DIA DEL SAT GURU

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Getuls Francisko

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Nov 21, 2009, 3:16:49 PM11/21/09
to MENSAJES DE O SOBRE EL H. MAESTRO PEDRO ENCISO RUVALCABA
Agradezco en alto grado al Rev. Gag.pa
Rafael Camacho Freytez por su aportaciòn para honrar el dìa del SAT-
GURU
Gurù Pedro Enciso Ruvalcaba

Augusta Gran Fraternidad Universal
Servicio Iniciático Esotérico
Presenta la enseñanza

AVATÂR


Es una palabra del sánscrito que significa "descenso" o "extracción",
en el sentido de emanación divina. En el diccionario se lee: "Enviado
especial de Dios-encarnado". Mircea Eliade sostiene que la palabra
Avatârana significa "travesía descendente".

Según la filosofía India, otro concepto de la palabra Avatâr es el de
"obstáculo", "experiencia difícil", etc., tal vez como una alusión
inconsciente a las duras disciplinas, las pruebas enormes que un ser
humano ha tenido que vencer, para lograr la trascendencia que le
permite cumplir una Misión de tan alto vuelo. O tal vez alude también
a un rechazo inconsciente de la masa al trabajo superior de estos
Altos Instructores a los que crucifican de un modo u otro.

El concepto de Avatâr no es únicamente oriental. Todas las religiones
lo consideran un Dios Humano y se lo renueva cada vez, según el tiempo
y los lugares.

Dentro de la trilogía "Vida, Forma, Pensamiento" como Trinidad, la
Evolución corresponde a la Forma, representada en la Humanidad por los
Cristos, los Avatâres, los Meshías. El título de Avatâr equiva­le al
de Cristo o Meshías, al Buddha o al Hijo del Hombre, y se aplica a los
seres superiores venidos para instruir a la Humanidad en todas las
grandes épocas, como representante del segundo aspecto de la Trinidad
divina.

Los Avatâres son los Grandes Instructores de la Humanidad, los
grandes arquitectos de Oriente y Occidente, o del Norte y el Sur. Por
ejemplo, en Asia surgieron Jhesú, el Cristo, para Occidente, y Gâutama
el Buddha para el Oriente. En América, en tiempos ya legendarios,
Quetzalcoatl y Kukulcán, en el Norte, y Thunupa y Manko Khapak en el
Sur.

Tanto Hegel como Schelling aceptaron el concepto de los Avatâres, como
encarnaciones especiales del espíritu del Mundo en la humanidad. En su
Filosofía de la Historia dice Hegel: "La esencia del hombre es el
espíritu...Únicamente despojándose de su modo de ser finito y
rindiéndose por su propia voluntad a la pura conciencia de sí mismo,
es como alcanza la verdad. Cristo-Hombre, como hombre en quien la
Unidad de Dios-Hombre (identidad de la conciencia individual con la
universal, según lo enseñado por los vêdantinos y algunos adwaitis) se
manifestaba, ha presentado en su muerte y en su historia en general,
la historia eterna del Espíritu, historia que cada hombre tiene que
llevar a la práctica en sí mismo, con objeto de existir como
Espíritu".

Los Avatâres dan una nueva tónica de Vida a la Humanidad.

Está escrito en el Bhagavad Gîtâ, ese Libro Sagrado de la India, que
en el curso de cada Era, cuando la degeneración humana hace necesarios
acontecimientos de grandes conse­cuencias, entonces se encarna el Alma
Universal y aparece el Verbo Eternal a fin de fijar las nuevas Vías y
rehabilitar a la Humanidad.

"Se conoce el trabajo de un Avatâr por su permanencia, porque crea una
nueva Era, suscita un Renacimiento Espiritual y resuelve los problemas
humanos más imperativos" dice el Maestro Kut-Humi.

Estas Encarnaciones Sublimes marcan el rumbo en cada Era astronómica
de una nueva tónica de vida para la Humanidad. Representan el
Arquetipo o modelo a seguir, el Verbo hecho carne, el Vishnû.

Son intermediarios divinos, porque han dejado de ser el centro
dramático de sus vidas, como sucede con la mayoría, y se han
emancipado de toda limitación y sentimiento de egoísmo y
separatividad. Constituyen así un acontecimiento en la vida del
Planeta, que produce grandes cambios y restauraciones, la inauguración
de una nueva civilización y la orientación del ser humano hacia lo
divino.

Como seres de orden supe­rior a la evolución terrestre, toman la forma
humana para comuni­car a la Humanidad nuevos impulsos, la nueva savia,
el alimento celeste que al incorporar­se al cuerpo, al alma y al
espíritu de la Humanidad la transforma paulatinamente, para su ascenso
en la escala evolutiva.

Hay Avatâres de gran importancia planetaria por que expresan en Sí
Mismos ciclos completos de futuros acontecimien­tos y emiten la nota y
enseñanza que introducirá la Nueva Era evolutiva. El Corazón de Dios,
impulsado por la Ley, envía un Gran Instructor, un Salvado del Mundo,
un Iluminador, que trae el mensaje que curará, que indica el próximo
paso a seguir, que Ilumina un oscuro problema mundial, e imparte el
Conocimiento de un nuevo aspecto de la Divinidad hasta ahora
incomprendido.

El Avatâr llega en momentos de crisis y generalmente crea más crisis a
fin de terminar con lo antiguo e indeseable y preparar el camino a
formas nuevas y más apropiadas para la evolucionante vida de Dios
Inmanente en la Naturaleza.

Todos estos Grandes Instructores, siempre en el mismo cauce de ideas,
no vienen a abolir nada, sino, por el contrario a hacer ejecutar la
Ley, a hacer respetar la Santa Tradición, trayendo explicacio­nes más
precisas, esclarecimientos y ciertos ajustes adecuados al espíritu de
la época.

Los Avatâras son encarnaciones de Vishnû.

Vish­nû, el conserva­dor de la Creación, deidad amable y benéfica se
encarna para el bien de la tierra. Sus encar­naciones llevan el nombre
de Avatâras y son diez: En la pri­mera se transformó en pez (mitad
pez, mitad hombre) y bajó al fondo del mar a re­cobrar los libros
sagrados de los Vedas, que aprove­chando un sueño de Brahmâ, había ro­
bado el gigante Rakchasa.

En su segunda encarna­ción se transformó primero en una enorme
tortuga, para sos­tener so­bre su caparazón el gigan­tesco mon­te
Merú: luego en fascinante Bayadera, en Mohini-Maya, para seducir a los
Asu­ras, ge­nios del mal que habían robado la deliciosa Amrita (licor
de la inmor­talidad) y devolver la a los dio­ses del bien.

La tercera encarna­ción tuvo por objeto combatir el gigante Hiraniakch
el que apoderán­dose vio­lentamente del mundo, lo arrojó al mar.
Vishnû transfor­mado en jabalí, atacó al gigante y lo mató, sacando en
seguida al mundo del océano en que estaba sumergido.

En la cua­rta encar­nación Vishnû, mitad hom­bre y mi­tad león,
apareció como un enano, quien mató al gigante Erunia, que se había
instituido en vengador de su hermano Hiraniakch.

En la quinta encarnación, se trans­formó en enorme gigante, llamado
Narasingha para humi­llar el poder del asura Balî que se creía tan
poderoso como los dioses, al que hundió en el in­fierno.

En la sexta, fue Parasuvanu, que como sacerdote y guerrero, combatió a
los Suryavansas (hijos del Sol) que se habían insolenta­do con los
dioses.

La Séptima encarna­ción como en nombre de Râhma, y venció en veinte
batallas a Ravana, raptor de su esposa.

En la octava encarnación, tomó el nombre de Krshna y sus haza­ñas han
sido narradas en el Mahâbhârata.

En la novena encarna­ción fue Buddha (para el Occidente, Jesús)

La décima y última dará fin al mundo miserable terminando el kâli
Yuga.

La doctrina según la Teosofía los Avatâras representan un fenómeno de
descenso del Dios Manifestado a la forma ilusoria de una
individualidad que en el plano físico toma apariencia objetiva,­
aunque realmente no lo es. Es una forma ilusoria que no tiene pasado
ni futuro, porque no ha tenido encarnaciones anteriores ni los
subsiguientes renacimientos, y por lo tanto no tienen ninguna relación
con el karma.

Los Avatâras son como árboles de redención que provienen todos de un
origen común, Mahâ Vishnû, misterioso principio de la Naturaleza, que
contiene la potencia y la causa del avatârismo, o la semilla una de la
cual brotan (Bîja) No hay que confundir a Mahâ Vishnû con el dios
Vishnû, dice la enseñanza teosófica.

Todos los Avatâras, hijos del Padre en descendencia directa, son todos
uno y el mismo, y vinieron al mundo en épocas sucesivas para "salvar
el bien y destruir el mal".

El Avatâr representa un ascenso y un retorno.

En el Universo, se manifiestan periódicamente los progresos de la vida
colectiva, de las innumerables vidas, que son expira­ciones de la Vida
Una.

Por medio de un constante "volver a ser", cada átomo cósmico del
Universo Infinito, pasa de lo informe a lo tangible, de lo
semiterrestre a la materia en plena generación, a través de natu­
ralezas comple­jas, que volviendo luego atrás, reascienden en cada
nuevo período a estados más eleva­dos y más próximos a la meta final.
Así, por medio de esfuerzos y méri­tos indivi­duales se llega a la
reab­sorción en el Todo Uno e incondiciona­do.

El Dr. Serge Raynaud de la Ferriêre enseña que entre el Alfa y el
Omega, el Aleph y el Tao, discurre el difícil "Camino", bordeado de
espinas, que primero se dirige hacia abajo y después "serpen­tea el
sendero hacia lo alto del collado; hasta la misma cum­bre.

Partiendo inmaculado para el largo viaje, desciende más y más en la
materia pecadora, y habiéndose relacionado con cada uno de los átomos
del espacio manifestado, el Peregrino, después de haber luchado y
sufrido a través de cada una de las formas de vida y de existencia,
llega a identificarse con la humanidad colectiva, que lo ha hecho
según su imagen, sólo a la mitad de su ciclo.

A fin de progresar hacia lo alto, hacia su Fuente, tiene que ascender
por el sendero fatigoso y escarpado del Gólgo­ta de la vida. Este paso
representa el martirio de la exis­tencia cons­ciente de sí misma. Es
el auto-sacrificio redentor dirigido a todas las criaturas, para
resucitar a la Vida Una. Entonces asciende a los cielos, en donde su­
mido en la incomprensible Existencia y Bienaventuranza Absolutas,
reina incondicionalmente.

Sin embargo, debe volver desde ahí, en un próximo "Advenimiento" ...

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Evelyn Gil
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Más opciones 8 oct, 14:35
De: "Evelyn Gil" <ag...@nyc.rr.com>
Fecha: Thu, 8 Oct 2009 09:35:30 -0400
Local: Jue 8 oct 2009 14:35
Asunto: RE: [AGFU Noticias] DIA DEL SAT.GURU
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MUCHISIMAS GRACIAS REV GAG PA RAFAEL CAMACHO FREYTEZ POR UNA ENSENANZA
PRESCIOSA ACERCA DE LA SIGNIFICANCIA DEL AVATAR. ~~HNA EVELYN FRANCES
GIL

From: ag...@googlegroups.com [mailto:ag...@googlegroups.com] On Behalf
Of Pedro Enciso
Sent: Thursday, October 08, 2009 6:05 AM
To: Maestre S. R. de la Ferriere; SUBLIME HERMANO MAYOR JO0SE MANUEL;
INICIADOS ACUARIANOS; Google; Escuelas De Bogota; Brenda Herradora;
Aniceta del Rosario Barrenechea; Augusta Gran Fraternidad Universal
Subject: [AGFU Noticias] DIA DEL SAT.GURU

Agradezco en alto grado al Rev. Gag.pa

Rafael Camacho Freytez por su aportaciòn para honrar el dìa del SAT-
GURU

Gurù Pedro Enciso Ruvalcaba

Augusta Gran Fraternidad Universal

Servicio Iniciático Esotérico

Presenta la enseñanza

AVATÂR

Es una palabra del sánscrito que significa "descenso" o "extracción",
en el sentido de emanación divina. En el diccionario se lee: "Enviado
especial de Dios-encarnado". Mircea Eliade sostiene que la palabra
Avatârana significa "travesía descendente".

Según la filosofía India, otro concepto de la palabra Avatâr es el de
"obstáculo", "experiencia difícil", etc., tal vez como una alusión
inconsciente a las duras disciplinas, las pruebas enormes que un ser
humano ha tenido que vencer, para lograr la trascendencia que le
permite cumplir una Misión de tan alto vuelo. O tal vez alude también
a un rechazo inconsciente de la masa al trabajo superior de estos
Altos Instructores a los que crucifican de un modo u otro.

El concepto de Avatâr no es únicamente oriental. Todas las religiones
lo consideran un Dios Humano y se lo renueva cada vez, según el tiempo
y los lugares.

Dentro de la trilogía "Vida, Forma, Pensamiento" como Trinidad, la
Evolución corresponde a la Forma, representada en la Humanidad por los
Cristos, los Avatâres, los Meshías. El título de Avatâr equiva­le al
de Cristo o Meshías, al Buddha o al Hijo del Hombre, y se aplica a los
seres superiores venidos para instruir a la Humanidad en todas las
grandes épocas, como representante del segundo aspecto de la Trinidad
divina.

Los Avatâres son los Grandes Instructores de la Humanidad, los
grandes arquitectos de Oriente y Occidente, o del Norte y el Sur. Por
ejemplo, en Asia surgieron Jhesú, el Cristo, para Occidente, y Gâutama
el Buddha para el Oriente. En América, en tiempos ya legendarios,
Quetzalcoatl y Kukulcán, en el Norte, y Thunupa y Manko Khapak en el
Sur.

Tanto Hegel como Schelling aceptaron el concepto de los Avatâres, como
encarnaciones especiales del espíritu del Mundo en la humanidad. En su
Filosofía de la Historia dice Hegel: "La esencia del hombre es el
espíritu...Únicamente despojándose de su modo de ser finito y
rindiéndose por su propia voluntad a la pura conciencia de sí mismo,
es como alcanza la verdad. Cristo-Hombre, como hombre en quien la
Unidad de Dios-Hombre (identidad de la conciencia individual con la
universal, según lo enseñado por los vêdantinos y algunos adwaitis) se
manifestaba, ha presentado en su muerte y en su historia en general,
la historia eterna del Espíritu, historia que cada hombre tiene que
llevar a la práctica en sí mismo, con objeto de existir como
Espíritu".

Los Avatâres dan una nueva tónica de Vida a la Humanidad.

Está escrito en el Bhagavad Gîtâ, ese Libro Sagrado de la India, que
en el curso de cada Era, cuando la degeneración humana hace necesarios
acontecimientos de grandes conse­cuencias, entonces se encarna el Alma
Universal y aparece el Verbo Eternal a fin de fijar las nuevas Vías y
rehabilitar a la Humanidad.

"Se conoce el trabajo de un Avatâr por su permanencia, porque crea una
nueva Era, suscita un Renacimiento Espiritual y resuelve los problemas
humanos más imperativos" dice el Maestro Kut-Humi.

Estas Encarnaciones Sublimes marcan el rumbo en cada Era astronómica
de una nueva tónica de vida para la Humanidad. Representan el
Arquetipo o modelo a seguir, el Verbo hecho carne, el Vishnû.

Son intermediarios divinos, porque han dejado de ser el centro
dramático de sus vidas, como sucede con la mayoría, y se han
emancipado de toda limitación y sentimiento de egoísmo y
separatividad. Constituyen así un acontecimiento en la vida del
Planeta, que produce grandes cambios y restauraciones, la inauguración
de una nueva civilización y la orientación del ser humano hacia lo
divino.

Como seres de orden supe­rior a la evolución terrestre, toman la forma
humana para comuni­car a la Humanidad nuevos impulsos, la nueva savia,
el alimento celeste que al incorporar­se al cuerpo, al alma y al
espíritu de la Humanidad la transforma paulatinamente, para su ascenso
en la escala evolutiva.

Hay Avatâres de gran importancia planetaria por que expresan en Sí
Mismos ciclos completos de futuros acontecimien­tos y emiten la nota y
enseñanza que introducirá la Nueva Era evolutiva. El Corazón de Dios,
impulsado por la Ley, envía un Gran Instructor, un Salvado del Mundo,
un Iluminador, que trae el mensaje que curará, que indica el próximo
paso a seguir, que Ilumina un oscuro problema mundial, e imparte el
Conocimiento de un nuevo aspecto de la Divinidad hasta ahora
incomprendido.

El Avatâr llega en momentos de crisis y generalmente crea más crisis a
fin de terminar con lo antiguo e indeseable y preparar el camino a
formas nuevas y más apropiadas para la evolucionante vida de Dios
Inmanente en la Naturaleza.

Todos estos Grandes Instructores, siempre en el mismo cauce de ideas,
no vienen a abolir nada, sino, por el contrario a hacer ejecutar la
Ley, a hacer respetar la Santa Tradición, trayendo explicacio­nes más
precisas, esclarecimientos y ciertos ajustes adecuados al espíritu de
la época.

Los Avatâras son encarnaciones de Vishnû.

Vish­nû, el conserva­dor de la Creación, deidad amable y benéfica se
encarna para el bien de la tierra. Sus encar­naciones llevan el nombre
de Avatâras y son diez: En la pri­mera se transformó en pez (mitad
pez, mitad hombre) y bajó al fondo del mar a re­cobrar los libros
sagrados de los Vedas, que aprove­chando un sueño de Brahmâ, había ro­
bado el gigante Rakchasa.

En su segunda encarna­ción se transformó primero en una enorme
tortuga, para sos­tener so­bre su caparazón el gigan­tesco mon­te
Merú: luego en fascinante Bayadera, en Mohini-Maya, para seducir a los
Asu­ras, ge­nios del mal que habían robado la deliciosa Amrita (licor
de la inmor­talidad) y devolver la a los dio­ses del bien.

La tercera encarna­ción tuvo por objeto combatir el gigante Hiraniakch
el que apoderán­dose vio­lentamente del mundo, lo arrojó al mar.
Vishnû transfor­mado en jabalí, atacó al gigante y lo mató, sacando en
seguida al mundo del océano en que estaba sumergido.

En la cua­rta encar­nación Vishnû, mitad hom­bre y mi­tad león,
apareció como un enano, quien mató al gigante Erunia, que se había
instituido en vengador de su hermano Hiraniakch.

En la quinta encarnación, se trans­formó en enorme gigante, llamado
Narasingha para humi­llar el poder del asura Balî que se creía tan
poderoso como los dioses, al que hundió en el in­fierno.

En la sexta, fue Parasuvanu, que como sacerdote y guerrero, combatió a
los Suryavansas (hijos del Sol) que se habían insolenta­do con los
dioses.

La Séptima encarna­ción como en nombre de Râhma, y venció en veinte
batallas a Ravana, raptor de su esposa.

En la octava encarnación, tomó el nombre de Krshna y sus haza­ñas han
sido narradas en el Mahâbhârata.

En la novena encarna­ción fue Buddha (para el Occidente, Jesús)

La décima y última dará fin al mundo miserable terminando el kâli
Yuga.

La doctrina según la Teosofía los Avatâras representan un fenómeno de
descenso del Dios Manifestado a la forma ilusoria de una
individualidad que en el plano físico toma apariencia objetiva,­
aunque realmente no lo es. Es una forma ilusoria que no tiene pasado
ni futuro, porque no ha tenido encarnaciones anteriores ni los
subsiguientes renacimientos, y por lo tanto no tienen ninguna relación
con el karma.

Los Avatâras son como árboles de redención que provienen todos de un
origen común, Mahâ Vishnû, misterioso principio de la Naturaleza, que
contiene la potencia y la causa del avatârismo, o la semilla una de la
cual brotan (Bîja) No hay que confundir a Mahâ Vishnû con el dios
Vishnû, dice la enseñanza teosófica.

Todos los Avatâras, hijos del Padre en descendencia directa, son todos
uno y el mismo, y vinieron al mundo en épocas sucesivas para "salvar
el bien y destruir el mal".

El Avatâr representa un ascenso y un retorno.

En el Universo, se manifiestan periódicamente los progresos de la vida
colectiva, de las innumerables vidas, que son expira­ciones de la Vida
Una.

Por medio de un constante "volver a ser", cada átomo cósmico del
Universo Infinito, pasa de lo informe a lo tangible, de lo
semiterrestre a la materia en plena generación, a través de natu­
ralezas comple­jas, que volviendo luego atrás, reascienden en cada
nuevo período a estados más eleva­dos y más próximos a la meta final.
Así, por medio de esfuerzos y méri­tos indivi­duales se llega a la
reab­sorción en el Todo Uno e incondiciona­do.

El Dr. Serge Raynaud de la Ferriêre enseña que entre el Alfa y el
Omega, el Aleph y el Tao, discurre el difícil "Camino", bordeado de
espinas, que primero se dirige hacia abajo y después "serpen­tea el
sendero hacia lo alto del collado; hasta la misma cum­bre.

Partiendo inmaculado para el largo viaje, desciende más y más en la
materia pecadora, y habiéndose relacionado con cada uno de los átomos
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