
DISCURSO
(Pronunciado por el Maestro Mateo Aquino Febrillet, Rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo en la investidura de 903 nuevos profesionales celebrada en la Sede Central de la Academia.
Graduandos y graduandas,
La Universidad Autónoma de Santo Domingo, cumpliendo el mandato misional de su Estatuto Orgánico que le ordena contribuir a la formación de una conciencia crítica-reflexiva de la sociedad dominicana, hace honor a su memoria histórica reconociendo los acontecimientos que contribuyeron a su transformación de Institución al servicio de una elite, a lo que es hoy, una comprometida con los mejores intereses del pueblo dominicano.
Una de esas fechas es el 24 de abril de 1965, en la que el pueblo dominicano se rebeló contra el gobierno de facto, y recuperó el poder arrebatado al profesor Bosch el 25 de septiembre de 1965.
Para que la efemérides permanezca viva en la mente de los dominicanos y muy especialmente en la de los universitarios, el honorable Consejo Universitario decidió que cada 24 de abril se celebre la segunda investidura ordinaria de nuestra institución en su Sede Central de Santo Domingo. Se realiza hoy, por haber coincidido el día con las actividades religiosas de la Semana Santa.
La Guerra de Abril de 1965, constituyó una gesta bélica que procuraba reponer el gobierno de Juan Bosch, durante el cual se puso en vigencia la Constitución Política más avanzada que tuvo el país hasta ese momento.
Esa carta magna consignaba un conjunto de derechos ciudadanos nunca antes conocidos por el pueblo dominicano. Se puede citar, entre otros:
la garantía de los derechos civiles e individuales, el control civil de los militares, la reforma agraria y la legalización del divorcio.
En materia de educación, merecen ser resaltados los siguientes puntos:
Se reconoció el derecho de todos los dominicanos a la educación, y se estableció la obligación del Estado de tomar las medidas necesarias para garantizar su cabal ejercicio.
Se declaró de interés social la erradicación definitiva del analfabetismo.
Ordenaba poner en marcha en el país una ofensiva campaña oficial y privada, encaminada a difundir la cultura en todo el territorio nacional y a enseñar a leer y escribir a todos sus habitantes analfabetos.
Garantiza la libertad de enseñanza, y se proclamaba la ciencia como fundamento básico de la educación.
Puso bajo la responsabilidad del Estado la organización, inspección y vigilancia del sistema escolar, en orden a procurar el cumplimiento de los fines sociales de la cultura y la mejor formación intelectual, moral y física de los educandos.
Declaró que por su trascendencia social, el magisterio quedó erigido en función pública.
Atribuyó a los Poderes Públicos la responsabilidad de elevar el nivel de vida de cada maestro, de proporcionarle los medios necesarios para el perfeccionamiento de sus conocimientos, así como de la tutela y salvaguarda de su dignidad, de manera que este pueda consagrarse al ejercicio de su elevada misión sin presiones económicas, morales, religiosas o políticas.
Ratificó la responsabilidad del Estado de ofrecer gratuitamente, a todos los habitantes del territorio nacional, la enseñanza primaria y agregó por primera vez la gratuidad de la educación secundaria.
También fue en esa Constitución que por primera vez se incluyó la educación superior, al establecer como responsabilidad del Estado, óigase bien: propiciar la difusión y el auge de la enseñanza universitaria, profesional, vocacional y técnica para los obreros y campesinos.
Estoy seguro que no exagero si afirmo que de no haberse perpetrado dicho golpe y de haberse ejecutado el gobierno en base a esa Constitución, el nivel de desarrollo de la sociedad dominicana hoy fuera otro.
Es ahí donde radica la importancia histórica que reviste el 24 de abril para los dominicanos y en especial para los universitarios.
Como azar del destino, se produjo el 28 de abril del mismo año, la segunda intervención militar norteamericana a suelo dominicano en el Sigloo XX, con la cual se desvanecieron las esperanzas de retornar a la Constitución del 63 y con ella el anhelo de progreso y libertad del pueblo dominicano.
Por suerte, y gracias al arrojo del pueblo dominicano que enfrentó con honor al ejército invasor, nos quedó esta Universidad, espacio de redención y nivelación social de la juventud desprovista de bienes materiales y verdadero mecanismo de lucha contra la pobreza en la República Dominicana por medio de la la educación, herramienta que ha demostrado ser más efectiva para ese propósito.
Sí, es la educación un mecanismo efectivo de luchar contra la pobreza, la inequidad y la marginalidad.
Hoy, el país presencia la lucha de la sociedad civil para que el Estado invierta el 4% del producto interno bruto en educación a fin de alcanzar niveles superiores de cobertura y calidad en el sistema educativo dominicano.
Esa demanda es absolutamente pertinente, sobre todo, si recordamos el compromiso de la constitución del 1963 que establecía como hemos dicho, la responsabilidad de los Poderes Públicos de elevar el nivel de vida de cada maestro, de proporcionarle los medios necesarios para el perfeccionamiento de sus conocimientos, así como de la tutela y salvaguarda de su dignidad, de manera que este pueda consagrarse al ejercicio de su elevada misión sin presiones económicas, morales, religiosas o políticas.
Como dominicano, como universitario y como rector de la primada de América, y haciendo honor a la Constitución defendida en la guerra de abril de 1965 a la que se dedica hoy este acto académico solemne, hago uso de este escenario para llamar a todos los dominicanos y los universitarios a que respaldemos la demanda del 4% para la educación.
Ese 4% debe aplicarse en el 2012, con un incremento anual progresivo hasta alcanzar el 7% en 2030 como lo plantea el proyecto de ley sobre estrategia nacional de desarrollo 2010-2030 sometido por el Señor Presidente de la República al Congreso Nacional el pasado 27 de febrero.
Señora y señores:
Mediante esta investidura ordinaria, el acto académico solemne de mayor relevancia en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, le entregamos a la sociedad 903 nuevos profesionales que tienen la misión de contribuir con sus conocimientos, su vocación de servicio y su tesonero esfuerzo al engrandecimiento y bienestar de la República Dominicana.
Este hermoso acto de investidura constituye una demostración de que la Universidad Primada de América cumple su compromiso de ser el centro de vida intelectual y cultural en el cual la juventud estudiosa dominicana tiene cifradas sus esperanzas de superación personal y profesional.
La población estudiantil que viene a cultivar sus talentos en las aulas, laboratorios y talleres de la UASD, ya sobrepasa los 178 mil jóvenes, de los cuales el 64% son mujeres, todos representados dignamente por los 903 nuevos profesionales que se reciben hoy, entre ellos, 129 con lauros académicos, gracias al esfuerzo personal y al sacrificio de sus respectivas familias.
Apreciados graduandos, a partir de hoy asumen ustedes el rol de egresados de una Universidad que en la presente Gestión se esfuerza en mejorar no solo en el aspecto físico sino tambien en el ámbito académico.
Desde el día primero de marzo pasado, fecha en que asumimos la Rectoría, la Universidad Primada de América ha puesto en marcha importantes planes tendentes a darle brillantez a su propia imagen institucional.
Uno de esos planes a cuya ejecución se ha integrado gran parte de la comunidad universitaria, es el que hemos denominado Silencio, Orden y Limpieza, mejor conocido como SOL, y que consiste en el reordenamiento, higienización, readecuación y renovación de los espacios físicos de nuestra Alma Máter.
Estamos rehabilitando aulas, laboratorios, talleres, áreas de trabajo administrativo, baños y otros espacios, con el propósito de incrementar la calidad de la institución de educación superior más antigua del Continente Americano.
El plan SOL, que busca crear condiciones adecuadas para una docencia fructífera, se expande por todas las facultades, escuelas, departamentos e institutos, así como por los recintos, centros regionales y extensiones universitarias.
Graduandos:
Entre ustedes hay muchos que cursaron la carrera de Educación, y en vista de que la misión principal de nuestra Alma Máter es educar, considero oportuno hacer una reflexión en torno a la situación en que ha estado en los últimos tiempos la enseñanza de los primeros niveles, principalmente en las escuelas públicas de la República Dominicana.
Cada cierto tiempo se realizan estudios y evaluaciones internacionales para determinar la calidad de la educación en los distintos países del Mundo, y en todos los casos nuestro país ocupa los lugares más bajos, lo cual nos llena de vergüenza a todos los dominicanos.
En este país cada año quedan fuera de las aulas del sistema educativo aproximadamente el 20 por ciento de los niños y en los primeros dos a tres meses del año desertan aproximadamente el 30 por ciento de los que se inscriben, por lo que la exclusión de niños y niñas en edad escolar asciende a cifras alarmantes.
Además, este año escolar ha sido traumático, pues en las escuelas públicas, concretamente en los niveles inicial y básico, se comenzó con un libro de texto que no toma en cuenta la enseñanza de la lectoescritura y las bases de la Lengua Española y no deja espacio para la enseñanza racional y sistemática de las Ciencias Sociales, la Matemática, las Ciencias Naturales, materias básicas del currículo vigente en el sistema nacional de educación.
Si no se les enseña la lectoescritura a los niños desde el nivel inicial y fundamentalmente en el primer grado, esos niños se quedan analfabetos para toda la vida, pues los años que pasan en la escuela tratando de leer sin poder alcanzar esa meta les genera una frustración que les impide alfabetizarse después, por más esfuerzo que se haga.
Es obvio que los niños que no logran alfabetizarse quedan condenados a sobrevivir como excluidos sociales, sin futuro, sin orientación y sin esperanza.
Afortunadamente, el Consejo Nacional de Educación ha comprendido que en la actualidad la sociedad dominicana tiene un severo retraso en materia de educación, y es urgente cambiar de rumbo, para evitar que se produzca el colapso del sistema escolar.
Esa es la razón por la que el alto organismo rector de la educación dominicana ordenó, con el respaldo de nuestra universidad, sacar de las escuelas el llamado texto integrado y darles a los niños del país la oportunidad de aprender en libros apropiados que han sido aprobados hace pocos años y cuya vigencia se mantiene.
Ante ese gran problema de la educación dominicana, no podemos quedarnos de brazos cruzados contemplando y limitándonos a la crítica; por eso, mediante la nueva Facultad de Ciencias de la Educación, nuestra Institución sumará sus esfuerzos a los del Ministerio de Educación, para formar profesores como los que hoy entregamos a la sociedad, que como ejército bien preparado, vayan a las escuelas a combatir el analfabetismo y a superar los niveles de formación de nuestros estudiantes de los distintos niveles del sistema preuniversitario.
Al felicitar a los profesionales que egresan hoy del grado en el área de la Educación, en las menciones de Letras, Ciencias Sociales, Matemática, Lenguas Modernas, Orientación Académica, Educación Inicial y Educación Básica, los exhorto a que contribuyan a superar esos problemas que enfrenta la educación.
A todos los graduandos, los congratulo en el día de hoy que alcanzan esta meta anhelada en sus vidas de investirse como profesionales y los exhorto a que no sean indiferentes a los problemas sociales.
Actúen como ciudadanos y ejerzan sus respectivas profesiones de acuerdo a la ética y el rigor científico e intelectual como aprendieron del Estatuto Orgánico de nuestra Institución.
Mis felicitaciones sinceras, graduandos, a ustedes y a sus familiares cercanos que los apoyaron en el logro de sus metas, y los acompañaron en el largo peregrinar a través de una ruta difícil, en la que en cada trayecto encontraron obstáculos que les costó enormes esfuerzos y sacrificios superar para hacerse profesionales,
No olviden que la UASD no solo los ha formado como profesionales, sino también como ciudadanos responsables de transformar la sociedad en la que les tocara desenvolverse.
La UASD es su Madre Nutricia, y los despide con el cariño que toda madre despide a sus hijos cuando salen del hogar y forman familia. Siempre habrá lugar para cada uno de ustedes en el regazo de su Alma Mater.
Los problemas y traumas que sufrieron, han sido el fruto de nuestras carencias. Estamos comprometidos y empeñados en que los que vienen detrás de ustedes, tengan mejor atención y encuentren un camino menos tortuoso en los servicios y atenciones que recibirán.
Sigan logrando y cultivando nuevos éxitos para ustedes, para el disfrute de sus seres más queridos y para el bienestar de la República, que merece el trabajo, el sacrificio y el desvelo de sus mejores hijos.
La Universidad más antigua del Nuevo Mundo confía en que todos ustedes contribuirán con sus talentos y con su trabajo creador al desarrollo humano de esta nación y coadyuvarán a la construcción de una patria cada día más próspera en la que vivamos todos, sin exclusión, en un clima en el cual imperen la justicia, la paz y la solidaridad.
Éxito, salud, larga vida y que Dios los bendiga.
Gracias.