RELIGIÓN CON LIBERTAD

21 views
Skip to first unread message

AMIKEMA

unread,
Jan 23, 2008, 2:36:15 AM1/23/08
to Evangelio y Doctrina de Jesús
RELIGIÓN CON LIBERTAD

Por Manuel Cárdenas Mejorada

(Colaboración enviada desde Morelia, México)

"... y conoceréis LA VERDAD y la verdad OS HARÁ LIBRES". (Jn. 8:32)

"Unos más y otros menos estamos obligados a enseñar con la palabra y
el ejemplo, con la oración, con la actividad, con la intención;
encausar a los que ignoran, a los que cada uno tenga oportunidad de
orientar, es cumplir con una de las obras de misericordia. Desde luego
sin obligar a nadie, sin empujar, ni arrastras ni forzar a nadie para
que nos siga, ya que el fruto no madura más pronto porque se
pellizque; simplemente invita a meditar, a comprender, a analizar, a
pensar y discernir".

PREFACIO

Nacido de una familia sumamente religiosa, desde mi infancia he
sentido el deseo de un mayor conocimiento de todo lo que a la religión
compete, y aunque desde mi infancia fui bautizado en la religión
Católica, ya que formaba parte tradicional de ella. Y sigo en ella,
pero con un nuevo enfoque: la libertad otorgada por el descubrimiento
de la VERDAD, cuya búsqueda nos fue ordenada por el V. M. Jesús de
Nazareth.

En verdad, fue la frase por Él dicha que despertó en mi el deseo de
conocer por mis propios medios "esa" auténtica verdad que guiaría
"libremente" mis pasos y mi vida misma; comprendí qué era lo que
Cristo quería de todos: que le aceptáramos como Maestro y Guía único,
es decir, sin intermediarios.

Caminando por todos los senderos del conocimiento, y por más de quince
años, anduve conociendo toda clase de corrientes religiosas,
esotéricas, metafísica, espiritualistas, mentalistas, filosóficas y
herméticas, sin que ninguna de ellas pudiera llegar a la conclusión de
una absoluta verdad.

Sería injusto decir que no me dieron nada, sino que, por el contrario,
pude extraer de cada una la pequeña o gran verdad que contenían y que
conformaban ya un nuevo bagaje.

Ante esta circunstancia hube de regresar nuevamente a las palabras del
V. M. Jesús: "Yo soy el Camino, LA VERDAD, y la Vida", y me dediqué
tenazmente a analizar todo texto relacionado con palabras dichas por
Él, mismas que muy difícilmente podrían haber sido distorsionadas
(aunque no imposible) por aviesos y materiales intereses. Utilizando
todos los sentidos y facultades espirituales de que carecen los seres
que son guiados solo por el instinto. Si tenemos el "don de Dios", la
inteligencia, la intuición, el discernimiento, el análisis, el uso de
razón y la mayor dádiva otorgadas por nuestro Creador, el libre
albedrío y el entendimiento nos muestran eso que se llama "libertad" y
podemos alcanzarla.

Ahora, pongo a consideración de quienes verdaderamente buscan la
verdad por sus propios medios y de quienes no se limitan a aceptar
verdades impuestas, voluntaria o involuntariamente, y que no les
otorgan la "libertad" deseada, sino que por el contrario, solo los
hace dependientes y esclavos de nuevas corrientes de pensamiento.

MANUEL CÁRDENAS MEJORADA

INTRODUCCIÓN

Como principio del Punto de Vista sobre el tema de RELIGIÓN,
agradecería sobremanera tomar muy en cuenta las citas Bíblicas que en
parte se transcriben a continuación, las cuales expresan palabras que
fueron dichas por el Maestro Jesús de Nazareth, referentes a su misión
como INSTRUCTOR de la humanidad.

Mat. 11:26/27 "... todas las cosas fueronme entregadas por el Padre".

Mc. 9:37 "... el que me envió".

Mc. 11:9 "Bendito el que viene en el nombre del Señor".

Lc. 02:49 "... en los negocios de mi Padre".

Jn. 04:34 "... mi comida es que haga la voluntad del que me envió".

Jn. 03:16 "... porque de tal forma amó Dios al mundo que ha dado a su
Hijo unigénito para que aquel que en El crea, no se pierda, mas tenga
vida eterna".

Jn. 07:28 "... pero el que me envió".

Jn. 12.44 "... no cree en mí sino en el que me envió, El me ordenó lo
que he de decir y lo que he de hablar. Lo hablo como el Padre me ha
dicho".

Jn. 14:10 "... las palabras que os hablo no lo hago por mi, sino el
Padre que mora en Mí".

Jn. 14:11 "... como el Padre me mandó, así hago".

Jn. 15:15 "... todas las cosas que oí de mi Padre os las he dado a
conocer".

Jn. 16:28 "... salí del Padre y he venido al mundo..."

Jn. 17:3/8 "... y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el
único Dios verdadero, y a Jesucristo a quien HAS ENVIADO. He acabado
las obras QUE ME DISTE QUE HICIERA.

Ahora pues, Padre, glorifícame al lado tuyo con aquella gloria que
tuve contigo antes de que el mundo fuese.

He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste y han
guardado tu palabra. Ahora han conocido que todas las cosas que ME HAS
DADO, proceden de ti, porque las palabras que ME DISTE LAS HE DADO; y
ellos las recibieron, y han conocido que verdaderamente SALÍ DE Ti, y
han creído QUE ME HAS ENVIADO.

Tomando en cuenta las anteriores palabras de Nuestro Señor, dichas
durante su Ministerio en la tierra, podemos ver claramente que todo
cuanto hizo, predicó y enseñó fue en cumplimiento a lo que le fue
ordenado por el Padre Celestial; ya que fue enviado para enseñar "de
nuevo" la AUTENTICA VERDAD.

Esa verdad que la ignorancia de la humanidad había sepultado en el
olvido o había distorsionado. El Maestro nunca dijo que cuanto
transmitió fuera de sí mismo, sino que todo le fue ordenado por el
Omnipotente, a quien llamaba PADRE CELESTIAL.

Digo lo anterior solo como referencia al papel que el Verbo Divino
vino a desempeñar como MAESTRO INSTRUCTOR de la misión encomendada, la
cual cumplió cabalmente aunque para ello tuviera que ofrendar su
propia vida humana.

El Eterno le encomendó que enseñara reiterativamente que Él es un
Padre amoroso de la humanidad, y que precisamente por el amor que nos
tiene, no titubeó siquiera en enviar a su propio Hijo para hacernos
saber de ese amor, no obstante sabiendo el precio que debería pagar.
Consecuentemente, si toda la humanidad es hija de Dios, entonces todos
los seres humanos somos hermanos entre sí.

Como Padre Amoroso que es, su mayor deseo es que todos sus hijos
regresemos a su lado y para eso también ordenó a su Hijo fue Él quien
enseñara el camino para el retorno y que así lo emprendiéramos luego.
El primer paso para ello es sin duda el del Arrepentimiento Radical de
nuestros errores cometidos, el sentimiento del dolor por esa causa y
la decisión absoluta de no volver a reincidir en ellos en adelante.

Fue por eso que el Precursor (Juan el Bautista) predicaba
insistentemente tal necesidad, como muestra de haber tomado la
decisión de iniciar el camino de retorno al Seno del Padre.

Es verdaderamente lamentable que la humanidad considere inalcanzable
la relación amoroso con el Padre Universal, pues considera que Él es
tan alto en su poder que queda fuera del alcance de los seres humanos,
y nos olvidamos que por el gran amor que nos tiene, envió a su Hijo
Primogénito a traernos el mensaje de REGENERACIÓN HUMANA, y que al
aplicarlo nos conduciría a sus brazos.

Ojalá que, a imitación de Cristo, pusiéramos como guía de nuestra vida
al Padre; pues recordemos que toda su Obra fue dirigida por Él. ¿No
podremos corresponder al amor del Padre con un amor igual? ¿No
podremos tomarnos de su mano y dejar que sea Él quien guíe todas las
acciones de nuestra vida? ¿No sabemos acaso que fue Él quien al darnos
su Paternidad en obsequio nos dio también una parte de sí mismo, y que
forma ya parte de nuestra naturaleza: EL ESPIRITU?

La doctrina que nos traje el Maestro Jesús es pues, la doctrina
ordenada por el Padre Celestial; según podemos constatarlo en las
palabras dichas por el Maestro y que fueron transcritas arriba.



CAPÍTULO PRIMERO

Para hablar sobre el tema de la RELIGIÓN, es necesario hacer acopio de
prudencia, tacto y sutileza con el fin de que el Punto de Vista que se
exponga no cause el más mínimo escozor a las personas que tengan a
bien tomarse la molestia en leerlo; ya que no es nuestra intención
corregir, criticar o atacar y mucho menos pretendemos alejarles de sus
creencias religiosas ni atraerlos a determinada corriente ideológica,
ya que nos son todas respetables.

En el caso de no lograr lo que se pretende en la debida forma, pedimos
disculpas anticipadas a los benevolentes lectores.

Aclaramos enfáticamente que lo que se escribe expresa solo su punto de
vista personal al respecto, y que su aceptación o negación de ello
depende del criterio o juicio de cada quien.

Para que alguien puede denominarse "religioso", perteneciendo a una
corriente, cualquiera que ella sea, es indispensable estar
COMPLETAMENTE CONSCIENTE de la existencia del OMNIPOTENTE.

Al manifestar "completamente consciente" no me refiero a solo "creer"
en su existencia, ya que "eso" sólo nos hace "creyentes", sino a una
AUTÉNTICA CONSTATACIÓN DE ELLO, UNA PLENA CERTEZA Y UN PLENO
CONOCIMIENTO, motivados por el triunfo de haber buscado y de haberlo
encontrado; cuando se nos haya despertado una FE CONSCIENTE POR LA
CONVICCIÓN, y no solo guiándonos por una FE DOGMÁTICA, que sólo nos
ordena CREER Y HACERNOS CREER que creemos en Él.

Cuando hayamos llegado a estos niveles de conciencia iremos
comprendiendo paso a paso las realidades de nuestra existencia y el
conocimiento de nuestro VERDADERO SER. Iremos adquiriendo verdadera
Sabiduría, conociendo nuestros orígenes y el desarrollo alcanzado a
través de las edades.

A través de millares de siglos, las Corrientes de Vida originales,
nacidas de la cooperación de los Principios Activos (masculinos) y
motivados por el Absoluto, el Eterno Padre, o Dios, como queramos
llamarlo, fueron trascendiendo y evolucionando desde las formas de
vida nacidas del himeneo de átomos y moléculas vivas.

Estos átomos y moléculas, al agruparse continuamente, produjeron los
primeros seres vivos unicelulares al principio, filiformes,
transparentes e imperceptibles a simple vista, y que paulatinamente y
a través de millares de siglos fueron evolucionando en nuevos seres de
mayor complejidad celular.

La evolución continuó hasta alcanzar el estado máximo de perfección
otorgado por la Naturaleza, EL SER HUMANO, un ser ya con Inteligencia,
Intuición, Discernimiento, Facultad de Análisis, Uso de Razón y Libre
Albedrío.

El Todo Bondad, no quiso que el ser humano se quedara estacionado en
ese nivel (el humano), quiso que siguiera su evolución y conquistara
mayores alturas, y para ello, dice la Biblia: "HIZO AL HOMBRE A SU
IMAGEN Y SEMEJANZA", es decir, le proporcionó PARTE DE SI MISMO para
que le ayudara en su evolución.

Esa parte de Sí mismo es lo que en términos conocidos llamaos
"ESPIRITU". Por este motivo, nuestra naturaleza material, física o
carnal, pasó a ocupar un segundo término; siendo ocupado el
primerísimo lugar por la Naturaleza Espiritual.

Es en esto que somos Hijos de Dios, pues cada hijo conlleva en sí ALGO
de su padre, ya sea material o espiritual.

Por lo anteriormente expuesto, el ser humano queda compuesto de la
siguiente manera.

Es un ESPIRITU

Tiene un CUERPO

Crea un ALMA

Se crea un Alma mediante la lucha constante por adquirir CUALIDADES,
VIRTUDES Y PODERES que ayudarán al Espíritu a elevarse a su Creador.

A los seres crueles, sanguinarios, asesinos, ladrones, etc., se les
denomina DESALMADOS, y a los de diferente condición y que han
adquirido altas cualidades de Amor, Bondad y Servicio, se les denomina
Mahatmas o Almas Grandes.

Cuando el Eterno nos dio en obsequio su Paternidad, nos hizo Perfectos
como Él y Unos con Él. La Biblia nos dice que los primeros seres puros
o perfectos vivían en un Paraíso, en un Edén, en comunicación con el
Omnisapiente y que mutuamente dialogaban, se visitaban, y esto es
claro, si están en estado de Perfección como el Creador.

Ese estado de perfección Absoluta hacía que el Creador y sus criaturas
estuvieran LIGADOS Y UNIDOS, es decir, SIN SEPARACIÓN. Sin embargo,
ese estado de perfección no fue conservado por las criaturas y vino
entonces un DESLIGAMIENTO O SEPARACIÓN por la imperfección aparecida
en los humanos, lo que hacía imposible continuar LIGADOS con la
Divinidad.

También nos habla la Biblia, mediante símbolos, del caso que motivó la
separación. Nos habla de una SERPIENTE TENTADORA, de un FRUTO
PROHIBIDO, de una DESOBEDIENCIA, de una CAÍDA, y de una SALIDA DEL
PARAÍSO, que comparado con lo antes dicho da razón de lo mismo: EL
DESLIGAMIENTO DEL PADRE.

El Pecado, el Error, la Desobediencia, fueron la causa de la salida
del Edén. ¿Cuál fue el pecado, el error y la desobediencia? Esos
puntos los veremos en otra ocasión, ahora pretendemos hablar de
religión, pero...

¿Qué es RELIGIÓN?

Si preguntáramos a cada uno de los lectores, quizá cada quien nos
daría su propia respuesta, iguales o diferentes pues cada quien tiene
su propia opinión.

Después de que hayáis dada la vuestra, exponemos a continuación la
nuestra: La palabra RELIGIÓN tiene su raíz en el verlo latino
RELIGARE. Religare significa RE-LIGAR o sea, Volver a Ligar.

RELIGAR es la lucha por VOLVER A LIGAR lo que en un tiempo estuvo
LIGADO. ¿Viene a vuestra memoria qué o quienes estuvieron LIGADOS, y
qué o quienes se DESLIGARON, y qué o quienes deben luchar por
RELIGARSE O VOLVERSE A LIGAR?

Pues bien, las religiones son "precisamente" para "eso"; para
enseñarnos a RELIGARNOS con el Ser Supremo del cual estamos
DESLIGADOS. Cada corriente religiosa posee sus basamentos y enseñanzas
para inducirnos y llevarnos a ese RELIGAMIENTO con Dios.

Si al seguir los lineamientos de cualquier corriente religiosa más nos
aleja y más nos desliga de Él, entonces no merece el título de
Religión.

Las religiones poseen formas de incitar a sus miembros a la búsqueda
del Religamiento: Ritos, Ceremonias, Cátedras, Servicios, Preceptos,
Sacramentos, Oraciones, Cánticos, Meditaciones, Sacrificios, Diezmos,
etc.

Todo lo anterior son elementos importantísimos que nos ayudan, nos
estimulan y nos dan fuerzas para lograr lo que se pretende.

Pero, preguntamos:

¿Es suficiente?

¿Basta el cumplimiento de los ordenamientos que nos marcan nuestras
religiones para alcanzar el objetivo?

¡NO! Estas cosas son solamente AUXILIARES para su logro, pero no
consiguen por sí solas el ligamiento deseado; entonces, ¿qué?



CAPÍTULO SEGUNDO

La primera parte la dimos por terminada con la pregunta obligada sobre
lo dicho en ella, respecto a que si es suficiente el cumplimiento de
los ordenamientos externos dictados por las diferentes religiones para
lograr la meta que todos (supongo) buscamos.

La meta buscada es el Religamiento con la Divinidad, el retorno a
nuestro lugar de origen, al encuentro definitivo con la Perfección
llamada DIOS. A entregarle al Padre la Partícula de Real Ser, que nos
fue entregada a cada humano al darnos su Paternidad, en el mismo
estado de perfección en que nos fue entregada, la cual es
verdaderamente nuestra naturaleza Divina: EL ESPIRITU.

Antes de continuar, nos parece oportuno tratar, en lo posible, dada su
inconmensurable dificultad, de hablar, de acuerdo con nuestras
miserables capacidades humanas, de ESA Perfección llamada DIOS.

Los seres humanos, casi en su totalidad, enseñados por nuestros guías
o líderes religiosos hemos concebido a un Dios más humano que divino.

Le hemos dado a Dios, mediante nuestra imaginación, una forma
antropomorfa o semejante a la nuestra, con cualidades, virtudes y
poderes infinitos, pero también con defectos semejantes a los humanos.

Lo juzgamos susceptible a la ira, a la crueldad, a la venganza y al
castigo; como también susceptible al elogio, a la alabanza, tornándose
entonces en un Ser benevolente, cariñoso, tierno y lleno de amor.

Un Ser al que podemos ofender, como si nuestra mísera condición humana
pudiera alterar el carácter del Absoluto en cuyo puño puede contener
al Cosmos Infinito, como si una ínfima hormiga pudiera lastimar a un
enorme elefante propinándole una ¿fuerte? patada.

Un Dios a quien nuestra sumisión, obediencia y adoración pudiera
quitarle el enojo y devolverle la bondad y la sonrisa, volviendo a ser
un Padre amoroso.

A ese SER se la ha designado de mil maneras a través de los siglos en
todas las religiones, creencias, literaturas y filosofías; llamándole
entre ellas: El Absoluto, El Todo, Fuente de Todo lo Creado, El
Creador Increado, El Eterno, El Padre Eterno, El Supremo Arquitecto
del Universo, El Anciano de los Díaz, Brahama, Alah, Jehová, etc.

Entre sus infinitas cualidades podemos destacar las más conocidas,
tales como:

El Omnipotente, porque todo lo puede.

El Omniconciente, porque es conciente de todo y está en toda
conciencia.

El infinito, porque no tuvo principio ni tendrá fin, y... pongamos
atención... el Inmutable, porque nada hay que pueda hacerlo cambiar su
naturaleza o su estado de ánimo.

Por eso es inconcebible que nos lo presenten a veces airado y a veces
consecuente y bonachón.

Del libro "Principios fundamentales de la ciencia del camino hacia
Dios" tomamos los siguientes fragmentos:

"Dios es la fuente de todas las energías conocidas o desconocidas: de
la atómica, de la eléctrica, de la mental, de la espiritual, etc.

Dios y solo Dios, principio y fin de todo lo creado, visible e
invisible; esencia y substancia inmanente y trascendente, está como en
distinta densidad en toda la creación.

De Él partimos, en Él vivimos y a Él volveremos cuando la limpieza de
nuestra mente, el despertar de nuestra conciencia y la rectitud de
nuestros actos en la vida, hagan posible nuestra unificación
(Religamiento) con Él.

Pese a su perfección y al habernos creado en su misma perfección ya no
somos perfectos, pero nos ha dado la facultad de hacernos perfectibles
a nosotros mismos mediante nuestro esfuerzo y firme voluntad.

Se puede asegurar que el eje espiritual que mueve todas las
manifestaciones terrestres, es el desarrollo progresivo de nuestra
conciencia, logrando mayor comprensión, hasta llegar a una perfecta
unión con Dios. El Maestro Jesús de Nazareth, en el Evangelio de San
Mateo, dice: "Sed perfectos como mi Padre Celestial es perfecto".

Y alguna vez un miembro de una religión me dijo que eso es imposible
pues solamente Dios puede ser perfecto, ¿podemos imaginar entonces que
el Maestro Jesús se equivocó al ordenarnos algo que es imposible?

No es pues, suficiente el cumplimiento de las disposiciones externas
dadas por las religiones para lograr el fin para el que la humanidad
fue creada, pues todo "eso" solo nos fortalecen la voluntad cuando la
ponemos en juego para alcanzar el perfeccionamiento que nos ordena el
Maestro, para eliminar de nuestra ALMA todos los elementos negativos
(faltas) que nos alejan (desligan) de la SUMA PERFECCIÓN.

Si nos imaginamos que basta solo cumplir con ritos, ceremonias,
ordenanzas, sacramentos, cánticos y otras disposiciones de carácter
externo solamente, sin abocarnos a un duro trabajo, continuo y
perseverante dedicado a mejorar nuestra relación con Dios nuestro
Padre, estamos perdiendo lastimosamente el tiempo de nuestra
existencia, pues de esta forma no se logra la transformación que nos
acercará a Él.

Si no dedicamos nuestra vida a una lucha constante a mejorar nuestra
existencia, nuestra conducta, nuestro trato con los demás; si no
luchamos por cambiar nuestras corrientes de odio, de egoísmo, de
desprecio, de rencor, de venganza en contra de nuestros hermanos
humanos, repito, estamos dejando pasar inútilmente los tiempos dados
para ello; razón por la cual mayor será la cuenta que tendremos que
rendir por el tiempo perdido.

Como el Padre nos creó de su propia esencia y a su semejanza
Espiritual, durante nuestra existencia nos hace pasar por variadas
experiencias con el fin de incitarnos a llegar concientemente a Él.

No nos pone plazo ni camino determinado, pues para ese objeto en todos
los lugares encontraremos instructores que nos señalan los errores en
nuestra conducta y que no se ajustan a las Leyes Espirituales que ha
establecido, para que mediante nuestr5o propio discernimiento y libre
albedrío las conozcamos, y encontrándolas y comprendiéndolas, por
nuestra propia voluntad las acatemos o las violemos, con las
consecuencias felices o desgraciadas que por nuestra decisión nos
alcance.

Culpamos al Padre siempre de nuestros males, dolores y miserias,
prejuzgando que nos llegan enviadas por Él.

Nos imaginamos que no le somos simpáticos y que por eso nos daña.
Pensamos que no es justicia el que otros vivan con holgura, salud y
dicha, mientras nosotros nos debatimos en el sufrimiento y de todo
culpamos al Padre.

Nunca nos ponemos a analizar si estos males o bienes que nos llegan
sean por nuestros propios merecimientos. Si un bien nos llega, sí
creemos merecerlo y aún más, pero cuando nos llega un daño o una pena
creemos que no es de justicia y decimos: ¿Por qué a mí?, y hasta nos
volvemos en su contra.

Son pues muchos los métodos que pueden seguirse para la UNIFICACIÓN
con Dios y cada escuela y cada religión tiene los propios. Alguien
dijo que somos puntos en una circunferencia con muchísimos radios que
partiendo de cualquier lugar, se llega al centro, que es Dios.

Cada escuela, cada religión, cada secta tiene sus propios lineamiento,
modos específicos y disciplinas para lograr el objetivo, pero cabe
exponer que:

No hay persona mas religiosa que aquella que busca tenazmente,
perseverantemente avanzar paso a paso, día con día en procura de ser
mejor cada ver más, de ser menos rencoroso y vengativo, de ser menos
negativo para los demás, de ser más bondadoso y útil, de ser quien
mejor perdona y más pronto olvida los daños recibidos; en fin de quien
procura a toda costa elevar su nivel espiritual, en desarrollar cada
día su alma, alejando de sí, paulatinamente, la dependencia que se
tiene a la materia y a las necesidades que ella misma nos ha hecho
crear.

En fin, aquél que mejor aplica la única ley de la Divinidad, la del
AMOR.



CAPITULO TERCERO

La mayoría de las religiones existentes actualmente en el mundo, se
denominan Cristianas; aunque aún sigan existiendo varias cuyos
orígenes lleguen mucho más lejos a la época en que visitó la Tierra el
Verbo de Dios hecho hombre y que fue conocido en esta encarnación con
el nombre de Jesús de Nazareth.

Tantas religiones Cristianas, han sido formadas tomando como
fundamento la figura, la personalidad, la vida, las prédicas, las
andanzas, los padecimientos, la muerte y la resurrección del Maestro
Jesús.

Tal parece que al transcurso de veinte siglos de la predicación de sus
enseñanzas, han sido estas enseñanzas un poco menos que improductivas
porque, si somos realistas, tal parece que la humanidad va en rápido
descenso hacia la peor degeneración que civilizaciones anteriores
hayan alcanzado.

Y eso no obstante la proliferación de religiones y sectas que han
aparecido y que activamente promueven por todos los medios las
enseñanzas de Cristo.

¿Por qué pues, la degeneración humana, el hundimiento moral y la
degradación existente? ¿Falló Cristo y sus enseñanzas? ¡NO!

Estas han sido tergiversadas, manipuladas, reacomodadas de acuerdo a
intereses netamente materialistas, muy diferentes a los que movían al
Maestro cuando decía: "Mi reino no es de este mundo".

En primer lugar, el Maestro nunca pretendió fundar OTRA religión y que
ésta fuera la verdadera. Las enseñanzas fueron las mismas que fueron
enseñadas por los Maestros de Sabiduría Divina en todas las anteriores
culturas.

Las raíces de todas las religiones son las mismas, solo que al
transcurso de los años se han desvirtuado, se van acumulando los
preceptos y los dogmas, con amenazas por el incumplimiento de tantas
nuevas leyes creadas por hombres y las promesas para quienes sigan
fielmente las disposiciones creadas por los líderes.

El dijo: "No vengo a derogar la ley, sino a darla a conocer".

Al cristiano solo se le ha inducido al cumplimiento y práctica de los
ritos y ceremonias de carácter externo, haciendo caso omiso a lo
interno, a lo espiritual, al ejemplo de la vida de Jesús.

Se ha perdido de vista el auténtico mensaje dado por Él. La mayoría de
los que se dicen Cristianos, incluso sus líderes, ignoran el
Cristianismo y desconocen por completo el mensaje del Maestro y
Avatares anteriores.

El mensaje traído (nuevamente) por el Maestro Jesús, no obstante todo
lo que acerca de su vida y obra ha sido escrito, se reduce a sólo DOS
PUNTOS ESPECIALES, a saber:

PRIMER PUNTO

El dar a conocer a la humanidad la existencia de lo que es Perfecto,
Omnipotente, Eterno, Sapientísimo, entre sus múltiples cualidades y al
que llamamos Dios o Padre Celestial.

La vida del Maestro fue siempre guiada, ordenada y llevada a cabo bajo
la supervisión de AQUEL a quien denominaba PADRE. Toda actividad que
desarrollaba era consultada con Él.

A continuación proporciono algunas referencias Bíblicas, que confirma
lo dicho:

Mat. 1:16/17.- "Bautizado Jesús salió del agua y se abrieron los
cielos y el Espíritu de Dios se vio descender como paloma sobre Él, y
una voz dijo: "Este es mi hija amado, en quien me complazco".

Después de su ayuno de cuarenta días, en la última tentación, Jesús
dijo. "Apártate Satanás porque escrito está: "Al Señor Dios adorarás y
sólo a Él darás culto".

Cuando fue encontrado por sus padres en el templo después del diálogo
con los doctores de la Ley, Jesús les dijo: "¿Por qué me buscabais?
¿No sabíais que debo ocuparme de las cosas de mi Padre?".

Cuando su madre y hermanos le buscaban, dijo: "Quién hiciere la
voluntad de mi Padre, ese es mi hermano, mi hermana, mi madre".

Luc. 23:44.- "Padre, en tus manos encomiendo mi Espíritu".

Luc. 23:34.- "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen".

Jn. 03:23.- "... cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en
Espíritu y en Verdad".

Jn. 15:19.- "... no puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que
ve hacer a su Padre".

Jn. 05:36.- "... porque las obras que mi Padre me dio a hacer, esas
dan a favor mío que mi Padre me ha enviado".

Jn. 10:23.- "Cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo concederá".

La mayor declaración de la existencia de Dios y su Paternidad de la
humanidad fue dada por Jesús cuando enseñó esto:

Luc. 11:02.- "El les dijo: cuando oréis, decid, PADRE NUESTRO (de toda
la humanidad), VENGA A NOS (a nosotros) TU REINO. EL PAN NUESTRO
DADNOS (¿para quién se pide?), PERDONANOS (¿para quién pedimos
perdón?).

Con lo anterior nos hace conocer y comprender que su Padre lo es
también de todos los humanos, y por tal razón somos todos hermanos
entre sí.

SEGUNDO PUNTO

El segundo punto de su enseñanza fue el de darnos a conocer la
FRATERNIDAD HUMANA. Todos somos hermanos por llevar en nuestro
interior la PARTÍCULO de la Divinidad.

Estos dos puntos, aunados con la única Ley de Dios, la Ley del Amor,
es el extracto en sí de toda la Doctrina de Cristo.

AMOR AL PADRE, cuando hemos constatado su existencia, su Paternidad y
su Amor.

AMOR A NOSOTROS MISMOS, cuando nos valorizamos por la certeza de
poseer la Partícula Divina existente en nuestro interior, y...

AMOR AL PRÓJIMA, pues son todos ellos también hijos del mismo Padre, y
por lo tanto, nuestros hermano.

A esto, pues, se limita la Doctrina de Jesús, nuestro hermano mayor.

¿Aún seguimos pensando que es verdaderamente imposible vivir de
acuerdo con la voluntad de Dios? ¿Creemos acaso que la enseñanza de
Cristo es una utopía irrealizable? ¿Imaginamos que es imposible el
cumplimiento de las Leyes Divinas? ¿No será acaso mucho más difícil
cumplir con el cúmulo de ordenamientos, ritos, ceremonias y
prohibiciones que nos enseñan como leyes de Dios, cuando en realidad
son mandamientos de hombres?.

Existe en la Biblia (Éxodo 20:1-20), la narración de la entrega del
Decálogo que Dios hizo a Moisés para norma del pueblo de Israel y que,
aunque aparecen diez Mandamientos, estos se reducen a solo dos: Amor a
Dios y Amor al Prójimo como a nosotros mismos, o sea que la única ley
con la cual podemos cumplir todos los mandamientos es la Ley del Amor,
y esta es la única voluntad de Dios.

Cuando nuestra vida se desenvuelva en el solo cumplimiento de esa
voluntad de Dios, es decir, poniendo como guía de nuestros actos y de
nuestra vida al Amor, iremos acercándonos paulatinamente al logro de
la perfección requerida para el religamiento con la suprema
perfección, Dios.

Dijo también Jesús: "Buscad primero el reino de Dios yi su justicia y
todo lo demás se os dará por añadidura".

Si estamos hablando de religión es sin duda porque queremos ser
religiosos. Religioso es aquél ser que busca el encuentro o
reencuentro con el Padre, poniendo toda su fuerza de voluntad y
dedicación a alcanzar la perfección mediante un trabajo esforzado y
perseverante.

Debemos arrancar de nuestra psiquis todos los elementos negativos que
llevamos dentro, procurando desarrollar en su lugar sus contrapartes,
es decir, haciendo crecer en lugar de nuestros vicios, las virtudes
que aligeran nuestra alma en su ascensión hacia Dios.

Es comprensible guíe la perfección que se pretende no se logrará en un
día ni mucho menos en un momento de decisión, sino que ésta se
alcanzará paulatinamente, con vencimientos ligeros al principio y algo
más difíciles posteriormente, hasta llegar a la erradicación completa
de nuestros errores y vicios, cosechando así las flores de las
virtudes cuyo perfume nos hará ascender y fundirnos en el Absoluto.

CAPITULO CUARTO

Si el desarrollo de nuestra existencia la normamos a la única ley de
Dios, el Amor, nuestra vida no será inútil, como dijo el Maestro en la
parábola de la viña. "¿por qué estáis todo el día de ociosos? Id y
cultivad también vosotros mi viña". No estemos ociosos perdiendo
miserablemente el tiempo.

El cultivo de la viña del Señor es el cultivo de nuestro espíritu, la
limpieza de nuestra alma y la búsqueda de la ascensión hacia Dios.

Cuando vivamos en Amor, cumpliremos cabalmente la ley de Dios, y así:

1. No juzgaremos a nuestros semejantes.

2. Honraremos a nuestros padres.

3. No dañaremos ni privaremos de vida a un ser.

4. NO FORNICAREMOS.

5. No dispondremos de los bienes ajenos.

6. No levantaremos testimonios falsos ni mentiremos.

7. No envidiaremos ni codiciaremos los bienes de fortuna ajenos.

8. No desearemos las parejas de nuestros hermanos, y en fin, nuestra
vida será una vida de amor, bondad y servicio a favor de todos
nuestros hermanos humanos, es decir, cumpliremos todas las leyes
divinas y todas las leyes humanas.

Con esta conducta, con la eliminación de nuestros errores, y donación
de la caridad, lograremos, sin duda, religarnos un día con el
Todopoderoso.

Cuando nos decidamos a iniciar el trabajo para nuestra transformación,
podremos nosotros mismos, en lo interno, comprobar nuestro avance o
estancamiento, comparando nuestra vida con las enseñanzas Crísticas de
las cuales transcribiremos algunas a continuación:

"Oísteis que fue dicho: "No adulterás", más yo os digo que cualquiera
que mirare a una mujer (u hombre en su caso) con deseo, ya adulteró en
su corazón".

"No resistáis al mal, antes bien, a cualquiera que te hiere una
mejilla, (te haga un mal), vuélvele también la otra (págale con un
bien)".

"Amad a vuestros enemigos, bendecir a los que os aborrecen y orad por
los que os persiguen y ultrajan".

"No os acongojéis por vuestra vida, qué comeréis o qué vestiréis; no
por vuestro cuerpo". "Buscad primero el reino de Dios y todo lo demás
os será dado por añadidura".

Y aquella que resume toda su doctrina: "Un nuevo mandamiento os doy,
que os améis los unos a los otros como yo os he amado".

Nos será imposible seguir a Cristo si carecemos de amor; pero
sumamente fácil si con amor conducimos nuestra vida.

Todas estas enseñanzas las oímos de nuestros líderes en nuestras
religiones pero... me imagino que la mejor prédica es el ejemplo, o
¿no es así Monseñor, Sacerdote, Pastor o Predicador?

Y esos ejemplos muy rara vez los vemos.

Cuando la humanidad desarrolle el amor, se extinguirá el Odio, la
Envidia, la Soberbia, la Avaricia, la Lujuria, la Explotación del
Hombre por otros Hombres, las Guerras, las Injusticias, los Rencores y
las Venganzas.

El mensaje de Jesús es perfectamente realizable.

Pero el mensaje de Jesús será imposible llevarlo a cabo, si seguimos
predicando la violencia (TV, cine, prensa, etc.), el odio para
resolver los problemas, el sexo como la máxima satisfacción y el
enriquecimiento como la suprema meta.

¿Qué otra cosa enseñamos, qué otra cosa aprendemos y en qué otra cosa
estamos inmersos? Todo lo que la humanidad necesita es el amor para su
progreso y felicidad.

Nuevamente tomaremos algunos fragmentos del libro "Principios
Fundamentales de la Ciencia del Camino hacia Dios", como reafirmación
y mayor comprensión de lo que hemos expuesto:

"Conducir a la luz es obligación de todo el que vislumbre esa luz.
Unos más y otros menos estamos obligados a enseñar con la palabra y el
ejemplo, con la oración, con la actividad, con la intención...
encausar a los que ignoran, a que cada uno tenga su oportunidad;
orientar es cumplir con una de las obras de misericordia.

Desde luego, sin obligar a nadie, sin empujar ni arrastrar ni forzar a
nadie para que nos siga, ya que el fruto no madura más pronto porque
se pellizque, simplemente invitar a meditar, a comprender, a analizar,
a pensar y a discernir.

Seamos también pescadores de hombres, sembradores de ideas divinas, o
como dijo el poeta Amado Nervo: "Sean colaboradores de Dios".

El Espíritu crece dando. Ayudar, enseñar, aún cuando nadie se de
cuenta de momento de lo que aprendió, aunque nadie le de importancia a
lo que se enseñe, pues es semilla que alguna vez puede fructificar en
terreno fértil. Enseñar es obligación, ser sembrador de inquietudes de
la palabra de Dios.

Ser vehículos para que en otros nazca la intención de buscar y crecer;
ser ánforas que vierten el agua del conocimiento en tierras áridas,
aunque nadie se fije en el sembrador, aunque nadie agradezca al que da
el agua, aunque sean incomprendidos por los demás.

Enseñar, sembrar, igual camino. El que siembra ayuda a alimentar el
cuerpo y el que enseña alimenta el alma. Todos podemos ayudar a los
demás y servir a Dios en sus hijos, aun dentro de nuestra
insignificancia, porque nada es grande si se da por ostentación ni
nada es pequeño si se da por amor.

Todos aquellos que en una u otra forma saben de estas verdades, están
obligados a enseñarlas, no a esconderlas ni utilizarlas con fines
netamente sectarios ni de lucro personal, ni para sentir vanidad por
sentirse superiores: porque de nada sirve tener conocimientos si no se
sienten, si no se viven, si no se enseñan y peor aún, si no se
practican; porque aquél que sabe como comportarse y no lo hace, es
sólo un teorizante y corre el riesgo de innumerables fracasos, pues lo
hace con conocimiento.

Todos los que en alguna forma tengan, aunque sea en forma vaga,
conocimiento de su responsabilidad en la tierra, están obligados a
encaminar sus esfuerzos a ella. Deben centrar su atención en el Dios
Universal que está en todos y cada uno de nosotros. Dios que desde
cualquier lugar de la tierra donde se le busque sinceramente, el
responderá pues Él es únicamente AMOR".

Debemos insistir en algo sumamente importante: A todos nos obliga
tener un conocimiento Cristiano en nuestro corazón, en nuestro
pensamiento y en nuestras acciones, pues como dijo Jesús: "Yo soy el
Camino, la Verdad y la Luz".

Hacer todo con amor y con el amor como práctica diaria volveremos
algún día a encontrarnos RE-LIGADOS CON EL ALTÍSIMO SUMO BIEN.

Reiteramos nuevamente que los conceptos antes vertidos en los cuatro
capítulos en que abordamos el tema que nos ocupa, son conceptos de
carácter personal que se han puesto a su consideración para que,
previo análisis personal, se acepten, se traguen o se vomiten, al fin
que todos somos dueños de nuestros actos y de ellos tendremos que
rendir cuentas, no de los ajenos.

Tenemos por costumbre autojustificar nuestros errores, nuestros vicios
y costumbres por más erróneas que sean y hasta nos vanagloriamos de
ellos; pero si estos mismos errores los vemos en otras personas, los
condenamos, los criticamos acremente y sin misericordia porque no
existe en nosotros ni un ápice de amor para ellos.

¿Cómo, pues, podemos considerarnos mejores que los demás si nos
comportamos exactamente igual o peor que ellos?

¿Qué hacemos cuando nos insultan? Insultamos también.

¿Qué hacemos cuando nos ofenden? Ofendemos también.

¿Qué hacemos cuando nos humillan? Humillamos también.

¿Qué hacemos cuando nos hieren? Herimos también.

¿Qué hacemos cuando nos traicionan? Traicionamos también.

¿Qué hacemos cuando nos dañan, hieren o matan a un ser querido?
Dañamos, herimos o matamos al ofensor.

Y con estos procederes también ruines y anticristianos nos sentimos
menos negativos que los que nos dañan cuando en verdad somos peores y
más culpables, ya que poseemos el conocimiento de la Doctrina de
Cristo, pero ¿qué hacemos con sus enseñanzas? Las echamos al olvido y
justificamos nuestros actos, considerándolos dentro de la mayor
justicia.

Recordemos el ejemplo de aquél a quien dañaron como nunca podrán
hacerlo con nosotros y que sin embargo para todos pidió perdón a su
Padre.

¿Aún quieres ser RELIGIOSO y RELIGARTE nuevamente con el SER SUPREMO?
¿Quieres ser un religioso a quien le interesa regresar al Reino de los
Cielo? ¿O sólo te conformas con ser un gnóstico panero?

Has acopio de toda tu voluntad y decídete a lograrlo, ya que la ayuda
que para ello necesitas; el Ser Omnipotente la proporciona a manos
llenas a quien le busca, y tu Religión también. ¡ADELANTE PUES!



CONCLUSIONES

La gran mayoría de las corrientes religiosas sólo trabajan con el fin
de incrementar su número de afiliados, para alcanzar una meta
puramente terrenal.

Crecer en número y en economía, tal parece que, como a todos los seres
humanos nos gusta lo fácil, han puesto en "oferta" la Salvación o
religamiento con el Padre, pues la ofrecen por la sola aceptación de
sus creencias y el cumplimiento de sus disposiciones externas: ritos,
ceremonias, alabanzas, etc.

Entre las disposiciones que ellos consideran más importantes destacan.
EL BAUTISMO (compromiso) y el pago de DIEZMOS (¿demostración de fe?).

Tal parece que lo que menos les interesa es impulsar razonablemente a
sus seguidores a procurar su elevación moral y espiritual, a la
eliminación de sus vicios yi a una mejora conductual para su propio
beneficio y el de sus semejantes; ya que fue para eso la Doctrina
enseñada por el Maestro Jesús, utilizando como base de ella las
disposiciones recibidas del Padre celestial, en las que destaca por su
importancia EL AMOR.

El arrepentimiento radical de nuestros agregados psicológicos y la
eliminación definitiva de ellos, sin reincidencias, debe ser el inicio
de nuestro trabajo religioso. Algunos líderes exponen la cómoda idea
de que ya el Maestro, con su Pasión y Muerte expió todas las culpas de
la humanidad y que por la sola fe en esta acción y la aceptación de
Cristo como Redentor, ya nosotros no debemos preocuparnos por el
trabajo de regeneración interna pues sería inútil ya que sólo El puede
cambiarnos y quitarnos todos los vicios. Muy fácil, ¿no?

"En la festividad judía de la expiación, tomaban dos archivos para
sacrificio. Uno lo sacrificaban en el templo (a Dios) y el otro a
Azazel (demonio). El primero purificaba los pecados. El segundo era
llevado al desierto llevando consigo anotadas todas las maldades
cometidas y era puesto en libertad para que muriera, pudiendo regresar
los pecadores con la conciencia tranquila. Este es pues un chivo
expiatorio". (Tomado del Diccionario Esotérico de Manuel Alcalá
Arrando). ¿Similitud?

Sin embargo, el Maestro Jesús expuso en sus palabras, claramente,
cuales son los procedimientos y requisitos para lograr el retorno al
Reino del Padre. En sus palabras, en el Nuevo Testamento dejó todo
dispuesto, ya que El, enviado por el Padre, vino a ENSEÑARNOS cómo
alcanzar la Salvación, y por eso se le denomina Rabí o Maestro. Con su
doctrina sus enseñanzas y su ejemplo, El ha enseñado la ÚNICA forma de
Religarnos con el Padre.

Leamos a continuación algunas de las muchas referencias Bíblicas de
sus enseñanzas, leed y sacad conclusiones:

Jn. 03:03.- "De cierto, de cierto os digo, que el que no naciere de
nuevo, no puede ver el Reino de Dios" (Muerte al Mal - NACIMIENTO al
Bien -Transformación).

Jn. 03:05.- "... el que no naciere del agua y del Espíritu, no puede
entrar en el Reino de Dios" (Creer, conocer, aceptar y practicar su
Doctrina. Sobre todo este último).

Mt. 22:12.- "... y le dijo: ¿Cómo entraste aquí sin vestido de boda?
(Vestido de boda es un Alma purificada).

San Pablo dijo que "la fe sin obras es una fe muerta" (La fe sin obras
(trabajo) buenas, no conduce a nada. También sin fe se llefva a cabo
obras, pero estas no son obras de Bien).

Pablo. 9:24/25.- "¿No sabíais que los que corren en estadio, todos a
la verdad corren pero solo uno llega y gana el premio? Corred (luchad)
de manera que lo obtengáis. Todo el que lucha de todo (mal) se
abstiene".

¿Podremos merecer un premio (salvación) sin esfuerzo, sin luchas y sin
vencer, sólo siendo espectadores desde las tribunas, o sólo diciéndole
a Jesús que los amamos, que confiamos en Él para que nos salve, cuando
el mismo dijo: "No todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el
Reino de los Cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre"? (Bien
sabemos que la única voluntad del Padre es tan solo la manifestación
del amor a El, a nosotros mismos y a nuestros hermanos (prójimos).

Mt. 04:17.- "Desde entonces comenzó a predicar y a decir:
Arrepentios..." (Quien verdaderamente se arrepiente, nunca repite el
mal, pero, ¿cuantas veces decimos arrepentirnos de una maldad y
tenemos años acusándonos de ella y pidiendo perdón?. ¿Existe verdadero
arrepentimiento o pretendemos engañar a Dios fingiéndolo por
obligación o compromiso? Sólo el verdadero arrepentimiento logra el
perdón de Dios, no nos engañemos, pues, cada Pascua o cada Viernes
Primero.

Cor. 12:01.- "Si hablara lenguas humanas y angélicas y no tengo amor,
vengo a ser como metal que resuena. Si tuviere profecía, si estudiare
todos los MISTERIOS y toda la ciencia y si tuviere toda la fe, de tal
manera que trasladara montes y no tengo amor, nada soy. Si repartiese
mis bienes para dar de comer a los pobres y si entregase mi cuerpo
para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve". (Veamos pues la
importancia que para alcanzar la salvación, tiene el amor).

Jn. 13:24.- "Un nuevo mandamiento os doy: Que os améis los unos a los
otros, como yo os he amado". (Es ésta la síntesis de su Doctrina).

Mt. 15:8/9.- "Este de labios me honra, pero su corazón está lejos de
mí, en vano me honran enseñando como doctrinas, MANDAMIENTOS DE
HOMBRES Y DOCTRINAS DE DEMONIOS". (Cuantos "mandamientos" y "leyes"
han sido inventadas, inculcándolos como dictados por Dios".

Jn. 8:31/32.- "Si permaneciereis en mi palabra, seréis en verdad mis
discípulos y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres". (Por
qué pues, distorsionar la verdad camuflajeándola de acuerdo a
materiales intereses?.

Mt. 5:38/49.- El Amor y el Perdón a los enemigos, es prueba definitiva
de los auténticos Cristianos.

Podríamos continuar con infinidad de referencias que iluminan la única
forma como podremos retornar a los brazos de nuestro Padre, es decir,
mediante una verdadera transformación interna, con el verdadero
arrepentimiento de nuestros pecados yi sobre todo, con el desarrollo
del amor a Dios, a nosotros mismos y a nuestra hermana humanidad.

Es claro que el retorno al hogar no es fácil y se requiere, sobre
todo, tener voluntad de hacerlo, pidiendo en fervorosa oración al
Maestro Jesús la ayuda necesaria, pues recordad que dijo: "Sin mí nada
podéis hacer", es decir, conociendo, aceptando y sobre todo
practicando su Doctrina de amor y caridad.

Las religiones son sumamente necesarias para alcanzar el bienestar de
la humanidad, ya que nos sirven para tomar conciencia de nosotros
mismos y de los demás y nos conducen a un desarrollo espiritual y no
solamente a intereses materiales, pues así se convierten en lo que
Carlos Marx dijo: "La religión es el opio de los pueblos". (Se refería
a que la Religión duerme a sus adeptos en vez de despertarlos a la
luz).

Recordad también sus palabras cuando dijo: "Mi reino no es de este
mundo", y ése es el objetivo de nuestra existencia al llegar al fin de
la vida material, pero debemos ganarnos el derecho de llegar a Él, ya
que:

Sin lucha no hay triunfo,

Sin triunfo no hay mérito,

Sin mérito no hay virtud y

Sin virtud no hay Gloria.

(M. Cárdenas M.)

"La proclamación de la religión de Jesús, debe ser indulgente;
respetando conciencias y creencias, sin desmentir a nadie. Marcharéis
por el mundo con el único lenguaje: el del Amor y la Buena Voluntad.

Apartad de vosotros la inclinación a juzgar y condenar. Si respondemos
al mal con el mal, retrocederemos a las viejas costumbres de nuestros
padres que ignoraban el mensaje de Cristo de la Paternidad de Dios.

Si todos los seres humanos somos hermanos, ¿por qué maldecir,
menospreciar o buscar destrucción para quienes llevan nuestra misma
sangre espiritual?

La luz del Espíritu de Verdad, vuestros hijos y las gentes de otras
tierras remotas son una misma cosa: el fruto del amor del Padre. Id
por el mundo con el afán de triunfar, pero hacedlo con la moneda del
Amor.

El odio se desmorona ante una sonrisa amorosa, ante el silencio
comprensivo y ante una respuesta favorable que no humille ni lastime.
El que odia es desgraciado. No suméis angustias a su atormentado
corazón. Por el contrario: escuchad sus razonamientos y aunque
resulten áridos o inaceptables para vosotros, tratad de hacerlos
vuestros, pues, siempre hay algo de verdad en los demás".

"Limitad vuestros actos y palabras a la sencilla y vital difusión del
aviso espiritual de la Fraternidad Humana y la Paternidad de Dios, y
será el espíritu de verdad quien la haga producir".
Reply all
Reply to author
Forward
0 new messages