El crecimiento mensual de la economía volvió a ubicarse por encima del 9% en el mes de mayo (Nota de Prensa INEI). Esto se debe a un fuerte avance que sigue registrado ha registrado el sector construcción, así como la buena recuperación que han evidenciado la manufactura y el comercio. De hecho, salvo pesca y minería, todos los demás sectores económicos experimentaron un crecimiento, destacándose el sector construcción con un alza de 20.9%.
El que haya crecido en un 9.2% con respecto al mismo mes del año pasado nos pone en una curiosa posición. Si asumimos que por el resto de los meses de aquí hasta fin de año mantenemos el mismo nivel de producción de mayo, para el 2010 tendríamos un PBI superior en un 6.8% al del 2009. Con esto nos vamos acercando cada vez más al pronóstico del 7% de crecimiento del PBI que es la predicción del IPE para este año.
No deja de ser una buena noticia, incluso si se presenta la información de otra manera. El 9.2% puede sonar impactante, pero si se toma el crecimiento desestacionalizado anualizado del trimestre marzo-abril-mayo respecto del inmediatamente anterior, el porcentaje es aún mayor: 11.1%. Esta última cifra se obtiene de comparar la producción de un periodo con el periodo pasado, pero limpiando los factores que podrían hacer que esas dos cifras no sean comparables, como por ejemplo, el número de días. Ésta es una mejor manera de ir midiendo si la economía se está recuperando en un contexto en el que entre mayo de un año y mayo del año pasado han pasado tantas cosas.
Además tenemos otros indicadores que respaldan la idea de que la economía va por buen camino. Por ejemplo, el Ministerio de Trabajo reporta que el empleo urbano en empresas de 10 trabajadores o más habría crecido en 3.3%, si se compara marzo de este año (última cifra) con el mismo mes del año pasado, mientras que se estima que la producción de electricidad haya aumentado 12.5% en junio.
Si bien celebramos el crecimiento -que aparentemente está llegando a una parte importante de la población-, no debemos ser triunfalistas y olvidar que aún quedan dos tareas muy importantes por delante. En primer lugar, debemos continuar avanzando en las reformas que están pendientes para seguir mejorando la competitividad de las empresas peruanas y permitir que el alto crecimiento se mantenga en el futuro. El MEF ha estado promoviendo una agenda orientada en ese sentido que debería tener más apoyo. En segundo lugar, queda pendiente que el estado mejore la forma en que gasta los recursos. Eso pasa también por empujar otra agenda de reformas, entre las que estaría implementar más rápidamente el presupuesto por resultados.