MUÑECOS DE FIN DE AÑO

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LUIS ANTONIO AGUIRRE ABAD

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Dec 29, 2015, 1:55:57 AM12/29/15
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Rafael Correa cierra el año con aprobación y credibilidad a la baja, según estudio de Cedatos

La aprobación del presidente de la República habría caído 19 puntos durante este 2015, al igual que su credibilidad según un estudio realizado por  la empresa Cedatos.

 

Adicionalmente, el 60 por ciento de personas encuestadas considera que la situación del país va por mal camino.

 

Los datos son parte de una muestra nacional de 2.122 hogares tanto de áreas urbanas como rurales de 23 ciudades de la costa sierra y amazonía.

 

El estudio revela una caída en la aprobación del presidente de la república Rafael Correa, que se sitúa en diciembre en el 41 por ciento, desde el 60% que registró en enero.

 

EL GRAN ECONOMISTA QUE SE CREÍA EL INVENTOR DEL AGUA TIBIA, QUE "DESAZNABA" A LOS VIEJOS ECONOMISTAS CALIFICÁNDOLOS DE MEROS CONTADORES, FRACASÓ COMO "MILAGROSO", FUE BUENO MIENTRAS HABÍA RESERVAS EN EL BANCO CENTRAL Y CUANDO EL PRECIO DE PETRÓLEO ESTABA EN PLENA BONANZA, HOY LO ÚNICO QUE SABE HACER ES METERLE LA MANO AL BOLSILLO DE LOS ECUATORIANOS; SE ACABÓ EL MITO CORREA, Y HOY SOLO QUEDA EL CUENTERO DE CARONDELET, SI TUVIERA UN ÁPICE DE DIGNIDAD DEBERÍA RENUNCIAR, SEGURO QUE UN NIÑO DE 12 AÑOS, SABE CON MÁS CERTEZA LO QUE DEBE Y NO DEBE HACER, QUE VERGÜENZA.

¿GRAN ECONOMISTA, PRESIDENTE?

El correísmo quedará en la historia como una maquinaria de forjar mitos. Uno de ellos atañe al Presidente y él lo cultiva con la pasión y con la minucia de un antiguo relojero: ser un gran economista. Modestia aparte, aclara siempre con esas bocanadas de sinceridad que sus contradictores no le reconocen.

En ese papel se instaló Rafael Correa desde que Alfredo Palacio lo nombró Ministro de Economía en 2005. Desde entonces trató a sus pares como ortodoxos roñosos. Simples contadores. Los organismos internacionales mutaron –también todos– en aves de rapiña. La deuda externa la volvió ilegítima. Y los poseedores de bonos los convirtió en pérfidos mercaderes, en seres dedicados a vender la patria…

Desde la Presidencia se dedicó, en tono profesoral, a desasnar a todo el mundo; sobre todo a los economistas. Y con ese aire del tahúr que domina el juego, se empeñó en hacer creer que la bonanza económica –que favoreció a toda América Latina– solo era ecuatoriana y tenía que ver más con su talento que con la lluvia de petrodólares.

El precio del barril de petróleo a 90 dólares, en promedio, hizo el resto: facilitó la preeminencia total del Estado como actor de la economía, la castración absoluta del Banco Central, la desaparición de todos los fondos de ahorro y contingencia, la creación de nuevos índices de medición incompatibles con los estándares internacionales, la tesis jurásica del desarrollo endógeno…

Los petrodólares auparon esa empresa de derroche destinada a vivir del cuento. Se burló de los ortodoxos que, conociendo los ciclos económicos, insistían en que su gobierno debía adaptar el modelo a la talla real de la economía. No hubo forma: la crisis económica lo encontró dando lecciones y proponiéndose como salvador de la economía de Grecia… Y la vieja izquierda europea, esa de Jean-Luc Mélenchon, le compró el discurso.

La caída del precio de petróleo desnudó el teatro de sombras que el correísmo construyó para perfilar sus mitos. Pero ni eso. Cual artista cinético, sigue produciendo efectos ópticos para ocultar su retorno, a pie juntillas, a las viejas fórmulas que tanto estigmatizó: hipotecar el país, entregar a dedo pozos petroleros, agravar la deuda del Estado, deber a los proveedores, negar su responsabilidad en la crisis…

Ahora es evidente que no hay gran economista, que no hay milagro ecuatoriano, que el gran profesor solo es bueno cuando las arcas públicas están rebosantes. Su mito duró lo que duró la plata. Correa, el conservador impenitente, usó la franquicia de la vieja izquierda que nunca ha sabido producir riqueza y es experta en socializar la miseria.

Esa es otra factura para la vieja izquierda que lo acompaña. Su paso por el poder muestra la impostura de sus discursos. Correa, que navega entre capillas políticas, sigue usando los reflejos condicionados de esa izquierda autoritaria y burocrática que solo sabe hurgar en los bolsillos de los ciudadanos formales para sostener su clientela política. La creatividad de la que hace gala solo es eufemística: consiste en cambiar de nombre las recetas tradicionales para reivindicar a voz en cuello que son revolucionarias. Ese es el gatopardismo.

El fin del mito no hunde solamente a Correa: deja sin piso a esa izquierda (la vieja derecha administra otras taras) que pretende gobernar usando el discurso anticapitalista, antipatronal, antilucro… y que no tiene respuestas para la sociedad contemporánea. Correa por ejemplo estigmatizó el acuerdo comercial de Colombia y Perú con Europa. Recitó la prédica de la vieja izquierda. Y tras casi cuatro años, requirió el apoyo de esos dos países para subirse en el tren. ¡Cuatro años perdió el país con Europa!

El derrumbe del mito correísta, del gran economista, de la vieja izquierda productora de milagros económicos, del correísmo como vehículo hacia un futuro radiante… implica, al fin, la caída del Muro de Berlín en Ecuador. Que esto ocurra 26 años después de ese hecho histórico, da cuenta de dos realidades inquietantes: un retraso conceptual y político monumental en Ecuador y una miseria escandalosa que puede ser (y ha sido) instrumentalizada por la vieja derecha y la vieja izquierda: las dos populistas, las dos autoritarias, las dos convencidas de que la sociedad solo es un cascarón vacío.

¿Gran economista, Presidente? ¿Todavía se lo cree?

Democracia SI

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Glas y el campo AUCA, o el negocio de perder


Ecuador perderá no menos de 350 millones por año al pagar 26 dólares por barril a Schlumberger.

Ponderando en números redondos y constantes las cifras de costos de producción y precio de venta del barril de petróleo en el presupuesto del 2016, el vicepresidente Jorge Glas, en el gobierno del presidente Rafael Correa, ha hecho uno de los peores sino el peor negocio petrolero de la historia. Veámos dos botones de muestra:


1. Pérdida por costo de producción: 350 millones por año

A una tasa de producción de 60.000 barriles/día el campo AUCA, produce 21´900.000 barriles/año.


En los términos establecidos en el contrato de entrega del campo, suscrito por el Vicepresidente Glas, el costo de producción reconocido a Schulmberger es de 26 USD el barril, Ecuador pagará a la empresa extranjera 569 millones de USD. En tanto que la misma producción por Petroecuador a un costo de 10 USD el barril, le costaría 219 millones de dólares. Es claro que Ecuador pierde en beneficio de la empresa extranjera no menos de 350 millones de USD. por año.


2. Pérdida por pago de 1.000 millones


Estimando la diferencia entre el costo de producción y el precio de venta de 9 USD por barril, comercializados al precio promedio de 35 USD, generarían un equivalente a 197 millones de USD año de ingresos fiscales. Para pagar los 1.000 millones que entrega Schulmberger al gobierno de Correa, Ecuador necesitará las utilidades de poco más de 5 años de producción.

A la misma tasa de producción en manos de Petroecuador y al mismo precio de 35 USD el barril, los 21´900.000 barriles/año que produce el campo Auca, costarían a Petroecuador 219 millones de USD y dejarían una utilidad de 547 millones año. Ecuador necesitaría menos de 2 años para pagar los mil millones.

Como diría Rafael Correa: "5 menos 2 es igual a 3. Verda?" Tes años de producción del campo significan 65 millones de barriles.

65 millones de barriles, al precio de venta de 35 USD/barril. equivalen a 2.275 millones de USD.


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ing. Msc, Luis Antonio Aguirre Abad

Ingeniero Electrico

Telf. Celular ( 0999-500 264 )-Claro


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