Panorama político y social a enero de 2026
Colombia inicia el 2026 en un clima de alta intensidad política y social. A poco más de tres meses de las elecciones presidenciales, el país no solo discute candidaturas, sino también los límites del poder, la fragilidad institucional y los impactos cotidianos de decisiones económicas que ya se sienten en los hogares. Entre encuestas, escándalos y movilización social, el escenario es todo menos estable.

Las encuestas más recientes muestran al exsenador Iván Cepeda liderando la intención de voto, con una ventaja clara frente a los principales candidatos de centro y de derecha. Sin embargo, este liderazgo no se traduce automáticamente en un camino despejado: el panorama electoral sigue profundamente fragmentado, sin una coalición sólida que garantice gobernabilidad futura.
En este contexto surge la propuesta de una Gran Consulta del centro político, impulsada por Claudia López, como intento de construir una alternativa que rompa la polarización entre uribismo y petrismo. No obstante, la iniciativa enfrenta serios cuestionamientos jurídicos y, quizá más grave aún, la ausencia de figuras clave que le den peso político real. Más que una convergencia, el centro parece hoy un espacio disperso, con dificultades para articular un proyecto común.
"A cuatro meses de la primera vuelta, el senador de izquierdas Iván Cepeda se consolida como el líder de la concurrida carrera presidencial en Colombia con cerca de un tercio de la intención de voto. El ultraderechista Abelardo de la Espriella es su más cercano perseguidor, aunque sin acortar distancias, de acuerdo con las encuestas electorales publicadas este fin de semana. Detrás de ellos, el centrista Sergio Fajardo, exalcalde de Medellín, cede terreno en una de esas mediciones pero se sostiene en otra, mientras que la senadora Paloma Valencia emerge por encima de los demás aspirantes de derecha con los que se medirá en una consulta."

A esta incertidumbre electoral se suma un episodio inquietante para la democracia: la denuncia del ministro de Justicia, Andrés Idárraga, quien afirmó haber sido blanco de espionaje mediante el software Pegasus. Según sus declaraciones, se habrían intentado accesos masivos a información sensible desde sectores del propio Estado.
Este hecho no solo abre interrogantes sobre quién espía y con qué fines, sino que profundiza las tensiones internas dentro del gobierno de Gustavo Petro. El escándalo revive fantasmas de prácticas autoritarias y pone en evidencia la fragilidad de los controles institucionales, justo cuando el país se prepara para un cambio de gobierno.
En el frente económico, el aumento histórico del salario mínimo para 2026 —cercano al 24 %— se ha convertido en uno de los temas más debatidos del momento. Para amplios sectores sociales, representa un respiro necesario frente al costo de vida; para gremios y analistas, un riesgo que podría traducirse en mayor inflación, presión fiscal y pérdida de empleo formal.
Como respuesta a este escenario, varios analistas estiman que el Banco de la República podría subir la tasa de interés, buscando contener las presiones inflacionarias. La medida, de concretarse, abriría otro dilema: controlar los precios a costa de frenar el crecimiento y el acceso al crédito, especialmente para pequeños negocios y hogares endeudados.
En paralelo, las movilizaciones sociales vuelven a ocupar un lugar central. Marchas y concentraciones, convocadas por organizaciones sociales y sectores políticos, expresan demandas que van desde la paz territorial hasta la defensa del ingreso y los derechos sociales. La calle se consolida, una vez más, como el espacio donde confluyen las frustraciones, las esperanzas y las disputas por el rumbo del país.
Elecciones inciertas, disputas internas de poder, decisiones económicas de alto impacto y una ciudadanía movilizada: Colombia atraviesa un cruce de caminos. Lo que está en juego no es solo quién gobernará a partir de agosto de 2026, sino qué tipo de democracia, de economía y de pacto social se quiere construir.
Más que respuestas rápidas, el momento exige lectura crítica, memoria y participación consciente. El desenlace aún está abierto, y cada uno de estos factores —urna, institución, mercado y calle— será decisivo en el relato que el país escriba en los próximos meses.
El País – América Colombia:
Cobertura sobre el panorama electoral 2026, liderazgo en encuestas presidenciales y la propuesta de la Gran Consulta del centro político.
El País – América Colombia:
Investigación periodística sobre el uso del software Pegasus y las denuncias de espionaje interno en el gobierno nacional.
El Espectador:
Seguimiento a movilizaciones sociales, debates políticos y contexto institucional en Colombia.
Infobae Colombia:
Análisis sobre el aumento del salario mínimo para 2026 y sus implicaciones económicas y sociales.
El Heraldo / medios económicos nacionales:
Proyecciones y análisis sobre posibles decisiones del Banco de la República frente a la inflación y las tasas de interés.
Comunicados oficiales y declaraciones públicas del Gobierno Nacional y del Ministerio de Justicia.
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