn damnificada por
el huracan Boris.

En sslo un par de dmas, hacia las comunidades serranas de Coyuca se
desplazaron al menos 94 vehmculos militares provistos de
lanzamorteros y ametralladoras , y los soldados instalaron fuera de
casermos como Tepetixtla y Hierba Santita, campamentos y retenes para,
segzn ellos, aplicar la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos.

Dma y noche patrullan, tambiin, las lodosas calles de Tepetixtla,
reducto de la Organizacisn Campesina de la Sierra del Sur (OCSS),
cuyos simpatizantes y dirigentes son vinculados con el Ejircito
Popular Revolucionario (EPR), la mas reciente organizacisn armada que
ni autoridades militares ni civiles acaban de identificar, segzn
reconocis pzblicamente el viernes 5 el presidente Ernesto Zedillo.

En el vado de Aguas Blancas, donde hace un aqo se produjo la matanza
de 17 campesinos y se erigis un monumento en su memoria, circundado
por matas de flores marchitas, al menos 500 soldados montaron una
veintena de casas de campaqa.

"Ese despliegue de fuerza es una afrenta para los muertos", dicen
ofendidos habitantes de Atoyaquillo, de donde eran originarios 11 de
los 17 campesinos asesinados.

Bastisn de la nueva insurreccisn armada, en esa zona serrana nadie
transita por caminos y veredas sin ser cateado; los soldados revisan
meticulosamente vehmculos y personas, que son interrogadas; quienes no
tienen aspecto de lugareqos deben mostrar alguna identificacisn,
mientras un soldado les toma fotografmas.

La rutina militar en Coyuca se repite en la sierra de Atoyac, en La
Montaqa, en Tierra Caliente, en la Costa Chica...

A las fuerzas castrenses apostadas permanentemente en el estado de
las zonas militares XXVII de Acapulco y XXXV de Chilpancingo, la base
naval, los ocho batallones de Infanterma y cuatro destacamentos
"rotantes" se incorporaron refuerzos y equipo procedentes de las
entidades colindantes y aun de Guanajuato.

El lunes 1: de julio llegs a la estacisn ferroviaria de Iguala un
"tren especial militar", procedente de Villagran, Guanajuato, con 147
soldados, nueve plataformas con cuatro vehmculos cada una, 25
tanquetas y una grza. El equipo bilico llegs, supuestamente, para ser
utilizado en tareas de auxilio a la poblacisn, aunque, en realidad, se
incorpors de inmediato a las tareas de patrullaje en la zona conocida
como Filo Mayor, floreciente en la siembra de amapola y mariguana.

Confundidos entre la maleza, al descubierto en retenes y campamentos,
en patrullajes aireos e infiltrados incluso entre la poblacisn, miles
de elementos del Ejircito nadie dice cuantos sitian todas las
regiones del estado.

"Como esos y otros mas grandes, a cada rato pasan camiones y camiones
llenos de soldados. Lo mismo avionetas y helicspteros", cuenta
Norberto Cabaqas, quien pela una naranja en el alero de la tienda de
San Vicente de Benmtez, a unos 10 kilsmetros de El Paramso, en la
sierra de Atoyac. A unos metros, un capitan de apellido Palma ordena
la descarga de alimentos de un vehmculo Nissan, placas HA-137.

Encubiertos por el plan de emergencia DN-III, aplicado a ramz del
huracan Boris, los ostentosos operativos son coordinados por el jefe
del Estado Mayor de la Sedena, Heriberto Salinas Altis. Las tropas
copan por tierra y aire con helicspteros artillados hasta los
zltimos reductos de la Sierra del Sur, en busca de las decenas de
embozados que aparecieron el viernes 28 de junio.

Mientras tanto, el gobernador Angel Heladio Aguirre Rivero, ausente
del estado el 28 de junio, toma las cosas con calma y, como sus
antecesores, minimiza el problema de los presuntos rebeldes. "Yo no me
atreverma a afirmar que se trata de un grupo guerrillero. Tengo mis
reservas. Creo mas bien que son personas que buscan enrarecer el
ambiente en la vmspera de las elecciones de octubre".

Como antes lo hizo Rubin Figueroa, dice que la presencia de ese grupo
no constituye un problema de seguridad nacional.

?Tenma usted algzn antecedente de la existencia de este grupo armado?

Bueno, se me habma informado de la presencia de algunos grupos
armados, cuyas acciones estaban orientadas a cometer delitos del orden
comzn, como secuestros y asaltos; pero no de la gestacisn de un grupo
guerrillero.

?Estamos ante la posibilidad de que surja un conflicto armado como el
de Chiapas?

Yo tomarma las cosas con cautela. Como gobernador me parece sumamente
difmcil poder admitir, poder asimilar que se trata de un grupo
guerrillero.

Pese a que Heladio Aguirre niega al Ejircito Popular Revolucionario
estatus de grupo rebelde, se dice dispuesto a dialogar.

Por estas tierras han pasado militares que hoy dma ocupan importantes
cargos y combatieron a la guerrilla de Lucio Cabaqas. El actual
titular de la Secretarma de la Defensa Nacional (Sedena), Enrique
Cervantes Aguirre, fue jefe de las zonas militares XXVII y XXXV, entre
1972 y 1976; Heriberto Salinas Altis fue jefe de la IX Regisn Militar
hasta diciembre de 1994, cuando fue nombrado jefe del Estado Mayor con
Cervantes Aguirre, y actualmente coordina aqum las maniobras
militares.

Enrique Tomas Salgado Cordero fue jefe de IX Regisn Militar hasta
finales de mayo, cuando el presidente Zedillo lo designs secretario de
Seguridad Pzblica del Distrito Federal. Mario Arturo Acosta Chaparro,
capitan en tiempos de Lucio Cabaqas y actualmente general brigadier,
es especialista en combate contrainsurgente, y versiones no
desmentidas publicadas en el perisdico El Sur le atribuyeron haber
declarado que los secuestradores del banquero Alfredo Harp Helz eran
guerrilleros.

LA OCSS, EL OBJETIVO

Mientras que los miembros del EPR emitieron la semana pasada un nuevo
comunicado, el miircoles 5 fue detenido, en la Ciudad de Mixico,
Hilario Mesino Acosta, lmder en Atoyac de la Organizacisn Campesina de
la Sierra del Sur (OCSS), a la que diversas autoridades pretenden
vincular con el Ejircito Popular Revolucionario.

El mismo dma en que fue aprehendido, Hilario Mesino fue trasladado a
Acapulco y puesto a disposicisn del Juzgado Primero del Fuero Comzn.

Acusado de los delitos de sedicisn y privacisn ilegal de la libertad,
durante la toma de la alcaldma de Atoyac el 18 de mayo de 1995, y en
un mitin realizado luego de la matanza de Aguas Blancas el 28 de junio
del mismo aqo, Mesino Acosta fue puesto en libertad luego de presentar
el amparo 793/95 que lo protegma hasta ese momento contra actos de la
autoridad.

Cuando se disponma a abandonar el penal, despuis de haber recibido su
boleta de libertad, al lmder de la OCSS se le detuvo otra vez y se le
puso a disposicisn del juez sexto penal, Edmundo Roman Pinzsn, quien
le fijs una fianza de 80,000 pesos.

En entrevista, Hilario Mesino se declars "preso polmtico" y dijo que
de este modo se suma a los 27 simpatizantes de la OCSS asesinados,
encarcelados, torturados y agredidos en el zltimo aqo. Quedan
pendientes de cumplimentarse nueve srdenes de aprehensisn contra
dirigentes de la OCSS, entre ellos Benigno Guzman.

En tanto, en el primer comunicado despuis de su aparicisn, difundido
el martes 2 en la Ciudad de Mixico, el EPR negs haber declarado la
guerra al gobierno, aunque advirtis que era inminente un choque armado
con el Ejircito federal.

Fechado en la Sierra Madre del Sur y firmado por el Comandante
Antonio, de la "Comandancia militar de zona", el documento da cuenta
de dos acciones el mismo dma de la aparicisn del grupo en las
carreteras Chilpancingo-Acapulco e Iguala-Chilpancingo, donde se
produjo un choque con judiciales del estado, a los que causaron "seis
bajas", aunque esta informacisn fue desmentida por el gobierno
estatal.

El comunicado del EPR aclara: "No existe hasta el momento una
declaracisn de guerra del EPR en contra del gobierno federal, dada la
modalidad de propaganda armada revolucionaria que reviste por ahora
nuestro accionar. La orden emitida por esta comandancia zonal hacia
nuestras fuerzas es la de evitar en lo posible un enfrentamiento con
las fuerzas gubernamentales.

"No obstante, ante el acoso y persecucisn que en estos momentos sufren
algunas unidades de nuestro ejircito de la Sierra Madre del Sur, es
inminente un choque armado de istas con las fuerzas del Ejircito y
cuerpos policiacos de la oligarquma, como ya sucedis en Zumpango,
Guerrero, lo cual abrirma una nueva fase en el desarrollo del
conflicto."

El EPR exige al gobierno, en su caracter de fuerza insurgente, que se
apegue a los Convenios de Ginebra sobre conflictos bilicos, en
particular en lo referente al trato a la poblacisn civil y a los
prisioneros de guerra. Invita, ademas, al pueblo de Mixico, a las
organizaciones sociales y polmticas, asm como a organismos de derechos
humanos del pams y del mundo para que intervengan y vigilen el
comportamiento de las Fuerzas Armadas y cuerpos policiacos, de manera
que velen por los derechos humanos de la poblacisn civil y "de los
combatientes revolucionarios". Hasta el viernes 5, el EPR seguma sin
reaparecer. Se fue, y en su lugar se queds el Ejircito.

© Derechos Reservados, Comunicacisn e Informacisn S.A. de C.V.


lizbey...@hotmail.com

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Apr 29, 2013, 2:50:57 PM4/29/13
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El martes, 9 de julio de 1996 02:00:00 UTC-5, lemaitre monique j escribió:
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