Como siempre este Top 10 es a gusto personal, cualquier comentario me lo pueden dejar por Twitter a @MADRINnews :
1. LAS CUARTETAS
Ni manteles de tela, ni individuales de papel, ni nada. Sobre la mesa
pelada, platos de plástico y servilletas de papel. Los mozos y los
bacheros que trabajan a la vista de todo el mundo, hablan a los gritos y
por momentos parecen enojarse entre sí. Es un espectáculo gratis. La
famosa pizza del lugar, a la media masa, la sirven a la mesa en la misma
pizzera en que la acaban de sacar del horno. Debe ser para que el queso
no se derrame. Porque el queso cubre con holgura toda la superficie de
la masa, que no parece del todo cocida. En el paladar, el sabor final
que queda del queso es el del aceite.
Uno se ha preguntado: ¿por qué a tanta gente Las Cuartetas le sigue
pareciendo una de las mejores pizzerías de Buenos Aires? Alguien incluso
ha dicho que Las Cuartetas es “la” pizzería autóctona de Buenos Aires.
Dirección: Corrientes 836.
Especialidad: Doble de Muzza.
Ambiente: multitudinario.
2. EL CUARTITO
Un verdadero templo de la pizza porteña. El secreto está en sus
paredes, que sostienen, prolijamente enmarcados, fotos y afiches que
sintetizan más de siete décadas de historia del deporte y la cultura pop
en Argentina.
El Cuartito tiene, además, una conexión casi metafísica con el teatro
donde Les Luthiers ofreció sus espectáculos durante más de dos décadas,
constituyendo un insuperable doble C: el tándem Coliseo-Cuartito. Con un
mostrador para degustar porciones al corte, de parado, y dos inmensos
salones, el moscato se ofrece como un maridaje perfecto para degustar en
un museo informal, nostálgico, dinámico y vigente de la cultura popular
en la Argentina.
Dirección: Talcahuano 937.
Especilidad: napolitana.
Ambiente: tan ecléctico como el cambalache deportivo y pop que viste sus paredes.
Secreto: el ajo y el perejil, frescos, que se esparcen sobre la napolitana.
3. LOS INMORTALES
Inmortales son los escritores, artistas y ciudadanos con cuyo espíritu
se identifica el de esta pizzería, y cuyas fotos cubren las paredes del
local. Son tangueros, deportistas, actrices.
La pizza de Los Inmortales es una clásica pizza a la piedra; tiene un
queso que se deja saborear con ganas. Sin embargo, uno de los grandes
diferenciales que tenía sobre el resto está decayendo: su servicio de
mesa. Doble mantel blanco, copas finas, cuchillería impecable.
Dirección: Corrientes 1369.
Especialidad: pan de pizza (en extinción).
Ambiente: familiar.
Secreto: la mantelería blanca.
4.GÜERRÍN
Guerrin, Güerrin, Guerrín, Güerrín: se la ha escuchado nombrar y se la
ha visto escrita de tantas maneras distintas que es casi como si esta
pizzería ofreciese a cada cliente una versión diferente de sí misma.
Habría que comparar bien, pero difícilmente no sea la pizzería más
grande de Buenos Aires: al salón de la planta baja suma un enorme salón
comedor en el primer piso y otro, menor, en el entrepiso.
Las pizzas de Guerrin son a la media masa, y es parte de la tradición de
la casa dejarlas en el horno hasta que el queso empiece a quemarse. La
variedad de sabores es muy amplia e incluso de algunas de ellas existe
una versión familiar, más grande que “la grande”. La cerveza tirada es
deliciosa.
Un párrafo aparte merecen los (expandidos) mostradores para comer de pie
que hay en la entrada, donde hambrientos y tentados, en cualquier
momento del día, interrumpen sus rutinas durante unos minutos a la
búsqueda de una pequeña epifanía gastronómica.
Dirección: Corrientes 1368.
Especialidad: las pizzas familiares.
Ambiente: familiar.
Secreto: el espíritu del local.
6.PUNTO Y BANCA
La calidad de la comida en esta pizzería es de excepción, y los precios
son amigables al bolsillo del caballero laburante. Una esquina de aquel
Palermo que sigue y seguirá siendo Viejo, banquetas, barras minúsculas,
el pedido que se le hace al maestro pizzero y los cubiertos y la bebida,
al encargado. Fotos de pingos ganadores en Palermo y San Isidro, un
cuadrito con una camiseta de Boca, latas de palmitos, botellitas de
Quilmes de edición limitada, una tv siempre sintonizada en tn o algún
canal deportivo que pase el partido del día, y una fauna de laburantes,
gente del barrio o conocedores del “dato”.
En el mostrador del maestro pizzero se ven las variedades. La vedette es
la fugazzeta rellena con jamón, seguida por la de jamón y morrones, las
empanadas (fritas, bombas de tiempo pero, a la vez, exquisitas), la
pizza de anchoa (se ama o se odia, sin términos medios) y la fugazza
tradicional. La de mozzarella conviene esperar que salga “al corte”:
esto es, que el maestro grite que recién fue extraída del horno, y así
disfrutarla fresca y bien caliente.
Dirección: Honduras 4002, esquina Medrano.
Características: pizza al paso.
Especialidad: fugazzeta rellena con jamón.
Tip: tienen recipientes de telgopor para mantener fría la cerveza.
7.El Fortín.
Desde 1962, el horno de El Fortín es el centro geográfico y sentimental
de Monte Castro, entre Vélez, Villa Luro y Devoto. Funciona a leña, mide
tres metros de diámetro y se aguanta hasta 25 moldes a la vez. La gente
saca números frente a banderitas de All Boys y Vélez Sársfield, porque
no, no hay delivery. Sale generosa la muzza con fainá, para comer de
dorapa en el sector ad hoc. La masa es aireada, alta, liviana; las
especias, precisas; la fainá mide 15 milímetros de alto. Una vez una
limusina blanca paró enfrente y el chofer pidió tres grandes de jamón y
morrones; cuando arrancaba, se vio saludar a Diego Maradona, feliz, con
la boca llena de pizza. Pobre doctor Cahe, así no hay dieta que aguante.
Av. Alvarez Jonte 5299, Liniers
8.Pirillo.
Para minimalistas. Ni platos tiene. Ni mesas, ni
baños, ni nada que no sea muzzarella, fainá, fugazza, fugazza rellena y
un público fiel que espera que abran cuando se les cante. Un local de
ocho metros cuadrados que saca pizzas en moldes de 60 centímetros de
diámetro y las despacha en caja o servilleta. Si te portás bien te
venden un vaso de moscato. Lo único que sobra es la mística. Mentira:
también chorrea el queso y desbordan los clientes. Funciona desde 1932;
desde que Pirilo murió atienden sus hijas, bastante distintas a Narda
Lepes. Suelen ser las únicas mujeres en ese antro con tacheros que no
dicen “hasta mañana”. La fainá estaba a cargo del hermano de Pirilo, y
cuando éste murió, en los años ochenta, dejaron de ofrecerla. Fue más de
una década de luto para los paladares de San Telmo. Por suerte, ya hace
tiempo que el dúo sale completo. Un mediodía cualquiera se escuchó a
alguien decir: “Sólo por esto valió la pena haber vuelto a Buenos
Aires”.
Pizzeria Pirilo: Defensa 821, San Telmo
9.San Antonio.
Más de 70 años de buena pizza explican que un martes
a las 11 de la noche haya gente esperando mesa. Como entrada sale la
fugazzeta, alta y rellena. Después arrasa la San Antonio: media masa con
muzzarella, jamón, morrones, tomate, longaniza, huevo y aceitunas (pero
sobre todo longaniza). La decoración no pasa de los potus de plástico, y
ni falta que hace. Hay empanadas y sándwiches… pero todo el mundo pide
pizza. Eso sí, al final de la noche acecha la torta Lujuria, tan
pecaminosa que mejor ni describirla. En el mostrador esperan los que
eligieron ser su propio delivery boy: San Antonio no tiene servicio de
envíos. Si la querés, andate hasta Boedo.
Av. Juan de Garay 3602, Boedo
10.ANGELÍN
Aunque las empanadas de carne son un clásico, la monarquía del local son las pizzas.
Lo que uno mastica allí, en ese paraíso pizzero y superpoblado de tres
por cuatro montado sobre azulejos blancos y negros, no es sólo una salsa
exquisita desparramada con maestría sobre una media masa a la leña
(hablamos de la canchera, claro, creación y especialidad de la casa). Lo
que mascamos, con un balón de cerveza o sidra tirada, son más de
setenta años de historia comprimidos en una de las centenares de
porciones que salen por noche, diariamente.
El secreto de Angelín excede el horno a leña, esa masa finita pero con
volumen, y una salsa con condimentos secretos y deliciosos.
Dirección: Av. Córdoba 5270.
Especilidad: pizza canchera (masa, salsa de tomate y condimentos).
Ambiente: nostálgico.
Secreto: el peso de la historia.
