nuevo caminante
unread,Jan 2, 2009, 7:28:16 PM1/2/09Sign in to reply to author
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to Meditacion y Oratioterapia en Managua y Medellin
ONCE FRUTOS DE LA ORACIÓN POR LOS ENFERMOS
Cuando se menciona hoy el ministerio de curación corporal como
elemento valioso e integral de la pastoral se ponen los gritos en el
cielo.
Por experiencia personal sé que si uno trabaja pastoralmente en este
campo se expone a incomprensiones, críticas y burlas. Pero tengo que
afirmar también que este ministerio le acerca a uno a sus hermanos de
una manera especial y es fuente de compensaciones insospechadas. Lo
único que lamento es haber descubierto tan tarde la importancia y la
riqueza de este ministerio al que Jesús dedicó tanto tiempo y con
tanto amor. Muchas de las prevenciones que se tienen contra este
ministerio se deben a falta de buena información.
Se tiene, por ejemplo, la idea errónea de que curación y milagro son
casi sinónimos. Por eso llaman milagreros a quienes ejercen este
ministerio. Sin embargo, se trata de cosas muy distintas, pues aunque
una curación pueda ser milagrosa, esto será la excepción. San Pablo
distingue en la enumeración que hace de los carismas entre curaciones
y milagros (1 Cor 12,9). La misma distinción encontramos en Hechos
4,30.
Otros creen que ejercer el ministerio de sanidad corporal es propio de
santos. Olvidan que el ejercicio de cualquier carisma puede darse en
personas que estén en pecado, y que lo que muestra la santidad de una
persona es el amor con que ejerza los carismas. Judas y Caifás
ejercieron carismas, a pesar de lo que eran, y nosotros los sacerdotes
podemos estar en pecado y consagrar válidamente en virtud del carisma
que recibimos el día de nuestra Ordenación.
Otros toman una posición muy cómoda para no ejercer el carisma de
sanidad y es la de afirmar que para eso están los médicos y las
medicinas modernas. Pero cuántas personas carecen por pobreza de estos
recursos, y cuántas enfermedades son incurables. La oración por
curación no excluye ni la visita al médico ni el uso de medicamentos,
quien pueda disponer de estos recursos debe hacerlo; pero en estos
casos no sobra la oración, pues ésta puede ayudar para que el médico
acierte mejor el diagnóstico y en la formulación de la droga mejor y
para que ésta obre con mayor eficacia. (La lectura del capítulo 38 del
Eclesiástico da mucha luz sobre este punto).
Tampoco hay que esperar resultados inmediatos cuando se ora por un
enfermo. A nosotros nos toca solamente orar y dejar al Señor el
resultado. Generalmente la salud se recupera mediante un proceso que
puede ser muy largo pero que es muy útil para que el enfermo vaya
conociendo mejor al Señor y vaya mejorando sus relaciones con Dios.
Otros sacerdotes dicen que para este fin tenemos el Sacramento de la
Unción de los enfermos y que lo demás sobra; no tienen en cuenta que
la Renovación Carismática Católica da gran importancia a este
sacramento. Además, hay muchos casos de enfermedad que no permiten la
administración del Sacramento pero sí el Ministerio de Sanidad por la
Oración.
FRUTOS DEL MINISTERIO DE SANACIÓN
1- Experiencia del Amor de Cristo
El gran valor pastoral de este ministerio de sanidad consiste en la
experiencia que reciben los enfermos del amor de Cristo que aparece de
manera concreta en su compasión por los que sufren. Cuando uno ora al
Señor por un enfermo y con él, siempre hay una manifestación de paz y
alegría en él, aunque no se dé ningún cambio aparente en el estado de
su salud.
Con este ministerio la gente comprende mejor la realidad de un Jesús
vivo que es el mismo siempre y que ahora hace por ministerio de la
Iglesia todo lo que aparece en el Evangelio.
Muchos que han oído decir frecuentemente que "Dios es amor", sienten
por primera vez la realidad de ese amor paternal cuando alguien
implora de Él la salud para uno de sus hijos y éste la obtiene, sea de
una manera total o al menos parcial.
Hablamos mucho en teoría del amor de Dios, pero nos da miedo hablar de
su experiencia. Y ¿cómo vamos a predicar con fuerza el amor de Dios si
no hacemos nada para que un enfermo lo palpe?
Lo que hallo más interesante en el Ministerio de Sanación es este
aspecto pastoral del encuentro real de los enfermos con el poder y el
amor del Señor. Más aún, si no fuera por este aspecto, yo no hallaría
mucha razón de ser en esta tarea. Mientras no se descubra este
aspecto, que es primordial, no se comprenderá ni se valorará
debidamente la oración por la curación de los enfermos.
Cuando leemos el Santo Evangelio, vemos cómo un endemoniado, una vez
liberado por Jesús, quiere acompañarlo (Mc 5, 18). Como la suegra de
Pedro, una vez curada de su calentura, inmediatamente se pone a servir
a Jesús (Mc 1,30). Era la reacción lógica de quienes habían
experimentado la caridad del Señor y querían corresponder a ella con
demostraciones concretas de gratitud..
2- Anestesia divina
Así llama un autor el fruto de la oración en algunos enfermos. No se
curan, pero desaparecen o disminuyen los dolores. Estas personas
reciben un gran alivio con la oración que se hace por su curación, y
pueden alabar mucho al Señor y desempeñar sus deberes o parte de
ellos.
La fuente de la sanación es el amor. Cuando nos acercamos con
compasión verdadera a un enfermo él siente esa corriente de amor del
Señor en su ser y los dolores disminuyen o desaparecen. Las madres
saben esto por intuición y por eso con sus caricias quitan tantos
dolores del cuerpo de sus pequeños enfermos.
3- Que el médico descubra la causa de la enfermedad y acierte en el
tratamiento
No pocas veces esa es la respuesta de la oración que se hace por un
enfermo. El Señor es el autor del hombre, de la Ciencia y de las
medicinas. Cuando Él lo quiere, da su respuesta a través de estos
medios naturales que deben ser tenidos por todos en alto aprecio.
Recuerdo el caso de una señorita que había estado sometida a
minuciosos exámenes y a largo tratamientos sin curarse de unos cólicos
muy fuertes. Al día siguiente de una oración por su salud, se hizo
tomar una nueva radiografía ordenada por el especialista y éste al
estudiarla descubrió inmediatamente la causa de la dolencia y dijo que
nunca había visto una radiografía tan bien tomada. Casualidad dirán
algunos. Respuesta amorosa del Señor decimos quienes creemos en su
amor y en su Providencia adorable y paternal.
Parecido resultado de la oración es a veces el que un paciente ha
rechazado una intervención quirúrgica por miedo y con distintas
excusas, reciba el valor necesario para someterse a ella y ésta tenga
pleno éxito.
4- Discernir que en algún caso lo prioritario es una sanación
interior, no corporal
Puesto que más del 80% de las enfermedades son psicosomáticas, hay que
buscar ante todo, la sanación interior de la causa que origina la
dolencia corporal. Para conocer esto en casos especiales se necesita
más claridad y ésta es el fruto de la oración.
En el ejercicio de este Ministerio aparece a cada paso la acción
maravillosa del Espíritu de verdad que conduce sabiamente a quienes
confían sobre todo en su luz y en su amor.
Con el carisma del discernimiento se consigue en determinados momentos
la claridad que, de manera distinta, no habría aparecido.
Sobra advertir que en estos casos habrá que orar primero por la
sanación interior y dejar la física para el segundo lugar.
También aparecerá a veces que hay en el enfermo resentimientos
profundos y falta de perdón y que a causa de esto no es escuchada su
oración por la curación. Con esta visión se procede entonces a pedir
al Señor su amor para con él poder perdonar y suprimir así el
obstáculo.
5- Liberación de un hábito nocivo
Muchas enfermedades pulmonares, gástricas, bronquiales, etc,,, son el
resultado del exceso en el uso del cigarrillo, el alcohol, la droga,
etc...
Las personas son prisioneras de esos hábitos y se sienten incapaces de
dejarlos. Será inútil orar por la sanación de tales enfermedades
mientras subsista la causa de ellas.
La oración en estos casos tiene que buscar, ante todo, la liberación
de esa adicción o de ese hábito. Y se consigue cuando se ora con fe y
perseverancia y cuando el enfermo añade a la oración humilde el deseo
sincero de corregirse y toma para ello las medidas que estén a su
alcance. Quizás no nos hemos detenido a reflexionar sobre la necesidad
y sobre las posibilidades de esta clase de oración.
Quienes tienen experiencia en esta clase de oración pueden aportar
experiencias admirables. Lo que sucede es que frente a nuestra
voluntad débil e inconstante tenemos el poder del Espíritu, pero
contamos muy poco con él. Su acción quiere llegar a todas las áreas de
nuestra persona y una de las más importantes es la de nuestra voluntad
tan debilitada por el pecado y por los malos hábitos. Aprendamos a
iniciar muchas de nuestras oraciones con el lenguaje de la Iglesia:
"Señor, fuerza de los que en ti esperan...".
6- Visión para organizar mejor la vida y tener así mejor salud
La causa de malestares y aún enfermedades en muchos es la falta de
organización y orden en el desenvolvimiento de sus ocupaciones y de la
debida distribución del tiempo. Aún muchos apóstoles sucumben pronto
agobiados por el trabajo debido a esta circunstancia.
Hay personas que se encuentran en situaciones más difíciles y que
exigen de ellas un trabajo agobiador. Otras se entregan sin necesidad
a un activismo exagerado, expresión a veces de situaciones
psicológicas anormales. Unos creen falsamente que a Dios le agrada
únicamente el trabajo y que el descanso es, al menos, imperfecto.
Otros son incapaces de decir no y se entregan al servicio hasta quedar
extenuados e incapacitados durante un tiempo para continuar ayudando a
los demás con su ministerio. No pocos creen que tienen que llevar
sobre sus hombros todo el peso de la humanidad y pronto caen sin
fuerzas.
La oración, la docilidad al Espíritu que muchas veces nos habla a
través de personas y de acontecimientos, pueden darnos la luz oportuna
para distribuir mejor el tiempo, para actuar de esta o de aquella
manera y para proceder en cada circunstancia como el Señor quiere que
lo hagamos.
Somos seres racionales y el Señor quiere que obremos como tales. Él
nos da su luz para ver con claridad: si se la pedimos con humildad y
con confianza de hijos.
7- Solución de un problema que influye en nuestra salud
Las preocupaciones y los problemas cuando son graves y persistentes
nos ponen tensos y terminan por afectar nuestra salud. Mientras no
encontremos la solución adecuada o mientras no obtengamos la paz y la
fuerza del Señor para llevar la cruz con tranquilidad, no sanaremos
físicamente, sino que el mal crecerá.
La oración consigue esta gracia y nos sana indirectamente. Aprendemos
cuando oramos a "lanzar nuestras preocupaciones en el Corazón
amorosísimo del Señor y Él nos reconforta". Entendemos entonces el
valor de la palabra de Dios cuando nos dice: "Encomienda tu camino al
Señor, confía en Él y Él actuará" (Salmo 36).
"Confiad al Señor todas vuestras preocupaciones, pues Él cuida de
vosotros" (1 Pe 5,7)
"Por eso os digo: no andéis preocupados por vuestra vida" (Mt 6,25).
Cuando la oración por sanación consiga la paz, la confianza en el
Señor y la seguridad en su amor, entonces vendrá la recuperación
corporal como resultado necesario.
En los Grupos de Oración encuentran muchos la solución de diversos
problemas que los tienen agobiados y enfermos, pues la oración unánime
de varios tiene una fuerza especial delante del Señor y consigue más
de lo que creemos.
8- Mejoría progresiva
En muchos casos, principalmente cuando se trata de enfermedades graves
o crónicas, el fruto de la oración no es la curación total e
inmediata, sino el comienzo de una recuperación que avanzará en la
medida en que perseveremos en la oración. Esta mejoría, más o menos
apreciable, es la primera respuesta del señor y encierra una
invitación a perseverar en la oración.
La paciencia y la fidelidad en la oración son necesarios en este
ministerio de curación. Quienes deseen conseguir efectos inmediatos y
extraordinarios sufrirán muy pronto una gran decepción.
Debemos creer en el amor y en el poder del Señor, pero también en su
sabiduría que conoce qué es lo que más conviene a su gloria y a la
persona por quien oramos. Él es el señor y nosotros somos sus siervos.
Entre las causas que explican el lento proceso de la curación que
aparece frecuentemente está nuestra debilidad y limitación como
instrumentos del Señor. Esto debemos admitirlo con humildad, pero sin
angustia. Podemos estrechar nuestra unión con Jesús y recibir más
poder de su Espíritu, así nuestro ministerio tendrá más eficacia.
9- Curación inmediata y total
En este ministerio de sanación encontramos casos verdaderamente
admirables y aún extraordinarios. El Señor obra a veces a través de
nosotros de una manera especial, sea por la gran fe del enfermo, sea
por la mucha oración que se ha efectuado, o porque en un caso
particular quiere demostrar de manera más patente su amor y su poder
infinitos.
Cuando empezamos a orar por un enfermo, nunca sabemos qué le
acontecerá. Este ministerio está lleno de misterios y también de
sorpresas. Estamos viendo cómo actualmente aparecen curaciones
inmediatas de graves enfermedades como cáncer, leucemia, soplos
cardíacos, asmas, etc...
Esto aparece muy claro para quien tiene fe en el poder y en el amor
del Señor y está convencido de que Él es el Amo de la vida y de la
muerte y que "se le ha dado todo el poder en el cielo y en la
tierra" (Mat 28, 18)
Al orar por los enfermos entreguémonos con humildad y confianza a la
acción del Espíritu y dejemos que Él actúe en cada caso como quiera. A
nosotros nos corresponde solamente orar. El resultado depende del
Señor. Suyo es el Reino, suyo el poder y la gloria.
10- Fortalecimiento mental y físico
Fruto también del ministerio de oración por sanación es recibir más
salud mental y corporal, lo mismo que la conservación de la misma. En
la oración que recita el sacerdote antes de comulgar pide que el
cuerpo y la sangre de Cristo que va a recibir le sirvan de "defensa
para el alma y el cuerpo" y se conviertan en remedio de salvación.
Agnes Sanford, en su libro Healing Light aconseja que nos pongamos en
oración y le pidamos al Señor que su vida recorra cada parte de
nuestro organismo, la reanime, la fortalezca y la sane si está
enferma. Esta súplica estará acompañada de una visualización de la
acción del Señor en cada parte del cuerpo y de una profunda acción de
gracias por el amor infinito que nos tiene.
Nuestra oración tiene que pedir, antes de todo, la santificación y el
crecimiento espiritual, pero debe incluir también nuestra fortaleza y
salud corporales que constituyen también un gran bien y deben ser
tenidas en alta estima.
11- Apresurar el descanso de la muerte
Más de una vez al orar por un enfermo que está penando mucho, el
resultado es que éste muere pronto y con gran paz. ¿No es éste un
fruto maravilloso del ministerio de sanación? ¿No constituye un gran
beneficio para quienes tienen que asistirlo?
Nunca sabemos cuál va a ser la respuesta del Señor a nuestra oración.
De lo que sí estamos seguros es de que la única oración que se pierde
es la que no se hace.
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Extracto del librito de Monseñor Alfonso Uribe Jaramillo Pastoral
Renovada, Librería Parroquial de Clavería, México.
Publicado por Monseñor Alfonso Uribe Jaramillo el 2002-02-07