LA VERDAD SOBRE "CABALLO DE TROYA"

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AMIKEMA

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Jan 23, 2008, 1:56:47 AM1/23/08
to Evangelio y Doctrina de Jesús
LA VERDAD SOBRE "CABALLO DE TROYA"
Estimado profesor Velmont: Me gustaría saber su opinión sobre el libro
de J.J. Benítez "Caballo de Troya", ya que concuerda con muchas cosas
que usted dice en Enigmas develados. ¿Qué hay de verdad en él? ¿El
relato sobre el viaje en el tiempo del mayor norteamericano está
basado en documentos reales, como lo afirma el autor?
Stephanie E.

Respuesta
Apreciada Stephanie: J. J. Benítez es un estudioso serio del fenómeno
Ovni, contando en su haber con muchas obras escritas y publicadas.
Cuando se editó Caballo de Troya, este autor ya llevaba escritos 19
libros, y salvo "Sueños" y "A solas con la mar", ellos fueron el
resultado de una intensa y honesta investigación, por lo que todo lo
que dice en ellos es lo que, según su leal saber y entender, en verdad
ha sucedido. Es decir que su intención primigenia ha sido atenerse a
los hechos y no inventar nada.

Pero a partir de Caballo de Troya, su trabajo como escritor comenzó a
experimentar un desdoblamiento, y en lugar de escribir exclusivamente
sobre hechos verídicos lo hizo en forma de novela fantástica, aunque
apoyándose en hechos o documentaciones históricos. Esto ha sido
reconocido por el propio autor en el Epílogo de de su libro.

Caballo de Troya, en rigor, fue el primer ensayo novelístico de
Benítez, y como dice el propio autor "una novela, en suma, donde la
ficción florece perfectamente enlazada con hechos, documentos e
informaciones técnicas, médicas, históricas y científicas objetivas y
comprobables". Y agrega: "Sólo la figura del mayor y, lógicamente, el
'traslado'del módulo al año 30 de nuestra Era son ficción pura".

Este libro, por lo tanto, el eventual lector debe encararlo
involucrándose con la novela, que es en verdad excelente y atrapante,
pero tomando con pinzas los documentos que relatan los hechos
históricos en que se basó el autor, y tomando más con pinzas aún las
conclusiones a las que éste arriba, que en la mayoría de los casos no
tienen el menor asidero.

¿Por qué tomar con pinzas los documentos históricos? Simplemente
porque la circunstancia de que sean documentos históricos no significa
que reflejen la verdad de los hechos acaecidos.

Y en cuanto a las opiniones o conclusiones de Benítez, la gran
mayoría, como dije, son erradas.

Para comenzar, te indico el más grave error de todos, que Benítez,
como investigador, no podía ignorar: confunde a Jesús con Cristo, que
esotéricamente se sabe que son entidades distintas.

Jesús es un espíritu, del mismo origen que nosotros (los espíritus
fueron creados por los elohim) y el Cristo es una Energía,
directamente creada por el Absoluto. Si te fijas en el libro verás que
muchas veces habla de Jesús refiriéndose a Cristo.

Cuando hace alusión al llamado Juicio Final, Benítez lo da por cierto,
pero nosotros sabemos que no va a haber ningún Juicio Final, sino una
Gran Comunión con el Creador, precisamente al llegar el Big Crunch,
dentro de 25.000 millones de años, donde todos los espíritus
inevitablemente habrán llegado al máximo nivel al que pueden llegar,
el 5º plano, lugar en el que se encuentra la Jerarquía Planetaria, con
la regencia del Maestro Jesús como Logos Solar.

Ya con estos datos te estoy brindando la pauta de que Caballo de Troya
no sólo no contiene ningún avance sobre las cosas conocidas y sigue
dando vueltas en círculo sobre los mismos errores cometidos por todos
los autores, sino que en muchos aspectos significa un retroceso.

Cuando tú dices que este libro concuerda con muchas cosas que nosotros
decimos en Enigmas develados, se trata de una verdad parcial, y como
todas las verdades parciales es falsa. ¿Cómo no vamos a coincidir si
estamos hablando de los mismos personajes y de los mismos hechos
históricos? Sin embargo, diferimos en lo fundamental: las
conclusiones.

Por ejemplo, Benítez habla de la predilección que sentía Jesús por
Juan Zebedeo y nosotros también concordamos en esta predilección. Pero
Benítez la atribuye a su "inocencia y generosidad", y nosotros la
atribuimos, y ésta es en rigor la verdad, a que los espíritus de Juan
Zebedeo y de Jesús son almas gemelas (junto con el espíritu de
Krishnamurti, vale aclarar).
Jesús, al estar encarnado, no podía sustraerse a la ley de la
afinidad, que lo atraía magnéticamente a quien vibraba en su misma
sintonía.

Otro ejemplo, y es uno de tantos, Benítez habla de José como el esposo
de María, con lo cual nosotros también concordamos. Pero mientras él
atribuye la paternidad de Jesús a José, nosotros se la atribuimos,
como es la verdad, enseñada por nuestros Maestros, al romano Herodes
Antípater, uno de los hijos de Herodes el Grande. Es interesante
destacar que cuando Jesús es llevado ante Herodes el Grande, éste
ignora que quien tiene adelante es su propio nieto. Obviamente,
Benítez no hace alusión a este hecho.

Cabe aclarar que María se casó legalmente con Herodes Antípater, con
quien concibió a Jesús, y recién después de ser éste asesinado por
orden de su cruel padre, Herodes el Grande, celebró esponsales con
José.

En rigor, nada hay que reprocharle a Benítez, porque él nunca se
propuso develar ningún misterio ni tampoco adelantarse a su tiempo con
algún tipo de revelación. Simplemente elaboró una novela para
entretener al lector, utilizando como base documentos históricos para
que, al hacer la ficción más creíble, resultase más atractiva. Julio
Verne, entre otros autores, también utilizaba este recurso, y por eso
sus obras son tan cautivantes.

Cuando la ficción es mezclada con la realidad, la ficción se torna
increíblemente verosímil. Y esto es muchas veces peligroso para el
lector poco instruido.

Este propósito del autor lo da el Epílogo mencionado, donde Benítez
dice con toda sinceridad que el viaje en el tiempo es pura inventiva.
Solamente algunos lectores poco avisados pueden haber visto en Caballo
de Troya la posibilidad de un hecho real.

Cuando nos referimos a tomar con pinzas los hechos históricos,
queremos significar que no todas las palabras de Jesús, que según los
autores de los evangelios dijo el Maestro, deben ser tomadas
literalmente, ya que todo lo que él dijo -si así lo dijo- debía
necesariamente estar restringido a la mentalidad de esa época.

Por ejemplo, cuando Jesús les decía a sus discípulos y seguidores que
él iría al Padre, en realidad se trataba de un gesto grandilocuente
con la finalidad de estimularlos. Si todo es Dios y Dios es todo,
inclusive el propio plano físico, ¿cómo podría ir él, entonces, al
Padre, si ya estaba en él? Obviamente, el Maestro no ignoraba esto,
pero convenía al éxito de su misión, para aquella época, que todo
fuera magnificado.

Cuando Jesús hablaba de la Resurrección del espíritu, también se
trataba de un gesto grandilocuente.

¿Cómo iba a poderles explicar la sencilla verdad de que la muerte no
es más que el resultado de la creencia de que se vive ("la ilusión de
vivir genera el dramatismo de morir"), ya que el espíritu es inmortal
y de que si se cree que se vive también debe creerse,
correlativamente, que se muere?

¿Cómo iba a poder explicarles, de modo que lo entendieran, de que la
muerte no es más que el retiro del cuerpo -que sólo sirve para fines
meramente evolutivos, y por lo tanto incidentales-, del 10 % de
espíritu encarnado, que ni siquiera estuvo separado en ningún momento
de su 90 % durante toda la encarnación, ya que quedó en su plano,
inclusive cumpliendo otras funciones, o mejor dicho prosiguiendo con
las funciones que realizaba antes de que su 10 % encarnara?

A pesar de los grandes errores y despistes de Benítez, Caballo de
Troya contiene algunas verdades que deben ser destacadas, por ejemplo
cuando pone en boca de Jesús la idea de un infierno provisorio para
sus criaturas: "Los hombres son hábiles manipuladores de la Verdad. Un
padre puede sentirse afligido ante las locuras de un hijo, pero nunca
condenaría a los suyos a un mal permanente. El infierno -tal y como
creen en tu mundo (recuérdese que en la novela Jesús sabía que el
mayor era un viajero del tiempo)- significaría que una parte de la
Creación se le ha ido de las manos al Padre... Y puedo asegurarte que
creer esto es no conocer al Padre" (pág. 157, cuarta edición, 1984).

Es importante destacar también que cuando la Biblia habla de que Jesús
descendió "a los infiernos" está diciendo una gran verdad, porque ese
"infierno" existe, y es llamado esotéricamente "la Octava Esfera".
Nosotros sabemos que se refiere al plano -2 (el plano -1 es el de la
Soledad y el 1 corresponde al plano físico) y allí van los espíritus
cuya conducta es de extrema crueldad.

En este lugar, el espíritu siente en sí mismo el dolor que ha
inflingido a otros y del cual sale automáticamente en cuanto deja de
pensar en su sufrimiento para preocuparse por el dolor del otro.

Todo esto está explicado con lujo de detalles en el libro El Cielo
responde, que el Grupo Elron distribuye gratuitamente por email.

Otro aspecto también destacable de Caballo de Troya es cuando Benítez
pone en boca de Jesús la enseñanza de que él nunca tuvo intención de
fundar ninguna iglesia, lo que se ajusta a la verdad, destacando que
el hombre para salvarse no necesita de intermediarios.

La iglesia suprimió estas palabras de Jesús, porque hubiera
significado su desaparición, ya que ¿quién recurriría a la religión si
para salvarse no necesitaba de nadie más que de sí mismo?
Es interesante también lo que dice Benítez (pág. 279), sobre la altura
de Jesús: 1,81 metros, y su acotación de que esta altura no condecía
con la media de los judíos (entre 1,60 y 1,70).

Pero, obviamente por ignorarlo, no hace ninguna alusión a que el
progenitor de Jesús no era judío sino romano (Herodes Antípater).

Es relevante destacar, asimismo, que las enseñanzas de Jesús no
siempre se ajustaban rigurosamente a la verdad, ya que en razón de la
ignorancia del pueblo judío se veía obligado a utilizar ciertos
recursos para hacerse creíble.

En cierta oportunidad, uno de sus discípulos le pidió al Maestro que
les mostrase al Padre, a lo que él les respondió: "¿He estado tanto
tiempo contigo y aún no me conoces? De nuevo os declaro: quien me haya
visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo puedes entonces decir: 'Muéstranos
al Padre?' ".

Esta respuesta, que no era verdad, impresionó a sus seguidores y le
facilitó su tarea enormemente.

Lo que no comprenden quienes siguen hoy a Jesús, es que cosas dichas
por el Maestro en ese momento y para propósitos también de ese
peculiar momento, se sigan manteniendo aun hoy como la verdad
irrefutable de que Jesús era el único hijo de Dios, cuando en realidad
todos somos hijos de Dios.

¿Acaso los padres, para facilitarles a sus hijos pequeños el duro
trance del cambio de dientes no les dicen que los guarden bajo la
almohada para que el "ratoncito Pérez" se los lleve y les deje dinero
a cambio? ¿Y acaso no es lógico que cuando crezcan no deben seguir
aferrados a esa infantil creencia?

Para finalizar, quiero repetir lo que dije anteriormente: el lector
que quiera gustar de Caballo de Troya puede hacerlo involucrándose con
la novela, pero tomándola como tal, es decir, como una fantasía del
autor, y, lo que es más importante, sin dar demasiado crédito a los
hechos históricos en los que se apoya para arribar a sus conclusiones,
la mayoría de las veces antojadizas.

Bienvenida al Club. Un fuerte abrazo.
Horacio Velmont

Si te interesa el tema de los misterios que han tenido perplejos a los
seres humanos desde tiempos inmemoriales, puedes copiar, directa y
gratuitamente, de este sitio web los libros "Enigmas
develados" (partes I, II, III, etc.), "El Cielo responde" (partes I,
II, III, etc.), el Diccionario Técnico de Psicointegración y también
los otros libros que se mencionan.
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