En la vida vamos conociendo personas, una tras otra; algunas pasan en el instante, otras se quedan un poco más de tiempo, aunque en determinado momento desaparecen del mapa por diversas razones: cambio de residencia o estilo de vida. Y, por supuesto, existen las que se quedan para siempre.
Un amigo, se podría decir que, es con quien tienes una relación afectiva y desinteresada. El ejemplo más claro de amistad es JESÚS, que nos ama de manera tal que fue capaz de dar su vida por nosotros, su hermanos y amigos; sin duda alguna, El es el mejor amigo, es el que nunca nos va a fallar y en el que siempre podremos confiar.
Puedo decir que tengo la dicha de contar con personas tremendamente valiosas y, como tal, muy queridas para mí; todas y cada una de ellas sé, de sobra, que entenderán el espacio que tengo que hacer para mi nuevo mejor amigo, mi querido y amado hijo: Manuel Alejandro.


El sentimiento de ser papá es difícil de describir, es algo que se tiene que vivir para poder sentirlo y disfrutarlo; tener en mis brazos a mi pequeño Manolo ha sido la experiencia más maravillosa de mi existencia, nada se le parece; las piernas se doblan, las manos tiemblan, la voz se quiebra, y las lagrimas no se pueden contener cuando ves que, del cuerpo de tu amada, está saliendo ese hermoso ser.

El saber que puse mi granito de arena para que Dios, nuestro Señor, creara este maravilloso pedacito de carne, me hace tener demasiadas emociones juntas desde que llegó mi nuevo mejor amigo; y hablo desde que supe que existía gracias a una pequeña imagen generada por ondas sonoras de alta frecuencia (Ecografía o Ultrasonido); recuerdo que me dijeron que tenía un tamaño menor que un grano de arroz.

Sé que tendremos diferencias, como la mayoría de los mejores amigos, pero el lazo indestructible que nos une nos dará la pauta para llegar a buenos acuerdos y para llevar el barco a buen puerto; además tendremos a Mayrita que será la mediadora indiscutible en estos asuntos.
Gracias a todos los amigos que comparten esta alegría con May y conmigo, la lista es grande. Gracias Dios, por permitir que mi nuevo mejor amigo haya llegado sin complicaciones y, como siempre, te renuevo mi compromiso de servirte hasta que tu lo creas conveniente.
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Publicado por Manolo para
El blog de Manolo el 8/19/2009 06:55:00 PM