°illuminati°
unread,Sep 30, 2022, 7:30:12 PM9/30/22Sign in to reply to author
Sign in to forward
You do not have permission to delete messages in this group
Either email addresses are anonymous for this group or you need the view member email addresses permission to view the original message
to Masoneria Rosacruz
¿Es el Dios Judío Jehová un Anunnaki malévolo?
Los Anunnakis Elhoim : Además de ser unas entidades sumamente malévolas y con un carácter sádico, también el dios hebreo Yahvé o Jehová que es un Anunnaki es también un adversario que siempre se opuso a la iluminación del hombre. El relato del Huerto del Edén en el Libro de Génesis empieza con una prohibición contra el fruto del Árbol de la Ciencia (Génesis 2:17). En el siguiente capítulo Yahvé no sólo mintió diciéndole a Adán que el día que comiera del Árbol de la Ciencia ciertamente moriría sino que también admitió que la Serpiente tuvo razón reconociendo que entonces el hombre era como uno de ellos = los dioses (Génesis 3:4-5; 3:22). Al leer Génesis minuciosamente, sabemos que Adán sí adquirió el conocimiento de los dioses al comer del fruto prohibido justo como dijo la Serpiente y nos damos cuenta de que el hombre no murió porque comiera del Árbol de la Ciencia sino porque el mismo Yahvé y sus malévolos querubines impidieron su acceso al Árbol de la Vida (Génesis 3:24). Además, el texto dice que Yahvé introdujo muchas maldiciones al mundo a propósito (Génesis 3:16-19). Es evidente que Yahvé nunca quiso que el hombre despertara a tener la misma conciencia que los seres divinos y sólo quiso mantenerlo como un esclavo ignorante en el santuario terrenal. La política de oscurantismo de Yahvé no termina allí. La ley mosaica prohíbe cualquier tipo de conocimiento espiritual desde la magia y la adivinación hasta la comunicación con espíritus familiares o entidades interdimensionales (Levítico 19:26; 19:31; Deuteronomio 18:10-12). ¿Por qué temía Yahvé tanto que prohibió que los pueblos se comunicaran con seres interdimensionales? La respuesta es que Yahvé tenía miedo a que los hombres tuvieran contacto con sus dioses ancestrales y supieran la verdad acerca de su identidad auténtica.Irónicamente el Libro de Enoc, un texto apócrifo de considerable importancia en el Judaísmo del Segundo Templo, revela que las artes mágicas y las técnicas de la adivinación tienen su origen en el cielo y les fueron enseñadas a las hijas de los hombres por los ángeles que habían abandonado sus puestos en el cielo y se habían opuesto a la autoridad de Yahvé (Enoc 7:1; 8:3). Los ángeles de Yahvé les acusaron a los ángeles rebeldes de haberles revelado a los hombres los 'secretos eternos del cielo' (Enoc 9:6). Del mismo modo, durante el episodio del desbaratamiento de la Torre de Babel en Génesis 11 Yahvé se asusta por el progreso espiritual asombroso de los hombres cuya torre (alegórica) ya está a punto de llegar al cielo y él les admite a sus compañeros divinos, los otros dioses Elohim, que nada los podrá detener (Génesis 11:6). Aquí Yahvé teme que el hombre llegue hasta el reino divino y se convierta en un rival. Así que él y sus secuaces celestiales descienden a la tierra y confunden el lenguaje (espiritual) de la humanidad. Esto es bien interesante puesto que algunos de los textos sumerios más antiguos en los cuales se basan muchos de los relatos bíblicos cuentan que el dios más alto del cielo se opuso a la revelación de la ciencia del designio del cielo y de la tierra al hombre (Leyenda de Adapa) . Adapa, el primero de los Siete Sabios mesopotámicos, fue una figura mítica que, sin saberlo, se negó a recibir el don de la inmortalidad. La historia, comúnmente conocida como "Adapa y el Viento del Sur" está atestiguada por primera vez en el período casita (siglo XIV a. C.) en tablillas fragmentarias de Tell el-Amarna, así como en la biblioteca de Asurbanipal, en la Asiria del siglo VII a.C. El mito mesopotámico habla de siete sabios antediluvianos que fueron enviados por Enki, el sabio dios de Eridu, para traer las artes de la civilización a la humanidad. El primero de ellos, Adapa (Adán), también conocido como Uan, llamado Oannes por Beroso, introdujo la práctica de los correctos ritos religiosos como sacerdote del templo del Apsu en Eridu. Lo cierto es que Yahvé siempre se puso en contra de la iluminación de la humanidad y por lo tanto debe ser considerado el enemigo de nuestra raza. En resumen, muy lejos de las fantasías de los pastores evangélicos y sus víctimas engañadas, el dios de la Biblia no es nuestro padre amoroso sino una maligna pesadilla para la humanidad. Él sólo puede ser el auténtico diablo. Si alguien te dice que Yahvé es amor, ¡dile que no te joda! Los apologistas cristianos que hacen cualquier excusa para justificar a su dios, ignoran la infinitud de versículos bíblicos que cuentan la maldad de Yahvé y siguen fantaseando que la deidad judeocristiana es una entidad perfecta, benévola e infinitamente amorosa son poco honestos y sólo se están engañando a sí mismos. Ellos se han caído en la trampa de la inversión acusatoria engañosa de la religión sionista de Yahvé. A pesar de que la propia Biblia dé testimonio muy claro de que Yahvé tiene todos los atributos de una entidad demoníaca, la mayoría de la gente sigue creyendo ingenuamente que la Serpiente de la sabiduría es el enemigo de la humanidad. En realidad, la Serpiente del Edén, el gran Ushumgal de Eridú La Estela de Ushumgal es una antigua inscripción sumeria que detalla una transferencia de propiedad que involucraba tres campos, tres casas y ganado. Del texto, no está claro si Ushumgal, un sacerdote, fue el vendedor o el comprador. Mesopotamia, 2900-2700 AEC.y nuestro benévolo Enki, es el auténtico defensor y benefactor de la raza humana y él se rebeló contra la tiranía y la crueldad del malévolo Yahvé por un motivo justo. La Verdadera Identidad de Yahvé: Una Revelación Espeluznante ¿Quién es Yahvé realmente? Sin duda, el origen y la identidad del dios de los Judíos son unos temas que están rodeados de misterio. Según la Biblia, Yahvé es el dios único que creó el cielo y la tierra y no hay nadie más como él. Sin embargo, contrario a las afirmaciones de la teología judeocristiana tradicional, la erudición bíblica actual revela otra historia. En realidad, el monoteísmo jehovítico fue un invento bastante tardío en la historia del pueblo hebreo y tiene su origen en el siglo 7 AEC según el consenso académico. ¿Cuáles son las implicaciones de esta revelación? La religión original de los Semitas occidentales, los Hebreos incluidos, reconocía una teología politeísta y la entidad conocida como Yahvé en la religión bíblica posterior era originalmente sólo uno de muchos dioses en el panteón antiguo. Por lo tanto, el dios del Judaísmo tiene su origen entre las antiguas deidades de las culturas politeístas del Medio Oriente y del Mediterráneo levantino. Aunque el tetragrámaton YHWH, vocalizado como Yahvé, sea el nombre más conocido del dios de los Hebreos, no es de ningún modo su nombre original en la tradición bíblica. De hecho, la deidad bíblica empieza su vida en la Biblia hebrea bajo el nombre El y a veces su forma plural Elohim, y luego adopta el epíteto Yahvé cuando se presenta a Moisés por primera vez en el Monte Horeb. Dicho de otra manera, Yahvé no es un nombre personal sino más bien un título divino que se puede traducir como 'él que hace existir' o 'él que crea'
Referencias
Monografias.com
Monografias.com
Actualmente la mayor parte de la población del hemisferio occidental, del Medio Oriente y del continente africano cree en alguna variedad del monoteísmo abrahámico y reconoce al dios hebreo bíblico El-Yahvé como el creador bueno y justo de nuestro mundo. Los Judíos ven a su dios como el señor de la justicia que salvó al pueblo israelita por entregarle a Moisés su santa ley, los Cristianos afirman que el mismo dios es el padre amoroso que sacrificó a su hijo primogénito para salvar a la humanidad de las consecuencias del pecado y los seguidores del Islam que lo llaman por el apelativo árabe Alá reconocen a la deidad de los Judíos y los Cristianos como un dios justo y misericordioso. La idea de que el dios bíblico es una gran figura del bien y de la justicia ha dejado una impresión tan arraigada en la mente colectiva de los pueblos occidentales que hasta los incrédulos piensan que el personaje de Yahvé representa la justicia. Sin embargo, a pesar de que vivamos en países con una tradición histórica judeocristiana la gran mayoría de las personas tanto creyentes como seculares no ha leído la Biblia en su totalidad. Estoy seguro de que si los creyentes se pusieran a leer los textos bíblicos enteros de modo objetivo y sin sus prejuicios acondicionados, muchos de ellos se horrorizarían por la 'moralidad' de su dios y entenderían que la enseñanza de que Yahvé es un padre justo y benévolo es contraria a la razón y peor aún una mentira flagrante.
¿Quién es Yahvé realmente? A lo largo de la historia varios grupos pequeños han reconocido que el dios bíblico del Judaísmo y del Cristianismo es el auténtico engañador del hombre. Antes de la cristianización de Europa y el nacimiento del Islam en el Medio Oriente las varias escuelas esotéricas gnósticas como los Ofitas en Siria y Egipto y los Naasenos en Palestina entendían que Yahvé era un impostor malévolo que había atrapado al hombre en un sistema de engaño mientras la Serpiente rebelde del Edén en Génesis era el verdadero benefactor de la humanidad cuyo conocimiento iluminador nos liberó de la esclavitud del malvado dios demiúrgico de los Judíos. Los Gnósticos lo llamaban 'Yaldabaoth' o 'el falso dios de este mundo' y reconocían su maldad. Las sectas ofitas conocían el gran secreto: el dios de los Judíos era el verdadero diablo que se había arrogado el título de 'dios creador' e invertido los papeles del bien y del mal a través del engaño presentándose a sí mismo como el 'padre benévolo' de la humanidad y calumniando a la Serpiente de la sabiduría como 'el demonio' y 'enemigo del hombre'. Esta inversión acusatoria empezó con la creación de la Biblia cristiana a finales del primer siglo y engañaría a muchas generaciones durante los milenios.
¿Por qué creían los Gnósticos que Yahvé era un dios falso y malévolo? A diferencia de la gente medieval que estaba sometida a la teocracia de la Iglesia Católica y no podía leer la Biblia por sí misma, los intelectuales gnósticos de los primeros siglos de la era cristiana sí tenían acceso a todas las escrituras bíblicas y las podían estudiar libremente. Ellos sabían que la Biblia hebrea está repleta de maldades crueles, genocidios despiadados, exigencias de sacrificios cruentos, actos de barbaridad y conductas de tiranía atribuidos a Yahvé. Dicho de otro modo, los Gnósticos sabían que el dios bíblico era un auténtico demonio y sus religiones eran brutales, sanguinarias, misantrópicas y oscurantistas. La verdad es que la misma Biblia da amplio testimonio de que el supuesto padre amoroso de los Judíos y los Cristianos tiene una naturaleza sádica y malvada y sus numerosos hechos documentados en las supuestas Sagradas Escrituras son tan aborrecibles que la mayoría de la gente hoy pensaría que eran propios de una entidad demoníaca. Al leer la Biblia de manera objetiva, es evidente que el dios hebreo Yahvé tiene un carácter belicoso, asesino y depravado y está claro que él tiene un gran desamor por la humanidad. Los mismos textos bíblicos ponen en entredicho la moralidad y la benevolencia de la deidad judeocristiana y no hacen nada más que confirmar que Yahvé es el verdadero adversario del hombre.
Hoy día ya no es ningún secreto que el dios de la Biblia es un personaje sanguinario y vengativo. A partir del Renacimiento muchos pensadores ilustrados empezaron a cuestionar la inmoralidad, la depravación, la crueldad, la lujuria de sangre, la misantropía y la xenofobia deplorables de Yahvé. Por lo tanto, muchos filósofos de la época moderna abandonarían la religión judeocristiana y favorecerían cosmovisiones más humanistas como el deísmo y el naturalismo. Por ejemplo, el intelectual estadounidense Thomas Paine, uno de los Padres Fundadores de los Estados Unidos, rechazó al dios bíblico escribiendo en La Edad de la Razón (1794) que 'la creencia en un dios cruel hace que el hombre sea cruel' y abogó una teología deísta cuya divinidad era el dios de la naturaleza. En la época actual de la ciencia y del Internet ya no es ninguna novedad que el dios del Antiguo Testamento es una pesadilla abominable (simplemente muy poca gente tiene un conocimiento completo del contenido de la Biblia y muy pocos creyentes son lo suficientemente honestos como para analizar su fe y el criterio moral de su dios de modo objetivo). Sin embargo, el hecho de que la historia del personaje divino de Yahvé se remonte hasta la época sumeria del tercer milenio AEC es algo muy novedoso para la mayoría de los lectores. En este artículo pienso ahondar en la historia de los cultos antiguos y exponer el verdadero origen de ese dios siniestro. Al final veremos cuál es la verdadera identidad de ese gran tirano cósmico y descodificaremos el gran secreto de los milenios.