LA UASD RINDE HOMENAJE A RAFAEL TOMAS FERNANDEZ DOMINGUEZ

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MATEO AQUINO FEBRILLET

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May 20, 2011, 5:35:50 AM5/20/11
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RAFAEL TOMAS FERNANDEZ DOMINGUEZ

DISCURSO

PRONUNCIADO POR EL MAESTRO MATEO AQUINO FEBRILLET, RECTOR DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE SANTO DOMINGO, EN LA OFRENDA FLORAL EN HONOR AL CORONEL RAFAEL

TOMÁS FERNÁNDEZ DOMÍNGUEZ,

HÉfebriaROE DE LA GESTA HISTÓRICA

DEL 24 DE ABRIL DE 1965, REALIZADA EL 19 DE MAYO DE 2011.

 

 

 

Santo Domingo, Distrito Nacional, 19 de mayo del 2011

 

 

 

Señoras y Señores:

 

 

Cumpliendo con su obligación el mantener viva la memoria histórica de nuestro pueblo, la Universidad  Primada de América se levantó temprano este 19 de mayo para rendir un cálido homenaje, con esta ofrenda floral, al coronel Fernández Domínguez, uno de los más preclaros constructores de la democracia en la República Dominicana.

 

Para la Universidad Autónoma de Santo Domingo y para la República Dominicana entera, esta es una fecha especial, en la que el fervor patriótico nos reúne en este lugar para simbolizar, con  esta ofrenda floral, la conmemoración del cuadragésimo sexto aniversario de la muerte en combate del coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez.

 

Fue Fernández Domínguez un joven militar al que se le reconocen cualidades de hombre íntegro, modesto, sobrio, valiente y decidido y por tanto, acreedor de todos los tributos que pueda rendirle la posteridad.

 

 Con apenas 30 años de edad, Rafael Tomás Fernández Domínguez era reconocido como uno de los oficiales más brillantes y enérgicos de las Fuerzas Armadas dominicanas, el hombre a quien los acontecimientos políticos acaecidos a raíz de la muerte de Trujillo colocaron en la ruta de la historia que lo conducía a los predios de la inmortalidad.

 

Desde su posición de militar, demostró su valentía cuando frustró el autogolpe de estado que se propinó Joaquín Balaguen en 1961 y restableció a los miembros del Consejo de Estado, bajo la nueva presidencia de Rafael F. Bonelly.

 

Tuvo también la responsabilidad y el coraje de informar al Presidente Bosch la trama contra su gobierno así como la intención de encabezar una acción para recuperar el Palacio Nacional después del golpe del 25 de septiembre de 1963.

 

No obstante su deportación como agregado militar en España, hecho ocurrido el 23 de octubre de ese mismo año, mantuvo contactos con sus compañeros de armas a quienes exhortaba  a seguir con los preparativos del contragolpe.

 

En diciembre de 1964 le fue concedido un permiso de apenas tres días para venir al país, momento que aprovechó para incorporar al Coronel Caamaño al círculo de los militares que preparaban el contragolpe, luego de  lo cual fue enviado a Chile con la misma designación de Agregado Militar.

 

     Era muy consciente el Coronel Fernández Domínguez de lo importante de su permanencia en la filas militares, lo que se evidencia en una de sus comunicaciones donde expresa: “Respecto a mi posición dentro del Ejército, estoy firme y definitivamente convencido que no debo abandonarla, aún sea bajo la más fuerte de las presiones, ya que es la única forma en que hoy, mañana o algún día podré -en una u otra forma- cooperar en la reestructuración definitiva de las FFAA dominicanas."

    

Apreciado y respetado por subalternos y superiores, este pundonoroso militar adquirió dimensiones universales tras la revuelta popular del 24 de abril de 1965, acontecimiento que constituye un hito de primera importancia en el devenir histórico de la República Dominicana.

    

Al estallar el movimiento armado del 24 de abril de 1965, salió de Chile a Puerto Rico para retornar al país lo que no pudo lograr de inmediato porque el aeropuerto se encontraba cerrado, pero finalmente pudo entrar el 14 de mayo de 1965.

 

En ese momento, el país vivía, desde hacía casi un mes, una guerra civil que había estallado el 24 de abril transformada en guerra patria a partir del día 28 de ese mismo mes, por la invasión perpetrada por las tropas norteamericanas, acontecimiento que frenó y frustró la evolución de esa gesta patriótica hacia el éxito.

 

Sin embargo, en los pechos de los patriotas que dirigían el movimiento constitucionalista ardía la llama de la libertad, y por eso luchaban denodadamente para resucitar la democracia, que había sido asfixiada por el Golpe de Estado a Bosch.

 

En esa lucha por la libertad y la democracia, Rafael Tomás Fernández Domínguez, murió en combate un día como hoy, tratando de reconquistar el Palacio Nacional, con el fin de elevar la autoestima de los revolucionarios al poner en sus manos de ese símbolo de poder.

 

Unos días antes de caer, había escrito lo siguiente: "Sabemos que este movimiento tiene una alta categoría histórica; que él marcará una época en nuestro país, siempre traicionado y siempre esclavizado; sabemos que con nosotros no sólo se levantará la voluntad democrática del pueblo dominicano sino también la fe de muchos pueblos de América que tienen en su corazón un altar para los luchadores de la libertad. Y porque sabemos todo eso, terminaremos la lucha con el mismo sentido del honor con que la empezamos y con el alma satisfecha de los que sirven a la Patria y, en consecuencia, sirven a su pueblo. Aquel que de nosotros caiga en la lucha, no caerá; se elevará al respeto de todos los dominicanos; aquel de los que luchan contra nosotros que no comprenda a tiempo su error, ese caerá para siempre del amor del pueblo y será perseguido por la historia."

 

Esta ofrenda floral en honor al Coronel de la Libertad es un acto de justicia, pues se trata de un reconocimiento de la Universidad Autónoma de Santo Domingo a este Soldado del Pueblo que, lleno de amor y dignidad, sacrificó su vida en aras de la patria.

 

Al presentar esta ofrenda floral en honor a Rafael Tomás Fernández Domínguez, nuestra Academia recuerda aquella frase con la cual José Martí afirma que mientras hay muchos hombres que viven sin decoro, hay, en cambio, pocos hombres que tienen el decoro que les falta a esos muchos.

 

 

Rafael Tomás Fernández Domínguez era uno de esos pocos hombres a quienes se refirió el apóstol de la Independencia de Cuba, muerto también en combate, en Dos Ríos, en defensa de su patria, en las postrimerías del Siglo XIX.

 

     Que viva en la memoria de los dominicanos de todos los tiempos la figura singular de Rafael Tomás Fernández Domínguez.

 

 

Que viva la República Dominicana.

 

Gracias.

 

 

 
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