
Marta es una emprendedora que tiene años dedicada a ofrecer servicios de estética y belleza. Tiene el sueño de tener su propia empresa. Cuándo le preguntamos: ¿Por qué no lo has hecho? ¿Qué necesitas para empezar? Sin dudarlo nos respondió: “Porque no tengo el local”. Seguimos indagando: ¿Qué has hecho para conseguirlo? Y nos dijo: “Me acabo de inscribir en una academia para certificarme como Estilista Profesional”
¿Se parece en algo a tu historia como emprendedor?
Si te identificas, no se trata de que ahora califiquemos esto como la manera correcta o incorrecta de crear una empresa. Se trata de tener algunas distinciones que nos conviertan en emprendedores con una mirada más poderosa de lo que significa crear una empresa:
- Crear una empresa es diferente de administrarla. Hemos creído por mucho tiempo que lo importante para tener una empresa es tener capital, local, oficina y el registro mercantil. Esas cosas son importantes, pero cuando tengamos una fórmula de negocio que funcione. El emprendimiento es justamente eso: lo que hacemos para descubrir esa fórmula de negocio.
- El emprendimiento no es una capacidad intelectual. Creemos que mientras más sepamos de emprendimiento, mejor nos irá creando nuestra empresa. No se trata de tener información o herramientas, sino experiencia. No es solo soñar, es hacerlo y aprender haciéndolo.
- El talento o el producto por sí solos no hacen el negocio. Podemos ser muy buenos en aquello que hacemos, incluso todo el mundo nos puede decir lo maravilloso que es nuestro producto o servicio, pero eso no es suficiente para crear una empresa. Como toda disciplina, el emprendimiento requiere desarrollar competencias específicas y especializadas. La buena noticia: todos las podemos aprender.
Entonces,¿qué es lo que debo hacer o saber para crear una empresa desde cero?
Son varias las competencias importantes, pero diríamos que las primeras y las más claves en el proceso son:
- Motivación personal: amar lo que se hace.
- Muchas conexiones: el emprendimiento no es un fenómeno individual
- Práctica profunda: perseverar a pesar de los errores e innovar.
- Formación: necesitamos competencias y como hemos dicho, se pueden aprender.
- Coaching: Ningún talento se desarrolla sin la exigencia de un entrenador.
Escrito por Harry López. (@HarryLom)