DISCURSO DEL RECTOR D ELA UASD EN EL ACTO DE CONMEMORACION DEL 28 DE ABRIL.

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MATEO AQUINO FEBRILLET

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Apr 28, 2011, 9:05:45 PM4/28/11
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28/4/2011
UASD conmemora 46 aniversario intervención yanquis en el país
 
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   6:00 PM -

La Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) conmemoró este jueves el 46 aniversario de la segunda intervención norteamericana al país con diversos actos, que  incluyeron la colocación de la bandera universitaria a media asta en señal de duelo por ese hecho y el depósito de una ofrenda floral en la puerta Sur de la academia, dedicada a los héroes constitucionalistas.

Los actos de conmemoración de la gesta de abril fueron encabezados por el rector de la institución académica, maestro Mateo Aquino Febrillet, quien estuvo acompañado por las principales autoridades uasdianas, así como de ex militares constitucionalistas, profesores, estudiantes y empleados del centro de altos estudios.

Las actividades se iniciaron temprano en la mañana con el izamiento de las banderas Nacional y universitaria, en la explanada del edificio de la Rectoría, siendo ésta última colocada a media asta para dar cumplimiento a la resolución del Consejo Universitario, que declara el 28 de abril de cada año como Día de Duelo,  por el atropello que sufrió la soberanía nacional con la intervención de los Estados Unidos.  Acto seguido, las autoridades uasdianas depositaron una ofrenda floral en la puerta Sur de la academia, dedicada a los héroes constitucionalistas.

El maestro Aquino Febrillet, al pronunciar las palabras centrales de la ceremonia en que fue depositada la ofrenda floral, dijo que la intervención norteamericana acontecida el 28 de abril del 1965, constituyó el segundo revés para la dominicanidad, ya que la República Dominicana había sido invadida por los Estados Unidos en el 1916.

Expresó que como cada año la UASD rinde honor a los héroes de abril que defendieron la dominicanidad y la soberanía nacional, durante la “grosera” intervención norteamericana, que se constituyó además en una agresión “a nuestra independencia”.

De su lado, el director del Instituto de Historia y Antropología de la UASD,  maestro Juan de la Cruz,  resaltó la importancia de la formación de los comandos constitucionalistas durante la Guerra de Abril, que se convirtieron en espacios del poder popular.

Izamiento de banderas

En el acto de izamiento de las banderas Nacional y universitaria, las palabras centrales fueron pronunciadas por el ex vicerrector Docente de la academia del Estado, maestro Jesús de la Rosa, quien afirmó que la intervención norteamericana inició el 24 de abril con la formación de la Junta Militar.

Dijo que la UASD es la única institución de educación superior que celebra la gesta del 24 de abril y conmemora la intervención norteamericana al país, por que es la Universidad del pueblo dominicano.

En los actos estuvieron presente además, los vicerrectores Docente, Jorge Asjana;  de Extensión, Francisco Terrero Galarza; Administrativa, Emma Polanco y de Investigación y Postgrado,  Francisco Vegazo; los decanos de las facultades de: Humanidades, Rafael Morla; Ingeniería y Arquitectura,  José Joaquín Reyes Acevedo; Ciencias Jurídicas y Políticas, Antonio Medina y Ciencias de la Educación, Carmen Evarista Matías.

De igual forma participaron en los actos, la presidente de la Fundación Rafael Tomás Fernández Domínguez, Arlette Fernández; el viceministro de Educación, Luis de León; el presidente de la Federación de Profesores de la UASD (FAPROUASD), Virgilio Pérez; el coordinador de los centros universitarios regionales,  Zenón Ceballos; el director del Museo, Dionisio de la Paz;  la directora de Recursos Humanos Administrativos, Milagros Penso; gobernadora biblioteca Pedro Mir, Clara Benedicto; los vicedecanos  Ramón Desangles y Amelia Salas, así como el profesor Radhamés Silverio, entre otros.

 
 

Discurso

Pronunciado por el Maestro Mateo Aquino Febrillet,  Rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, en ocasión de depositar una ofrenda floral en conmemoración del cuadragésimo sexto aniversario de la intervención militar norteamericana que dio al traste con la Revolución Constitucionalista del 24 de abril del 1965

 

Miembros del honorable del Consejo Universitario;

 

Señores Directores y Directoras de escuelas, departamentos e institutos;

 

Profesores y Profesoras;

 

Servidores administrativos

 

Estudiantes;

 

 

 

 

Señoras y Señores:

Durante el siglo XX, el suelo dominicano fue mancillado dos veces por fuerzas interventoras:

El primer acto interventor, se produjo en 1916 bajo las ordenes del capitán Harry S. Knapp, comandante de la Fuerza Naval de los Estados Unidos, el cual fue enfrentado por valientes dominicanos como Desiderio Arias, en Monte Cristi; en Santiago, el general Carlitos Daniel, quien dirigió la Batalla de Batalla de La Barranquita, donde funciona hoy el CURSA; y en la región Este, algunas resistencias, encabezadas por campesinos que fueron tildados con el mote de “Los Gavilleros”.

Hoy conmemoramos el segundo revés que ha sufrido la dominicanidad, pues el 28 de abril del 1965 la independencia nacional fue víctima de una agresión que provocó un eclipse en su incipiente democracia al abortar la Revolución del Abril, iniciada cuatro días antes como uno de los acontecimientos estelares de la historia contemporánea de la República Dominicana.

Entre el 24 de abril y el 28 de ese mismo mes de 1965, el pueblo en armas estuvo en las calles luchando por el retorno de la constitucionalidad que había sido abruptamente interrumpida mediante el Golpe de Estado perpetrado contra el Gobierno democrático que durante apenas siete meses presidió el profesor Juan Bosch.

El día 28 de abril, tras el desembarco de 42 mil soldados de los Estados Unidos, con el pretexto de “salvar vidas”, ocurrió un viraje en la vida dominicana, pues a la lucha en pro de la constitucionalidad y por la reinstauración del estado de derecho se le agregó la lucha denodada de nuestro pueblo en contra de la intervención.

La efemérides que hoy conmemoramos, nos deja dos lecciones, una herencia y un  gran compromiso:   

La primera lección que extraemos es que el pueblo dominicano actuó históricamente como nación respetable.

 

Ese pueblo, que había apoyado el derrocamiento del triunvirato y el restablecimiento del Gobierno  constitucional de 1963, también se pronunció en las calles de Santo Domingo, como dijo Pablo Neruda, a favor del principio universal de la autodeterminación de los pueblos.

 

Los comandos constitucionalistas, constituidos por militares, religiosos, civiles, mujeres, haitianos, escritores, artistas, obreros, campesinos, moradores de los barrios, jóvenes, y hasta por adolescentes, le dieron a la contienda bélica una dimensión democrática y popular, un sostén de sociedad civil constitucionalista que trascendió la frontera de los partidos políticos.

 

La segunda lección es, que aún cuando las relaciones entre las sociedades política y civil sean relaciones de conflicto, si la sociedad civil se articula y se cohesiona con un propósito nacional claro, la frontera se desdibuja y la  sociedad política se suma al proceso.

 

Además, las capacidades de ascendencia política y moral  de la sociedad civil se consolidan cuando esta se asocia con las mayorías populares en un punto de encuentro sociohistórico para impulsar ideas de bien común.

 

La herencia a la que me refiero, es la Universidad Autónoma de Santo Domingo, con su modelo de universidad popular, abierta, gratuita, democrática y solidaria, La UASD, es uno de los resultados más tangibles que nos legó el pueblo dominicano con su lucha y su sangre derramada en aquella epopeya.

El gran compromiso, es el que recae sobre cada uno de nosotros los uasdianos: el de preservar, defender y desarrollar el modelo de universidad que heredamos de aquellos hombres y mujeres que ofrendaron sus vidas para recuperar nuestro orgullo nacional mancillado.

Es necesario que reafirmemos hoy y siempre ese compromiso, garantizar que en las manos cada uasdiano y uasdiana, está asegurada la permanencia de este espacio de democracia, de libertad  y de equidad que constituye la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

 

En el marco de esta ofrenda floral es oportuno resaltar el arrojo y el patriotismo de los dominicanos y dominicanas entre ellos muchos universitarios y universitarias que, en ese momento crucial en que fue mancillada la gloriosa bandera nacional, se elevaron a la altura de las   circunstancias y le dieron actualidad a la expresión de José Martí en el sentido de que la patria debe ser ara y no pedestal.

 

La demostración de ese arrojo está plasmada en un documento fotográfico que recorrió el planeta en pocas horas: me refiero a la fotografía en la que aparece un hombre del pueblo, Senén Sosa resistiendo, desarmado pero con valor descomunal, a un militar norteamericano armado con un fusil.

 

Es el episodio luminoso en el que un dominicano defiende con sus puños la dignidad nacional, momento que fue captado, en una dramática secuencia, por el lente audaz y diestro de Juan Pérez Terrero, uno de los más brillantes fotógrafos dominicanos de todos los tiempos.

 

Ese documento histórico es un símbolo de resistencia y de decoro nacional y seguirá jugando ese mismo papel por todos los años por venir, pues el hecho simple de que una agencia internacional de noticias escogiera esa foto como una de las más importantes del Siglo XX, da una idea de la trascendencia del hecho singular que ella eterniza.

 

En esta fecha memorable se iza a media asta la bandera de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, en repudio de la infeliz idea del señor Lindon Jonson de pisotear con su ejército invasor nuestra nacionalidad y el honor de la República.

Sirva esta ofrenda floral como merecido homenaje a los buenos hijos de la República y extranjeros, que solidariamente resistieron con patriotismo sin límites y heroísmo espartano, aquella intromisión foranea en los asuntos internos de la mil veces gloriosa nación dominicana.

 

Esos dominicanos y extranjeros están representados aquí en esta Plaza emblemática dedicada a los HEROES DE ABRIL, con los bustos de los íconos más destacados: los Coroneles Rafael Tomas Fernández Domínguez; Francisco Alberto Caamaño Deño y Juan María Lora Fernández.

Concluyo estas palabras con el siguiente fragmento del poema Poema Canto a Santo Domingo Vertical del inmortal Abelardo Vicioso:



Ciudad que ha sido armada para ganar la gloria,
Santo Domingo, digna fortaleza del alba,…

Tú estarás para siempre dibujada en mi pecho
De marinero en ruta tras la estrella del alba.
Tu voz será la música de mis noches de fiesta.
Y cuando en algún sitio la luna est
é apagada,
Desplegando mis velas repetiré contigo:
¡Yanqui, vuelve a tu casa!

¡Vuelve a tu casa yanqui! Santo Domingo tiene
más ganas de morirse que de verse a tus plantas.
Y si violas sus calles combatientes y puras
La tendrás en cenizas, pero nunca entregada.
En medio del silencio de la ciudad Hundida
Gritarán los escombros.
¡Yanqui, vuelve a tu casa!

 

Muchas gracias.

28 de abril de 2011.

Discurso en ofrenda floral el 28 de abril del 2011.doc
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