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La sombra de los Chicago Boys en las elecciones |
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Jueves, 18 de Noviembre de 2010 18:16 |
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En el sector de la derecha, la sombra de los Chicago Boys, como falso ejemplo del “milagro económico” en Chile, revive en épocas electorales, aunque debidamente maquillados para no causar revuelo. Pero, al final, es la misma chola con diferente billetera. Pero en esta
línea no son todos los que están… ni están todos los que son. Toledo y PPK Enmarlo así,
destaca el ex presidente Alejandro Toledo quien busca por todos los medios
lavar sus pecadillos. Sin dudar un momento sacó a Fernando “Poppy” Olivera del camino, porque “hay sumas que restan”, y previsoriamente lanza puentes a Fuerza Social para una eventual segunda vuelta electoral. Y, sin querer queriendo, lanza algunas propuestas económicas que van contra ese becerro de oro del neoliberalismo: mercado libre y la sacrosanta ley de la oferta y la demanda. Como era de
esperarse, su ex ministro de Economía, Pedro Pablo Kuczynski, salió al frente
para señalar que "no tiene sustento" propuesta de Toledo sobre
precios de alimentos. El jefe
de la campaña de Toledo, Carlos Bruce, replicó de inmediato: Kuczynski tiene
toda la libertad de querer atacar a otro adversario, eso es normal en toda
campaña electoral. Su gran revolución consiste en que, de llegar al gobierno, bajará gradualmente año a año el Impuesto General a las Ventas (IGV) hasta llegar en el lado “centro”, por lla una primera etapa al 15%. “Se puede ir bajando hasta 12 por ciento”, estimó. Por su parte,
la precandidata presidencial del APRA, Mercedes Aráoz, dijo que es "un
poquito irresponsable” que el líder de Perú Posible (PP), Alejandro
Toledo, afirme que en un eventual gobierno suyo aumentaría el sueldo a los
maestros.
No obstante, es innegable que se encuentra a la cabeza de las preferencias electorales de las encuestas... por el momento. Los pepecistas rezan para que no le pase lo que ocurrió con Lourdes Flores Aráoz, quien empezó siempre de favorita en las encuestas y perdió... por un poquito, pero perdió. En el ala extrema de la derecha, figura solitariamente el fujimorismo donde la estrategia será la “mano dura” contra el terrorismo, tratando de inflar a las diezmadas huestes senderistas en las zonas cocaleras o dizque facciones rebeldes del MRTA. En la llamada Fuerza 2011, el pesado pesado de la economía es el ex ministro fujimorista Jaime Yoshiyama, que guarda perfil bajo. Keiko tuvo una
desafortunada intervención después de CADE, al leer las respuestas de las
preguntas en una conferencia de prensa. Falacia del milagro chileno
A continuación
reproducimos textualmente este artículo para contar con mayores elementos de
juicio en el tema. En su libro “La mejor democracia que se puede
comprar con dinero”, el periodista norteamericano Greg Palast –condecorado
por el odio de todos los conformistas del planeta– recuerda, con pelos
y señales, la farsa que los Chicago Boys (en Lima, los Chicago a secas) han
metido en la cabeza de millones de incautos: la del “milagro
económico” ocurrido entre los ríos de sangre de don Augusto Pinochet
Ugarte. Y la verdad es que no hubo ningún milagro con los Chicago Boys. Lo que hubo fue devastación. Palast nos recuerda que en 1973 la tasa de desempleo en Chile era del 4,3 por 100. Diez años más tarde, subió al 22 por cien. Mientras tanto, en esos diez años de pinochetismo puro y neoliberalismo bidestilado, los salarios reales habían bajado 40 por 100 en su poder adquisitivo y la pobreza, que en 1970 era del 20 por 100 de la población, llegó a trepar hasta el 40 por 100. Palast reconstruye: “Bajo el hechizo de sus teorías (las de Friedman), el general eliminó el salario mínimo, ilegalizó los derechos de negociación de los sindicatos, privatizó el sistema de pensiones, rebajó sustancialmente todos los impuestos sobre la riqueza personal y los beneficios empresariales, recortó el empleo público, privatizó 212 empresas propiedad del Estado y 66 bancos…
¿Y qué pasó? La banca cayó en manos de dos grandes especuladores: Javier Vial y Manuel Cruzat, quienes “desviaron fondos para comprar a todos los productores y entonces mejoraron estas empresas con préstamos de inversores extranjeros que anhelaban conseguir su parte de los regalos del Estado. Las reservas de los bancos se llenaron de títulos falsos de las empresas filiales… Hacia 1982 el negocio piramidal de Chile llegó a su fin.
Los grupos Vial y Cruzat dejaron de pagar. La industria cerró, las pensiones
privadas dejaron de tener valor, la moneda se hundió…”. Pinochet despidió a los Chicago Boys y, bajo una presión
social que ni los tanques intimidaron, autorizó un programa para crear
500,000 empleos públicos e impuso una ley que limitaba la entrada del capital
extranjero en la banca. Porque para salvar el sistema de pensiones, quebrado por
los Chicago Boys, Pinochet nacionalizó los bancos y parte de la industria a
una escala que Allende no hubiese podido imaginar. “El general expropió
a su voluntad, ofreciendo modestas indemnizaciones o ninguna”, recuerda
Palast. Recordemos
que esas minas que conservó la derecha neoliberal de Chile habían sido
confiscadas por Allende a la Anaconda y a la Kennecott. “Fue el regalo
póstumo de Allende a su país”, dice Greg Palast justicieramente. "Según el profesor Arturo Vásquez, de la Universidad de Georgetown, la reforma agraria de Allende, esto es la disolución de los estados feudales (que Pinochet no pudo resucitar por completo) dio lugar a una nueva clase de agricultores-propietarios productivos. Además de operadores de empresas y cooperativas que hoy producen una oleada de ganancias… Pero
para eso quizá se necesite a un gobierno socialista que lleve a cabo una
reforma agraria”. Piense en Roosevelt, Keynes y un poco en Salvador Allende.
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Saludos,
Pedro Carrera
Área de Presupuestos y Proyectos

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