Fwd: medicina rural

1 view
Skip to first unread message

Arturo Serrano

unread,
Aug 23, 2023, 5:23:51 PM8/23/23
to medicos-rura...@googlegroups.com


---------- Forwarded message ---------
De: Alfredo Zurita <alfredo...@yahoo.com>
Date: dom, 20 ago 2023 a las 19:21
Subject: medicina rural
To: Acá Tertulia en libertad <tertuliae...@hotmail.com>


Medicina rural: "En los pueblos hay que resolver, mandar al paciente a la ciudad es generarle un problema"

Hablamos con el médico rural Luis Rodríguez Herrero de saneamiento de vacas, salud mental y envejecimiento activo en el pueblo donde nació, vive y del que es alcalde.

Luis Rodríguez Herrero, médico rural jubilado y alcalde del municipio salmantino de Pereña. FOTO: DM
Soledad Valle. Saldeana (Salamanca)
Madrid
- Dom, 20/08/2023 - 08:00
Compartir en

Luis Rodríguez Herrero (Pereña, Salamanca, 1956). Médico rural de la zona de Vitigudino (Salamanca), jubilado hace poco más de un año y alcalde de su pueblo natal desde hace dos legislaturas consecutivas y enfilando la tercera. 

Reconoce las diferencias entre la medicina rural que se encontró nada más licenciarse y la de ahora. Pero, para empezar la entrevista, vamos de frente con el elefante en la habitación. 

Pregunta: Las plazas de médico rural son hoy por hoy plazas de difícil cobertura. ¿Qué solución propone para que el médico no salga del medio rural? 

Respuesta: Pues el incentivo económico es importante, pero creo que habría que encontrar un mecanismo para que los propios residentes que se están formando en medicina de familia tuvieran una visión, que no fuera solo clínica, de la asistencia sanitaria.

Posiblemente habría que estudiar en qué aspectos formativos nos estamos equivocando para que una residente de último año opte por una sanidad más cercana al hospital, porque entiende que eso le da más posibilidades científicas, en detrimento de una asistencia sanitaria más directa, más resolutiva incluso.

Porque en los pueblos hay que resolver. A la gente le planteas un problema cada vez que le dices que tienes que mandarlo a Salamanca. No lo sé, la verdad. Pero creo que en el aspecto formativo habría que mejorar mucho. 

P.: ¿Cree que hay habilidades que se requieren en el medio rural que no están en los programas formativos de los médicos? 

R.: Seguro. En algunas ocasiones solía decir a mis compañeros, en plan de broma, que si se enteraran los de arriba en qué empleamos el tiempo en las consultas de los pueblos...

Y es que a un paciente del pueblo de Brincones (Salamanca), por ejemplo, le podía generar un problema que la Junta le dijera que le venía a sanear el ganado. Un problema que, incluso, podía tener transcendencia sanitaria.

Entonces, en la consulta, obligatoriamente tenías que hablar del saneamiento del ganado, porque ese era el origen de la angustia o de la ansiedad que tenía esa persona. Y... claro, que un médico se ponga a hablar de vacas, pues queda un poco extraño, pero es que eso forma parte de la realidad, del trabajo cotidiano. 

P.: ¿Cuál ha sido su experiencia en la coordinación con otros farmacéuticos y veterinarios?

R: Muy buena. Los farmacéuticos rurales creo que también deben tener vocación, porque su labor va mucho más allá de la dispensación de fármacos. Y los veterinarios están implicados en lo cotidiano de todos los pueblos: desde inspecciones sanitarias de hostelería hasta inspecciones de comedores colectivos, etcétera. Desde ese punto de vista está bien planificado. 

P.: ¿Recuerda sus primeros pasos en el medio rural y cómo ha cambiado la práctica de la medicina en este entorno?

R.: Cuando terminé mi licenciatura de Medicina, el pueblo de Cabeza de Caballo (Salamanca) fue mi primer destino, sustituyendo al médico titular durante dos meses. Era el año 82 o 83. Entonces, el médico de pueblo estaba las 24 horas en el pueblo. No era la consulta de 8 a 3 y a las 3: adiós, hasta mañana, porque ya entra a atender un servicio de guardia. No, entonces, eras médico las 24 horas. De hecho, te venían a buscar a casa a las 3 de la mañana o a las 8 y eras médico, practicante... eras todo. Yo aprendí a poner inyecciones en el primer pueblo donde estuve. 

Así era entonces. ¿Cómo queda o cómo lo he dejado ahora? Pues, hombre, desde el punto de vista formal creo que los servicios públicos de salud han mejorado de forma extraordinaria las condiciones de los profesionales. Decir lo contrario no sería justo.

Ahora no hay ningún núcleo de población que no tenga una enfermera o un enfermero asignado a un cupo concreto que coincide con el médico. Se da mucha más importancia a aspectos preventivos de salud pública que antes. Tienes más acceso a pruebas diagnósticas, tanto desde el punto de vista analítico, como instrumental. El avance en los últimos 30 o 40 años hay que reconocerlo. 

P.: Pero... 

R.: Sí, pero es verdad que tenemos un problema de falta de recursos profesionales. Creo que la Administración pública tiene que hacer un gran esfuerzo para meterle mano a esa situación. Tanto es así que me jubilé hace año y tres meses y tuve la sensación de que estaba traicionando al sistema de salud. 

No me encontraba muy bien. Pensaba: uff, si es que, a los pueblos que dejo, no va a venir otro médico. Y así ha sido. Se lo han tenido que repartir entre los médicos que quedaban en la zona básica de salud. 

Así que el esfuerzo en los próximos años pasa por inventar, lo que sea necesario, para tratar de fidelizar en el mundo rural a médicos que quieran desarrollar su trabajo en ese ámbito. Tanto desde el punto de vista de incentivos económicos, como desde el punto de vista de incentivos formativos, de carrera profesional, de capacidad de promoción, etcétera...

P.: ¿Qué pacientes hay en los pueblos? ¿Han cambiado mucho desde que empezó a ejercer? 

R.: En un principio eran fundamentalmente cuadros de agudos. Es decir, la gente en los pueblos acudía al médico cuando se sentía mal. Llegaban porque tenían fiebre o le dolía algo. Y eso fue poco a poco transformándose en una medicina de control de procesos crónicos porque, entre otras cosas, la población en el mundo rural empezó a envejecer de forma tremenda. Así que los procesos crónicos prevalecieron sobre los cuadros agudos, porque en muchas ocasiones los pueblos en estos momentos son geriátricos abiertos.

Y, por eso, es habitual encontrar en estos pueblos gente de una edad que rompe esquemas habituales, porque han mejorado muchísimo los cuidados higiénico-sanitarios, sin lugar a dudas. 

P.: En relación a la crisis de salud mental a la que estamos asistiendo ¿Cuál es su percepción de estas patologías en el medio rural? 

R.: No estoy seguro, porque la prescripción de psicofármacos en los pueblos no es nada desdeñable. Pero, sí que es verdad, que en los centros de salud urbanos estas indicaciones son más importantes. En estas prescripciones siempre se me ha planteado una duda: prescribimos el psicofármaco como un mecanismo para tratar de tapar una patología en el tiempo y en el espacio más breve posible, en lugar de emplear más tiempo con ese paciente sin tener que recurrir al tratamiento farmacológico. 

Pero creo que es verdad que las patologías psiquiátricas en el medio rural se llevan mejor, porque la gente tiene más recursos sociales, no voy a decir estructurados, pero sí en el entorno más próximo.

Conociendo la medicina rural en el pueblo de los abuelos
La medicina rural no está reñida con las nuevas tecnologías
Soluciones ahora y no planes de futuro para salvar a la farmacia rural

P.: ¿Cómo son los médicos que llegan ahora a la medicina rural? 

R.: Los compañeros que salían en los últimos años de la residencia estaban infinitamente mejor preparados que yo. Vamos, de aquí a Lima. Su formación era mucho más profunda y más importante, por lo menos que la que yo tuve. Me he quedado pasmado al ver la capacidad formativa que el MIR ha generado. Me atrevería a decir que estamos formando a los mejores profesionales del ¿mundo? 

P.: Sin embargo, usted echa de menos una formación que no solo se clínica... 

R.: Claro. Más de conocer cuál es la dinámica de funcionamiento del mundo rural y no tanto de conocer cuáles son las patologías o cómo se tienen que abordar las patologías en el mundo rural. El conocer la dinámica del mundo rural, cómo se mueve la gente, cuáles son las preocupaciones que tienen, qué lo mantiene ligado a su tierra y que les lleva a enfrentarse a sus hijos que insisten en que vayan con ellos a la ciudad.

El mundo rural no se conoce y si no se conoce, no se puede valorar y de este modo difícilmente podemos sumar nuevos compañeros. 

P.: Pero la Administración tiene un argumento poderoso, pues la escasez de población justifica la reducción de recursos asistencias. 

R.: Quizás es que en la Administración no debería primar tanto el criterio de eficiencia y más el de eficacia. Quiero decir que, si tenemos menos población, no podemos permitirnos suprimir servicios y quizás la tendencia de despoblación solo podamos romperla con políticas donde se mantengan los servicios. 

En el mundo rural no se deben poner los servicios porque la ciudadanía los demande de forma permanente, porque en muchas ocasiones los servicios empiezan a demandarse después de puestos y no antes.

Puede las experiencias políticas que hablan de la España vaciada estén teniendo relativo éxito, porque lo que dicen es: oiga, por vivir en un pueblo no quiero tener más, pero tampoco quiero tener menos. Igual la única manera de invertir la situación sea esa. 

Además

Más cosas: Luis Rodríguez Herrero reconoce que, a veces, no ha sido fácil compatibilizar la labor de médico con ser alcalde de Pereña, su pueblo, que ahora cuenta con unos 350 habitantes censados. 

Y, a la pregunta de por qué le gusta o por qué vive en un pueblo, Rodríguez Herrero responde con otra pregunta: ¿por qué no?

Está convencido de que el envejecimiento activo se logra mejor en un pueblo que en la ciudad. Y, como el sabio que no cambia París por su aldea, Rodríguez Herrero no cambia ir a atender a sus árboles por ninguna Gran Vía.  

"El verdadero mérito lo tiene mi mujer, que también es médico, y es más urbanita que yo. Sin embargo, aquí está en Pereña", concluye. 
Reply all
Reply to author
Forward
0 new messages