La elección de la Presidencia del Senado el pasado 20 de julio sorprendió a buena parte del país. El senador Honorio Henríquez, del Centro Democrático, resultó elegido gracias a una votación en la que coincidieron sectores del uribismo, el Pacto Histórico y otros partidos, derrotando al candidato Alfredo Deluque, quien era respaldado por el presidente electo Abelardo De la Espriella.
A primera vista, el resultado llevó a muchos a preguntarse si se estaba formando una alianza entre el uribismo y el petrismo. Sin embargo, un análisis más cuidadoso muestra que no se trató de un acuerdo político o ideológico, sino de una coincidencia táctica frente a un objetivo común.
Por un lado, el uribismo tradicional buscó mantener su influencia dentro del Congreso y evitar que el nuevo gobierno comenzara su mandato con un control amplio de la mesa directiva del Senado. Por otro, el Pacto Histórico encontró conveniente respaldar una opción que limitara el poder inicial del presidente electo. Aunque ambos sectores mantienen profundas diferencias en materia política y programática, en esta votación coincidieron en una estrategia parlamentaria.
Este episodio también evidenció las tensiones existentes dentro de la derecha colombiana. La relación entre el expresidente Álvaro Uribe y Abelardo De la Espriella ha mostrado señales de distanciamiento desde la campaña presidencial, y la elección del presidente del Senado fue interpretada como el primer gran pulso por el liderazgo político de ese sector.
La principal enseñanza de esta jornada es que el Congreso colombiano conserva un importante margen de autonomía frente al Ejecutivo. Las mayorías parlamentarias pueden variar según cada proyecto o elección, y las alianzas coyunturales seguirán siendo una característica de la política nacional.
Más que el nacimiento de una alianza entre uribistas y petristas, lo ocurrido fue una demostración de que, en política, los adversarios pueden coincidir temporalmente cuando sus intereses convergen. El verdadero desafío será observar si esta coincidencia se limita a una sola votación o si marca el inicio de una nueva dinámica en el Congreso durante el próximo cuatrienio.
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Primera derrota para Abelardo de la Espriella. Pierde la presidencia del Congreso. También les explicó la relación entre el uribismo y el petrismo.


Honorio Miguel Henríquez Pinedo es abogado de la Universidad de La Sabana, especialista en Opinión Pública y Mercadeo Político de la Pontificia Universidad Javeriana. Antes de llegar al Congreso ocupó importantes cargos en el Estado, entre ellos la dirección de la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP), la Secretaría General del Ministerio del Interior y el Viceministerio de Justicia.
Es uno de los dirigentes fundadores del Centro Democrático y ha sido senador desde 2014, siendo reelegido en varias oportunidades. Durante su trayectoria legislativa ha trabajado principalmente en temas relacionados con salud, trabajo, seguridad social y fortalecimiento institucional. Es considerado uno de los congresistas más cercanos al expresidente Álvaro Uribe y representa el ala tradicional del uribismo. El 20 de julio de 2026 fue elegido presidente del Senado.
Alfredo Rafael Deluque Zuleta es abogado de la Universidad Externado de Colombia, con estudios de especialización en Derecho de las Telecomunicaciones y una maestría en Derecho Económico. Inició su carrera política como representante a la Cámara por La Guajira, donde alcanzó reconocimiento nacional al convertirse en presidente de esa corporación durante el período 2015-2016.
Posteriormente fue elegido senador por el Partido de la U, consolidándose como un dirigente de perfil dialogante y con experiencia en la construcción de acuerdos políticos. En 2026 fue el candidato respaldado por el presidente electo Abelardo De la Espriella para asumir la Presidencia del Senado, pero fue derrotado por Honorio Henríquez en una votación que evidenció una reconfiguración de las mayorías dentro del Congreso.
El senador del Centro Democrático vence a su colega Alfredo Deluque, de La U, gracias a una impensable alianza entre el uribismo y el Pacto Histórico
