Página 2 de 2 • Los buenos modales de un albañil: Es difícil trazar la línea recta entre la etiqueta y los buenos modales; esto no es necesario. Ambos conceptos están definitivamente asociados con las manifestaciones de tacto y cortesía. Sin embargo, existe una diferencia en los principios sobre los que se basan. En cuanto a las reglas de etiqueta que debe observar el masón: se refieren a determinadas circunstancias y no están sujetas a cambios, ya que están consagradas en las Constituciones y el ritual, y siguen exactamente la tradición masónica. Si surgen situaciones en las que se viola el buen tono, es derecho del venerable Maestro intervenir y llamar a los violadores a observar el orden habitual. Si ha surgido una situación de conflicto, se espera que el Venerable Maestro intervenga rápida e imparcialmente; a veces, incluso una mirada severa o un ligero golpe con el mango del Martillo es suficiente. Los buenos modales presuponen un nivel de cortesía y observancia por parte de un francmasón de cierta medida, tanto en el salón de actos como en otras circunstancias, incluida la vida profana. Cada uno de nosotros sigue un cierto estilo de comportamiento individualmente significativo, pero debe ser comparable al modelo de buenos modales del Hermano Masónico. La propia elección es determinante y dice mucho sobre la imagen moral del iniciado. Los buenos modales pueden reducirse a evitar calumnias contra otros hermanos en nuestra comunicación. • Hermanos ancianos y enfermos: De ser necesario, en las reuniones de la Logia se presta especial atención a cada Hermano que no goce de buena salud o sea anciano. Puede ser apoyado en su movimiento, provisto de una silla más cómoda, etc., pero los buenos modales implican que todo esto debe hacerse con discreción, sin llamar innecesariamente la atención sobre su debilidad. Si por larga enfermedad o vejez alguno de los Hermanos tiene dificultades para asistir a las reuniones de la Logia, se lo comunica al Venerable Maestro de Cátedra, quien inicia visitas a él, tomando todas las medidas necesarias para mantener al Hermano débil y enfermo seguro de que no se olvida y sigue siendo parte del Lodge. Si el Venerable Maestro encarga a alguien que haga tal visita,actúa como su representante oficial y con su conducta destaca esta expresión de atención por parte de la Hermandad. • Oficiales (dignatarios) y título: El título "Reverendo Maestro" se usa en relación con el Maestro de la Cátedra no solo en su Logia, sino también en todas las demás Logias que visita. La buena educación presupone la proclamación de este título en las reuniones de todas las Logias Simbólicas a las que asiste el Maestro de Cátedra. Todo otro dignatario (oficial) ocupa su lugar asignado en la Logia y tiene ciertos derechos y obligaciones. Es costumbre que todos los oficiales reciban los debidos honores. Cabe destacar que no acuden a ellos personalmente, sino a los cargos que ocupan. La manifestación de falta de respeto en la comunicación con un dignatario se considera falta de respeto a la Logia, que lo eligió para este cargo. • Votación: La voluntad de los Hermanos por votación se ha establecido como la máxima instancia para la toma de decisiones en la Logia y debe realizarse de acuerdo con los procedimientos estrictamente establecidos. La votación en el Lodge es secreta, los resultados son definitivos y no están sujetos a apelación. El momento de la votación es sagrado para todo hermano que busca y es de suma importancia para la existencia de la Logia como sociedad fraterna. También es una especie de acto legislativo para la Logia como entidad legal. • Presencia de no masones en eventos masónicos: Los eventos masónicos a los que también se invita a laicos (no masones) a asistir deben seguir algunas reglas básicas. 1. No se espera que los no masones participen en actos ceremoniales u otros actos masónicos formales. 2. Los laicos invitados a los eventos masónicos tienen la condición de invitados y en relación con ellos se debe demostrar la actitud correspondiente a las buenas costumbres. 3. Hay acciones rituales, frases, signos, etc. que nunca se usan en presencia de no masones. 4. No es imposible que se observen algunas de las costumbres y acciones de carácter masónico, la mayoría de las veces con la sanción del Venerable Maestro y en presencia de no masones. Por ejemplo, el movimiento en un grupo en un orden determinado, el comportamiento durante una ceremonia de duelo, tomar asiento en una mesa común en presencia de damas, etc. |