Antes de concluya este día, 25 de noviembre de 2013, quiero compartir algunas ideas que podemos desarrollar y profundizar posteriormente, vinculadas con algunas reflexiones-acciones para la eliminación de la violencia contra las mujeres, las cuales, sencillamente enucio bajo una perspectiva educativa.
Desde un enfoque educativo,
contribuyamos con
la eliminación de la violencia contra las mujeres.
Sólo, algunas ideas.
1. Eduquemos para la igualdad de derechos de las niñas y de las y los adolescentes y estaremos formando a las mujeres y hombres del mañana, con conciencia de género, con conocimiento de sus derechos y obligaciones, con un sentido crítico y participativo, con respeto por la diversidad sociocultural y por las diferencias. Esto puede ayudarnos a sentar algunas de las bases para la eliminación de la violencia contra las mujeres.
2. Desarrollemos procesos educativos, para la justicia, la inclusión y la equidad de género y estaremos creando una plataforma sólida para la eliminación de la violencia contra las mujeres.
3. Generemos experiencias educativas, priorizando el respeto por las diferencias y estaremos fortaleciendo una sociedad más sana y más justa, aportando acciones concretas en la vida cotidiana que nos encaminen hacia eliminación de la violencia contra las mujeres.
4. Incluyamos en los Planes de Estudios de las Escuelas de Educación y en sus diferentes menciones, asignaturas obligatorias y electivas, concebidas con lentes de género, para procurar una mirada diferente del mundo, de nuestra participación en la sociedad y del ejercicio de la ciudadanía y estaremos transformando la educación, restándole oportunidades a la cultura androcéntrica y aportando experiencias educativas con miras a la eliminación de la violencia contra las mujeres.
5. Tomemos conciencia de una vez por todas, sobre la importancia de la coeducación, que no significa el mismo número de niñas y niños, de mujeres y hombres en un aula de clases, significa mucho más que esto, significa entre otras cosas, educar para la igualdad de derechos y deberes, para la equidad en las oportunidades y en la participación. Tomando conciencia de ello y ejerciéndolo, desde la educación inicial, hasta la educación superior, también contribuiremos con la eliminación de la violencia contra las mujeres.
6. Contribuyamos desde las diversas instancias e instituciones en las que trabajamos, en la educación formal e informal, académicas e institucionalizadas, en educación popular y en todas las redes sociales, para incidir en el ejercicio cotidiano de la eliminación de la violencia contra las mujeres. Esto significa el desarrollo de la ciudadanía, del respeto por las diferencias, la creación de alternativas creativas y acciones concretas para la prevención de la violencia por razones de género, la valoración de los derechos humanos de mujeres y hombres, así como una actitud crítica y proactiva al conocer cualquier situación de violencia contra las niñas y las mujeres.
7. Luchemos por la inclusión y la participación y permanencia de las niñas y las adolescentes en el sistema escolar, por desarrollar alternativas para un uso creativo y saludable del tiempo libre, para una puesta en común de intereses, creación y fortalecimiento de los proyectos de vida de las y los adolescentes y estaremos dando oportunidades de desarrollo y participación, probablemente, bajaremos las cifras de embarazos de niñas y adolescentes y en consecuencia, estaremos contribuyendo con la eliminación de la violencia contra las mujeres.
8. Aportemos ideas y acciones para incidir en los diseños curriculares, transversalizando con visión de equidad de género, los planes, programas y proyectos educativos, propiciando espacios para el estudio, para compartir saberes vinculados con el desarrollo de la cultura patriarcal, con las luchas y problemáticas de las mujeres, así estaremos creando ámbitos para el estudio y la reflexión y uno de los temas fundamentales y prioritarios será la eliminación de la violencia contra las mujeres.
9. Apostemos por la inclusión y trabajemos por incidir en el Curriculum Oficial, en los distintos niveles de la educación formal, para que se tome en cuenta la perspectiva y equidad de género y la visibilización de la mujeres, una propuesta que debe considerar no sólo el lenguaje inclusivo y no sexista. La eliminación de la violencia contra las mujeres, contra las niñas y adolescentes, también implica el respeto por el ejercicio de la ciudadanía, la libertad de escoger, el respeto por su derecho a decidir en todos los sentidos, el tener acceso a todos los saberes y pensamientos, el no ser discriminada en ninguna de las áreas, el escoger carreras que tradicionalmente han sido seleccionadas y asumidas por los hombres y romper con los estereotipos del cuidado, asignados históricamente y socio culturalmente a las mujeres, implica todo esto, entre otras cosas.
10. No olvidemos la importancia y el significado de la educación informal, esa que desarrollamos en la cotidianidad, en el entorno familiar, en las comunidades y en otros ámbitos interactivos. En ellos vamos creando y recreando el sentido de nuestras vidas y también lo que conocemos como curriculum oculto de género, ese que nos acompaña a las aulas de clases, en las escuelas, en las universidades, en las redes sociales y donde de vez en cuando y de cuando en vez, o con muchísima frecuencia, vamos dejando evidencias de la cultura patriarcal, la que intentamos erradicar progresivamente y sólo así podremos realmente realizaremos acciones contundentes para la eliminación de la violencia contra las mujeres, contra las niñas y las adolescentes. No podemos obviar el significado de estas experiencias que forman parte de la educación permanente y donde los procesos comunicativos tienen una importancia vital, en todo lo relacionado con la violencia simbólica, entre otros tipos de violencia, especialmente en la violencia ejercida por razones de género.
11. Finalmente, eduquemos para la promoción de una cultura de la paz, considerando la participación de niñas, niños y adolescentes, fortaleciendo la inclusión social a todos los niveles, respetando los derechos de los sectores más vulnerados y visibilizando las acciones y los aportes de las mujeres. Educar y promover la cultura de la paz, no implica obviar los conflictos, implica entre otros aspectos, actuar, conociendo la trascendencia de los mismos y trabajar en su resolución y en este contexto, el tema de las violencias contra las mujeres debe ser prioritario y es hora de buscar alternativas creativas, vinculadas con el reconocimiento de las mismas, no sólo por parte de los hombres y de todos los sectores de la sociedad, implica el reconocimiento de sí mismas y de otras mujeres, implica la puesta en común de estas subjetividades. Significa además, crear espacios para nosotras mismas, para la resiliencia, para la puesta en común en un espacio sororal. Con ello, nosotras también contribuiremos a la eliminación de la violencia contra las mujeres, contra las niñas y las adolescentes.