RV: La sombra de los Chicago Boys en las elecciones

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Pedro Carrera - PRINTOP Finanzas

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Jan 27, 2011, 11:17:36 AM1/27/11
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La sombra de los Chicago Boys en las elecciones

 

Jueves, 18 de Noviembre de 2010 18:16


Los empresaurios acunados durante el fujimorato sacaron las garras varias veces en la última década, para arremeter contra las libertades sindicales y conquistas laborales, con el viejo cuento de no espantar las inversiones nacionales e internacionales.

Ahora que la macroeconomía se encuentra en azul y las demandas laborales en rojo, el reciclado libreto es “consolidar el sistema”, pero con la misma estrategia de “dejar para más adelante” aumento de sueldos a policías, militares, maestros o empleados públicos.

Se agita la bandera de la meritocracia contra una burocracia elefantiásica que ha crecido con los recomendados de turno y se deja a este sector laboral con sueldos de miseria, sin reformar lo que se debe reformar por cálculo político.

En el sector de la derecha, la sombra de los Chicago Boys, como falso ejemplo del “milagro económico” en  Chile, revive en épocas electorales, aunque debidamente maquillados para no causar revuelo.

Pero, al final, es la misma chola con diferente billetera.

Pero en esta línea no son todos los que están… ni están todos los que son.

No se pueden colocar en el mismo saco a quienes postulan este camino aunque con diferente metodología.

Toledo y PPK

Enmarlo así, destaca el ex presidente Alejandro Toledo quien busca por todos los medios lavar sus pecadillos.Toledo se desmarca

Sin dudar un momento sacó a Fernando “Poppy” Olivera del camino, porque “hay sumas que restan”, y previsoriamente lanza puentes a Fuerza Social para una eventual segunda vuelta electoral.

Y, sin querer queriendo, lanza algunas propuestas económicas que van contra ese becerro de oro del neoliberalismo: mercado libre y la sacrosanta ley de la oferta y la demanda.

Como era de esperarse, su ex ministro de Economía, Pedro Pablo Kuczynski, salió al frente para señalar que "no tiene sustento" propuesta de Toledo sobre precios de alimentos.

“Los alimentos en el mundo están a punto de subir un montón porque los chinos comen más, los hindúes comen más, ha habido sequías, ha habido inundaciones. Es una promesa que no tiene sustento”, dijo PPK en entrevista a CPN Radio.

El  jefe de la campaña de Toledo, Carlos Bruce, replicó de inmediato: Kuczynski tiene toda la libertad de querer atacar a otro adversario, eso es normal en toda campaña electoral.

   PPK aclaraAgregó que un jefe de Estado sí puede influir en los precios de los alimentos en una economía de mercado.

Pero como los vientos electorales no son propicios, PPK compartió el interés en mejorar los sueldos de los maestros, bajo el criterio de que brinden a cambio una mejora en la enseñanza, mantener la cédula viva y la necesidad de  una reforma remunerativa en las fuerzas armadas y policiales.

Su gran revolución consiste en  que, de llegar al gobierno, bajará gradualmente año a año el Impuesto General a las Ventas (IGV) hasta llegar en el lado “centro”, por lla una primera etapa al 15%. “Se puede ir bajando hasta 12 por ciento”, estimó.

Por su parte, la precandidata presidencial del APRA, Mercedes Aráoz, dijo que es "un poquito irresponsable” que el líder de Perú Posible (PP), Alejandro Toledo, afirme que en un eventual gobierno suyo aumentaría el sueldo a los maestros.

Dijo que sí es cierto que tiene haber un aumento en las remuneraciones de los funcionarios públicos,  pero  tomando en cuenta “la meritocracia de la carrera pública”.



Informó que su plancha presidencial estará integrada por una mujer y que la próxima semana presentará su propuesta de gobierno titulada “Perú ahora o nunca”.

En términos pugilísticos, Toledo y PPK son los pesos pesados de la economía, seguidos de su discípula Mercedes Aráoz.


En el ala conservadora se ubica el Partido Popular Cristiano, en pleno tole tole por la torta electoral, por lo que su definición depende en gran parte de sus candidatos.

Luis CastañedaSolidaridad Nacional mantiene perfil bajo luego de la presentación gris de Luis Castañeda Lossio en CADE 2010 donde, de acuerdo a la muchos comentaristas políticos, parecía un candidato a la alcaldía, hablando de los hospitales de la Solidaridad y carreteras, antes que aspirante a jefe de Estado.

No obstante, es innegable que se encuentra a la cabeza de las preferencias electorales de las encuestas... por el momento.

Los pepecistas rezan para que no le pase lo que ocurrió con Lourdes Flores Aráoz, quien empezó siempre de favorita en las encuestas y perdió... por un poquito, pero perdió.

En el ala extrema de la derecha, figura solitariamente el fujimorismo donde la estrategia será la “mano dura” contra el terrorismo, tratando de inflar a las diezmadas huestes senderistas en las zonas cocaleras o dizque facciones rebeldes del MRTA.

En la llamada Fuerza 2011, el pesado pesado de la economía es el ex ministro fujimorista Jaime Yoshiyama, que guarda perfil bajo.

Keiko tuvo una desafortunada intervención después de CADE, al leer las respuestas de las preguntas en una conferencia de prensa.

Lo cierto es que, al lado de Toledo, PPK o Aráoz, la congresista Keiko Fujimori es una buena astronauta.

Pero, como alucinar no cuesta nada, Carlos Raffo dice soñar con una segunda vuelta entre Toledo y Keiko, algo así como una revancha gótica.

Falacia del milagro chileno

En torno al tema de los “Chicago Boys”, el periodista César Hildebrandt  publicó la crónica “La falacia del milagro chileno”, el 13 de agosto del 2007, en el diario La Primera.

A continuación reproducimos textualmente este artículo para contar con mayores elementos de juicio en el tema.

La falacia del “milagro chileno”

En su libro “La mejor democracia que se puede comprar con dinero”, el periodista norteamericano Greg Palast –condecorado por el odio de todos los conformistas del planeta– recuerda, con pelos y señales, la farsa que los Chicago Boys (en Lima, los Chicago a secas) han metido en la cabeza de millones de incautos: la del “milagro económico” ocurrido entre los ríos de sangre de don Augusto Pinochet Ugarte.

Cada vez que alguien abre la boca para oponerse al aburrido libreto de la globalización, sale por allí un teólogo del “milagro chileno” y dice: Sssshhhhh, que están ofendiendo a Friedman, el santo patrón de Reagan y de Thatcher (pero antes de Pinochet).

Y la verdad es que no hubo ningún milagro con los Chicago Boys. Lo que hubo fue devastación.

Palast nos recuerda que en 1973 la tasa de desempleo en Chile era del 4,3 por 100. Diez años más tarde, subió al 22 por cien. Mientras tanto, en esos diez años de pinochetismo puro y neoliberalismo bidestilado, los salarios reales habían bajado 40 por 100 en su poder adquisitivo y la pobreza, que en 1970 era del 20 por 100 de la población, llegó a trepar hasta el 40 por 100.

Palast reconstruye:

“Bajo el hechizo de sus teorías (las de Friedman), el general eliminó el salario mínimo, ilegalizó los derechos de negociación de los sindicatos, privatizó el sistema de pensiones, rebajó sustancialmente todos los impuestos sobre la riqueza personal y los beneficios empresariales, recortó el empleo público, privatizó 212 empresas propiedad del Estado y 66 bancos…

El general hizo marchar a su nación por el sendero “neoliberal” (libre mercado), y pronto Thatcher, Reagan, Bush, Clinton y todo el planeta seguirían su ejemplo…”.

Hubo más. Los Chicago Boys, que tomaron Chile como el conejo de un laboratorio, convencieron a Pinochet de que desregulara la banca y vendiera la que pertenecía de algún modo al Estado. Pinochet lo hizo y añadió un 40 por 100 de rebaja sobre el valor real.

¿Y qué pasó? La banca cayó en manos de dos grandes especuladores: Javier Vial y Manuel Cruzat, quienes “desviaron fondos para comprar a todos los productores y entonces mejoraron estas empresas con préstamos de inversores extranjeros que anhelaban conseguir su parte de los regalos del Estado. Las reservas de los bancos se llenaron de títulos falsos de las empresas filiales…

Hacia 1982 el negocio piramidal de Chile llegó a su fin. Los grupos Vial y Cruzat dejaron de pagar. La industria cerró, las pensiones privadas dejaron de tener valor, la moneda se hundió…”.

Fue entonces que la gente salió a las calles. Era mejor morir de bala que de hambre.

Pinochet despidió a los Chicago Boys y, bajo una presión social que ni los tanques intimidaron, autorizó un programa para crear 500,000 empleos públicos e impuso una ley que limitaba la entrada del capital extranjero en la banca.

Fue Keynes, entonces, y no Friedman el que salvó a Chile. Keynes y un poco de socialdemocracia pinochetista, así como lo oyen.

Porque para salvar el sistema de pensiones, quebrado por los Chicago Boys, Pinochet nacionalizó los bancos y parte de la industria a una escala que Allende no hubiese podido imaginar. “El general expropió a su voluntad, ofreciendo modestas indemnizaciones o ninguna”, recuerda Palast.

Este es el capítulo chileno que los conservadores peruanos no quieren que recordemos.

Y menos quieren que recordemos que cuando todo se reprivatizó, los militares vetaron la privatización del cobre (el 30 por ciento de los ingresos por exportaciones).

Recordemos que esas minas que conservó la derecha neoliberal de Chile habían sido confiscadas por Allende a la Anaconda y a la Kennecott. “Fue el regalo póstumo de Allende a su país”, dice Greg Palast justicieramente.

FriedmanSi la agricultura modernizada es una segunda explicación del progreso chileno, volvamos a escuchar al brillante Palast:

"Según el profesor Arturo Vásquez, de la Universidad de Georgetown, la reforma agraria de Allende, esto es la disolución de los estados feudales (que Pinochet no pudo resucitar por completo) dio lugar a una nueva clase de agricultores-propietarios productivos.

Además de operadores de empresas y cooperativas que hoy producen una oleada de ganancias…

Pero para eso quizá se necesite a un gobierno socialista que lleve a cabo una reforma agraria”.

De modo que cuando alguien le hable del “milagro económico de Chile” no piense en los Chicago Boys ni en Milton Friedman necesariamente.

Piense en Roosevelt, Keynes y un poco en Salvador Allende.


Y piense que la receta de los Chicago Boys, la pura y dura, ha sido tomada por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional como brebaje planetario. Y por eso el mundo está en peligro de desplomarse echando espuma por la boca. Porque Friedman –que adoraba la Rhodesia racista que hoy se llama Zimbabwe– siempre creyó que el racumín hace milagros.

 

 

Saludos,


Pedro Carrera

Área de Presupuestos y Proyectos


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