En realidad, plantear el problema no es sino afinar y estructurar más
formalmente la idea de investigación. El paso de la idea al
planteamiento del problema puede ser en ocasiones inmediato, casi
automático, o bien llevar una considerable cantidad de tiempo; lo que
depende de qué tan familiarizado esté el investigador con el tema a
tratar, la complejidad misma de la idea, la existencia de estudios
antecedentes, el empeño del investigador y las habilidades personales
de éste. El seleccionar un tema, una idea, no coloca inmediatamente al
investigador en una posición que le permita comenzar a considerar qué
información habrá de recolectar, por qué métodos y cómo analizará los
datos que obtenga. Antes necesita formular el problema específico en
términos concretos y explícitos y de manera que sea susceptible de ser
investigado por procedimientos científicos (Selltiz et al., 1976).
Como señala Ackoff (1953), un problema correctamente planteado está
parcialmente resuelto, a mayor exactitud corresponden más
posibilidades de obtener una solución satisfactoria. El investigador
debe ser capaz no sólo de conceptuar el problema sino también de
verbalizarlo de forma clara, precisa y accesible. En algunas ocasiones
el investigador sabe lo que desea hacer pero no puede comunicarlo a
los demás y es necesario que realice un esfuerzo por traducir su
pensamiento a términos que sean comprensibles, pues en la actualidad
la mayoría de las investigaciones requieren la colaboración de otras
personas.
Criterios de planteamiento del problema
Los criterios —de acuerdo con Kerlinger (1975)— para plantear
adecuadamente el problema de investigación son:
1) El problema debe expresar una relación entre dos o más
variables.
2) El problema debe estar formulado claramente y sin
ambigüedad como pregunta (por ejemplo, ¿qué efecto?, ¿en qué
condiciones...?, ¿cuál es la probabilidad de...?¿cómo se relaciona
____________ con ________________...?etcétera.
3) El planteamiento implica la posibilidad de prueba empírica.
Es decir, de poder observarse en la realidad. Por ejemplo, si alguien
piensa estudiar qué tan sublime es el alma de los adolescentes, está
planteando un problema que no puede probarse empíricamente pues lo
sublime” y “el alma” no son observables. Claro que el ejemplo es
extremo, pero nos recuerda que las ciencias trabajan con aspectos
observables y medibles en la realidad.
http://www.tecnicas-de-estudio.org/investigacion/investigacion3.htm