En contraste, en un año de escasez de materia prima para la mayor
parte de la sidra asturiana la bebida con denominación de origen
espera una de sus mejores campañas. Las manzanas empleadas para
elaborar la sidra con etiqueta europea proceden de plantaciones
nuevas, de poda en eje vertical. El método de cultivo, recomendado por
el Serida, da un buen rendimiento, y este año hay más manzanas de las
esperadas. Así lo confirma Reyes Ceñal, gerente del Consejo Regulador
de la Denominación de Origen Sidra de Asturias. Ceñal indica que el
sol de septiembre ayudó a las manzanas a madurar, adquiriendo más
azúcares, y a engordar.
Se espera recolectar 1,5 millones de kilos de manzana para la
denominación, el doble de la fruta recogida el año pasado. La campaña
finalizará el 30 de noviembre. En un año «normal» la cosecha global de
manzana en Asturias suma unos 35 millones de kilos. La última
«cosechona», en 2003, dejó un saldo de 45 millones de kilos.
Respecto a la sidra con denominación que se embotella en la
actualidad, en lo que va de año se ha elaborado un 40 por ciento más
que en 2006. A finales de septiembre el Consejo Regulador había
entregado 600.000 contraetiquetas, frente a las 513.000 solicitadas
por los lagareros en todo el año anterior.
José Luis Rubiera, presidente de la Asociación Asturiana de Cosecheros
de Manzana de Sidra (Aacomasi) y vicepresidente del Consejo Regulador,
expresa su preocupación por lo que califica de «caída en picado de
producción de manzana» en la región. Aunque reconoce el buen año para
la manzana de sidra seleccionada y denominación de origen, Rubiera
asegura que cada vez se recolecta menos manzana tradicional común.
Los lagareros disponen en la campaña que comienza de 25 millones de
kilos, cuando la necesidad son 40 o 45. Las sidras de calidad
requieren unos tres millones de kilos, que este año están
garantizados. «De aquí a cinco años no va a haber manzana; los lagares
mallan en total 50 millones y casi la mitad viene de fuera», se queja
Rubiera. A principios del siglo XX las pomaradas asturianas producían
cien millones de kilos de manzana, según Rubiera, quien considera más
que constatado el progresivo declive de la producción en la región. En
su opinión, en Asturias debería haber 2.000 hectáreas de manzanos «y
sólo tenemos unas 70».
La cara positiva para los cosecheros es la subida de precios que
experimenta la manzana en la región. Hasta los propios cosecheros se
sorprenden al recibir unos 27 céntimos por kilo de manzana común y
hasta 36 por la manzana de calidad, destinada a la denominación de
origen y la sidra de manzana seleccionada.
Entre las nuevas expectativas de diversificación para la bebida
regional se encuentra la producción de licores y aguardientes de
sidra. La sidra de nueva expresión, incluida en la denominación de
origen, supone hoy una de las grandes bazas de los lagareros para
sacar fuera de Asturias el producto, con la gran ventaja de que no se
escancia y tiene una baja graduación alcohólica.
Otra de las asignaturas pendientes del sector es la exportación de la
bebida. En la actualidad se están llevando a cabo experiencias en
Rusia, Estados Unidos y zonas del Reino Unido como Escocia.